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Infidelidad, Orgias, Sexo con Madur@s

El viejo de la tienda abusa de mi

Ya sabia que el viejo me traía unas ganas tremendas, pero igual yo tenia que hacer una compras, entonces….
Apenas tenia tres meses de casada, yo tenia 18 y mi esposo 45, asi que, como vivíamos en una Colonia apartada, siempre lo acompañaba a hacer todas las compras y el me presentaba con todos los abarroteros y vecinos, asi que cuando salia yo sola, todo mundo ya me conocia y me saludaba. 

Lo que me había llamado la atención, es que el señor de la tienda me veía muy descaradamente, yo sentía que me desvestía con la mirada, sentía su mirada ardiente sobre las nalgas y las tetas, eso me ponía muy nerviosa. Yo volteaba a ver a mi esposo, pero él no parecía darse cuenta. 

Además, otra cosa que note y que también me ponía super nerviosa, es que, a pesar de las ropas holgadas que vestía el hombre, claramente se le notaba un enorme bulto bajo el pantalón.  

A mí se me hacía raro, no pensaba que fuera su pene, yo pensaba que tenía algo escondido bajo el pantalón. Así que lo miraba disimuladamente. 

A las pocas semanas de haber llegado a esa colonia, ya me conocían la mayoría de los señores y mi esposo ya me dejaba ir sola a la tienda y a hacer las compras de vez en cuando. Todos eran muy amables y siempre querían darme fiado, cosa que a mí me daba mucha pena y casi a fuerzas les pagaba las compras. 

El único que me incomodaba y me ponía muy nerviosa, era el señor de la tienda, un hombre como de 60, que me miraba como si quisiera comerme ahí mismo, sentía que me desvestía todita y yo me moría de la vergüenza. 

Una noche, cerca de las 10, cuando ya todas las tiendas estaban cerrando, a mi esposo se le ocurre que fuera por unas pilas para la linterna y unas velas, ya que habían anunciado que harían reparaciones en la calle y de seguro cortarían la luz. 

Llegue a la tienda, el señor ya se había preparado con algunas lámparas. Hice mi pedido y el hombre me hizo pasar a la parte de atrás, ya que ahí estaban los anaqueles de esos productos. 

Al momento en que agarraba mis compras, en ese pinche preciso momento se va la luz, yo me quede quieta esperando, rápidamente, el hombre conecto sus lámparas y el espacio donde yo me encontraba se ilumino. 

Me di cuenta de que solo ahí mero donde yo me encontraba, se ilumino, el resto de la tienda permaneció a oscuras, a mí se me figuro ver que el hombre cerraba la tienda, cosa que se me hizo raro, ya que yo todavía estaba ahí. 

El hombre se acercó a mí y yo instintivamente me hice para atrás, hasta topar con los estantes de mercancía, así que me quedé quietecita. Entonces el me hablo con voz ronca y medio nerviosa. 

~Al fin solos mamacita, llevo tiempo esperando este momento ~ me decía sonriendo morboso, mirándome de arriba a abajo, recorriendo todo mi cuerpo. Sentí como que me desnudaba, haciendo que me pusiera de lo más nerviosa. 

~De que habla señor? Déjeme salir, mi esposo me espera. ~ 

~No te estoy reteniendo mamacita, te puede largar en el momento en que tú quieras, pero yo creo que, en este momento, no te vas a querer ir ~ 

Me quede sorprendida, sus palabras me hicieron dudar, ¿a qué se refería el hombre? 

En eso vi que se sacaba su enorme bulto y lo balanceaba con una mano mostrándomelo. Yo me quede petrificada, sin poder moverme, no podía apartar la vista de su tremenda verga, era descomunal, por lo menos para mí, jamás había visto algo parecido, me puse super nerviosa y todita colorada al darme cuenta de que, aparte de que no podía apartar la vista de semejante vergon, inconscientemente se me estaba haciendo agua la boca.  

~Que te parece mamacita? Te gusta ¿verdad?, habías visto algo así antes? ~ 

~N…no se..señor, n…unca ~ respondí sincera sintiendo como me temblaba la voz y los ojos los tenía abiertos como platos, empecé a temblar sin poderme contener. 

~Acaso tu marido tiene una así? Estoy seguro de que no ~ 

~N…no, p…ara nada, señor ~ 

~Ven, ¿quieres tocar?, estoy seguro de que nunca has tenido una así de cerca ~ 

~ N…no, n…unca ~ 

~Ven aquí, tócala, sé que te mueres de ganas ~ 

~N…o, no, c…omo cree, señor, déjeme ir ~ 

Si, si, como quieras. Eres libre de irte, después de que me la hayas tocado, eso es todo, solo tócala y te podrás marchar~ 

Sentí como el corazón me palpitaba fuertemente, sin pensar, una de mis manos se estiro en dirección a el hombre y sin que yo pudiera evitarlo, puse mi mano sobre su enorme verga.  

Sentí una especie de descarga eléctrica recorrer todo mi cuerpo, me estremecí tremendamente al contacto de mi mano sobre su enorme verga. 

No lo podía creer, estaba yo sola, en un cuarto a semi oscuras junto a un hombre prácticamente desconocido, agarrándole su enorme e increíble verga. 

Me estremecí tremendo, se sentía muy dura, muy caliente, enorme, sentía como palpitaba dentro de mi mano, era una sensación increíble, deliciosa, no podía dejar de mirarla ni de tocarla. 

Sin que el me lo pidiera y sin poderlo evitar, se la tome con las dos manos, casi con reverencia, como si fuera un objeto sagrado. Se la empecé a acariciar, despacio, el hombre solo me miraba con una sonrisa de triunfo. 

~Lo sabía, lo sabía je je ~ decía con voz casi un susurro. 

Levante la cara y me encontré con sus ojos. ~te gusta, verdad zorra, a todas les encanta, no hay quien se resista ~ 

~Si señor, me gusta, me gusta mucho ~ le decía como agradecida por permitirme acariciársela, como si fuera un honor. 

~Lo sé, ahora demuéstrame cuanto te gusta, métela a la boca y chúpamela como se bien que sabes hacerlo, con esa boquita de puta ~ 

~De verdad? ~ le respondí incrédula, como si tuviera opción, como pidiendo permiso, con la mirada suplicante, deseando internamente que no me fuera a despreciar. 

Así que, de repente, yo ya estaba de rodillas frente al desconocido, haciendo tremendos esfuerzos por metérmela en la boca. Apenas me cabía la enorme cabeza, se la chupaba con desesperación, lamiéndole lujuriosa todo el tronco, acariciándole y lamiéndole sus enormes huevos, agradecida por esa increíble oportunidad, ufff. 

El hombre se bajó completamente los pantalones y los tiro hacia un lado, se acomodó sobre una banca que estaba cerca, con las piernas separadas. 

Yo ya no pude resistirme más, sentía toda la panocha super empapada, el clítoris palpitando, exigiendo atención. Entonces sin más, sin decir palabra, me senté sobre sus piernas y yo solita, me acomodé su enorme verga en la entrada y me fui bajando, tratando de metérmela en el sexo. 

~Mmmmmm…!!! Uyyyyyyyy…!!!  Siiii Ahhhhh…!!! Ahhhhhhhh…!!!  Oooohhh…!!! Oooohhhhh…!!!! Mmmmmmm aaasu madre ufffff, siiiiii …!!!! ~ 

~Te gusta putita? ~ 

~Ayyyyyyyy siiiii, no mames, que es esto, esta enorme uyyyyyyy ahhhgggg Ufff ~ 

~Que se siente tener una vergota como la mía toda metida en tu sexo perrita? ~ 

Apenas tenia tres meses de casada, yo tenia 18 y mi esposo 45, asi que, como viviamos en una Colonia apartada, siempre lo acompañaba a hacer todas las compras y el me presentaba con todos los abarroteros y vecinos, asi que cuando salia yo sola, todo mundo ya me conocia y me saludaba. 

Lo que me había llamado la atención, es que el señor de la tienda me veía muy descaradamente, yo sentía que me desvestía con la mirada, sentía su mirada ardiente sobre las nalgas y las tetas, eso me ponía muy nerviosa. Yo volteaba a ver a mi esposo, pero él no parecía darse cuenta. 

Además, otra cosa que note y que también me ponía super nerviosa, es que, a pesar de las ropas holgadas que vestía el hombre, claramente se le notaba un enorme bulto bajo el pantalón.  

A mí se me hacía raro, no pensaba que fuera su pene, yo pensaba que tenía algo escondido bajo el pantalón. Así que lo miraba disimuladamente. 

A las pocas semanas de haber llegado a esa colonia, ya me conocían la mayoría de los señores y mi esposo ya me dejaba ir sola a la tienda y a hacer las compras de vez en cuando. Todos eran muy amables y siempre querían darme fiado, cosa que a mí me daba mucha pena y casi a fuerzas les pagaba las compras. 

El único que me incomodaba y me ponía muy nerviosa, era el señor de la tienda, un hombre como de 60, que me miraba como si quisiera comerme ahí mismo, sentía que me desvestía todita y yo me moría de la vergüenza. 

Una noche, cerca de las 10, cuando ya todas las tiendas estaban cerrando, a mi esposo se le ocurre que fuera por unas pilas para la linterna y unas velas, ya que habían anunciado que harían reparaciones en la calle y de seguro cortarían la luz. 

Llegue a la tienda, el señor ya se había preparado con algunas lámparas. Hice mi pedido y el hombre me hizo pasar a la parte de atrás, ya que ahí estaban los anaqueles de esos productos. 

Al momento en que agarraba mis compras, en ese pinche preciso momento se va la luz, yo me quede quieta esperando, rápidamente, el hombre conecto sus lámparas y el espacio donde yo me encontraba se ilumino. 

Me di cuenta de que solo ahí mero donde yo me encontraba, se ilumino, el resto de la tienda permaneció a oscuras, a mí se me figuro ver que el hombre cerraba la tienda, cosa que se me hizo raro, ya que yo todavía estaba ahí. 

El hombre se acercó a mí y yo instintivamente me hice para atrás, hasta topar con los estantes de mercancía, así que me quedé quietecita. Entonces el me hablo con voz ronca y medio nerviosa. 

~Al fin solos mamacita, llevo tiempo esperando este momento ~ me decía sonriendo morboso, mirándome de arriba a abajo, recorriendo todo mi cuerpo. Sentí como que me desnudaba, haciendo que me pusiera de lo más nerviosa. 

~De que habla señor? Déjeme salir, mi esposo me espera. ~ 

~No te estoy reteniendo mamacita, te puede largar en el momento en que tú quieras, pero yo creo que, en este momento, no te vas a querer ir ~ 

Me quede sorprendida, sus palabras me hicieron dudar, ¿a qué se refería el hombre? 

En eso vi que se sacaba su enorme bulto y lo balanceaba con una mano mostrándomelo. Yo me quede petrificada, sin poder moverme, no podía apartar la vista de su tremenda verga, era descomunal, por lo menos para mí, jamás había visto algo parecido, me puse super nerviosa y todita colorada al darme cuenta de que, aparte de que no podía apartar la vista de semejante vergon, inconscientemente se me estaba haciendo agua la boca.  

~Que te parece mamacita? Te gusta ¿verdad?, habías visto algo así antes? ~ 

~N…no se..señor, n…unca ~ respondí sincera sintiendo como me temblaba la voz y los ojos los tenía abiertos como platos, empecé a temblar sin poderme contener. 

~Acaso tu marido tiene una así? Estoy seguro de que no ~ 

~N…no, p…ara nada, señor ~ 

~Ven, ¿quieres tocar?, estoy seguro de que nunca has tenido una así de cerca ~ 

~ N…no, n…unca ~ 

~Ven aquí, tócala, sé que te mueres de ganas ~ 

~N…o, no, c…omo cree, señor, déjeme ir ~ 

Si, si, como quieras. Eres libre de irte, después de que me la hayas tocado, eso es todo, solo tócala y te podrás marchar~ 

Sentí como el corazón me palpitaba fuertemente, sin pensar, una de mis manos se estiro en dirección a el hombre y sin que yo pudiera evitarlo, puse mi mano sobre su enorme verga.  

Sentí una especie de descarga eléctrica recorrer todo mi cuerpo, me estremecí tremendamente al contacto de mi mano sobre su enorme verga. 

No lo podía creer, estaba yo sola, en un cuarto a semi oscuras junto a un hombre prácticamente desconocido, agarrándole su enorme e increíble verga. 

Me estremecí tremendo, se sentía muy dura, muy caliente, enorme, sentía como palpitaba dentro de mi mano, era una sensación increíble, deliciosa, no podía dejar de mirarla ni de tocarla. 

Sin que el me lo pidiera y sin poderlo evitar, se la tome con las dos manos, casi con reverencia, como si fuera un objeto sagrado. Se la empecé a acariciar, despacio, el hombre solo me miraba con una sonrisa de triunfo. 

~Lo sabía, lo sabía je je ~ decía con voz casi un susurro. 

Levante la cara y me encontré con sus ojos. ~te gusta, verdad zorra, a todas les encanta, no hay quien se resista ~ 

~Si señor, me gusta, me gusta mucho ~ le decía como agradecida por permitirme acariciársela, como si fuera un honor. 

~Lo sé, ahora demuéstrame cuanto te gusta, métela a la boca y chúpamela como se bien que sabes hacerlo, con esa boquita de puta ~ 

~De verdad? ~ le respondí incrédula, como si tuviera opción, como pidiendo permiso, con la mirada suplicante, deseando internamente que no me fuera a despreciar. 

Así que, de repente, yo ya estaba de rodillas frente al desconocido, haciendo tremendos esfuerzos por metérmela en la boca. Apenas me cabía la enorme cabeza, se la chupaba con desesperación, lamiéndole lujuriosa todo el tronco, acariciándole y lamiéndole sus enormes huevos, agradecida por esa increíble oportunidad,  ufff. 

El hombre se bajó completamente los pantalones y los tiro hacia un lado, se acomodó sobre una banca que estaba cerca, con las piernas separadas. 

Yo ya no pude resistirme más, sentía toda la panocha super empapada, el clítoris palpitando, exigiendo atención. Entonces sin más, sin decir palabra, me senté sobre sus piernas y yo solita, me acomodé su enorme verga en la entrada y me fui bajando, tratando de metérmela en el sexo. 

~Mmmmmm…!!! Uyyyyyyyy…!!!  Siiii Ahhhhh…!!! Ahhhhhhhh…!!!  Oooohhh…!!! Oooohhhhh…!!!! Mmmmmmm aaasu madre ufffff, siiiiii …!!!! ~ 

~Te gusta putita? ~ 

~Ayyyyyyyy siiiii, no mames, que es esto, esta enorme uyyyyyyy ahhhgggg Ufff ~ 

~Que se siente tener una vergota toda metida en tu sexo perrita? ~ 

Asu madre, ni me digas, ahhhhhhh, uyyyyy esta deliciosa, la quiro toda Apenas tenia tres meses de casada, yo tenia 18 y mi esposo 45, asi que, como viviamos en una Colonia apartada, siempre lo acompañaba a hacer todas las compras y el me presentaba con todos los abarroteros y vecinos, asi que cuando salia yo sola, todo mundo ya me conocia y me saludaba. 

Lo que me había llamado la atención, es que el señor de la tienda me veía muy descaradamente, yo sentía que me desvestía con la mirada, sentía su mirada ardiente sobre las nalgas y las tetas, eso me ponía muy nerviosa. Yo volteaba a ver a mi esposo, pero él no parecía darse cuenta. 

Además, otra cosa que note y que también me ponía super nerviosa, es que, a pesar de las ropas holgadas que vestía el hombre, claramente se le notaba un enorme bulto bajo el pantalón.  

A mí se me hacía raro, no pensaba que fuera su pene, yo pensaba que tenía algo escondido bajo el pantalón. Así que lo miraba disimuladamente. 

A las pocas semanas de haber llegado a esa colonia, ya me conocían la mayoría de los señores y mi esposo ya me dejaba ir sola a la tienda y a hacer las compras de vez en cuando. Todos eran muy amables y siempre querían darme fiado, cosa que a mí me daba mucha pena y casi a fuerzas les pagaba las compras. 

El único que me incomodaba y me ponía muy nerviosa, era el señor de la tienda, un hombre como de 60, que me miraba como si quisiera comerme ahí mismo, sentía que me desvestía todita y yo me moría de la vergüenza. 

Una noche, cerca de las 10, cuando ya todas las tiendas estaban cerrando, a mi esposo se le ocurre que fuera por unas pilas para la linterna y unas velas, ya que habían anunciado que harían reparaciones en la calle y de seguro cortarían la luz. 

Llegue a la tienda, el señor ya se había preparado con algunas lámparas. Hice mi pedido y el hombre me hizo pasar a la parte de atrás, ya que ahí estaban los anaqueles de esos productos. 

Al momento en que agarraba mis compras, en ese pinche preciso momento se va la luz, yo me quede quieta esperando, rápidamente, el hombre conecto sus lámparas y el espacio donde yo me encontraba se ilumino. 

Me di cuenta de que solo ahí mero donde yo me encontraba, se ilumino, el resto de la tienda permaneció a oscuras, a mí se me figuro ver que el hombre cerraba la tienda, cosa que se me hizo raro, ya que yo todavía estaba ahí. 

El hombre se acercó a mí y yo instintivamente me hice para atrás, hasta topar con los estantes de mercancía, así que me quedé quietecita. Entonces el me hablo con voz ronca y medio nerviosa. 

~Al fin solos mamacita, llevo tiempo esperando este momento ~ me decía sonriendo morboso, mirándome de arriba a abajo, recorriendo todo mi cuerpo. Sentí como que me desnudaba, haciendo que me pusiera de lo más nerviosa. 

~De que habla señor? Déjeme salir, mi esposo me espera. ~ 

~No te estoy reteniendo mamacita, te puede largar en el momento en que tú quieras, pero yo creo que, en este momento, no te vas a querer ir ~ 

Me quede sorprendida, sus palabras me hicieron dudar, ¿a qué se refería el hombre? 

En eso vi que se sacaba su enorme bulto y lo balanceaba con una mano mostrándomelo. Yo me quede petrificada, sin poder moverme, no podía apartar la vista de su tremenda verga, era descomunal, por lo menos para mí, jamás había visto algo parecido, me puse super nerviosa y todita colorada al darme cuenta de que, aparte de que no podía apartar la vista de semejante vergon, inconscientemente se me estaba haciendo agua la boca.  

~Que te parece mamacita? Te gusta ¿verdad?, habías visto algo así antes? ~ 

~N…no se..señor, n…unca ~ respondí sincera sintiendo como me temblaba la voz y los ojos los tenía abiertos como platos, empecé a temblar sin poderme contener. 

~Acaso tu marido tiene una así? Estoy seguro de que no ~ 

~N…no, p…ara nada, señor ~ 

~Ven, ¿quieres tocar?, estoy seguro de que nunca has tenido una así de cerca ~ 

~ N…no, n…unca ~ 

~Ven aquí, tócala, sé que te mueres de ganas ~ 

~N…o, no, c…omo cree, señor, déjeme ir ~ 

Si, si, como quieras. Eres libre de irte, después de que me la hayas tocado, eso es todo, solo tócala y te podrás marchar~ 

Sentí como el corazón me palpitaba fuertemente, sin pensar, una de mis manos se estiro en dirección a el hombre y sin que yo pudiera evitarlo, puse mi mano sobre su enorme verga.  

Sentí una especie de descarga eléctrica recorrer todo mi cuerpo, me estremecí tremendamente al contacto de mi mano sobre su enorme verga. 

No lo podía creer, estaba yo sola, en un cuarto a semi oscuras junto a un hombre prácticamente desconocido, agarrándole su enorme e increíble verga. 

Me estremecí tremendo, se sentía muy dura, muy caliente, enorme, sentía como palpitaba dentro de mi mano, era una sensación increíble, deliciosa, no podía dejar de mirarla ni de tocarla. 

Sin que el me lo pidiera y sin poderlo evitar, se la tome con las dos manos, casi con reverencia, como si fuera un objeto sagrado. Se la empecé a acariciar, despacio, el hombre solo me miraba con una sonrisa de triunfo. 

~Lo sabía, lo sabía je je ~ decía con voz casi un susurro. 

Levante la cara y me encontré con sus ojos. ~te gusta, verdad zorra, a todas les encanta, no hay quien se resista ~ 

~Si señor, me gusta, me gusta mucho ~ le decía como agradecida por permitirme acariciársela, como si fuera un honor. 

~Lo sé, ahora demuéstrame cuanto te gusta, métela a la boca y chúpamela como se bien que sabes hacerlo, con esa boquita de puta ~ 

~De verdad? ~ le respondí incrédula, como si tuviera opción, como pidiendo permiso, con la mirada suplicante, deseando internamente que no me fuera a despreciar. 

Así que, de repente, yo ya estaba de rodillas frente al desconocido, haciendo tremendos esfuerzos por metérmela en la boca. Apenas me cabía la enorme cabeza, se la chupaba con desesperación, lamiéndole lujuriosa todo el tronco, acariciándole y lamiéndole sus enormes huevos, agradecida por esa increíble oportunidad,  ufff. 

El hombre se bajó completamente los pantalones y los tiro hacia un lado, se acomodó sobre una banca que estaba cerca, con las piernas separadas. 

Yo ya no pude resistirme más, sentía toda la panocha super empapada, el clítoris palpitando, exigiendo atención. Entonces sin más, sin decir palabra, me senté sobre sus piernas y yo solita, me acomodé su enorme verga en la entrada y me fui bajando, tratando de metérmela en el sexo. 

~Mmmmmm…!!! Uyyyyyyyy…!!!  Siiii Ahhhhh…!!! Ahhhhhhhh…!!!  Oooohhh…!!! Oooohhhhh…!!!! Mmmmmmm aaasu madre ufffff, siiiiii …!!!! ~ 

~Te gusta putita? ~ 

~Ayyyyyyyy siiiii, no mames, que es esto, esta enorme uyyyyyyy ahhhgggg Ufff ~ 

~Que se siente tener una vergota como lamia toda metida en tu sexo perrita? ~ 

Apenas tenia tres meses de casada, yo tenia 18 y mi esposo 45, asi que, como viviamos en una Colonia apartada, siempre lo acompañaba a hacer todas las compras y el me presentaba con todos los abarroteros y vecinos, asi que cuando salia yo sola, todo mundo ya me conocia y me saludaba. 

Lo que me había llamado la atención, es que el señor de la tienda me veía muy descaradamente, yo sentía que me desvestía con la mirada, sentía su mirada ardiente sobre las nalgas y las tetas, eso me ponía muy nerviosa. Yo volteaba a ver a mi esposo, pero él no parecía darse cuenta. 

Además, otra cosa que note y que también me ponía super nerviosa, es que, a pesar de las ropas holgadas que vestía el hombre, claramente se le notaba un enorme bulto bajo el pantalón.  

A mí se me hacía raro, no pensaba que fuera su pene, yo pensaba que tenía algo escondido bajo el pantalón. Así que lo miraba disimuladamente. 

A las pocas semanas de haber llegado a esa colonia, ya me conocían la mayoría de los señores y mi esposo ya me dejaba ir sola a la tienda y a hacer las compras de vez en cuando. Todos eran muy amables y siempre querían darme fiado, cosa que a mí me daba mucha pena y casi a fuerzas les pagaba las compras. 

El único que me incomodaba y me ponía muy nerviosa, era el señor de la tienda, un hombre como de 60, que me miraba como si quisiera comerme ahí mismo, sentía que me desvestía todita y yo me moría de la vergüenza. 

Una noche, cerca de las 10, cuando ya todas las tiendas estaban cerrando, a mi esposo se le ocurre que fuera por unas pilas para la linterna y unas velas, ya que habían anunciado que harían reparaciones en la calle y de seguro cortarían la luz. 

Llegue a la tienda, el señor ya se había preparado con algunas lámparas. Hice mi pedido y el hombre me hizo pasar a la parte de atrás, ya que ahí estaban los anaqueles de esos productos. 

Al momento en que agarraba mis compras, en ese pinche preciso momento se va la luz, yo me quede quieta esperando, rápidamente, el hombre conecto sus lámparas y el espacio donde yo me encontraba se ilumino. 

Me di cuenta de que solo ahí mero donde yo me encontraba, se ilumino, el resto de la tienda permaneció a oscuras, a mí se me figuro ver que el hombre cerraba la tienda, cosa que se me hizo raro, ya que yo todavía estaba ahí. 

El hombre se acercó a mí y yo instintivamente me hice para atrás, hasta topar con los estantes de mercancía, así que me quedé quietecita. Entonces el me hablo con voz ronca y medio nerviosa. 

~Al fin solos mamacita, llevo tiempo esperando este momento ~ me decía sonriendo morboso, mirándome de arriba a abajo, recorriendo todo mi cuerpo. Sentí como que me desnudaba, haciendo que me pusiera de lo más nerviosa. 

~De que habla señor? Déjeme salir, mi esposo me espera. ~ 

~No te estoy reteniendo mamacita, te puede largar en el momento en que tú quieras, pero yo creo que, en este momento, no te vas a querer ir ~ 

Me quede sorprendida, sus palabras me hicieron dudar, ¿a qué se refería el hombre? 

En eso vi que se sacaba su enorme bulto y lo balanceaba con una mano mostrándomelo. Yo me quede petrificada, sin poder moverme, no podía apartar la vista de su tremenda verga, era descomunal, por lo menos para mí, jamás había visto algo parecido, me puse super nerviosa y todita colorada al darme cuenta de que, aparte de que no podía apartar la vista de semejante vergon, inconscientemente se me estaba haciendo agua la boca.  

~Que te parece mamacita? Te gusta ¿verdad?, habías visto algo así antes? ~ 

~N…no se..señor, n…unca ~ respondí sincera sintiendo como me temblaba la voz y los ojos los tenía abiertos como platos, empecé a temblar sin poderme contener. 

~Acaso tu marido tiene una así? Estoy seguro de que no ~ 

~N…no, p…ara nada, señor ~ 

~Ven, ¿quieres tocar?, estoy seguro de que nunca has tenido una así de cerca ~ 

~ N…no, n…unca ~ 

~Ven aquí, tócala, sé que te mueres de ganas ~ 

~N…o, no, c…omo cree, señor, déjeme ir ~ 

Si, si, como quieras. Eres libre de irte, después de que me la hayas tocado, eso es todo, solo tócala y te podrás marchar~ 

Sentí como el corazón me palpitaba fuertemente, sin pensar, una de mis manos se estiro en dirección a el hombre y sin que yo pudiera evitarlo, puse mi mano sobre su enorme verga.  

Sentí una especie de descarga eléctrica recorrer todo mi cuerpo, me estremecí tremendamente al contacto de mi mano sobre su enorme verga. 

No lo podía creer, estaba yo sola, en un cuarto a semi oscuras junto a un hombre prácticamente desconocido, agarrándole su enorme e increíble verga. 

Me estremecí tremendo, se sentía muy dura, muy caliente, enorme, sentía como palpitaba dentro de mi mano, era una sensación increíble, deliciosa, no podía dejar de mirarla ni de tocarla. 

Sin que el me lo pidiera y sin poderlo evitar, se la tome con las dos manos, casi con reverencia, como si fuera un objeto sagrado. Se la empecé a acariciar, despacio, el hombre solo me miraba con una sonrisa de triunfo. 

~Lo sabía, lo sabía je je ~ decía con voz casi un susurro. 

Levante la cara y me encontré con sus ojos. ~te gusta, verdad zorra, a todas les encanta, no hay quien se resista ~ 

~Si señor, me gusta, me gusta mucho ~ le decía como agradecida por permitirme acariciársela, como si fuera un honor. 

~Lo sé, ahora demuéstrame cuanto te gusta, métela a la boca y chúpamela como se bien que sabes hacerlo, con esa boquita de puta ~ 

~De verdad? ~ le respondí incrédula, como si tuviera opción, como pidiendo permiso, con la mirada suplicante, deseando internamente que no me fuera a despreciar. 

Así que, de repente, yo ya estaba de rodillas frente al desconocido, haciendo tremendos esfuerzos por metérmela en la boca. Apenas me cabía la enorme cabeza, se la chupaba con desesperación, lamiéndole lujuriosa todo el tronco, acariciándole y lamiéndole sus enormes huevos, agradecida por esa increíble oportunidad,  ufff. 

El hombre se bajó completamente los pantalones y los tiro hacia un lado, se acomodó sobre una banca que estaba cerca, con las piernas separadas. 

Yo ya no pude resistirme más, sentía toda la panocha super empapada, el clítoris palpitando, exigiendo atención. Entonces sin más, sin decir palabra, me senté sobre sus piernas y yo solita, me acomodé su enorme verga en la entrada y me fui bajando, tratando de metérmela en el sexo. 

~Mmmmmm…!!! Uyyyyyyyy…!!!  Siiii Ahhhhh…!!! Ahhhhhhhh…!!!  Oooohhh…!!! Oooohhhhh…!!!! Mmmmmmm aaasu madre ufffff, siiiiii …!!!! ~ 

~Te gusta putita? ~ 

~Ayyyyyyyy siiiii, no mames, que es esto, esta enorme uyyyyyyy ahhhgggg Ufff ~ 

~Que se siente tener una vergota toda metida en tu sexo perrita? ~ 

~Ayyyyyy señor, que pregunta? No mames, se siente delidioso, esta riquisima, increible, ahhhhhh ughhhhh uffffff ~ 

~Te lo dije mamacita, que te iba a encantar y tu que te resistias zorra ~ 

Ayyyyy señor, pues quien se lo iba a imaginar, se siente increible ufffff ~ 

~Aguanta puta, que apenas va por la mitad ~ 

~Quuuuuueeee? No mames, si ya la siento hasta la garganta, puta madre, yo creo que hasta ahi llega, me vas a partir en dos papacito ~ 

~Ayyyyyyyyy hijo de puta, te dije que no entraba más ayyyyy sácala, sácala por favor ~ 

Pero el hombre no hacia caso, el estaba disfrutando como nunca, jamás había cogido a una belleza como yo y con tan tremendo culazo. El seguía en lo suyo, empuje y empuje, mete y mete, yo sentía que me moría. En una de esas, sentí clartamente como su tremendo vergon me entraba todito abriéndome todo a su paso, yo no daba más, sentía que estaba llena totalmente, su verga no dejaba un centimetro vacio. 

~Toma perra, ~ me decía al tiempo que finalmente su enorme verga entraba todita hasta hacer rebotar sus huevotes en mis nalgas. 

~Ayyyyyyyyyyy hijo de puta, me vas a matar, sácala, sácala ~ 

A el hombre le valió madre mi dolor y mis gritos, el seguía, mete y mete, aunque ahora ya iba más despacio, agarrando un increíble ritmo super delicioso. 

Yo me sentía que me partía en dos, pero ese nuevo vaivén como que estaba empezando a super excitar, estaba yo jadeando y suspirando, me estaba poniendo bien caliente, el dolor ya casi pasaba a segundo término, ahora mi sexo pedía más y más. 

~Ayyyyyyy ahhhgggg ufffffff ahhhhhhh ~ 

~Te duele perra? Eso querías no? ~ 

~ Si, si, ahhhhhhhh ~ 

~Quieres que te la saque? ~ 

~Nooooooooo, ayyyyyyy, dale papi, dale, eres un verdadero macho, asi asi, dale duro, te amo ughwwwwww ~ 

~Te lo dije puta, y nomas te hacías pendeja de que no querías. Pero yo ya conozco a las putas de tu clase, son más zorras que nada, pero les gusta disimular, no hay puta que se resista a mi verga, no señor ~ 

~Si me gusta, me encanta, pero yo no sabía, está bien grande, la verdad es que me asuste nomas de verla, pero de que me moría de ganas…pues si, js js~ 

Ya nomas falta que te la de por el culo, cuando termine contigo, vas a venir por más tu solita zorra ~ 

~Quuueeeee, no mames, como crees, por ahi no, viejo pervertido ~ 

~Por ahora no será puta, me tengo que ir, solo te advierto que vendrás tu solita a que te rompa el culo ~ 

~Ni lo sueñes, degenerado, pervertido, soy una niña ~ 

~Si, una niña de lo más puta mi amor, eres la primera que me la aguanta toda, sé que vendrás por más ~ 

Se empezó a mover rápidamente, tomándome de las caderas y jalándome hacia él, me la metía con furia, se notaba que ya se iba a terminar, sentía su cabeza hasta dentro de mi, super grande, palpitando, ya faltaba poco, así que yo misma me empecé a mover como loca, disfrutando al máximo su tremenda estocada, y al poco, me invadió como una descarga, que me hizo convulsionarme peor que  que puta epiléptica, me abrace fuertemente al cuello de mi hombre, mi macho, empecé a mover las nalgas lo más rápido que pude hasta que, finalmente, los dos logramos darnos una venida tan tremenda, que mis jugos salieron disparados fuera de mi sexo como si bombearan agua,  junto con sus tremendos lechazos de macho, de hombre viril, llenándome todita y saliéndose por los lados de tan abundante descarga. 

El hombre llevaba ya algo de prisa, así que nomas me boto al suelo como muñeca de trapo, me quede jadeando, toda sudada, pero feliz, muy feliz.  

Me quede ahí botada tal donde me tiro, totalmente desmadejada, sin fuerza, apenas para respirar. Empecé a revivir en mi mente todo lo sucedido, desde que me negaba a coger con él, hasta que finalmente me le entregue como una verdadera puta y como lo disfrute de manera increíble, contra todos los pronósticos. 

Nunca me imaginé que ese gordo y horrible viejo pudiera dar tal placer de esa manera tan increíble. Ahora yo misma lo sentía como mi nuevo macho, dispuesta a dar todo por él, como toda una verdadera puta caliente.  

En ese momento, muy dentro de mí, supe, y lo digo en serio, supe que volvería por más, a que me rompiera el culo, y no habría poder humano que me lo impidiera. 

Continuara… 

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36 Lecturas/27 febrero, 2026/0 Comentarios/por Melany
Etiquetas: culo, hijo, madre, mayor, puta, putita, sexo, verga
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