Me cogí a la niñera de 19 años
Me cogí a la niñera de 19 años por el culo.
Esta es una historia algo larga que no le he contado a nadie, ya que es uno de mis secretos más grandes. ¡Puff! Aquí vamos… Estoy un poco nervioso al compartirla, pero bueno. Tengo 45 años y soy un hombre felizmente casado con mi esposa de 43. Tenemos una hija pequeña de 6 años. Amo a mi esposa; es una mujer inteligente y extremadamente guapa: tez blanca, rubia, con un cuerpo hermoso, tetas pronunciadas y nalgas notables. Se cuida mucho, corre y va al gimnasio con regularidad.
Hace aproximadamente medio año, mi esposa contrató a una joven de un rancho cercano a la ciudad donde vivimos, recomendada por una de sus tías que también vive allí. La llamaré «Evelyn». Desde que llegó a nuestra casa, nos ha ayudado mucho con las tareas del hogar, especialmente cuidando a nuestra hija. Es una chica buena, paciente y estudiosa; mi hija la quiere mucho. Evelyn tiene apenas 19 años y estudia en la universidad los sábados. Obviamente, es mucho más joven que mi esposa. De lunes a viernes, viene a casa para cuidar a la niña y ayudarnos con algunas cosas, junto con mi suegra, quien también nos echa una mano.Hace tres meses, mi esposa tuvo que salir del estado con mi suegra porque su padre (mi suegro) sufrió un infarto grave. Se llevaron a mi hija, así que me quedé completamente solo en casa. Mi esposa siguió llamando a Evelyn para que viniera a limpiar. Durante esos días, ella llegaba mientras yo estaba en el trabajo, barría y trapeaba.
Hasta que un día me dijeron que no necesitaba ir a la oficina y podía trabajar desde casa en home office. Todo iba bien hasta que, en una ocasión, le dije que no era necesario que viniera todos los días y que igual le pagaríamos, porque me gustaba mi privacidad y estar solo. Ella aceptó. Ese día, mientras limpiaba, nos mirábamos mucho el uno al otro (siempre había sentido una ligera atracción hacia ella). Cuando terminó, le ofrecí llevarla en auto a su rancho, y accedió. Ya en el coche, le propuse ir a cenar antes de dejarla, y fuimos. En el restaurante, platicamos sobre su familia, mi hija y su escuela. Era obvio que nos atraíamos intensamente. Ahí me armé de valor y la invité a tomar unas cervezas en un lugar tranquilo, lo que también aceptó. En el bar, cerveza tras cerveza, terminamos ebrios y nos empezamos a besar. La atracción era muy fuerte, y en vez de llevarla a su rancho, la traje de vuelta a casa. Al llegar, nos desvestimos y tuvimos sexo apasionado sin protección. Sin exagerar, lo hicimos más de diez rounds desde las 11 de la noche hasta las 4 de la mañana, en la cama donde duermo con mi esposa.
A partir de esa noche, cogíamos como conejos y siempre estábamos desnudos. Incluso ella barría y me cocinaba completamente desnuda. Me venía por todos lados: su boca, vagina, espalda y culo, porque tuvimos mucho sexo anal. Era su primera vez por ahí, y a mi esposa pocas veces me deja. De broma y por la calentura, le pedía que modelara la ropa interior y lencería de mi esposa.
Evelyn es totalmente opuesta a mi esposa: tiene una complexión muy delgada, casi sin tetas ni nalgas. Su piel es morena clara, china y con pelo negro impresionante. Una de las cosas que más me gusta de ella es su cuerpo, especialmente su vagina, que no se rasura y va al natural con vello púbico abundante en el pubis, aunque se lo quita en los labios. Su vagina está esponjada, como hinchada; su ano es totalmente negro y muy apretado, lo que me excita. Me encanta su belleza juvenil y natural. Hace un sexo oral increíble y se traga mi semen mirándome a los ojos sin dudar. Su culo y vagina tienen un olor particular. Siempre que podía, le olía el culo y se lo succionaba hasta quedarme sin aliento; a ella le encanta. Le pedía que se sentara en mi cara, e incluso me gustaba oler sus calzones. Cuando se la metía, pujaba fuerte y me decía cosas calientes como «soy tu niña» y «cógeme como si fuera tu mujer».
Durante unas tres semanas, casi un mes, tuvimos sexo diario y vivimos como marido y mujer: cenábamos y nos bañábamos juntos. Todo esto mientras mi esposa me llamaba casi a diario para contarme sobre la condición de mi suegro. Me preguntaba cómo estaba, y yo le decía que todo bien, que le había pedido a Evelyn que no viniera porque quería estar «solo» unos días.
Finalmente, mi esposa me avisó que regresaría en unos días. Evelyn y yo aprovechamos los últimos momentos para tener sexo lo más que pudiéramos. El día que llegaban mi esposa, mi suegra y mi hija, nos despertamos temprano y limpiamos todo: sábanas, ropa, etc., para que no quedara evidencia. Cuando fui por ellas esa noche, todo volvió a la normalidad. Ahora, cuando Evelyn viene a limpiar o cuidar a mi hija, a veces nos besamos o nos vemos a escondidas, y nos ponemos de acuerdo para salir a coger. Estamos esperando que mi familia se vaya de nuevo y nos deje la casa sola.




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