UN ACCIDENTE DE INFIDELIDAD HIZO CRECER NUESTRA INTIMIDAD
Quiero compartir un caso muy particular, sobre el que al final haré una reflexión y tiene que ver con mi matrimonio compartido con mi esposa durante más de veinte y cinco años. Nuestros dos hijos de veinticuatro y veintidós años están en el exterior estudiando por eso vivimos solos.
Quiero compartir un caso muy particular, sobre el que al final haré una reflexión y tiene que ver con mi matrimonio compartido con mi esposa durante más de veinte y cinco años. Nuestros dos hijos de veinticuatro y veintidós años están en el exterior estudiando por eso vivimos solos y como ella ya no está trabajando tiene una buena vida social con sus amigas, su edad, cuarenta y cinco años, conservándose tan atractiva que muchos hombres, como dicen por ahí, darían lo que fuera por conquistarla, y hasta me he enterado que conocidos cercanos y hasta familiares de ella la desean.
Pero la razón que me motiva a compartir esto, es que desde hace unos meses, comencé a notar un comportamiento distante particularmente en la intimidad, algo que nunca sucedió en el pasado por eso decidí enfrentarla como siempre lo hicimos al tener que solucionar nuestros problemas, y una noche le dije… quiero que me cuentes, no importa lo grave que sea, ¿porque desde hace unos meses, tu comportamiento especialmente en nuestra vida íntima ha cambiado tan radicalmente?, ella se quedo pensando y tras darle mucha confianza comenzó diciendo:
Meses atrás fui a una reunión donde mi amiga Cristina y allí conocí a Antonio, un hombre alto de unos treinta y cinco años, muy buena presencia, por eso todas las mujeres que estábamos en la reunión nos embelesamos observándolo, pero después de la primera impresión que nos causó a todas, él termino acercándose a mí, entablamos conversación y al escuchar su elocuencia quede maravillada. Al final de la reunión me pidió el número de mi celular, pero pensé, un hombre tan atractivo no creo que vaya a llamar a una mujer madura como yo, además casada. Por su parte él seguramente estaría soltero, con muchas mujeres jóvenes que lo pretenderían.
Eso fue lo que yo imaginé inicialmente, pero con el pasar de los días empecé a sentir un deseo raro de volverlo a ver y me arrepentí de no haberle pedido el número de su celular, pero una mañana escuche una llamada, observe y era desconocida, conteste y al escuchar la voz reconocí de inmediato que era Antonio y como una colegiala empecé a sentir que se me salía el corazón, no sabía ni de qué hablarle, me pregunto si al día siguiente podíamos vernos y almorzar en un restaurante que me indicaría la dirección, a las doce en punto porque tenía una reunión a las dos de la tarde.
Sin objetar nada acepté, tomé nota de la dirección, y sin más nos despedimos. Quedé temblando por lo que me acababa de pasar, pensar que se fijara en mí y me hiciera esta invitación, no lo podía creer.
Por el impacto que me genero su llamada no te comenté nada y al día siguiente después que te fuiste a trabajar, fui al salón de belleza, me hice peinar y aquí en casa me maquille y vestí de la forma mas atractiva que considere para la ocasión.
Cuando nos encontramos en el restaurante él ya estaba allí antes de las doce del día, se levantó de la mesa, me dio un abrazo y un beso en la mejilla, muy cerca de los labios y al sentir el aroma de su loción y sus brazos rodeando mi cuerpo quede maravillada. En el almuerzo, pedí algo muy sencillo para poder hablar, pero prácticamente él fue quien hablo todo el tiempo hasta la una de la tarde. Durante este periodo, no paro de expresar cosas bonitas sobre mí, y eso me dejo aún más maravillada al despedirnos. Dentro de las pocas cosas que le pude preguntar era si estaba casado y me dijo que si, pero que su relación intima era bastante deficiente, por eso deseaba acercarse a mí, no en forma exclusiva, porque estaba enterado que yo era casada.
A pesar de todo, comencé a hacer castillos en el aire y me olvidé de ti, pensando en él como una colegiala. Él me enviaba mensajes todos los días, algo que nosotros por la rutina habíamos olvidado.
Y cuando ella se detuvo le pregunte… ¿y ya han tenido intimidad?
Me respondió que no, porque a ella le daba mucho temor que alguien conocido la viera entrar a un motel, con un hombre que no fuera yo, pero él si deseaba constantemente estar conmigo. y agrego …, y debo reconocer que yo también lo he deseado.
Le hice esta propuesta… para que no sigas con dudas y definas que quieres hacer con tu vida personal, invítalo aquí y comparten esa intimidad tan deseada.
Ella me abrió unos ojos desorbitados diciendo… como se te ocurre. ¿y tú?
No te preocupes por mí, yo desapareceré.
Ella hablo con su amigo y él le dijo que podía ese viernes después de la seis de la tarde, aceptando sobre la base de la mentira que mi esposa le dijo, que yo estaba de viaje y volvería hasta la semana siguiente.
Llegado el viernes ella se arreglo muy bien, muy sensual y yo antes de las cinco y media desaparecí.
Pero como quería saber que pasaba entre ellos, active la cámara de seguridad que tenemos en el hall de habitaciones que es el lugar más propicio para la intimidad, porque la sala da a la calle y no tiene cortinas, lugar que fue en el pasado el sitio donde disfrutamos buenos momentos íntimos con mi esposa.
Como siempre, la puntualidad parecía ser su característica, un par de minutos antes de la seis estaba timbrando, le trajo un ramo de flores y una botella de vino.
Al encontrarse, el consecuente beso, pero esta vez directamente en los labios, luego llegó la entrega de regalos que ella recibió y puso en una mesa auxiliar. Luego un efusivo abrazo en el que se fundieron en un beso erótico, donde él no perdió la oportunidad de acariciar sus nalgas.
Luego pasaron a la sala, mi esposa le ofreció vino y le pidió el favor de destapar la botella mientras ella alistaba las copas. Cuando estuvieron servidas él las tomo, le ofreció una a ella y le pidió que brindaran por este encuentro.
Como no había cena se sentaron a disfrutar el vino y a conversar en la sala, pero cuando las cosas fueron evolucionando, ella lo invitó a pasar al hall y allí empecé a presenciar los detalles íntimos del encuentro.
Se desnudaron atropelladamente partiendo de él como si tuviera afán. A continuación, llegó el primer detalle que la sorprendió después de estar los dos totalmente desnudos besándose y fue que él le pidió que le diera sexo oral, algo que jamás a ella le gusto, y si lo hizo conmigo, fue solo una vez que compartimos un sesenta y nueve y estando ella tan excitada termino mamando mi verga, lo cual me sorprendió.
Cuando Antonio le dijo que lo hiciera, ella se negó, pero prácticamente él se lo exigió diciendo que esto era obligación de las mujeres. Y quizás porque aún no se le había derrumbado su ídolo de barro, ella lo hizo a disgusto, pero luego sin ningún preámbulo la acostó en el sofá, se subió sobre ella y penetro su concha como buscando satisfacción solo para él y pasados varios minutos de meter y sacar su verga de la concha de mi esposa, le pidió se pusiera en cuatro o de perrito y cuando ella seguramente esperaba la siguiera follando en su concha, él le dijo… tienes un culo hermoso, rosadito, como pocos y poniéndose saliva en la verga, le introdujo sin ninguna lubricación su verga por allí. Ella soltó un gemido terrible, se retiró de inmediato de él y transformándose le pidió que se fuera de su casa.
Y el muy cínico le preguntó… ¿Y por qué? ¿Qué pasa?
Ella le dice usted es un fraude, no tiene ni idea de tratar a una mujer en la intimidad, es diferente a como lo hace cuando está de conquista, ahora entiendo por qué la mala relación con su esposa. Vístase y váyase ya mismo y Antonio no tuvo otra opción que desaparecer.
Como habíamos acordado con mi esposa, pasaron unos minutos después que se escuchó el cierre de la puerta de entrada, ella me llamo al celular y con voz acongojada me dijo… ¿Puedes venir? y colgó.
Al entrar observe que había estado llorando y fui muy prudente, me acerque, me senté a su lado, le tome la mano y espere que ella hablara primero y cuando lo hizo me dijo… Perdóname, por favor perdóname, me he comportado como una colegiala estúpida e irrespetuosa y tu como todo un caballero.
Yo haciéndome el sorprendido le pregunte… ¿qué paso?
Me dijo… ni vale la pena que te cuente de ese personaje, es un fraude y yo me deje deslumbrar por su apariencia. Ahora si tú me quieres dejar perfectamente lo entendería.
Le dije… Todos nos podemos equivocar, pero es de sabios corregir y eso es lo que veo que estás haciendo.
Ahora ve y te das un baño para que pases el mal momento y te espero en la cama, vamos a descansar.
Me acosté desnudo y cuando ella salió con una toalla anudada al cuerpo para ponerse el pijama, le dije… ven vamos a dormir desnudos como cuando estábamos recién casados.
Ella se abrazo a mi cuerpo y pronto los dos nos quedamos profundamente dormidos, después de ese desagradable día.
Después de esa fecha, nunca tocamos el tema, volviendo a la relación de siempre.
Pasado el tiempo he decidido compartir este pasaje de nuestra vida porque posteriormente por insinuación de mi esposa disfrutamos unas cuantas copitas hasta encontrarnos muy alicorados al punto que después de deleitarnos con todas las posiciones conocidas de sexo, rematamos con un sesenta y nueve llegando a un punto tan elevado de excitación, que cuando quise sacar mi verga de su boca, porque estaba a punto de correrme, ella abrazó mis piernas y no dejo que la sacara, en consecuencia explote dentro de su boca y ella se tragó todo mi semen, luego su lengua termino dejando perfectamente limpia mi verga.
En respuesta a su delicadeza me esmere motivando su concha con mi lengua y labios hasta escuchar sus fuertes gemidos y frases pidiéndome que parara porque no aguantaba más placer.
Esa noche al cambiar de posición me acerqué a su boca y le di un tremendo beso para agradecerle lo que acababa de hacer por mí. Siendo esta una noche maravillosa, quizás una de las mejores de todo el tiempo que llevamos casados.
Este episodio aumentó tanto la confianza entre nosotros que comenzamos a confesarnos mutuamente los más íntimos deseos cuando alguien nos atraía. Pero no hicimos ninguno realidad.
No obstante, me aficioné a leer esta página de relatos eróticos compartiéndolos con mi esposa y de ello nació mi fantasía por verla a ella disfrutando el sexo y se lo comenté. Ella me respondió que no conocía a nadie con quien realizar mi fantasía y no quería repetir su antigua frustración.
Le comenté que yo tuve un compañero de universidad que tenía fama con las mujeres de ser un experto en la intimidad, a quien no veía hacía tiempo, pero podría buscarlo.
Ella acepto entregándome su confianza, que todo saldría bien.
Contacte a Rafael, además debo comentar que él tiene ascendientes de raza negra, en consecuencia, su dotación debe ser respetable, pero de esto ni una palabra le comenté a mi esposa para no asustarla.
Acordé con Rafael el encuentro, le comenté la intención de lo que deseábamos con mi esposa y él como buen don Juan acepto de inmediato. Solo me recomendó, compartiéramos previamente unos traguitos de ron para ambientarnos.
Mi esposa y Rafael no se conocían, pero afortunadamente desde un principio hubo buena empatía entre ellos, sin embargo, en algún momento le advertí a mi esposa… si quieres parar en algún momento hazlo con total libertad.
Llegó la fecha comenzó la reunión y hubo buena química entre mi esposa y Rafael y él con su verbosidad y su gracia logro conquistarla, sin mezclar sentimientos.
Hablamos de muchas cosas y a media noche llegaron los temas picantes, exponiendo nuestros deseos que compartieran sexo mi esposa con él. Para lograr un transito suave, Rafael invito a bailar a mi esposa y con esto vinieron los roces y caricias. Por momentos yo me ausentaba para dejarlos en libertad, pero luego mi deseo morboso de verla con otro me hacía regresar manteniendo una presencia muy discreta, además apagué algunas luces para mayor intimidad.
Poco a poco mutuamente se ayudaron a desnudar y apareció el cuerpo de mi esposa con su ropa interior negra de encaje y sus medias de liguero que la hacían ver super sensual.
Con el incremento del deseo, esta ropa interior desapareció con excepción de las medias que Rafael le pidió a ella las conservara.
En estas condiciones mi esposa tomo a Rafael de la mano y lo llevó a nuestra habitación, se acostó, separó sus piernas y Rafael acercando su cabeza a la concha de mi esposa inició una sesión de sexo oral, arrancándole intensos gemidos.
Yo observaba a la distancia y pude notar que en la medida que Rafael se excitaba su verga iba creciendo al punto de ser una tercera parte más larga que la mía, además bien gruesa.
Con todas las acciones previas, el flujo de la concha de mi esposa y la saliva de Rafael le dieron suficiente lubricación a su sexo para cuando Rafael comenzó a subir por el vientre de mi esposa, llego a sus tetas en las que se embelesó, mamándolas, dándoles pequeños mordiscos a sus pezones, siguió subiendo e inició un beso erótico en los labios de mi esposa y en ese instante llegó el primer contacto de sus sexos y Rafael sin necesidad de ayuda de sus manos dirigió su verga a la entrada de la concha de mi esposa y con suavidad comenzó a penetrarla y ella al sentir su entrada soltó un gemido de placer y dijo… guauuu que rico Rafa, y en la medida que continuó la penetración de pronto soltó un…Ohhhhh, tocaste fondo. Él limito su penetración a este punto, pero en la medida que ella se excito más y la elasticidad de su concha cedió, la verga de Rafael termino perdiéndose toda dentro de ella.
Antes estuvieron follando en posición de misionero y cuando cambiaron para estar ella sobre Rafael, fue cuando se dio cuenta del tamaño tan enorme tenía dentro. Pero ya no le preocupó, solo se dedicó a disfrutar de las constantes penetraciones hasta alcanzar un estruendoso orgasmo, que por poco me hace explotar.
Rafael, en ese momento le pregunto… Me puedo correr dentro y ella le dijo que sí. Al terminar, ella se reclino sobre el pecho de Rafael, se dieron un beso prolongado y levantando la mirada hacia donde yo los observaba, me dijo… Te amo, has correspondido a la confianza que te entregue, solo que no me advertiste de la enorme verga de Rafael, pero que buen orgasmo disfrute. Gracias mi amor, muuuuuaaaa y me envió un beso con la mano. Mas tarde te compensaré. Te amo.
Y a la madrugada ella cumplió con creces sus promesas y nuevamente volvió a darme sexo oral hasta tragarse mi explosión de semen. Hasta aquí van las cosas.


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