Intercambio de hermanos.
Con mi amiga y nuestros hermanos..
Hará unos dos meses, a principios del verano, una mañana estando en la playa llegó una mujer y puso su toalla cerca de la mía después de saludarme. Es una playa que está más o menos a un kilómetro de mi casa. Digamos que es una playa donde la gente es tolerante. Yo estaba en topless y con un micro tanga que apenas me tapa el coño y el ojete. La mujer se cambió allí mismo, de espaldas a mí quedándose totalmente desnuda y poniéndose sin prisa un tanga “normalito”. Se echó bronceador por delante y se encendió un cigarrillo y empezó a darme conversación. Me dijo que estaba de vacaciones y que estaba separada y que esa misma mañana había dejado a su hijo de diez años en un campamento de verano. Yo saqué algunas “cosas” y le pregunté que si le molestaba que me hiciera un porrito y me dijo que le molestaría que no la invitara y nos echamos unas risas. Entonces pegó su toalla a la mía y nos pusimos juntas. Mientras fumábamos seguimos hablando y me dijo que tenía 43 años y eso me sorprendió un poco porque aparentaba tener muchos menos. Nos terminamos el porrito y nos metimos en el agua ya con los efectos de la fumada subiéndonos. Después de un buen baño y ya bastante ciegas seguimos hablando y en un momento dado me dijo que quería contarme algo que hizo a los 17 años y empezó a narrármelo:
Tenía una amiga, también de 17 años y pasábamos mucho tiempo juntas. Nos quedábamos a dormir una en casa de la otra muy a menudo, a veces en la mía, a veces en la suya… A esa edad ya estábamos plenamente desarrolladas y yo era muy tetona, como puedes ver y medía 1,64 metros. Mi amiga, por el contrario era bastante alta 1,77 metros, rubia y con las tetas muy pequeñas. Me decía que le daba cierta envidia el tamaño de mis tetas y siempre me las agarraba y apretaba y a mí me daba la risa. Yo no le daba importancia y no pensaba mal de eso. Ella tenía una hermana más pequeña de 14 años y un hermano de 10 años y yo solo tenía un hermano de 11 años. No sé cómo pasó, pero empecé a fantasear con su hermanito y a pensar en la forma de conseguirlo. Una noche estábamos durmiendo juntas en mi casa y me desperté de repente porque ella me había levantado la camiseta del pijama y me estaba magreando las tetas a base de bien. Le quité las manos de mis tetas y le dije: ¿qué haces? Me dijo que no era lesbiana, pero que sentía un deseo irrefrenable de tener sexo conmigo y le dije que no estaba dispuesta a hacerlo. Ella se sintió muy decepcionada y entonces se me ocurrió un plan aprovechando su debilidad por mí. Le dije: si me haces un favor accedo a tener sexo contigo. Me preguntó que en qué consistía el favor y se lo conté: me gustaría que te quedes desnuda con mi hermano y que le hagas una paja y a cambio yo me acuesto contigo y si quieres hago lo mismo con tu hermano. Ella, después de pensarlo un rato me dijo: vale, hago eso con tu hermano, tráelo y lo hago ahora mismo. Fui en silencio a por mi hermano y lo desperté y lo llevé sin hacer ruido para no despertar a mis padres y lo llevé a mi habitación. Al entrar, mi amiga estaba desnuda y con la luz tenue de la lamparilla de noche encendida. Yo le dije a mi hermano, que inmediatamente tuvo una erección: quédate con mi amiga que te va a hacer una cosa que te va a gustar mucho. Me salí de la habitación y dejando una rendija en la puerta me puse a mirar lo que pasaba. Mi amiga le bajo el pijama y los calzoncillos a mi hermano y le agarró su pequeña pollita y empezó a meneársela. Le tapó la boca con la otra mano para que no hiciera ruido y siguió pajeándolo, no mucho rato porque él no tardó casi nada en correrse. Se limpió el semen de la mano con una toalla que le había dejado y el semen de la pollita de mi hermano y el que había caído al suelo y entonces entré. Mandé a mi hermano a dormir de nuevo y me quedé a solas con mi amiga que estaba a tope de excitación. No tardó nada en quitarme el pijama y dejarme totalmente desnuda. Me contempló un rato y apagó la luz y se agachó un poco para besarme en la boca mientras me magreaba el culo. A mí aquello no me gustaba mucho, pero tampoco me disgustaba. Quise tenerla contenta para poder acceder a su hermanito y le agarré el culo y se lo apreté mientras seguíamos morreándonos y pasé a magrear sus pequeñas tetas. La verdad es que era excitante tocar unas tetas tan pequeñas… Ella se agarró a las mías y poco a poco me fui excitando sin poder creérmelo. Después de un rato bajo su mano hasta mi coño y empezó a masturbarme mientras con la otra me tocaba el culo. Yo empecé a hacerle lo mismo y después de no mucho rato ella comenzó a tener un orgasmo y silencié el poco ruido que hacía morreándome con ella. Mientras su cuerpo convulsionaba por el intenso orgasmo dejó de masturbarme, pero apenas se repuso continuó masturbándome y me dejé llevar y tuve un buen orgasmo. La verdad es que no me sentí mal como creía que me iba a pasar, incluso me gustó y pensé que no me importaría repetir. Me puse las bragas y el pijama y me metí en la cama para dormir y ella se metió desnuda y quiso repetir y le dije que no, que ya había cumplido con mi parte. Le dije que a la noche siguiente me podría quedar a dormir con ella en su casa y que después de hacer con su hermanito lo mismo que ella había hecho con el mío podríamos tener sexo otra vez. Ella me dijo que no era necesario que yo hiciera nada con su hermano y que estaba dispuesta a hacerle otra paja a mi hermano esa misma noche para que contara como parte del trato para poder acostarse conmigo en su casa al día siguiente. Yo me sentí muy contrariada, mi plan para conseguir a su hermanito no había funcionado. Entonces tuve que confesarle que me moría de ganas y excitación por estar con su hermanito y que estaba dispuesta a lo que sea por conseguirlo. Ella me dijo que me desnudara y que tuviera sexo con ella otra vez y así al día siguiente tendría a su hermanito en su casa, así que me desnudé y lo hicimos otra vez, esta vez en la cama. Después del sexo nos pusimos el pijama para no despertar desnudas a la mañana siguiente si nos quedábamos dormidas. Ella me dijo que a la noche siguiente en su casa quería comerme el coño y que yo se lo comiera a ella y le dije que me daba asco y que para eso tendría que afeitárselo y quedamos en que las dos nos afeitaríamos totalmente el coño. Así me quedé dormida pensando en cómo iba a ser estar con el hermanito de mi amiga…
Al día siguiente por la tarde me afeité totalmente el coño y al mirarme al espejo recordé como era cuando era niña, una rajita… Así, mirándomelo, pensé que sería incluso agradable comérselo a mi amiga. Por la noche, ya en casa de mi amiga, nos fuimos todos a dormir y mi amiga y yo esperamos una hora más o menos a que todos durmieran. Mientras hacíamos tiempo me desnudé y le enseñé mi coño afeitado a mi amiga e inmediatamente ella también se desnudó y me enseño el suyo. Pasado el tiempo de espera, mi amiga se puso el pijama y fue a por su hermanito. Lo recibí con la luz encendida para que me viera bien y mi amiga se salió de la habitación y se puso a observar por la rendija de la puerta entreabierta. El niño ya sabía a lo que había ido, así que lo desnudé, me senté en la cama y lo senté en mi regazo. Como no dejaba de mirarme las tetas le dije que me las podía tocar y lo hizo de inmediato. Yo agarré su pollita, que se perdió dentro de mi mano y empecé a meneársela despacio y, dándome cuenta de que su eyaculación era inminente aceleré el ritmo de pajeo y se corrió, alcanzándome su primer disparo de semen en una teta. Me limpié el semen de mi mano, mi teta y la barriga y a él se la chupé para limpiársela y me lo tragué. Estaba excitadísima con el niño y le hice una seña a mi amiga que estaba observando para que me dejara otra vez con su hermano y ella metió la mano por la rendija de la puerta haciéndome un ok. Le dije al niño que me tocara las tetas otra vez para que se excitara y no tardó mucho en tener una erección. Me senté en la cama y puse al niño de pie frente a mí y empecé a meneársela un poco y pasé a chupársela. Quería hacerle una mamada y sentir su semen inundando mi boca. No quise recrearme, ya tendría más oportunidades con él. Se la chupé lo mejor y más rápido que pude y en poco rato estaba saboreando su semen que me fui tragando a medida que iba saliendo de su pollita. Definitivamente me gustaba estar con el niño. Su hermana entró y le dijo que se pusiera el pijama y lo llevó a su habitación para que durmiera.
Cuando regresó me dijo que lo que había hecho con mi hermano el día anterior fue solo un favor, pero que al verme con su hermano le habían entrado deseos de estar otra vez con mi hermano y disfrutar de él. Yo también le dije a ella que lo que habíamos hecho el día anterior fue un favor y que ahora ya lo deseaba, así que me tumbé en la cama y la invité a comerme el coño. Ella ya tenía experiencia en eso, pero para mí iba a ser la primera vez que me lo comían. Con las piernas juntas empezó a lamerme los labios mayores, primero uno, luego el otro, iba cambiando de uno al otro hasta que empezó a lamerme la rajita y a abrirme las piernas progresivamente y a meter su lengua por el interior de mi coño lamiendo el interior de mis labios mayores y mis labios menores. Notaba como mi clítoris palpitaba y esperaba con gran impaciencia las atenciones de aquella lengua… Al fin llegaron y mi cuerpo se estremeció con el primer contacto… yo jadeaba en silencio y ella seguía lamiendo y lamiendo… Me levantó las piernas y mi ojete quedó a la altura de su boca y comenzó a lamérmelo, era un placer inimaginable para mí hasta entonces, me abrió el culo con las manos y mi ojete se dilató y ella empezó a meterme la lengua en el interior, la metía y la sacaba y mi placer iba creciendo en intensidad… de pronto me metió el dedo medio poco a poco hasta hundirlo completamente en mi interior y comenzó a meterlo y a sacarlo al tiempo que me daba pequeños mordisquitos en el clítoris que se me iba hinchando y poniendo durito… Fue cuando empezó a succionármelo cuando noté el placer más intenso que había sentido en mi vida y al poco rato estallé en un gran orgasmo intensificado por el placer anal… Apenas podía contener mis gemidos de placer al tiempo que todo mi cuerpo temblaba y llegaba al culmen del éxtasis. Agotada, le pedí a mi amiga que parase y tras reponerme, me dispuse a hacerle a ella lo mismo. Había tomado buena nota de todo lo que ella me había hecho y lo puse en práctica con gran deseo de hacerla disfrutar al máximo. Lo que antes pensaba que me daría mucho asco lo olvidé, me encantaba el sabor de su coño y más cuando se corrió y noté un pequeño fluido de sabor diferente, parecido al del semen, el cual me tragué y supe, por las explicaciones de mi amiga de la eyaculación femenina. Nos tomamos un descanso abrazadas recordando el gran placer que habíamos sentido y nos pusimos en posición e hicimos un 69 acompañado del placer anal hasta corrernos intensamente, primero mi amiga y un poco después yo. Volví a recibir aquel fluido en mi boca y disfruté mucho saboreándolo y tragándomelo. Mi amiga me dijo que yo también había tenido aquella eyaculación femenina y que igualmente había disfrutado de su sabor.
Rendidas, nos pusimos los pijamas y nos dispusimos a dormir mientras planeábamos lo que íbamos a hacer al día siguiente. Por la tarde mis padres iban a salir y me quedaría sola a cargo de mi hermano hasta las once de la noche. Mi amiga iría con su hermanito y tendríamos seis horas para disfrutar, en realidad serían cuatro horas restando una hora al principio y otra al final hasta las once por seguridad, para no ser pillados infraganti por mis padres.
A la tarde siguiente, a las 6 llegó mi amiga con su hermanito y pasamos todos a mi habitación. Nos desnudamos todos sin perder tiempo y mi amiga y yo nos sentamos en la cama y cada una con el hermano de la otra de pie frente a nosotras empezamos a pajearlos, solo un ratito y continuamos haciéndoles una mamada hasta tener su semen en nuestras bocas y tragándolo golosamente. Particularmente mi amiga disfrutó mucho, ya que era su primera mamada y los niños no podían estar más contentos. Luego mi amiga y yo nos pusimos a hacer el 69 y los hermanitos, intercambiados nos tocaron las tetas muy emocionados. En esta ocasión nos metimos dos dedos por el ojete mutuamente y chupando el coño de la otra y dándole por el culo con los dedos a toda velocidad tuvimos un orgasmo rápido, pero muy intenso. Los niños fliparon viéndonos en acción y tenían una nueva erección. Después de descansar nos pusimos de pie una frente a la otra y el hermano de mi amiga se puso detrás de mí subido en una caja y mi hermano se puso por detrás de mi amiga subido en un taburete ya que mi amiga es muy alta. Lo de subirse encima de algo fue para que llegaran a meternos la polla por el ojete y follarnos el culo mientras nosotras nos masturbábamos mutuamente. Así lo hicimos, pero fue un poco fallido porque los niños muy emocionados no tardaron en correrse dentro de nosotras, así que les dijimos que nos metieran dos dedos y siguieran follándonos el culo. Así tuvimos otro buen orgasmo. Luego cada una puso al hermanito de la otra a aprender a tocar y chupar bien las tetas, el culo y ojete y a masturbarnos. Así cayó otro orgasmo y les hicimos otra mamada a los niños. Estábamos excitadísimas y nos pusimos a masturbarnos mutuamente a toda velocidad una y otra vez con pequeños descansos entre orgasmo y orgasmo. De esa manera tuvimos unos diez orgasmos seguidos hasta caer rendidas. Dedicamos la última media hora segura a hacerle una mamada cada una al hermanito de la otra, pero esta vez despacio y disfrutando de cada chupada y haciendo pausas para evitar que los niños se corrieran pronto. Así hasta que sus eyaculaciones parecían ya inevitables y se la chupamos a toda velocidad hasta tener su semen en nuestras bocas. Ya nos vestimos todos y mi amiga y su hermanito se marcharon.
Esta situación de poder estar los cuatro juntos no se daba muy a menudo, pero seguimos yendo a dormir una a casa de la otra alternativamente para disfrutar de amiga y hermanito.
Una de esas noches en casa de mi amiga, después de disfrutar con ella y con su hermanito, esperé a que mi amiga se durmiera y fui a la habitación de su hermana pequeña de 14 años con la intención de cumplir el deseo que me rondaba desde hacía unos días. Cerré la puerta con mucho cuidado de no hacer ruido y la desperté. Me preguntó que qué hacía allí y le dije que quería preguntarle una cosa. Le pregunté que si se masturbaba y con mucha vergüenza me dijo que si y yo le dije que yo también lo hacía. Haciéndome la inocente le dije que me habían contado que si te masturba otra persona te da muchísimo más placer que si lo haces tú sola y le pregunté que si le apetecía probar y me dijo que sí. Le propuse quedarnos desnudas y aceptó. Una vez desnudas encendimos la luz unos momentos para contemplarnos mutuamente y la volvimos a apagar. Para mi sorpresa la niña tenía el coño totalmente depilado y eso me gustó mucho, porque además de tocarnos podríamos chuparnos. Aunque tenía las tetas pequeñas, las tenía notablemente más grandes que su hermana mayor y era más bajita 1,69 metros, un poquito más alta que yo. Sin tiempo que perder la tumbé en la cama boca arriba y sentada a su lado la masturbé despacio unos cinco minutos y le dije que contuviese sus gemidos antes de masturbarla a más velocidad para conseguir pronto su orgasmo, el cual no tardó mucho en tener. Ella se quedó extasiada por el enorme placer que acababa de sentir. Le di un tiempo para que se repusiera y después le entregué mi coño a su mano. Yo estaba muy excitada por el morbo que me daba estar pervirtiendo a la niña y no tardé mucho en tener un gran orgasmo. Mientras me reponía le dije que había una cosa que no podíamos hacer solas… comernos el coño y le propuse que lo hiciéramos y aceptó muy excitada. En fin, se lo comí lo mejor que pude enseñándole como me lo tendría que hacer después a mí y tuvo un intensísimo orgasmo, igual que yo cuando ella me lo comió. Nos pusimos el pijama y antes de irme a dormir con mi amiga hablamos y quedamos en repetir la experiencia siempre que se diese la ocasión. A la mañana siguiente al despertar le conté a mi amiga lo que había hecho con su hermana y no le pareció mal, aunque se quejaba de que yo no tuviera una hermana menor.
Seguimos con estas aventuras unos ocho meses hasta que, por desgracia se mudaron a otra ciudad por motivos de trabajo de su padre.
Bueno, después de contarme todo esto, yo estaba muy excitada y le propuse ir a mi casa a tener sexo y aceptó encantada. Pasamos la semana teniendo sexo salvaje y sin control hasta que volvió su hijo del campamento de verano. El día anterior mi amiga me propuso estar con su hijo y ni me lo pensé, acepté de inmediato, así que al día siguiente por la tarde fui a su casa y ella me dejó a solas con su hijo, al que ya había aleccionado y sabía lo que iba a pasar. Me desnudé completamente y le dije al niño que se desnudara también. Me sorprendió bastante que a sus 10 años tuviera la polla más larga y gruesa que los niños de su edad. Se la agarré y se la apreté fuerte y vi como se le hinchaba más y se le ponía más dura y empecé a pajearlo despacio, ya sin apretársela. Yo estaba sentada y el niño de pie frente a mí y me di cuenta de que no iba a tardar en correrse, así que aceleré el meneo y apuntando su polla recibí la mayor parte de sus chorros de semen dentro de mi boca. Le mostré mi boca llena de su semen y me lo tragué ante sus ojos. El niño se quedó alucinado, era la primera paja que le hacían, ni siquiera él lo había hecho nunca. Mientras se reponía lo puse a tocarme las tetas y en poco rato tenía la polla tiesa de nuevo y le hice una mamada y recibí su delicioso semen que me fui tragando a medida que salía de su polla. Para darle un descanso un poco más largo lo enseñé a masturbarme y conseguí tener un buen orgasmo. Y sin tener que esperar mucho, el niño ya estaba erecto y me puse a cuatro patas en la cama y al niño arrodillado detrás de mí. Bajé el culo hasta la altura propicia y le dije que me metiera la polla por el ojete y el niño muy emocionado me la metió entera de un golpe y al ser pequeña no me hizo daño. Le dije como tenía que follarme el culo y que antes de correrse me la sacara y yo le haría una mamada. Disfruté de la follada unos dos minutos y el niño, a punto de correrse me la sacó y se la chupé succionando fuerte hasta sacarle la última gota de su semen.
Bueno, pasé con la madre y su hijo las tres semanas que les quedaban de vacaciones y nos despedimos citándonos para el año siguiente.
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