Los viejos de las vias
Nunca imagine lo pervertidos que podian resultar esos viejos.
De regreso del Cole, camino a casa, tenía que cruzar un patio de vías el cual se me hacía de lo más aburrido. Por si fuera poco, algunos vagones servían de vivienda a los vagos y malvivientes que por ahí merodeaban.
Ya habia tenido que vérmelas con un par de ellos, que, por desgracia, a webo tenía que pasar cerca de sus territorios, así que me tenía que aguantar toda la letanía de peladeces que me decían casi a diario al cruzar por ahí.
Yo salía corriendo gritándoles también sus cosas, pero cuando ya estaba fuera de su alcance, me detenía y poniéndome de espaldas a ellos, me subía la falda mostrándoles las nalgas, a vece, me subía la blusa para que me admiraran las tetas, y cosas así.
En realidad, eso me divertía mucho, calentar a esos viejos pelados, me daba mucha risa.
Lo que yo no sabía, era que esos canijos, tanto que babeaban por mí, que ya estaban haciendo planes para darme verga en la primera oportunidad que tuvieran.
~Pinche mocosa, está bien buena la condenada chamaca ~
~Si que buenas tetas y que ricas nalgas se carga la condenada ~
~Pero no se te hace muy chica? ~
~Cuentos años tendrá? ~
~ Pa mí que tiene como 10, no crees? ~
~ Pues pa mí que ya anda en los 12, con ese cuerpazo, no manches ~
~ La próxima vez que la veamos le preguntamos va?
Pues sí, ya tengo ganas de que me dé una buena mamada ~
~Te imaginas? Con esa boquita, ha de besar bien rico la putita ~
Así las cosas, el lunes siguiente, al pasar por ahí, me los tope de frente, de seguro me habían visto a lo lejos y se escondieron los muy perros.
~Hola mamacita, ¿a dónde tan de prisa? ~
Ya voy a casa señor ~ respondí calmada y con educación para que no se molestaran.
~Bien nena tenemos una pregunta para ti. ¿Qué edad tienes? ~
~Tengo 8 señor ~
~¿En serio? ¿Y ya con ese cuerpazo? ~
~Gracias ~ respondí y empecé a caminar para tratar de alejarme, muy despacio, para que ellos no se dieran cuenta de mis intenciones, pensaba echarme a correr a la primera oportunidad, mientras yo tranqui.
~Oye, tu mama también esta asi de guapa?
~Uyyy si, ni se imaginan ~
~ Pues a ver que dia te acompaña para conocerla ~
~si, le diré ~
~Espera, me darías un besito, así como sellar nuestra amistad ~
~ Esta bien, en la mejilla, solo por esta vez ~
Me acerque confiada y al tiempo que el hombre se agacha para que le dé el beso, me atrapa tirándome la mochila y me planta tremendo beso en plena boca.
Me agarro fuerte así que yo no podía separarme ni quitar la boca. Así que el hombre me empezó a besar como si fuéramos amantes. Mientras el otro viejo me agarraba las piernas, las nalgas y finalmente se apodero de mis tetas.
Yo primero, super nerviosa, pero al poco, senti que las manos del otro viejo me empezaban a calentar, solo un poco, pero suficiente como para que no me resistiera.
Cuando me vine a dar cuenta, yo ya estaba correspondiéndole al beso que me daba el viejo. Me sentía todita apendejada, tanto por el beso como por los ricos manoseos del otro. Me sentía extasiada. Ya ni me apretaba el viejo y mi boca seguía pegada a la de el
De pronto, la voz grave del que me manoseaba, me saco de mi trance erótico.
~No manches, se puso bien caliente la condenada escuincla, esta toda bien mojada ~
Aproveche su desconcierto y agarre mi mochila y salí corriendo de ahi, dejándolos bien calientes y algo confusos, ya que cuando se dieron cuenta, ya estaba yo lejos como para que me siguieran.
El martes siguiente, mis pies solitos me llevaron a sitio donde acostumbraban a estar los viejos.
~Hola ~ salude con total confianza. Ni corrí ni me persiguieron.
~Hola nenita ~
Sin más, uno de ellos, me empezó a besar en la boca y, sorpresivamente, yo me deje. El otro me empezó a manosear las piernas, las nalgas, las tetas, todito. Se sentía tan rico, yo me dejaba hacer, solo me retorcía y gemía.
Al poco, sin darme cuenta mis manos ya estaban disfrutando lo caliente de sus vergas, se las estaba manoseando de lo más rico y ellos…pues se dejaban hacer.
A petición de ellos, los empecé a masturbar despacio, bien rico. Mas pronto que tarde, cuando me vengo a dar cuenta, ya se las estoy mamando a los dos, se las agarraba una con cada mano y las alternaba para poder chupárselas a los dos. Estaban que no lo podían creer, se miraban sorprendidos entre ellos.
Finalmente, no pudiendo aguantarse más, se vinieron tremendo tirándome su leche en la boca, en la cara y algo más en las manos.
Me dieron un trapo para limpiarme, pero yo ya me había chupado los dedos, lamido las manos y un poco que me quite de la cara. La verdad eso me supo super rico, Muy dentro de mí, supe que la próxima me la tragaría todita, a ver cómo le iba a hacer.
Me levanté y me fui caminando lentamente con rumbo a mi casa, luego de haberme despedido con un par de apasionados besos de los dos pervertidos.
El miércoles ya tenían planes para mí, en esta ocasión, me metieron a uno de los vagones, ya tenian preparada una especie de camita, con colchoneta y sarape.
Me empezaron a besar en la boca entre los dos, alternándose, a partir de ese momento, supe que entre los dos me harían de todo y yo tendría que alternar entre uno y otro.
Mientras me besaban, me fueron desvistiendo, me besaban la boca, me chupaban los senos, me manoseaban las nalgas y el sexo, me la dieron a mamar entre los dos y entre los dos me chuparon la panochita haciéndome venir tremendo, lo que me hacían entre los dos viejos, era demasiado para mi solita, así que prácticamente me masturbaron y me vine tremendo, sin poderme contener, al poco ahora si me tiraron su leche en plena boca, así que tuve oportunidad de tragármela todita, que delicia, me sabia a gloria, ufff.
Nos despedimos de beso en la boca y yo pude saborear mi propio sabor directo de la boca de los señores mañosos. Sentí que sabían rico mis propios jugos.
Continuara…
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