Mi viaje de Luna de Miel
Mi esposo me llevo a un bar de stripper y todo se convirtio en una locura.
Cuando yo me case tenía tan solo16, fue un matrimonio arreglado. Negocios entre un señor de 65 y mi papa. Por alguna razón, mi papa me entrego a ese hombre con la única condición de que se casara conmigo, por aquello de la rePUTAcion je je.
El caso es que el hombre, ahora mi esposo, me llevo de luna de miel a Las Vegas. En el hotel, cogimos un buen rato y pues le entregue mi virginidad, ya que había pagado mucho dinero por mí, así que no había escapatoria.
Unos pocos días después, salimos de fiesta, recorrimos algunos centros nocturnos, más tarde, sin saber ni como, llegamos a ese lugar, entramos a un bar que a mí me pareció medio raro, no sé por qué.
Ya de entrada, nos dieron unas bebidas de cortesía, cosa que se acostumbra en todos lados. Tomamos los tragos con toda confianza, pero yo, como soy muy susceptible, enseguida note que a mi bebida le habían puesto algo. Pero ya me había tomado como dos copas je je.
Mas tarde, luego de ver algunos shows medio candentes, una señorita edecán me ofreció una playera con logo del local para que me la pusiera y la modelara.
Para entonces, a pesar de mi edad, yo ya tenía unos senos espectaculares. La playera era cortita, los senos la levantaban de tal manera que se miraban casi completos por la parte de abajo, y se me notaban los pezones bien parados, me veía super sexi.
A otras chavas y a mi nos llevaron a unos cuartos por separado. A mi esposo, junto con otros clientes, que estaba ya bastante tomado, lo llevaron a una especie de salita de cine, con otros clientes, donde nos podían observar a través de un espejo.
Entonces, entraron unos hombres casi desnudos, solo con unas micro tangas, que permitían verles toditito el enorme bulto que se cargaban.
Yo tragaba saliva con dificultad, estaba impresionada, claramente sentí como se me hacía agua la boca y me empezaba a mojar uff. Lo mismo pasaba con las otras chicas.
Mi esposo, desde su asiento, miraba la escena alarmado e incrédulo. ¿Qué hacía yo ahí, enseñando todo? Y esos hombres, ¿qué hacían conmigo sola? Además, enseñando tremendas vergotas? ¿Qué está pasando aquí? Se preguntaba, inquieto y medio tomado.
Lo peor vino enseguida, casi le da un infarto cuando los 5 hombres se me acercan, me empiezan a abrazar y a besar por todos lados, manoseándome a su gusto. Yo, claro, totalmente nerviosa, medio confundida, no sabía que hacer, yo podía mirar a mi esposo y otros clientes junto a el observándome.
Me sentía de lo más incomoda, cinco hombres semi desnudos metiéndome mano y mi esposo y algunos extraños mirando, eso sí que era algo de lo más raro, pero, al poco, yo ya estaba sintiendo los síntomas de una mujer caliente. Pensé que era el efecto de la bebida, así que decidí cooperar un poco, solo un poco.
Senti que me flaqueaban las piernas, ante tantas atenciones de los desconocidos, asi que cai al suelo de rodillas y los hombres se aprovecharon para darme de mamar ufff.
No manches, que rico ufff, que delicia, me sentía entre nubes, mamando esas vergotas a cinco desconocidos y mi esposo, a tan solo unos pocos días de casados, mirándome atónito, junto a otros desconocidos.
Entonces, vi algo que me dejo atónita, totalmente sorprendida. Mi esposo y los otros clientes, se bajaron los pantalones y se la empezaron a jalar. La escena que yo estaba protagonizando los tenía super calientes, al borde de la eyaculación.
Ver eso me prendió tremendo, nunca había experimentado algo así y ni tan siquiera algo parecido. Se imaginan ver a su esposo, recién casados, masturbándose al ver a su esposa siendo sodomizada por cinco vergones desconocidos, aquello en verdad era una total locura, a veces pensaba que era tan solo un sueño.
Pero la verdad es que yo ya me estaba sintiendo de lo más caliente, así que cuando me empiezan a coger primero de a uno por uno, y luego haciéndome doble penetración, uffff, estaba yo que reventaba, los jugos se me salían, la verdad es que si estaba disfrutando eso y a lo bestia.
Una enorme verga dentro del culo y otra muy parecida dentro del sexo, mamando otras dos vergas y otro desconocido disfrutándome los senos…era una total locura, una perversión total, una autentica orgia, una…una…una delicia auwww.
Aquellos cinco hombres me hicieron suya y me compartieron entre todos durante una hora o más, ya ni se, solo sé que me hicieron venirme varias veces, como nunca en mi vida.
Jamás había botado tal cantidad de jugos ni tantas veces seguidas, aquello era algo insólito, verdaderamente extraordinario. Mi esposo y los otros clientes también tiraron leche a lo bestia, nomás de estarme mirando, una total locura.
Al final, yo tumbada en el piso, totalmente exhausta, desmadejada, como muñeca de trapo, los cinco hombres me tiraros su leche por todo el cuerpo, y ya para terminar, entre todos me echaron sus meados. Como lo disfruté, aunque parezca increíble, aun no lo puedo comprender, pero en esos momentos, sentí una tremenda felicidad, que locura, no lo puedo creer.
Llegando al hotel, mi esposo estaba más que caliente. Durante el trayecto de regreso, veníamos platicando de lo ocurrido y se puso como loco.
Apenas entramos a la habitación, enseguida me arranco toda la ropa y se puso a cogerme desesperado, me dio verga por todos lados durante un buen tiempo hasta que finalmente cayo desfallecido sobre mí.
Así nos quedamos abrazados hasta el amanecer y nuevamente se puso a cogerme, con el pretexto del mañanero uwu.
Mas tarde, durante el almuerzo, mi esposo me confeso que, inexplicablemente, se había puesto super caliente nomas de verme cogiendo con otros hombres desconocidos, era algo que nunca se hubiera imaginado, pero sintió algo desconcertante, así que me pidió que volviéramos a ir a ese bar.
Estuvimos yendo varias veces más y cada vez se repitió la misma historia, me cogieron entre cinco hombres super dotados, el me veía a través del espejo y se terminaba tirando leche a lo bestia. Estaba como loco, como poseído, no podía evitar la sensación tremenda de verme con otros.
Finalmente regresamos de nuestra luna de miel, el empezó a hacer planes para conseguir machos para mí, era como una enfermedad, algo contra lo que no podía evitar, necesitaba verme con unas vergas enormes dándome placer, y vaya que lograban dármelo.
Yo terminaba totalmente agotada, extenuada, pero feliz, de poder soltarme en tremendos orgasmos abundantes.
Y el, a su modo, también era feliz, terminándose abundantemente soltando chorros de leche caliente por todos lados.
Continuara…
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