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Fantasías / Parodias, Lesbiana, Sado Bondage Mujer

El Orfanato Capítulo 3

Abril va a aprender a la mala cómo funciona este orfanato, se dará cuenta quien manda y que no tiene ninguna forma de escapar. Si tan solo hubiera sido más como yo… pero no, ahora la señorita Amy va a tener que ser muy dura con ella. (Historia completamente ficticia, es solo una pequeña fantasía).
Perspectiva de Fernanda

Acababa de ser llamada al consultorio de la doctora Amy. Tal vez quería que la satisficiera de nuevo, o tal vez solo tenía ganas de jugar con mi cuerpo, que le pertenecía completamente a ella. Sea lo que sea, yo me emocione cuando una de las cuidadoras me dijo que me estaba buscando. Dejé mis labores de la mañana y me dirigí a su consultorio. Las trabajadoras del orfanato sabían que yo iba muy seguido ahí, la excusa que teníamos era que me estaba enseñando algunas cosas. Después de todo iba a entrar a la escuela de enfermería cuando me graduara de la preparatoria. Así que el personal del orfanato veía esto como otro de los bondadosos actos de la amable Doctora Amy. Si solo supieran quien es en verdad ella…

Llegue al consultorio, toque la puerta y esperé una respuesta.

—Pasa Fer. —Oí decir a la señorita Amy.

Entre y me di cuenta de había una chica que nunca había visto, parecía de entre unos 9 y 10 años de edad. Cuando vi la escena en la que se encontraban inmediatamente comprendí la situación. La niña estaba desnuda y parecía haber estado llorando, trataba de alejarse lo más posible de la Doctora. Cuando me vio unos rayos de esperanza se mostraron en su rostro, ella creía que yo la salvaría.

—Ayuda, la doctora me esta haciendo cosas en mis partes privadas, ella me amenazo con separarme de mis hermanas —dijo entre llantos.

La chica era lista, ella sabía que si alguien atrapaba a la doctora con las manos en la masa no podrían negar lo que ella le habría hecho. Es una lástima que yo sea su cómplice.

—¿Que esta pasando aquí doctora? ¿Es cierto lo que dice esta niña? —dije, fingiendo ponerme de su lado, cuando se entere de que yo estoy del otro va a ser muy divertido.

—No es lo que parece Fer —dijo la doctora, siguiéndome el juego—. Esto es solo una revisión de rutina.

—No es cierto, ella me estaba tocando ahí abajo, después dijo que tenía que hacer lo que ella dijera o si no me iba a transferir lejos de mis hermanitas —dijo la chica con desesperación.

—Doctora, esto sin duda parece otra cosa, voy a tener que reportarla con las autoridades… usted no podrá hacerle más daño a esta niña. —En ese momento la pequeña puso una cara de alivio.

—Gracias, me salvaste… muchas gracias —dijo llorando, pobrecita, ahora me dará algo de pena romper esta ilusión.

—Bueno, creo que ya es suficiente Fer… no tenemos tanto tiempo disponible. Vamos a hacer esto ya —dijo la señorita Amy.

—Oh, bueno, quería jugar con ella un poco más —le dije, soltando una pequeña risita.

—¿Eh? —La niña de pronto se veía muy confundida, no entendía que habían sido esos últimos comentarios.

—Veras Abril, yo mandé llamar a Fer, ella me va a ayudar a violarte cariño. No es tu salvadora, al contrario, ella va a ser la que más daño te provoque.

—¿Qué? No… tú me ibas a ayudar… ¿por qué?

—Lo siento Abril, yo solo sigo las órdenes de la señorita Amy… —le dije, en ese momento se derrumbó su última esperanza, ver cómo la ilusión salía de su rostro alimentaba mi retorcida alma.

—Fer es la chica mayor, ella es la que manda fuera de este consultorio Abril. Ella se encargará de cuidarte fuera y se asegurará de que no busques ayuda, te vigilará junto con las otras chicas. Si le cuentas lo que estamos a punto de hacerte a alguien, te alejaremos de tus hermanas.

—No… ¿que van a hacerme?

—¿Has tenido clases de educación sexual no? ¿Recuerdas algo de lo que viste en esas clases?

—Yo… recuerdo que nos explicaron que nuestros cuerpo iban a cambiar dentro de unos cuantos años… y que sangre iba a salir de las partes de las chicas cuando tuviéramos entre 12 y 13 años. También nos explicaron cómo se hacen los bebés… la verdadera forma… —dijo, tratando de recordar lo que vio en la escuela.

—Así es, ¿recuerdas como era el proceso para hacer los bebés?

—Si… las partes de un hombre se introducen en las de una mujer, luego el hombre suelta una “semilla” que llega hasta el “huevo” que está en la mujer y de ahí comienza a crecer hasta que se forma un bebé en su vientre.

—Bueno, eso es más o menos correcto, te faltan algunos detalles, pero conoces la idea. ¿Te habían dicho lo bien que se siente cuando se lleva a cabo el acto sexual Abril? —dijo la doctora.

—Yo… la maestra mencionó algo sobre el clímax… dijo que era un momento en el que los hombres y las mujeres sentían cosas en su cuerpo muy satisfactorias. Pero también dijo que no debíamos hacer nada de esto hasta que nuestros cuerpos fueran grandes y estemos con la persona que más amamos. Dijo que había que utilizar protección siempre para evitar enfermedades y quedar con embarazos no planeados…

—Ya veo, te explicaron muy bien las cosas Abril. Bueno ahora vamos a hacer una simulación del acto sexual contigo cariño, utilizaremos un pene de juguete para meterlo en tu vagina. 

—¿Qué? no, no quiero… la maestra dijo que solo debíamos hacer eso cuando seamos grandes y estemos casadas con un buen chico.

—Bueno, tu maestra es una tonta. Nosotras te enseñaremos el placer del sexo, pronto estarás rogando por que te hagamos más cosas deliciosas —le explico la señorita Amy—. Pero hoy te va a doler bastante, si hubieras cooperado desde el principio hubiéramos ido con más calma, pero ahora te castigaremos Abril.

—¡No! Aléjense de mi, no quiero esto… —dijo Abril, bajando de la mesa y haciéndose lo más lejos de nosotras. Yo cubría la puerta, por si intentaba escapar del consultorio.

—Mi amor, recuerda que no tienes opción… esto va a pasar, será mejor que solo te rindas.

—No, nunca, no las dejaré acercarse a mi. —Vaya que tenía espíritu de lucha esa niña. Habrá que modificar eso con mano dura.

—Abril… ¿recuerdas lo que te dije? Voy a separarte de tus hermanas, pero eso no va ser lo peor. Si tú te vas y ellas se quedan en este lugar solas, ¿que crees que les pase?

—¿Eh? ¿A qué te refieres? —preguntó confundida.

—Bueno… si te vas, alguien tendrá que tomar tu lugar, si no es tu vagina la que penetramos tal vez será la de tu hermana más pequeña… eso va a dolerle mucho, pero ella no podrá defenderse. También vamos a hacerle muchas cosas divertidas a Fátima… ¿es eso lo que quieres que pase? —La doctora sin duda era cruel, aunque en realidad no le haría algo tan extremo a la más pequeña.

—No, deja a mis hermanitas en paz… yo… yo debo protegerlas… 

—Entonces será mejor que dejes de luchar, si eres una buena niña no tendremos por qué tomar este camino… ¿qué dices? ¿Nos dejarás jugar con tu cuerpo?

—Esta bien… lo haré. —Ya la teníamos, ahora solo hacía falta romperla de forma física.

—Muy bien Abril, ven acuéstate en esta cama, voy a amárrate para que no puedas escapar.

Abril hizo lo que se le pidió, se acostó y dejó que la doctora la atara a la cama. Después de eso sacó un strapon de una de las bandejas que estaban en su consultorio y me lo entregó. Tenía un dildo de unos 10 cm, algo grande para empezar con Abril, si se hubiera portado mejor hubiéramos usado uno de 6 cm y lo hubiéramos hecho después de varias sesiones de dilatación. Pero se puso difícil, la haríamos entender que debe ser una chica sumisa y cooperativa. Yo me quité la ropa y me puse el strapon, Abril me miraba con miedo. Y pensar que hace unos minutos creía que yo sería su salvadora. Me subí a la cama con ella y me coloqué entre sus piernas. Ella era bastante bonita, sin duda se convertiría en una de las favoritas de la señorita Amy. La doctora fue por un lubricante, puso bastante en mi dildo y luego tomó algo más en sus manos y lo llevó a la vagina de Abril. Ella comenzó a retorcerse un poco.

—No. ¿que es eso que me estas poniendo?

—Basta Abril, esto es por tu bien, es lubricante, si no lo pongo, solo será peor, es para que no te duela tanto y la penetración sea más fácil —le explico la doctora. Amy pareció entender un poco y se dejó poner.

Una vez que Abril estuvo lo suficientemente bien lubricada me acerqué a ella. Empecé a frotar el dildo por toda su vagina, tratando de que al menos se humedeciera un poco, aunque dudaba que fuera a lograrlo. El acto que estaba por realizar era solamente para sodomizar a Abril, ella no sentiría placer en absoluto. Pero era solo el primer pasó, luego de unas cuantas sesiones la haríamos entender lo bien que el sexo puede sentirse. «Tienes que ser fuerte Abril» pensé, luego coloqué la punta en la entrada de su vagina.

—Voy a entrará Abril, te va a doler… pero solo así aprenderás.

—Por favor… no lo hagas —me suplicó.

Yo ignore sus súplicas y comencé a hacer presión, ella dio un grito que rápidamente La doctora tapó. Ella le metió una bola hecha con sus bragas y calcetas a la boca. Yo poco a poco fui entrando, estaba bastante apretada, pero su vagina iba cediendo. Lento pero firme fui metiendo el dildo dentro de ella, hasta llegar a la base. Ella no dejaba de retorcerse y gemir de dolor a través de la mordaza. Era preciosa, cada gesto y cada quejido que daba era tan lindo, ser su rostro mientras le robaba la inocencia me estaba poniendo cada vez más caliente. Finalmente tenía todo el dildo en su interior, nuestra piel se tocó, puede sentir mi cadera chocar contra sus muslos. Ella apretaba las sábanas con sus manos, resistiendo el dolor. Yo iba a dejar que se acostumbre un poco antes de hacer cualquier movimiento, pero una mano toco mi hombro.

—Comienza a moverte Fer.

—Pero… 

—¿Vas a desobedecer?

—No, señorita, lo haré.

Comencé a moverme como me lo habían ordenado. Se podía ver todo el sufrimiento en la cara de Abril, poco a poco eso empezó a excitarme cada vez más. Yo aumente mi ritmo, ya dejó de importarme la niña, ahora solo quería ser recompensada por la señorita Amy. El dildo salía y entraba de la pequeña vagina de Abril, había algo de sangre en el, ademas se veía bastante irritada ahí abajo. La doctora retiró la mordaza de la boca de Abril, quería oírla gemir, yo también quería hacerlo. La pequeña lloraba y se quejaba en todo momento, ella estaba pasando por el peor día de su vida, bueno, tal vez había sido peor el día que perdió a sus padres, no podía saberlo realmente. El pene de plástico se abría camino cada vez más rápido, mis caderas chocaban con su cuerpo en cada embestida. Con cada golpe de pistón Abril hacía una pequeña mueca de dolor y un gemidito muy tierno salía de su boca. Yo estaba chorreado, el simple roce del arnés me estaba estimulando lo suficiente para sentir placer de lo excitada que estaba. No iba a ser suficiente como para que llegara al clímax, pero era muy agradable poder sentir esa sensación con cada estocada que le daba a su pequeña vagina de 9 años. Me incliné sobretodo ella y me acerqué a su rostro. Asalte su boca con mi lengua, ella se resistió al principio, pero luego simplemente acepto el beso que le estaba robando. Jugueteaba con su lengua dentro de su boca, trataba de pasarle toda la saliva que podía. Todo esto mientras seguía haciendo mis movimientos de cadera, bombeándola sin descanso. Después de estar unos diez minutos abusando de ella, la doctora me detuvo. Abril había dejado de luchar, se había quedado quieta, ahora solo tenía sus ojitos cerrados y lloraba en silencio, tratando de resistir, esperando que esto terminara. 

—Ya es suficiente Fer, creo que ya aprendió la lección. Ahora hay que mostrarle que el sexo también puede ser divertido ¿si? Pásame el strapon.

—Si, señorita —dije muy contenta, era hora de obtener mi recompensa.

Salí de dentro de Abril, su vagina había quedado un poco abierta, su vulva se había abierto como una flor. Mientras contemplaba lo hermosa que había quedado me desabroché el strapon y se lo pase a la doctora. Ella se lo puso y luego se acostó en la cama de al lado. Yo entendí inmediatamente lo que eso significaba. Me subí arriba de ella y la monte, introduje el pequeño dildo lleno de los fluidos de Abril, dentro de mi. Era bastante pequeño para lo que estaba acostumbrada, pero estaba muy excitada y me provocaba mucho morbo tener los fluidos de la pequeña en mi interior. Comencé a moverme, bajaba y subía una y otra vez, metiendo el dildo hasta la base, haciendo contacto con la piel de la señorita Amy. Trataba que el dildo golpeara en mi punto g, sacando el mayor placer posible. Volteé a ver a Abril, ella nos veía con algo de curiosidad, seguro le parecía sorprendente ver cuanto estaba disfrutando de penetrarme yo sólita. Eso me provoco aún más morbo y excitación, el ser observadas por Abrir era genial. Sentía el dildo rozar mi pared vaginal cada vez que me movía, y sentía sus ojos verme muy atentamente. Decidí darle un buen espectáculo, aumente la velocidad de mis movimientos, mientras masajeaba mis propios pechos con mis manos. Mis gemidos tampoco se quedaron atrás, cada vez eran más fuertes. No tarde mucho en tener un orgasmo, exageré un poco mis gemidos y cara de placer, quería que viera lo bien que esto se podía sentir. Después me dejé caer sobre la señorita Amy y busque su boca. Ella correspondió a mi beso, nos estuvimos besando frente a la pequeña por unos minutos. Después finalmente me levanté y la doctora hizo lo mismo. Ella se acercó a Abril y aplicó algo de crema para desinflamar en su entrepierna.

—Será todo por hoy Abril, recuerda que no puedes hablar de esto con nadie. Fer y las demás chicas mayores te estarán vigilando, si descubrimos que hablaste con alguien, lo que te acabamos de hacer, se lo haremos a tus hermanitas, ¿entendiste?

—Si… —dijo Abril muy decaída.

—Descuida Abril, pronto todo será mejor, ya verás que dentro de unas semanas estarás esperando muy ansiosa por tu próxima “revisión” —le dije.

—Eso nunca va a pasar, yo las odio.

—Esta bien Abril, poco a poco entenderás… —dijo la doctora.

Desatamos a Abril y ella se vistió. Salimos las tres juntas del consultorio y regresamos a la sala de espera. Ahí estaban sus hermanas y una de las trabajadoras del orfanato.

—Doctora, tardaron bastante en esa revisión, ¿está todo en orden? —preguntó, viendo a Abril,  claramente se podía observar que había llorado.

—Si, no te preocupes, la verdad es que Abril tiene un severo trauma por la muerte de sus padres, cuando hacía la evaluación psicológica ella se puso muy mal. Lloro mucho y tarde un poco en tranquilizarla. Después mandé a llamar a Fer para que me ayudara a explicarle cómo funcionaba este lugar y que aquí la trataríamos muy bien. Ella ya está un poco mejor, pero aún así Fer se quedara al lado de ella, creo que es lo mejor para ayudarla a adaptarse.

—Oh, Doctora, usted es tan buena, siempre ayudando a estos niños desamparados. Esta bien, ahora las llevaremos a las habitaciones donde dormirán para que puedan instalarse, Fer acompáñame por favor.

Yo y las tres hermanas seguimos a la cuidadora, fuimos hasta las habitaciones de las chicas y les enseñamos el lugar. Donde dormirían, donde pasarían el rato y los horarios que debían seguir cuando no estuvieran en la escuela. Este orfanato contaba com una pequeña escuela que iba desde el preescolar hasta sexto de primaria. Los niños y niñas de secundaria asistían a una escuela cercana y los que querían seguir estudiando obtenían apoyo para entrará a alguna preparatoria de la zona. Pero eran pocas las que iban más allá de eso. Yo sería una caso bastante especial. 

Una vez que terminamos el recorrido, la trabajadora las dejó en mis manos. Se despidió y se fue. Yo le presente a las hermanitas con las otras chicas mayores que estaban en ese momento. Además di las indicaciones especiales que la doctora me había dado. Ellas me dijeron que estarían al tanto.

—Por ahora vamos a darles un baño a las 3, ven Abril, yo me encargaré de ti. 

Abril sin decir una palabra me siguió, se podía notar el miedo que ella me tenía. Le di un baño en mi habitación y la metía a la tina con agua caliente. Solamente yo podía otorgar el permiso de quien podía usar esa bañera.

—Como te sientes Abril, ¿te duele mucho?

—Un poco —dijo sin mirarme a los ojos.

—Se que esto es difícil Abril, pero a partir de este momento será mejor. Te vas a acostumbrar a la vida aquí muy pronto.

—No creo que lo haga. Odio este lugar, a ti y a la doctora también.

—Esta bien, es comprensible. Pero ya no te haré más daño, ahora solo te haré sentir cosas deliciosas. Pronto aprenderás a querernos.

—Las otras chicas… ¿hacen lo que tú les digas?

—Así es, yo soy la mayor y la favorita de la señorita Amy. Todas las demás me respetan y siguen mis órdenes como si fueran de la señorita Amy o la directora.

—¿Quien es la directora?

—No querrás conocerla, ella es aún más dura que la doctora. A veces se lleva niñas por la noche y regresan muy lastimadas, soy yo la que tiene que ayudarlas con su recuperación… la señorita Amy manda a las niñas que se portan mal con ella. Después de eso se vuelven muy obedientes… no debes hacer que te lleven con ella Abril.

—Tu has ido con ella —me pregunto con algo de miedo.

—No, la señorita Amy no deja que ella ponga sus manos en mi. Pero varias chicas me han contado todo lo que les ha hecho. Así que debes tener cuidado, si Abril. También deberás cuidar de tus hermanas, asegurarte de que sigan las reglas de este lugar.

—Esta bien.

Después de esta explicación terminé su baño, apliqué más crema que me había dado la doctora y la vestí. Le dejé regresar con sus hermanas y estar con las chicas de su edad que pronto saldrían dé clases. Yo y las demás chicas a cargo la estuvimos vigilando de cerca por unos días. Todo indicaba que se adaptaría bien a este lugar.

Continuará…

11 Lecturas/17 marzo, 2026/0 Comentarios/por Madie1208
Etiquetas: baño, culo, hermana, mayor, mayores, orgasmo, sexo, vagina
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