Mejor que la cocina
Historia contada en primera persona por una chef que tuvo una experiencia íntima con una nena.
Relatado en primera persona, se cambian nombres para proteger la privacidad.
Hola a tod@s, mi nombre es Nayibe, tengo 42 años, soy una chef profesional que trabaja en un hotel con mucho flujo de huéspedes, normalmente tenemos mucho trabajo y en las temporadas de verano tenemos muchos más huéspedes y por ende el trabajo es más fuerte del que normalmente hay. Soy una mujer de piel negra, cabello largo, alta de 1.70 mt de altura, senos grandes, cintura normal y un buen trasero, mirada severa y profunda, producto del estrés de mi actividad
Durante mi descanso, el cual el hotel nos tenía un espacio para nosotros descansar, la vi, mi mirada se había ido hacia donde estaba la piscina y Vi una niña rubia, de ojos claros, su piel blanquita que brillaba mas con el sol posando en su cuerpito, delgada, con un culito redondito y un vestido de baño naranja, su sonrisa y su mirada toda inocente, en ese momento, me sentí excitada, nunca había sentido eso, solo con mi exmarido cuando éramos novios lo sabía Pero no lo entendía porque nunca me habían gustado las mujeres, menos las niñas, después de mi divorcio me la pasé trabajando y no salí en citas, Pero pasó, volví a mi trabajo y a pesar de que pude hacerlo bien, no podía dejar de pensar en la niña.
Al día siguiente, tenía turno de noche, era más suave Pero no por eso dejaba de ser exigente, luego de la hora de la cena, me fuí al descanso para recuperar fuerzas, una voz me habló:
– Me gusta como cocinas, te quedó deliciosa la cena, una voz infantil angelical me dijo.
Al dar la vuelta la vi, era ella, esa niña hermosa en un vestido de flores, sandalias y con coletas, la misma mirada inocente y una sonrisa hermosa, casi quedo sin aliento.
– Gracias, me esmero por hacer mi trabajo bien y que todos queden satisfechos.
– Eso me doy cuenta, me gusta mucho la cocina y, pues miro mucho a mi mami cocinar y también videos de YouTube y también te Vi cocinar y me gusta como lo haces.
– Gracias, es bueno saber que a alguien le guste la cocina, Pero, tu estás muy niña y me sorprende mucho más como te llamas y cuántos años tienes?
– Me llamo Cintia, tengo 10 años, estoy acá porque estoy de vacaciones con mis papás, me podrías regalar una tarjeta o algo con tu nombre?
– Ehh claro, que sí mi nombre es Nayibe y aquí en la tarjeta está mi número, por si quieres recibir clases.
La niña recibió la tarjeta, y con una sonrisa se alejó saltando, quedé en shock, no lo podía creer. Luego seguí a la cocina a seguir trabajando y no me preocupe más pero no dejaba de pensar en la niña.
No había dejado de pensar en Cintia, Pero entendía que no iba a tener más contacto, solo en mis sueños, uno más perturbador que el anterior, sonaba haciéndola mía, teniendo sexo, era raro.
Una mañana, estando en mis vacaciones en mi casa, sonó mi teléfono, quería descansar Pero la curiosidad me ganó:
– Hola?
– Hola? Hablo con la señora Nayibe?
– Cintia?
– Si soy yo, como estás?
– Ehhh bien bien en mi casa y tú? Que haces?
– Aquí en el colegio estudiando, yo quería preguntarte si tienes tiempo para unas clases de cocina.
– Y tus papás te dieron permiso?
– Están trabajando, no tienen tiempo y en mis tardes estoy sola en casa que dices?
– Pues si, si no hay problema puedes venir, te envío la ubicación y me avisas cuando estés llegando.
– Claro que sí, muchas gracias allá estaré.
Después de colgar, sentí una ansiedad y muchos nervios, como si fuera a una cita, igual no me preocupé por alistarme sabía que era una niña y probablemente sería una broma.
Después de mediodía, estaba en mi bata gris de lino, con mi cabello recogido, cuando escuché el timbre.
Al abrir la puerta, la vi, era Cintia, ella, con su uniforme, un camibuso y una falda a cuadros, medias blancas y zapatos negros, su cabello en coletas, estaba sorprendida, la invité a pasar, después de descargar su bolso, entramos en la cocina, comenzamos a alistar los insumos y comencé a explicar procesos básicos de la cocina, a la hora siguiente, estaba explicandole como amasar de manera adecuada, me puse detrás de ella, y guiaba sus manos en la masa, el calor en mi cuerpo subió, mi respiración se aceleró, Cintia se dió cuenta y volteó su cabeza:
– Estás bien?
– Ehh si claro que sí.
Volvió a la masa, todavía yo detrás de ella, ver mis manos negras tocando y guiando sus manos blancas de casi la mitad del tamaño de las mías subió la calentura, luego, empecé a subir mis manos a sus brazos, acariciándola, ella seguía en la masa mientras de un momento a otro, comencé a hacerle masajes en sus hombros:
– Qué haces?
– Perdón, no quería hacerte sentir incómoda.
– No, tranquila, me gusta el masaje.
Seguí haciendole masaje a sus hombros, luego fui pasando mis manos por su espalda, su cintura, sus piernas, ella seguía amasando en silencio, luego me acerqué más a ella, instintivamente mis labios se posaron en su cuello, ella reía disimuladamente, como si fueran cosquillas, gradualmente fui sacando su camibuso de su falda, ella no ofreció resistencia, besaba su cuello, quité su camibuso, dejando su piel blanquita al descubierto, luego le di vuelta y la besé, ella tímidamente tocaba mi cintura con sus manos, yo la besaba de manera lujuriosa, con pasión desenfrenada, luego, corrí la masa y la senté en mi mesón, quité sus zapatos y medias, luego seguí besando su pecho, chupaba sus nacientes teticas, ella ya gemia y respiraba pesado, luego bajaba hasta su ombligo, el cual lo besaba con mucha lujuria, luego quité su falda y sus calzoncitos, tenía una vagina rosadita y muy estrechita, llegué hasta su pelvis, luego, la puse en 4 dejándome también ver su anito, también rosadito y bien redondito, luego comencé a besar su vaginita, ella movía su pelvis, comencé a pasar mi lengua por su vagina, hacía el recorrido entre la vagina y el ano, lamía con mucha fuerza, Cintia gemia y respiraba cada vez más fuerte, luego con uno de mis dedos, intenté meterlo en su vagina, ella me decía:
– ayy me va a doler ayy.
– Tranquila, lo haré despacio.
Apenas logré meter mi dedo, ella pegó un grito, lo dejé quieto por un momento, luego comencé a moverlo lenta y suavemente hasta escuchar nuevamente un pequeño gemido, ahí comencé a acelerar la masturbación, estaba desatando mi abstinencia en una niña de 10 años, ya jalaba su cabello mientras con mi dedo embestía su vagina.
– Ahh ahhh dale Nayibe dame ahhh ahh ahh ahhh ahh ahhhhh uhhhmmmmm ahhhhhhhh.
Movió su pelvis rápido y tuvo su orgasmo, lo supe porque mi dedo se mojó, ella se desgonzo mientras mi dedo seguía dentro de su vagina, saqué mi dedo y lo chupe mientras la miraba a ella, ella me miraba agitada, con inocencia, luego pasé mi dedo por su boca, ella con curiosidad abrió y chupaba mi dedo, estaba bebiendo sus líquidos.
Luego, le di la vuelta, ella todavía en 4 la volví a besar en la boca, un beso con lujuria, parecía que me la iba a comer, luego, la separé y, con un cuidado sensual, me quité mi bata, quedándome solamente en mi tanga, una tanga blanca, que estaba quedando manchada por estar yo mojada mientras follaba a Cintia, luego la volví a besar acariciando su cabeza, luego bajé delicadamente su cabeza hasta una de mis tetas, ella pasó tímidamente su lengua rosadita en mi pezón marrón, luego su boquita introducia mi teta derecha, ella chupaba mientras miraba mis ojos, era morboso, luego pasó a mi otra teta y seguía chupando con gusto, luego volví a levantar su cabeza y la volví a besar mientras la ayudaba a bajar del mesón, luego la llevaba alzada, ella rodeaba mi cintura con sus piernas, la llevaba a mi habitación mientras la seguía besando luego, ya en ella, Cintia estaba de pie, yo me quité mi tanga, y, en un acto muy bizarro, le puse mi tanga mojada en su nariz, ella olía y parecía agradar mi olor.
Luego hice arrodillar a Cintia, su cara quedó a la altura de mi vientre, luego, me di vuelta, dejando mis grandes nalgas a la altura de su cara, luego ella comenzó a pasar su lengua por mis nalgas, luego las abrí, ella, con algo de pudor pasaba su lengua por mi hoyo anal, veía de reojo a una niña de 10 años lamiendo y eventualmente chupando mi ano, mi mano guiaba y forzaba la cabeza de Cintia hacia mi ano, sentía sus labios y su lengua pasando por ahí y palpitaba, yo gemía:
– Ahh ahh Cintia ahh Rico como chupas mi culo ahh ahh ahh.
La veía a ella, mientras chupaba mi ano rodeaba mi cintura con sus brazos, parecía encantarle, luego, me volví a voltear, su boquita estaba húmeda de chupar mi culo, ahora, ella tenía frente a frente mi vagina, negra, con abundante y crespo vello, la niña con sus manitas tocaba mis vellos, con curiosidad y con la boca abierta.
– Saca tu lengua y lame.
Ella me hizo caso y sacó su lengua, el olor era parecido al de mi tanga por eso no hizo caras, luego, comenzó a chupar mis vellos, los fui corriendo hasta dejar mi clítoris directo en sus labios, ella comenzó a lamer en primera instancia y luego a chuparlo, mi excitación era enorme, respiraba pesado, movía mi pelvis, agarré sus coletas y pegaba más su cabeza a mi vagina.
– Ahh ahh ahh chupa que te gusta ahh ahh ahh.
Cruzabamos miradas, su mirada inocente mientras debajo de su nariz había vello mío, luego me senté en mi cama, ella seguía chupando mi vagina, después subí mis piernas en sus hombros, la imagen era bizarra, ella, blanquita, rodeada de mis piernas negras apoyadas en sus hombros, con su carita inmersa en mi vagina, con mis vellos rodeando sus mejillas, mi excitación subió de nivel, mostrada en mis movimientos pélvicos, estrellando mi pelvis en sus labios, volví a tomar su cabeza y la dejé pegada en mi vagina.
– ahh ahh Ohh si Ohh si ahh ahh ahh uhhmm uhhmm ahh ahh ahh aghgggggg ahhhhhhhhhhhhh.
Llegó el momento, pegué más la cabeza de Cintia a mi vagina apretándola mientras alcanzaba mi climax de excitación llegando a mi orgasmo, sentía un líquido salir de mi, algo de lo cual hace muchos años no había salido de tiempo sin tener sexo, luego descansé y bajé mis piernas de sus hombros.
Cuando bajó mi respiración, miré a la cara a Cintia, ella tenía el cabello desordenado, su boca y su menton manchados de blanco, producto de mi orgasmo, la besé nuevamente, después la acosté en la cama y la seguí besando, luego, hice el trono de la reina, dónde yo arrodillada puse mi vagina en su boca, ella nuevamente chupaba ya con más gusto y más seguridad, yo seguía moviendo mi pelvis, y gemía más fuerte hasta que volví a llegar a mi orgasmo, al cual después de el, no pude contenerme y le hice lluvia dorada, orine en la cara de la niña, ella accidentalmente abrió la boca y tragó buena parte de mi orina.
Me bajé y me acosté al lado de ella, la limpié con mi tanga y habíamos dormido un rato.
Al final de la tarde, Cintia se vistió, yo permanecí desnuda y, al momento de ella estar en mi puerta le dije:
– Espera, tengo algo para ti.
Siendo más bizarra, abrí su bolso y eché mi tanga ahí.
– Un pequeño recuerdo, ya sabes.
Sonrió y salió de mi casa despidiéndonos con una confianza y a la vez con una remota posibilidad de volverla a ver.
Hace rato no la veo, trabajo y pienso en ella, Pero, tengo que seguir adelante y cuando parecía que todo terminaba………..
Si quiere una segunda parte dele me gusta y comenta……


(18 votos)
Pues claro que queremos más relatos. Y seguro que Cintia quiere más clases.
A lo mejor, trae alguna amiga que le guste hacer bollos.
¡Felicidades! Nayibe.
Muy Erótico tu relato.
Se ha dicho atinadamente que.
__ Solo una Mujer puede hacer Verdaderamente Feliz a otra Mujer __.
Sin temor a equivocarme.
Tu relato cumple esa máxima.
Será genial que realices un trío. Con un caballero maduro muy perverso y muy bien dotado que también haga muy feliz a. Cintia.
He dejado mi voto.
Éxitante Relato….
Sabes muy bien que me encantan tus relatos con nenas y me llevan la fantasía de pensar en cada momento de ellos asi que esperare siempre que escribas tus relatos para seguir masturbándome
Cintia si está para chuparse los dedos.
Que suerte has tenido.