Mejor que la cocina 2
Y volví a ver a Cintia, fue muy excitante y especial .
Había pasado días después de este encuentro, seguía trabajando en el hotel, en una academia de cocina donde soy chef maestra, no sabía nada de Cintia y en mis momentos libres pensaba en ella, recordaba lo que viví con ella con renuente memoria y, aunque racionalmente entendía que era una aventura y no iba a saber de ella, mi parte emocional y hormonal no se daba por vencida y creía que iba a volver.
Irónicamente, la emoción tuvo la razón, y eso pasó hace unos días de la siguiente manera:
Estaba dictando una clase en la academia cuando sonó mi celular:
– Disculpen un momento.
Salí un minuto, contesté y una voz infantil habló:
– Alguien se olvidó de mi.
– Cintia?
– Claro que sí, hola
– Hola Cintia cómo estás?
– Bien bien aquí en casa estudiando para una evaluación y tú cómo estás?
– Bien bien aquí en clase.
– Estudias también?
– Uhhmm soy la profesora.
– Ahhh oye, no te quiero interrumpir, este es mi número, escribeme si puedo ir mañana, después de clase, bueno te dejo y fue un gusto saludarte.
– Gracias Cintia, te escribiré apenas termine adiós.
Colgué. No lo podía creer, ella volvió a contactarme y absurdamente le prometí que le hablaría, vaya.
Apenas terminé la clase, actuando bajo mi instinto, escribí:
– Mañana tengo la tarde libre, si quieres llegar.
Al instante mi teléfono vibró con un mensaje:
– Allí estaré.
Sin más, me fuí a dormir, pensando en una nueva cita, reviviendo nuevamente mi juventud.
Había madrugado a hacer mi turno en el hotel, ya era temporada baja, turno que pasó rápido y en la tarde ya estaba en casa, en la comodidad de mi bata, y en la cocina preparando los insumos cuando escucho el timbre:
– Hola Cintia, pasa.
– Hola Nayibe, cómo estás?
– Bien bien y…. Vamos a la cocina?
– Si, claro.
Fuimos a la cocina, le comencé a explicar más distendido, logramos hacer unas ricas empanadas, les cuento que aunque soy chef profesional y sé cocinar platos exquisitos, en mi casa manejo lo simple, lo sencillo me gusta.
Comimos empanadas con limonada y seguimos hablando de mas cosas hasta que me hizo una declaración que me descolocó:
– Nayibe quiero confesarte algo, lo que hicimos la otra vez que vine, me gustó mucho, sentí muchas cosas que no entiendo Pero me gustan.
– Ehhhh???.
No sabía que decir, un silencio se asentó entre nosotras, ella se ruborizaba y yo, sentía mi aliento escapar, ella nuevamente lo rompió:
– Dije algo malo?
– No no no no te preocupes, está bien que sientas eso, es parte de lo que somos como mujeres, y pues, la verdad, lo disfruté mucho Pero, ahh se está haciendo tarde, si quieres uhhmm puedes venir este fin de semana, tengo libre por compensatorio así que, puedes venir, va a venir una amiga que sé que se van a llevar bien.
– Voy a ver cómo están las cosas, si veo que puedo venir, te aviso.
– Vale que descanses.
Esa noche, en medio del pensamiento que tenía, se me ocurrió una idea más caliente y perversa, llamé a mi amiga Casandra, tiene 37 años, es una mujer trans, de mente supremamente abierta y promiscua, con un historial sexual tanto con hombres como mujeres, tiene cabello negro lacio, ojos seductores, labios gruesos, piel canela, casi igual de alta a mi, senos grandes, cuerpo atlético y buen trasero, teníamos una amistad buena, casi que confidentes, nos contábamos todo, así que la llamé:
– Cassi, hola.
– Amigaaaaaa, y ese milagro? Que te pasó? No es normal que me llames a estas horas.
– Si, pasó algo y no sé que tan grave es.
Le conté todo lo que pasó con Cintia, ella, sorprendida contestó:
– Es en serio lo que me cuentas? Quien ve a la mojigata esta, jajajaja si va el fin de semana cuenta conmigo que voy a estar, Pero me avisa, para no abrir agenda.
Nos despedimos y volví a la cama.
Al día siguiente, me fuí a trabajar en el hotel, la academia, no recibí llamada sino al finalizar la tarde:
– Hola Nayibe.
– Cintia, cómo estás?
– Bien bien, te cuento, puedo ir el sábado, por la tarde, mis papás viajan y no me pueden llevar.
– Está bien, te esperamos el sábado.
Colgué. Suspiré y seguí en mi trabajo mientras llegaba el día.
El sábado llegó, a comienzos de la tarde llegó Casandra.
– Hola nayi, cómo va todo?
– Bien cassi, gracias por venir y que guapa que estás.
Y era cierto, venía con un vestido ajustado blanco que resaltaba sus senos y su figura, estaba hermosa, yo, por mi parte, estaba en mi bata, como siempre, escuchamos el timbre, fui a abrir y allí estaba, Cintia estaba más hermosa, peinada en coletas, su mirada inocente, blusita blanca de tirantes, falda azul oscura y tenis.
– Hola Cintia, sigue.
– Hola Nayibe, cómo estás?
– Bien bien, te presento a mi amiga Casandra.
– Hola.
– Hola pequeña, mucho gusto, estás bonita.
– Cassi, ella es Cintia.
– Amiga, tenías razón, está hermosa.
Estuvimos en la sala, Cintia y yo cocinamos mientras Casandra preparaba la mesa, cenamos y fuimos a la piscina de la casa.
– No traje mi vestido de baño. Mencionó Cintia con voz más aguda.
– No te preocupes, dije, podemos bañarnos desnudas.
Nos desnudamos y nuestros cuerpos brillaban de hermosura, lo que llamó la atención de Cintia fue la verga de Casandra, estaba dormida todavía.
Se acercó a mi y me preguntó:
– Casandra tiene lo que tiene mi papá?
– Efectivamente, no te preocupes, todo estará bien yo estaré contigo. Le decía eso mientras acariciaba su cintura.
Después de un buen rato salimos de la piscina y fuimos a mi habitación, comenzamos a ver una película así desnudas, acostadas, Cintia en medio de Casandra y yo, luego en el medio de la película, comencé otra vez a acariciar a Cintia, sus senitos, su vientre, ella me miraba complacida y, tímidamente acariciaba mi cintura, mis tetas, instintivamente tocaba mis vellos vaginales y jugaba con ellos, luego, al voltear su vista, Cintia observó algo que la dejaba con la boca abierta, la verga de Casandra que se estaba parando, y, atendiendo su instinto, pasó su otra manita acariciándola, Casandra cerraba los ojos, era un espectáculo ver a Cintia manoseandonos a las dos, mi vagina y el pene de Casandra, Casandra no se quedó atrás y comenzó a acariciar su cabeza y sus tetas, Cintia nos miraba ya ruborizaba y respirando pesado, luego Casandra fue al cuello de Cintia y lo comenzó a besar, yo chupaba sus teticas, ya respiraba pesado, luego, nuestra lujuria se desató y, con Cintia acostada, yo fui humedeciendo su vagina, chupándola, luego Casandra fue acercando su pene:
– Por favor Casandra, con cuidado que duele.
Yo llevaba la situación, con el pene de Casandra pasándolo por los labios vaginales de Cintia, el líquido preseminal permitió lubricar lo suficiente para comenzar a empujar lentamente.
– Ayy ahhh ayy, gritaba Cintia.
El avance era lento, poco a poco veía como la pequeña vaginita de Cintia tragaba una gran verga de Casandra, y no solo era larga, también gruesa, cuando llegó a la base, casandra se quedó quieta, mientras Cintia se acostumbraba a ese gran falo, luego Casandra comenzó a embestir lentamente, lo estrecho de la vagina de Cintia la hizo aumentar la velocidad de las embestidas:
– Ahh ahh ahh ayy me duele Pero me gusta ahh ahha hha . Gemía de placer Cintia.
Aproveché que Casandra estaba penetrando ya violentamente la vagina de Cintia con su poderoso pene, para colocarme de rodillas y dejar mi vagina a la altura de su carita, mis labios vaginales velludos, al conectar con la boca de Cintia bajó el volumen de sus gemidos, y ahora, los gemidos eran de Casandra y míos:
– Ahh ahh como me gusta tu vagina Cintia, ahh ahh .
– Ahh ahh chupa Cintia chupa.
La imagen era aberrante, Cintia estaba acostada con las piernas abiertas penetrada por Casandra que estaba endemoniada embistiendo y yo, encima de su carita moviendo mi pelvis mientras ella chupaba mi vagina, casandra y yo dándonos placer con Cintia, Yo ya estaba para venirme.
– Ahh ahh ahh Cintia sigue chupando me vengo me vengo ahhhhhhh ahhhhhhhhhhhh.
Tuve mi orgasmo en la boca de Cintia, ella seguía chupando mi vagina mientras gemía con la verga de Casandra dentro de su vagina.
Luego, me bajé yo y Casandra hizo sentar a Cintia, yo abrí sus piernitas y las crucé con las mías para hacer tijeras, en medio de las dos, se paró Casandra, con su verga en mi cara y su culo en la cara de Cintia, yo comencé a lamer su verga.
– Cintia, lame mi culo.
Casandra abrió sus nalgas y la niña pasó su lengua por el ano de Casandra, lo llevaba velludo, lo supe porque después de que le hubiera mojado su verga con mi mamada, se dió la vuelta, ahora era yo quien le chupaba el culo a Casandra, y su verga, pasaba por la carita de Cintia, casandra acariciaba la cabeza de Cintia mientras ella lamía su tronco de arriba a abajo, hasta le chupó los testículos, luego, le hizo abrir su boquita y fue entrando su pene, ella hacía horcajadas, Pero yo le iba acariciando y masturbando la vagina, Casandra se la metió hasta el fondo y le alcanzaba a ver un bulto en la garganta de Cintia, luego, las embestidas de Casandra fueron inmisericordes, eran rápidas y violentas, Casandra con sus manos había aprisionado la cabeza de Cintia a su pelvis, yo le ponía una manito de ella en sus testículos, y la otra la hacía tocar mi vagina peluda y húmeda, era un espectáculo.
– Ahh ahh ahh uhhmm me vengo me vengo me vengo.
Casandra sostuvo con más fuerza la cabeza de Cintia e hizo una embestida más larga y pausada, Cintia hizo una gran horcajada, sacandose el pene de su boca y una explosión de semen salió disparada, al verla a Cintia, con una mirada inocente y preocupada, con restos de semen y líquido vaginal en su boquita nos volvimos a acostar.
Las dos volvimos a abrazar a Cintia y nos quedamos dormidas.
Me queda un último relato de esta experiencia, así que en unos días lo contaré…..


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