Mejor que la cocina 3
Imaginé que era solo una aventura Pero esto solo será el principio de una relación tanto hermosa como prohibida.
Amaneció, Casandra y yo veíamos dormir de manera tranquila a Cintia, pensaba que horas antes, esa niña tan hermosa estaba tragando semen y líquido vaginal, teniendo un pene metido hasta su garganta y chupando mi vagina con locura gutural.
– Esta niña es una bomba.- Dijo Casandra.
– Es verdad.
– Ya la probé en el sexo es la mejor, si tú quieres algo con ella, tendrás mi silencio de mi parte, nadie sabrá nada de mi boca.
Luego, mirando su reloj completó:
– Tengo que irme, tengo una cita con alguien, disfruta.
– Gracias amiga, que te vaya bien.
Después de irse, yo seguí contemplando a Cintia dormida, desnuda, tranquila e inocente, luego decidí ir a mi cocina y preparé el desayuno.
Al terminar de preparar el desayuno, me recosté nuevamente al lado de la niña, acariciaba nuevamente su bella piel, tersa y suave, luego comencé a besar su espalda, llegando a su cuello, un leve gemido, ella volteaba a mirarme:
– Buenos días Nayibe.
– Buenos días Cintia, cómo amaneciste?
– Muy bien y tú?
– Excelente.
Luego nos miramos un buen rato, sonreímos y le dije:
– Ven, vamos a desayunar.
– Está bien.
Desayunamos con una lentitud propia de recuperar energía, intercambiamos miradas y sonreímos, luego propuse apenas terminamos:
– Te parece bien si vamos a la piscina?
Cintia asintió con una sonrisa, luego en la piscina nos bañamos yo abrazando a Cintia ella de espalda a mi, yo pasaba mis dedos en su vagina, ella respiraba pesado mientras se recostaba a mi pecho, abría sus piernas mientras pasaba mi dedo en su vagina, con una delicadeza que la hacía sentir cómoda, besaba su cuello mientras ella se apoyaba en mi brazo, ya Cintia gemia, luego se dió vuelta y nos besamos, ella rodeó mi cintura con sus piernas mientras yo con mis manos palpaba sus nalgas.
Luego de un buen rato, salimos de la piscina ella subida en mi, yo llevándola a mi habitación mientras la seguía besando luego la descargué en mi cama, y seguía besándola, después le pasé la lengua por todo su cuerpo, hasta que llegué a su vagina, la comencé a acariciar, a besar, a lamer, mientras degustaba su vagina, escuchaba sus gemidos, mientras ella me abría más las piernas, luego le susurré a ella que cerrara los ojos, luego de eso me puse un arnés con un consolador que me regaló Casandra, me lo puse y, después de lubricarlo, lo comencé a pasar por su vagina:
– Abre los ojos.
Al abrir los ojos y verme con el consolador listo, abrió sus ojitos, sonrió y abrió más sus piernas, señal clara de su aprobación, luego fui acercando con cuidado mi pene de goma hacia su vagina, suavemente fui deslizando ese pene alrededor de su vagina, ya Cintia temblaba, fui penetrandola lenta y minuciosamente, ella arqueaba su espalda, se movía ayudando a la introducción de su falo y blanqueaba sus ojitos, cuando estuvo todo el pene metido, lo dejé quieto, esperando a que ella se acostumbrara, ella respiraba rápido y emanaba pequeños gemidos, la veía sudar también, comencé a mover mi pelvis lentamente, parecía un macho en acto copulatorio, los gemidos de Cintia eran más rápidos a medida que crecía la velocidad de mis embestidas, ella se agarraba fuerte de las sábanas mientras yo movía mi pelvis follando a Cintia:
– Ahh ahh ahh Nayibe me gusta esto ahh ahh ahh ahh uhhmm ahhh ahhh.
Seguía embistiendo con violencia a Cintia, parecía una muñequita movida por un titiritero, luego sentí que estaba contrayendo su cintura, y hacia movimientos epilépticos, lo cual hacía que Cintia llegara al orgasmo.
Luego bajé y volví a pasar mi lengua en su vagina para tomarme sus juguitos, luego seguí subiendo hasta volver a besarla en su boca sintiendo su respiración pesada, después nos levantamos y, con mi mirada ella se arrodilló mientras me quitaba el arnés, dejando mi vagina a la altura de su cara, ella con una de sus manos tocaba los vellos y los acomodaba para posteriormente sacar su lengua y pasarla por mi vagina, ahora la que respiraba pesado y gemía era yo, agarraba la cabeza de Cintia y la hundía más en mi vagina, ella con sus brazos rodeaba mis piernas, mis ojos se cruzaban con los suyos:
– Ahh ahhh Cintia cómo me gusta ayy ahh ahh me gusta como te comes mi vagina.
Mi pelvis se estrellaba con su carita, veía mis vellos debajo de su nariz, mi pelvis cada vez se movía más rápido, sentía su lengua en mi vagina y pasaba cada vez más corrientazos hasta que sentí mi orgasmo, sosteniendo la cabeza de Cintia aprisionada contra mi vagina, sentía salir mis líquidos vaginales, después de eso, descansé, luego Cintia se puso de pie y me miró, yo la miraba con restos de mi líquido en su boca, un vello mío estaba en sus labios, luego nos volvimos a besar y nos acostamos nuevamente acariciándola.
– Cintia, esto me está gustando mucho, a ti también te sigue gustando?
– Me encanta, quiero seguir viniendo.
– Puedes venir cuando quieras, es más, quiero preguntarte algo que parecerá una locura Pero, quieres ser mi novia?
– La verdad, si, me gusta todo esto así que, si.
Sellamos nuestro noviazgo con un beso y nos seguimos abrazando.
– me regalas un poquito de agua, Nayibe?.
– Claro que sí amor.
Y, en medio de mi mente bizarra, en el vaso de agua metí la última tanga que me puse y que no he lavado, luego la saqué y se la dí a tomar.
– Uhhmm está rica.
Al finalizar el día, ella se arregló, viéndose inocente Pero ya tenía una novia mayor, y ya tuvo mucho sexo, se fué, y, de ahora en adelante, todas las noches sin saber cómo, ella me envía fotos desnuda, las cuales yo guardo y yo, también de vez en cuando le envío fotos desnuda y cada vez que nos encontramos, seguimos teniendo sexo y siendo más románticas ….




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