Trabajo de Niñera Capítulo 6
Hoy por fin era viernes, la semana más extraña de mi vida estaba por terminar. Hoy me siento optimista, trataré de divertirme con Liz, luego saldré temprano e iré a la fiesta de mi amiga. ¿Que podía salir mal? (Historia completamente ficticia, esto es solo una pequeña fantasía).
Nota: Este capítulo se alargó más de lo que había pensado, pero no quería dividirlo en dos capítulos diferentes, adicionalmente añadí un capítulo extra que explicaré al final. Además de eso, también quiero poner una pequeña advertencia: si no te gusta el sadismo y ya sentiste que el capítulo anterior tenía demasiado, entonces tal vez no te guste la historia a partir de aquí, por que se pone un poco peor. Podrías saltarte este capítulo, pero perderías una buena parte de la historia. Si no tienes problemas con eso entonces disfruta. Intentaré subir al menos un capítulo por semana, lo haré los viernes, aunque los relatos tardan unos días en que sean aceptados por la pagina. También subiré un capítulo de la serie del orfanato, así que mínimo serán dos relatos por semana. Fin del comunicado.
Creo que hoy será un buen día, Liz finalmente se abrió un poco conmigo el día de ayer. Seguro que hoy será un poco más amable. Además saldré temprano, es el cumpleaños de Mindy, mi mejor amiga. Habrá una gran fiesta a la que ansío ir. La verdad es que necesito liberar todo el estrés que tengo acumulado, esta semana fue una montaña rusa de emociones y necesito urgentemente un descanso. Como sea hoy me levante optimista.
Llegue a las 2:00 de la tarde como siempre, Monica me recibo. A los pocos minutos se despido de su hija y se fue. Me quede a solas con Liz, en cuanto vi que su auto se alejaba comencé a quitarme la ropa, aún sentía un poco de vergüenza hacerlo enfrente de Liz, pero hoy no quería enojarla de ninguna forma.
—Veo que estás aprendiendo —me felicitó.
—No quiero más faltas, después de hoy se reinician ¿no?
—Ajá.
La notaba un poco extraña. Parecía un poco molesta, y yo que pensé que hoy estaría de mejor humor….
—¿Está todo bien Liz?
—Si —dijo, pero parecía que quería decir algo más—. Y… entonces, ¿hoy te irás temprano?
—Solo una hora, pero no te preocupes, hoy me esforzaré especialmente en hacer todo lo que tú digas. —Trate de mejorar su humor, me convenía mantenerla contenta el día de hoy.
—Siempre tendrías que hacer ese esfuerzo…. —Parece que hoy no quería ceder ¿eh?—. Iras a una fiesta ¿no?
—Así es, es cumpleaños de mi mejor amiga.
—¿Y quien es ella?, ¿desde cuando se conocen? —pregunto, tratando de parecer indiferente.
—Se llama Mindy, la conozco prácticamente desde que tengo memoria, es muy confiable y una gran persona.
—Oh, ya veo, entonces prefieres pasar tiempo con ella que conmigo, por eso me abandonas ¿verdad? —dijo, molesta. Ya veo, entonces por ahí va la cosa.
—Liz, solo me iré una hora antes, además, ella es solo una amiga, no la veo desde que salimos de vacaciones —dije, tratando de calmarla—. Eres una celosa.
—¡No tengo celos! —gritó, no esperaba esa reacción—. ¿Te lo dije ayer no? ¡No me importa con quien vayas!
—Liz, cálmate. Era una broma.
—Como sea —dijo, enojada—. Te recuerdo que ya tienes 4 faltas, con una más y tendrás un castigo peor que el de ayer.
—Si lo sé, me portaré bien hoy.
—Más te vale, ¿sabes lo que te pasará si fallas? —dijo, después puso una sonrisa malvada, esto me daba una mala espina—. El castigo de 5 faltas será no ir a la fiesta de esa tal Mindy.
—¿Qué? No puedes hacer esto, llevo esperando por esto semanas. Además no es justo, es mi tiempo libre.
—Eres mi muñeca, todo tu tiempo me pertenece, ¿o acaso quieres que comparta los videos que tengo de ti?
—No, pero esto no tiene que ver contigo, llevamos planeando esta fiesta desde antes de que te conociera, no puedo faltar —dije, ahora yo también estaba molesta.
—Bueno, entonces será mejor que te comportes muy bien hoy si quieres ir, por que no cambiaré de opinión.
—Bien, como tú digas —dije, aún más molesta que antes.
Sabía que ahora se enfocaría en hacerme el día imposible. Pero no le daría la satisfacción de arruinarme esto. En serio creí que hoy sería mejor, a veces olvido que en realidad es una demonio en miniatura. Tengo que dejar de ser tan ingenua.
Liz se levantó enojada y salió de la habitación. Escuche que subió las escaleras y abrió una puerta con llave. Eso no podía significar nada bueno. Después de un minutos bajo las escaleras y regreso a la sala. Había una sonrisa en su rostro y un objeto en su mano.
—¿Sabes lo que es esto? —pregunto, mientras me enseñaba lo que traía en la mano.
—Eso es ¿Un plug anal? —dije, algo asustada.
—Ajá, si sabes lo que es, sabrás dónde ira —dijo en tono burlón—. Agáchate, voy a metértelo.
Sabía lo que era por que era una de las cosas que me había encargado comprar. Me había aterrado la idea, pero como había ordenado de varios tamaños supuse que iríamos de poco a poco. Ese era bastante grande, tenía miedo, pero de ninguna forma iba a dejar que me ella ganara. Ocultando mi temor me giré y me agaché sobre el sillón, ofreciéndole mi trasero. No le daría la satisfacción ni siquiera de verme asustada.
—Sabes, normalmente esto va con algo de lubricante, pero lo olvidé, así que tendrás que aguantarlo ¿si? A menos claro que quieras rogarme por que pare y no ir a la fiesta…
Maldita niña, lo dejo a propósito.
—Esta bien, no me importa —mentí, estaba aterrada
—¿Te haces la valiente? Sabes que puedo verte temblar del miedo ¿no?
—Es por que tengo frío, ¿vas a meterlo o no?
Me arrepentí inmediatamente de esa última frase. Liz abrió mis nalgas y colocó la punta del plug en mi ano, empezó a presionar. Rápidamente se puso feo, después de unos segundos empecé a sentir un dolor horrible. Mordí una de los cojines del sillón para poder soportarlo, fue mucho peor que lo que sentía en mi primera vez, ademas esa vez Liz estaba siendo cuidadosa, ahora solo quería hacerme sufrir.
—Apenas va la mitad, ¿estás segura que no quieres retractarte?
—Estoy… Estoy bien —dije, reuniendo toda la fuerza de voluntad que tenía.
Liz siguió empujando, la presión era cada vez más fuerte ya no podía soportarlo. Ya estaba llorando por el dolor, comencé a pensar que tal vez sería mejor rendirme. De pronto Liz se detuvo.
—Maldición, no entra más, tendré que ir por el lubricante.
Sentí un gran alivio en ese momento. Liz subió y después de unos minutos regresó con una botella y un plug mucho más pequeño.
—Tu ganas esta ronda, el otro no pasó ni de la mitad —dijo, admitiendo su derrota.
Puso lubricante sobre mi y en el plug, comenzó a meterlo. Dolió, pero ni de cerca como hace un rato. Muy pronto el plug estuvo completamente dentro.
—Listo, lo llevarás todo el día, si te lo sacas te ganaras una falta.
—Esta bien.
—Ahora ve a limpiar el otro.
Fui a hacer lo que me dijo, cuando regresé estaba en su celular, parecía molesta. Yo solo me senté en un sillón alejado de ella. No volvió a molestarme por un rato. Llevar el plug se sentía muy extraño, como si tuviera la necesidad de ir al baño, pero al mismo tiempo no. No estaba cómoda, pero no perdería.
De pronto Liz me ordeno llenar un termo con agua y en cuanto se lo traje comenzó a beber agua como si no hubiera tomado nada en días. Unos 20 minutos después se levantó con una sonrisa. Eso no era nada bueno para mí.
—Ven, acompáñame al patio.
—Que me harás ahora —pregunte mientras la seguía.
—Tengo ganas de hacer pipí, me gustaría hacerlo sobre ti.
¿Que? ¿En serio?
—Ponte sobre el césped y abre la boca, si la cierras o te volteas habrás fallado ¿entendiste?
—Está bien.
Me hinqué, abrí mi boca y me preparé. Ella se quitó las pantis y subió su falda, después se acercó y comenzó a orinar directamente en mi boca. Fue asqueroso, una vez más use toda mi fuerza de voluntad para no quitarme de su chorro. Cuando terminó por fin terminó, sentí alivio, pero eso duro muy poco.
—Ahora cierra la boca y bebe lo qué haya quedado dentro —dijo con una sonrisa cruel—. Luego ábrela de nuevo para comprobar que te la tomaste.
No podía hacerlo, era demasiado asqueroso. Lágrimas volvieron a salir de mis ojos. Cerré la boca y comencé a tragar, cuando terminé abrí la boca de nuevo.
—Está bien, pasaste —dijo algo molesta.
En cuanto pronunció esas palabras corrí al baño de la piscina y vomité en el inodoro. Había sido un milagro aguantar tanto tiempo. Después de que termine de vomitar me enjuague con mucha agua la boca, pero el horrible sabor no desaparecía. Volví con Liz, asqueada y con un dolor en la garganta.
—Ve a enjuagarte a la regadera de la piscina, apestas —dijo con una cara de disgusto—. Y no vayas a usar una toalla para secarte no quiero que la ensucies, después de todo eres una cerda traga orina.
Eso fue muy hiriente, estaba muy cerca de romperme, pero no quería rendirme. Le demostraría que no podía salirse siempre con la suya. Regresé empapada, con la frente en alto, afortunadamente hacía mucho calor por lo que no sentía frío.
—Ven, las cerdas como tú se secan de otra forma.
La seguí dentro de la casa me dijo que me pusiera justo debajo del aire acondicionado. Configuró el aire a 15°C.
—Quédate aquí parada hasta que te seques.
Fue horrible, los primeros minutos sentí mucho frío, pero después se puso peor. Mi pecho comenzó a doler mucho, cada vez me era más difícil respirar y no podía dejar de temblar. Comencé a toser fuertemente, pero no me iba a mover. Cuando sentía que me iba a derrumbar el aire acondicionado se detuvo. Liz lo había apagado.
—Supongo que te has ganado un descanso —me dijo de mal humor—. Te ves fatal, ten, no quiero que te mueras aquí en mi sala.
Me arrojo una manta. Me cubrí rápidamente con ella, luego me senté en el sillón, tarde un rato en recuperar el calor corporal. Liz no me molesto durante toda una hora, creo que se sintió un poco culpable de eso último. Tal vez se había rendido, comencé a pensar en una posible victoria, pero de pronto se paró de nuevo. Se acercó a mi, yo seguía tapada con la manta.
—Dani, podemos detener esto ahora. —Su semblante había cambiado, ahora parecía la niña más bondadosa del mundo. Como si me fuera a creer sus mentiras—. Solo tienes que decir que no irás a la fiesta y esto terminará.
—Iré, no puedo faltar, tengo que ir por Mindy. —Cuando dije ese nombre su cara cambió. Parecía furiosa.
—¿Entonces estás haciendo todo esto por ella? ¿Tanto la quieres que eres capaz de soportar todo esto?
—Creía que no estabas celosa….
—¡No lo estoy! —gritó—. Ven aquí.
Me tomó del cabello y me arrojo al piso.
—Ponte a gatas, necesito un nuevo asiento y tu espalda parece cómoda.
No dije nada, solo hice lo que me dijo. Tal vez esto sea duro, pero ver la cara de frustración y enojo que tenía valió completamente la pena, empecé a creer que podía ganarle. Ella estuvo sentada sobre mi al menos unos 15 minutos. Mis manos y rodillas me ardían, la espalda me estaba matando, pero no me moví. Ella se levantó, ni siquiera volteó a verme, alcance a ver su rostro antes de que saliera de la habitación. Estaba llorando. Subió las escaleras y después escuché un portazo, parece que se había encerrado en su cuarto. No pude evitar poner una sonrisa de satisfacción.
Me quede en la sala esperando, estaba segura que regresaría con un último ataque. Esperé hasta casi las 6:00, unos minutos y una hora más y lo habría logrado, estaba muy cerca. Escuche que ella bajo, estaba seria y traía una bolsa negra en la mano.
—Esto es lo último que te pediré hoy, si ganas te dejaré en paz —me dijo con calma.
—Está bien, ¿que es lo que quieres que haga? —pregunté.
Ella sacó de la bolsa un vibrador pequeño, (de los que parecen una píldora) y uno más grande, liso y cilíndrico. Los dejó en la mesa de la sala y luego fue a la cocina. Regresó con unos platos y un par de vasos de plástico llenos con agua.
—Ponte en esta posición —me dijo mientras hacía una pose. Las piernas semi abiertas y las manos a los lados levantadas hasta los hombros. Como si estuviera diciendo “no se”.
Me coloqué como me lo indicó, ella se acercó a mi, se agachó y chupó el vibrador cilíndrico luego me lo inserto en la vagina, no era muy grande, pero aún no estaba mojada y su saliva no fue suficiente, por lo que dolió un poco. Después con algo de cinta adhesiva me puso la píldora sobre mi clítoris. Luego fue por los platos y los puso sobre mis manos, 2 en cada mano y un vaso arriba de ellos, luego se alejó un poco.
—Son las 6:00, si logras aguantar hasta las 6:20 sin tirar un plato ni dejar caer el vibrador habrás ganado -dijo, señalando el reloj de la pared.
Tomó un pequeño control y encendió los vibradores. No me dio tiempo de preparación, casi tiro un plato de inmediato, pero pude mantener el equilibrio. Empezó a alternar la potencia de los vibradores, estaba comenzando a excitarme un poco. Habían pasado solo 5 minutos y mis manos estaban muy cansadas, no sabía si podría lograrlo, el vibrador en mi vagina también estaba comenzando a resbalarse. Era un círculo vicioso, si apretaba la sensación aumentaba y me mojaba más y si lo dejaba de apretar se iba resbalando poco a poco. La buena noticia es que el dolor de mis brazos evitaba que mi excitación aumentara, iba a ser muy difícil que llegara la orgasmo, por que si lo hacía, sin duda dejaría caer los platos. Cuando creí que al menos estaba segura en eso vi algo que me hizo replanteármelo. Liz comenzó a desvestirse, luego se sentó en el sillón frente a mi y comenzó a masturbarse. Sus gemidos eran un coro angelical para mis oídos, el vibrador en mi clítoris estaba a la máxima potencia y el otro iba alternando de baja a máxima sin descanso. No iba a lograrlo, no pasaría tanto tiempo antes de que tuviera un orgasmo, aún faltaban 10 minutos y ya estaba al límite. Paso, intente apretar con todas mis fuerzas el vibrador, y mantener mis manos lo más quitas posible mientras el orgasmo transcurría. Oía los platos temblar, pero lo logré. Los vibradores se apagaron, pude tomar aire y creí que lo había logrado, pero en el reloj aún faltaban 5 minutos. Entonces ¿por qué se detuvo? De pronto sentí que volvieron a prenderse al máximo. Aún estaba muy sensible por el orgasmo anterior, no pude resistir más que uno par de minutos antes de tener otro. Ya no podía, iba a dejar caer los platos, los vibradores se detuvieron, pero sabía que volvería a hacer lo mismo. Solo pude concentrarme en el reloj, quedaba menos de un minuto. Tuve mi tercer orgasmo mientras veía el segundero pasar el número 6. Pude ver como iba subiendo lentamente hasta llegar al numero 12, lo había logrado. Los vibradores se apagaron. Yo estaba jadeando, aún sosteniendo todo. Mis brazos me dolían mucho y todo mi cuerpo estaba muy cansado, hoy había sido un día horrible, pero al final lo había logrado. Sonreí, mi cara era de satisfacción máxima, voltee a ver a Liz, quería ver la expresión de frustración que tenía. Pero no había una expresión de frustración, en su lugar había una sonrisa burlona.
—Te ves muy feliz, ¿acaso te disfrutaste tanto que no te importo perder? —me dijo con esa horrible sonrisa.
—¿Que? pero si yo gané —conteste confundida.
—Vaya, ¿en serio no te diste cuenta? Mira a tu derecha —dijo mientras señalaba al suelo—. Dejaste caer un vaso desde que te corriste por segunda vez.
—No, no puede ser —dije desesperadamente, podía ver el vaso y un charco de agua—. ¿por que no me detuviste entonces? Esto no tiene sentido….
—Estabas demasiado concentrada que decidí dejarte con una falsa esperanza —dijo mientras se reía.
En ese momento me quebré. Toda la frustración y estrés acumulado me invadió de golpe. Me dejé caer sobre mis rodillas, dejando caer todos los platos, estaba completamente destruida, Podía sentir el dolor en todo mi cuerpo, mis rodillas, manos, brazos, pechos, garganta, espalda eh incluso mi trasero. Los recuerdos de todas las cosas que viví esta semana pasaron frente a mi, reproduciéndose en mi cerebro sin parar. Ya no podía más, comencé a llorar fuerte y desconsoladamente. Era patética, estaba en el suelo viendo hacia abajo, desnuda, muy lastimada y con algo metido en el trasero. Lo peor de todo es que la responsable era una niña de 8 años de la que se suponía yo estaba a cargo.
De pronto algo toco mi hombro, era la mano de Liz, había dejado de reaccionar a mis alrededores, no sentí cuando se acercó. Voltee hacia arriba, estaba desnuda frente a mi, también estaba llorando. Me abrazo.
—¡Lo siento!, de verdad lo siento mucho —dijo entre sollozos—. No quería esto, solo quería que te quedara conmigo. Por favor perdóname.
—Liz…. —dije, también llorando, la abrace de vuelta.
—Dejaré que te vayas, puedes ir a la fiesta. Pero por favor, no me odies. Fui una tonta. Ya no vas a quererme.
—Liz tranquila, yo no te odio.
—Por supuesto que lo haces, te hice cosas horribles.
—Ya ya, está bien, lo que importa es qué te estas disculpando, así puedo perdonarte.
—¿De verdad?
—Si, veo que estás arrepentida eso es muy importante para mi.
—Esta bien, será mejor que vayas a bañarte y a arreglarte, llegarás tarde —dijo, un poco más tranquila.
—¿Estas segura que puedo dejarte sola?
—Si, estaré bien, corre —dijo mientras me soltaba.
—Muchas gracias Liz.
Subí a su cuarto a bañarme rápidamente, me puse el cambio de ropa que traía y me maquille con prisa lo mejor que pude. Después baje, Liz seguía en la sala.
—Liz, ya me tengo que ir.
—Si, esta bien —dijo, acercándose a mi—. Estas muy hermosa con esa ropa.
—Gracias, tú estás muy bonita desnuda.
—Que graciosa —dijo, sarcásticamente—. Vete con cuidado.
—Si, lo haré.
Estaba por irme, pero antes noté lo triste que aún se veía. No podía dejarla solo así, al menos tenía que hacer algo.
—Liz —llame su atención.
—¿Si?
Me acerqué a ella y le di un beso, era la primera vez que yo la besaba a ella. No fue muy largo, pero se sintió más sincero que todos los demás.
—Muchas gracias por dejarme ir, nos vemos el lunes.
—Ya sabes, soy la mejor —dijo, un poco más contenta—. Hasta el lunes.
Salí de la casa y me dirigí hacia la fiesta de Mindy. Después de todo ella no es tan mala, solo es una niña de 8 años.
Continuará…
Nota 2: Como podrán ver, Dani, nuestra protagonista, es una tonta. No seas como ella. Es muy ingenua y siempre cae en las manipulaciones de Liz. Si por algún momento pensaste como ella y creíste que Liz podía cambiar, entonces corres el riesgo de caer en una relación de abuso. La gente como Liz no cambia, solo consume todo lo que está a su paso. Si estás en una relación donde hay abuso, ¡sal de ahí! Busca ayuda profesional si es necesario. Esto es ficción y fantasía, pero hay muchos casos en la vida real donde pasan estas cosas.
Trabajo de Niñera Capítulo Extra 1
Capítulo opcional, transcurre entre el 6 y el 7, es corto y no hay escenas sexuales, más que nada son solo 2 conversaciones. (Historia completamente ficticia, esto es solo una pequeña fantasía)
Nota: Había escrito esto, pero sentía que cortaba un poco el ritmo de la historia. Estaba debatiendo entre sí modificarlo, acortarlo o simplemente no ponerlo. Luego se me ocurrió ponerlo como una parte extra, más opcional. Si no te importa el aspecto narrativo de la historia y solo quieres leer como le hacen un sin fin de cosas a Dani, puedes saltarte este capítulo y todos los que digan extra. Pero si te gusta como va avanzando la historia, entonces espero que lo disfrutes.
Apenas llegué a tiempo para la fiesta de Mindy, era una fiesta sorpresa, por lo que todos debíamos estar antes de que ella llegara. La sorpresa fue un éxito y la fiesta comenzó muy bien. Todo iba genial al principio, bailamos, platicamos de nuestras vacaciones y jugamos juegos de fiesta. Para la mitad de la noche yo estaba muy cansada, me dolía todo el cuerpo por lo de hoy y necesitaba un descanso, adema el trasero me estaba matando, apenas y podía caminar derecha. Me alejé un poco de todos y busqué un lugar tranquilo. Pronto me aburrí, por lo que saqué mi celular. Vi que tenía algunos mensajes, habían algunos de Liz, será mejor que le conteste, pensé.
~¿Como va la fiesta?¿Te estas divertido?~
~Va muy bien, me la estoy pasando increíble.~
~Me alegra. ¿No están tomando alcohol, verdad?
~Por supuesto que no, es una fiesta tranquila.~
~Lo siento, es que no se la calidad de las amistades con las que estes.~
~¿Que clase de amigas crees que tengo? Todas aquí son buenas chicas.~
~¿Estas con puras chicas verdad? ¿No hay hombres?~
~Tranquila, celosita, no hay ni uno.~
~No estoy celosa. Solo tenía curiosidad~
De pronto alguien llamo mi atención.
—Ey —dijo Mindy, sentándose a mi lado—. ¿Que pasa? ¿Por que no estas con las demás?—Perdón, solo estaba tratando de reponer un poco de batería.
—La verdad es que si luces bastante demacrada.
—¡Oye!
—Lo siento —dijo entre risas—. Seguro que tu trabajo de niñera es muy pesado.
—Ahhh —suspiré—. Si tan solo lo supieras….
—Seguramente, la niña que tienes que cuidar es un demonio ¿no?
—No tienes ni la menor idea —dije con una sonrisa—. Pero a veces también es dulce, creo que poco a poco la voy comprendiendo.
—Yo no podría con lo qué haces, los niños nunca han sido lo mío —confesó.
—Creo que ni yo puedo con lo que hago. Apenas y puedo moverme después del trabajo.
—Sabes lo que necesitas, un buen masaje.
—Me vendría bien un poco de ayuda profesional —dije, estirándome un poco.
—Ya lo creo. Estaba hablando con las chicas y queremos organizar un pequeño viaje a unas cabañas, te vendría bien, tienen spa y aguas termales.
—Eso suena muy bien, ¿cuando nos vamos? —dije entusiasmada.
—Me gusta esa actitud, es el sábado de la siguiente semana, nos quedaremos ahí hasta el lunes temprano, alcanzarás a llegar a tu trabajo sin problema.
—Bueno, cuenta conmigo.
—Perfecto, les avisaré a las demás, deberías venir pronto —dijo, mientras se levantaba.
—Si, no tardo, solo déjame descansar 5 minutos más.
Mindy se fue hacia el grupo. Volteé a ver la pantalla de mi celular y vi que Liz había enviado varios mensajes seguidos después del último que había visto.
~No estoy celosa. Solo tenía curiosidad~
~¿Y? ¿Que tanto están haciendo?~
~¿Por que no me contestas?, ya vi que lo leíste. ¿Acaso estás haciendo algo indebido?~
~¿Me estás ignorando? ¿Por que me dejas en visto?~
~¿Hola?
Dios, será mejor que le conteste antes de que se enoje más.
~Perdón, es que Mindy llegó mientras estaba escribiendo y dejé la pantalla en tu chat.~
~Por supuesto, debí saberlo. Una ves más la prefieres a ella.~
~Otra vez con los celos. Solo fue coincidencia que me encontrara.~
~¡Que no estoy celosa! Solo me molesta que no me contestes.~
~Bueno, estoy en una fiesta. Me distraje hablando con alguien.~
~Si, ya lo sé, la “Increíble fiesta de Mindy”~
~Eso claramente son celos.~
~¡NO ESTOY CELOSA! ¿Sabes que?, no se puede hablar contigo, bye.~
Después de ese último mensaje, su foto de perfil desapareció, ¿Acaso había sido bloqueada? Ya lidiaría con eso más tarde. Por ahora regresaré con las demás.
La fiesta fue muy divertida, terminé muy cansada, pero todo valió la pena. Regresé a mi casa y dormí hasta casi medio día. El resto del fin de semana fue tranquilo. Mindy me envió la información del viaje e hicimos la reservación. El domingo en la noche Liz me desbloqueo y me pido que llevara los juguetes que me habían llegado ese día. Ya tenía la pila recargada para la siguiente semana. Y estaba ansiosa por el viaje con mis amigas. Lo mejor era no mencionar nada de esto a Liz, puede que se vuelva a poner como loca si se entera.


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