Con la perrita callejera
Ya mis huevos me dolían, tenía necesidad de montar a una hembra. .
Hola mi nombre es Kevin, y ya les conté con anterioridad, sobre mi hembra Liz, pues ella es mi hembra, mi mujer y con ella me apareo.
En el último celo de Liz, habíamos pasado como siempre pegados, apareandonos lo que más pudiéramos. Pero ya iban unos meses y ya no quería pajearme, ya quería montar y Liz nada que salía en celos. Llevaba para esos días aproximadamente 10 días sin botar leche, pues sentia que Liz podía entrar en calor y ya tendría bastante para depositar le.
Unos amigos me invitaron a un concierto que había en un mirador a las afueras de la ciudad. Fui todo normal pero con las ganas de culiar, dándome vuelta en la cabeza, y no se pero ya una hembra humana no despertaba en mi lo mismo. Quería a mi hembra canina. El concierto termino a eso de las 2 de la mañana y todos nos dispusimos a ir a casa. Un amigo me acerco en el carro pero al llegar la calle estaba cerrada y no pudimos pasar, le dije que tranquilo que yo atravesaría un pequeño bosque que había y llegaría a la casa, pues sabía que era muy solo eso pero no era peligroso y cambiando unos 20 minutos estaría en la casa.
Me baje y entre caminando al bosque, cuando ya entre caminando sentí que había unos perros aullando, asi que decidí ir a ver, cuando llegue vi que estaban con una perra mediana en celos, un poco más pequeña que mi Liz. No se si es ya de tanto coger a mi hembra, su olor, sus feromonas, que se ríe la de esta perra, me puso la verga dura de una, y dije que tenía que apartarme con ella, llevaba una hamburguesa en las manos así que decidí buscar confianza de la hembra, camine hacia donde estaba, y la acompañaban unos 4 machos, y ahora yo sería el 5. Había serenado un poco esa noche así que el pasto estaba un poco húmedo, con el olor de la hamburguesa los conduje hasta un lugar que tenía menos hierba, ahí les di a ellos pero más a la que iba hacer mi hembra.
Después de un rato los perros empezaron a querer montarla pero ella los mordía, yo le quite la ropa, estaba en pantalonetas así que era fácil, y me uni al grupo de machos, todos de tras de la única hembra, su olor a celos me tenía loco. Mi verga y mis huevos estaban duros, todos los perros con sus penes afuera como son ellos y yo con el mío parado, Yo deje que los perros intentarán montarla pero ella no se dejó, así que me metí para que fuera mi turno, empezamos a jugar, nos llamamos, ella empero a lamer mi verga la cual estaba toda babosa. Eso le gustó y se pegó con más ganas, cuando yo estaba lamiendo su delicioso chocho. El cual estaba muy abultado y mojadito, ya me imaginaba entrando ahí, pero debía esperar si me escogía. Pero así fue, al rato la perra se volteo de metió debajo de mi ya que yo estaba en 4 y me puso su cola a medio lado, señal que estaba receptiva conmigo, le dije ahí amor seré tu macho.
Yo sigo el instinto de ellos, jamás me agarró la verga con la mano, yo con mi verga bien dura empiezo a buscar la entrada pandeando como hacen los perros, hasta que llega el momento en que la cabeza de mi verga, toca esa deliciosa entrada, la perra estaba desesperada por estar clavada, ella se pandeaba hacia atrás y yo hacia adelante, buscando para acoplarnos. Ambos nos necesitábamos, ese deseo de estar unidos, ella necesitaba macho y yo necesitaba hembra. Los demás perros nos rodeaban en intentaban montarla por la cabeza, pero ella los mordía, y ellos se alejaban, ya ella había escogido al macho que la montaría esa noche y la preñaria y era yo. Ya no aguantabamos más, necesitábamos aparearnos, mi verga encontró su entrada y se sentía tan caliente y babosa, empecé a querer entrar y ella también desesperada quería metérsela. Hasta que lo logré mi cabeza entro en chochito, uff una sensación tan deliciosa me recorrió la médula, empecé a meter más y Elle gemía de lo arrecha que estaba, yo le decía ya amor, ya estamos apareandonos empecé a darle a meter y sacar, ella me dio paso en su anillo y mi verga se hundió toda en su interior ella bien ensartada, alejaba a los otros machos de su alrededor, solo quería conmigo.
Mis huevos quedaron pegados a su vulva hinchada y por ellos corría toda la babita de mi hembra, lo cual me emocionaba que por mi era eso. Yo estaba a mil, mi verga era una varilla de hierro de lo dura. Yo la contraía y ella daba pequeños chillidos, quizás de dolor, pero ella estaba respondiendo a su necesidad de hembra de tener un macho, con quién aparearse y quedar preñada. Yo le daba besitos en su cabeza y ella me lamía los brazos, la cara como en señal que ella me había escogido a mi, yo le decía tranquila mi amor, que te montaré toda la madrugada, mi necesidad de hembra me lo pedía.
Después de un rato de estarle dando, intente sacar y no pude, waooo me emocioné mucho, Liz me dejaba pasar su anillo, pero no le anoto na así, mientras que está perrita me ha IA cerrado su anillo y la cabeza de mi verga estába atrapada. Los otros perros solo veían como la hembra estaba abotonada con otro macho. Ella sabía que esa noche quedaba preñada, porque tenía 5 machos para ella. Yo le dije amor me atrapaste dentro de ti, eso es que quieres que te preñe y eso haré, comencé a sentir esas succiones tan ricas que ellas dan. Yo le separaba un poco de ella y miraba esa vulva gorda, con toda mi verga ensartada y atrapada. Ya mis huevos me pedían que votará la leche y después de unos 15 minutos pegados, le descargue todo mi semen adentro, yo respiraba rápido y gemía mientras mis huevos expulsaba hasta la última gota.
Después de 10 minutos, ella me soltó y mi verga me dolía pero estaba feliz, vi como un perro la quería montar y ella lo rechazaba y me miraba, la verga se me puso dura otra vez, así que yo empuje el perro y volví a colocarme detras de Emi hembra, la cual volvió a subir su cola y volví a entrar en ella, hasta correrme. Los dos nos deseabamos mucho. Ya después me di cuánta que eran casi las 4 de la mañana me fui, sabía que los perros la seguirían montando, pero ya yo le había dejado buena leche adentro.
A los días la vi, y tenía las tetas grandes y la barriga, estaba preñada y yo le di comida y le dije aquí tienes a nuestros hijos.


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