Por culpa de un helado me cogieron entre 8
a los 8 años, por un incidente a causa de un helado, todo desemboco en una tremenda cogida por 8 hombres.
Regresaba de la tienda, me había comprado un helado con lo que traía, apenas me había alcanzado, pero no me importaba, me encantaba saborear mis helados.
En eso, zas, tropecé con un señor, ni lo había visto, no sé de dónde salió, el caso es que mi delicioso helado salió volando, cayendo exactamente con la bola hacia el suelo y el barquillo quedando encima como un gorro.
Yo me quede mirándolo, con tristeza, con gran desilusión, mi único helado, mi único dinero, ya no traía para otro, estaba super angustiada.
El hombre debió comprender mi angustia y totalmente apenado, se acercó a mí, me ayudo a levantar.
~ ¿Estas bien niña? ~
~ Disculpa, lo siento, no te vi ~me decia muy apenado
~Mí, mi h-elado ~decía yo sollozando.
~No te preocupes, ven te compare otro ~ alce la cara para mirarlo, parecía un albañil, algo así.
~De verdad? ~ lo mire esperanzada.
~Ven, ~ decía dándome la mano y empezamos a caminar.
~Trabajo aquí cerca, en la nueva construcción ~
Acompáñame para traer el dinero y te comprare lo que quieras ~
Nos fuimos caminando, yo me secaba las lágrimas, la construcción estaba a solo unas cuadras de la tienda, así que lo acompañe de muy buena gana.
Entramos por la parte de atrás, note que él se cuidaba de que nadie lo viera, me pareció raro, pero no le di importancia, yo solo quería que me comprara otro helado, para mis 8 años, en eso momento no había en el mundo cosas más importante que eso.
El hombre no quería que nadie lo viera entrar conmigo a la construcción. No quería tener que dar explicaciones a nadie. Aunque él era el jefe, pero no quería intrusos para así poder hacerme lo que tenía en mente conmigo.
En esa parte había mucho escombro y basura, apenas podía caminar. El hombre me carga para no retrasarnos. Sentí su fuerte brazo sostenerme por las nalgas, debajo de mi faldita, a mí me gustaba usarlas un poco más cortas que lo que nos pedían en el Cole.
~ Esta nena está bien rica, aunque sea una mamada, pero algo tengo que hacer con ella. ~ eran los pensamientos del hombre, de los cuales yo estaba completamente ajena y confiada…muy confiada.
Llegando a lo que precia una oficina de obra o lugar donde ellos utilizaban para cambiarse y comer, el hombre me baja y me dice sin pena alguna.
~ Mira preciosa, ire al grano, te voy a dar 2 dólares para que te compres tu helado y te dare otros3 para que me chupes la verga un ratito va? ~
Su propuesta me deja helada, no esperaba una cosa así, empecé a sentir un poco de miedo. ¿Que había hecho? ¿Como me deje traer hasta acá? Estamos a solas, por eso el viejo se cuidó de que alguien nos viera. En ese momento me di cuenta de que nadie sabía que yo estaba aquí sola a merced de este hombre.
El viejo comienza de bajarse el pantalón y deja a la vista una enorme verga, casi como la de mi abuelo pensé. Creo que tendré que obedecerle, no sea que me vaya a lastimar, quisa no sea tan malo, una chupadita y ya está ~5 dólares ~ pensé.
~Está bien ~ dije con firmeza, tratando de que el hombre no notara mi miedo para que no me fuera a lastimar. Además, pensé, la del abuelo no sabe tan mal.
El hombre se acercó a mí y me hizo abrir la boca, yo obedecí y el hombre me fue metiendo su verga en la boca. Se sentía bien, sabia rica, así que me concentre y me dedique a darle una buena mamada, tal como le gustaba a mi abuelo.
Sin darme cuenta, empecé a disfrutarla en verdad. Recordaba las instrucciones de mi abuelo, diciéndome como lo debía hacer. Luego de varias semanas mamándole al abuelo, creo que ya lo hacia disfrutar.
Note como el hombre gemía y suspiraba de placer, me tomo de la cabeza y me empezó a coger la boca moviéndose rápidamente hasta que sentí como se venía dentro de mi boca, soltándome abundantes chorros de leche caliente. Sabia bien rica, así que me apresure a tomarme lo más que podía.
~ Que rica chupada de verga me diste princesa, te has ganado los 5 dólares con creces bb. Te propongo que vengas mañana nuevamente, si quieres que te de otros 5 dólares y así tendrás dinero para que te compres todo lo que quieras. ~
~ No lo sé señor ~ respondía indecisa, pero con el rostro iluminado por la oferta de ganar otros 5 dólares, y el chance de volver a mamar esa rica verga, pensaba.
~ Si me logro escapar vendré mañana, pero ya me tengo que ir ~ le decia algo preocupada de tener que llegar tarde a casa, a ver que explicación daba, pero definitivamente valia la pena si me regañaban.
Ninguno de los dos nos dimos cuenta de que unos trabajadores nos habían estado espiando, especialmente desde el momento en que el hombre me decía que la mamaba bien rico y que me esperaba mañana. No había manera de que fuera un error, no estaban equivocados, estaba claro que se la había mamado y bien rico y que al día siguiente regresaría por más. Los hombres se miraron entre si sonriendo maquiavélicamente, ya haciendo planes para esperarme al dia siguiente a la misma hora.
Al dia siguiente llegué puntual, sin perder tiempo me dirigí de inmediato a la oficina donde habíamos estado el dia anterior, yo ya venía saboreándome su rica verga, la boca se me hacía agua, mi sexo se mojaba ya con bastante anticipación, nomás de imaginarme.
Al entrar a la oficina, me quede helada, varios hombres de pie manteniendo sujetado a mi amigo, lo tenían amenazado sentado sobre una silla. Enseguida comprendí la situación, así que, sin más, decidí escapar, pero los tipos me agarraron.
~No tengas miedo, preciosa, nadie te va a hacer daño, te lo prometo ~ me decía uno con voz calmada y tranquilizadora, lo que hizo que el miedo se fuera desapareciendo.
~ El jefe ya nos contó lo sucedido, así que pensamos darte 5 dólares cada uno para que nos entretengas, así como lo hiciste ayer con el ~ me decía con voz esperanzada.
Rápidamente hice cálculos mentales, 8 tipos, 5 dólares total 40 dólares, era demasiado dinero. Yo lo podría ganar en escasa media hora, Y, la verdad, si yo ya venía dispuesta a mamarle la verga al señor, que más daba mamársela a 8 tipos más, además, me prometieron no lastimarme.
~Está bien, dije con firmeza, sentándome en el sofá.
Rápidamente todos hicieron una fila, tomando turno y uno a uno fueron pasando frente a mi dándome a mamar. Al poco me sentía ya en la gloria, mis pezones invisibles los sentía bien duros y parados, mi sexo estaba que se derretía, escurriendo jugos, mojándome los calzones.
En la primera ronda, nadie se vino, así que tomaron turno nuevamente, formándose para darme a mamar. En ese momento ya todas sus vergas me sabían deliciosa, ya no hacia discriminación si era gorda, grande, delgada o corta, yo se las chupaba sintiendo el paraíso. En poco tiempo yo ya me había puesto de lo más caliente.
Al poco, los hombres me frotaban los pezones y me metían mano bajo la falda. Yo me dejaba hacer de lo caliente que ya me habían puesto.
~Dios mío, mira como ya está de caliente la putita esta, esta toda empapada ~ les decía uno casi gritando a sus compañeros, mostrándoles sus dedos todos mojados con mis jugos.
No hubo necesidad de explicar más. Entre varios me levantaron de la silla, me desnunador completamente, me recostaron sobre la cama y, entre todos, me empezaron a abrazar, besar y manosear por todos lados, yo no tenía fuerza para resistirme, así que los deje hacer.
Se pusieron a chuparme el sexo haciéndome explotar de excitación. Tenía dos vergas, una en cada mano y me esforzaba en chupárselas a los dos. Otros me chupaban mis puntitos donde años más tarde forzosamente tendría que haber algo parecido a melones. En verdad yo ya estaba como loca, poseída, caliente a mas no poder.
Así que, sin poner resistencia alguna, poco a poco, uno por uno me fue dando verga haciéndome venir tremendo varias veces. Yo solo me estremecía y me retorcía de placer a cada cogida, a cada metida de verga,
Al poco, ya todos se habían venido dentro de mí, dentro de mi sexo, dentro de mi culo, dentro de mi boca, sobre mi cuerpo. Finalmente, se despidieron de mí, agradeciéndome con un beso ardiente en plena boca, y uno por uno, me fue dando 10 dólares por el servicio extra.
Me lave en un baño que había ahí, me vestí, me prestaron un peine y me arregle como pude, y me despedí, quedando de regresar a visitarlos lo más pronto que pudiera, a la primera oportunidad que tuviera de escaparme.
Venta de Contenido
Melany0209@proton. me


(7 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!