¡Ay! Esas chicas de Colegio que salen sudorosas con su uniforme, carpeta en el pecho con sus ídolos, que tendrán, que todos las miran al pasar, solas, yo las veo pasar con sus pequeños cuerpos de cristal.
En mi relato anterior, “Cuéntame quién es y qué hicieron”, describí cómo me fue cuando mi marido se supo cornudo. Contra lo que pasa en muchos casos, mi esposo se sintió feliz y me dio una cogida más antes de caer rendido por tanta ordeña. Aquí cuento cómo me amaneció al día siguiente..