Yo apenas asomaba la cabeza por el borde de la pileta y el pibe estaba parado apenas ahí, adelante mío. Cuando se sacó la última prenda un chorizo enorme apareció, fláccido, bamboleante, fofo y venudo, ¿14 centímetros muerta, quizá 16?.
Miguel manoseaba su apretado bulto, y lo acomodaba de tal manera, que su largo tronco se dibujaba perfectamente de lado en sus viejos pantalones, mientras Nandito veía a lo lejos aquel apetitoso bulto y se saboreaba al ver los manoseos morbosos de Miguel..