María se había olvidado de su papito, pero siempre que la visitaba, cada vez más ocasionalmente, no le negaba la entrada de sus dedos en su coñito y le daba morreos plenos en lujuria y saliva hasta que se corría y gemía con la lengua de su papito.
Esto ocurrió hace ya varios años, cuando trabaje en un empresa, esa oficina fue testigo de varios encuentros casuales con mi compañero de trabajo, aquí una de esas veces….
Algo que no pensaba que pasaría, sucedió. Algo que muchos calificarían como prohibido, fue lo que nos llevó a mi hija y a mí a estar más unidos, mucho más… .