Era el bautizo de mi bebé, la iglesia llena siento un arrimón de un desconocido, nunca imaginé quien era el desconocido y menos que me daría una cogida fenomenal. .
Yo estaba apoyado en mis brazos y alternaba entre comerme sus tetas… Hummmm sus pezones me volvían loco y comerme su boca, con besos apasionados, como ella me había enseñado hacía tan solo unas horas….
El muy cabrón vio como yo me quedaba embobado mirándolo, se percató de que no le quitaba la vista a su polla. Y así era, estaba embobado mirando aquella maravilla de polla, con la que la naturaleza había dotado a aquel hombre..