Venía todo bien hasta que el diablo metió la cola, y se presentó en la persona de una de las maestras. Notó que las alumnas de pronto tenían mucho interés en participar de las clases de gimnasia y eso la intrigó, por lo que decidió investigar que pasaba. Y tuve que hacerme cargo de la […]
En los vestidores, me puse una pantaloneta de jean sin ropa interior, sintiendo la tela áspera contra mi piel. Luego, salí y busqué a la chica que me había prestado la toalla. Al encontrarla, se la devolví con una sonrisa agradecida, acompañado de una disculpa sincera por las molestias que le había .