Atrapado entre dos Juanas
Esta es la historia de un encuentro con dos amigas llamadas de igual manera y que por compartir todo me compartieron también a mi..
Atrapado entre dos Juanas.
Juana M., a quien en adelante llamaré Juanita, porque era la más bajita, era la madre de Alejandra y Juana R. la madre de Teresa, ambas estudiantes de mi grupo. Juanita era de piel más clara y se teñía el cabello de rubio, bajita pero de cuerpo rico, buenos senos, nalguitas sabrosas y piernas esbeltas. Juana era morena, más alta, atlética, buen trasero y mejores senos.
Ambas eran inseparables, amigas, vecinas, comadres, compañeras de grupo, yo hasta pensé que eran novias. Participaban activamente, cuidaban a sus hijas, siempre estaban presentes, yo le eché el ojo a Juanita nada más pero siempre estaban juntas, al salir de clases yo les entregaba a sus hijas y me quedaba un rato a platicar con ellas.
En una ocasión se organizó una jornada de limpieza y más padres fueron, barrimos, lavamos pisos y mobiliario, en cierto momento Juanita bajó por agua y yo salí detrás de ella, de plano le dije que me gustaba y que si aceptaría tomar un refresco o algo más, ella contestó que yo también le atraía y que aceptaba. Quedamos para el día siguiente por la tarde en un parque cercano a una universidad, llegué y al poco rato ella también. No le dí muchas vueltas, empecé a abrazarla y besarla y a tocar todo lo que el contexto me permitía, ella correspondió y parecía dispuesta, sin embargo en determinado momento me dijo -ya para porque ya me estás calentando y no me quiero ir así de caliente- Yo le bajé al ritmo, platicamos un poco más y nos fuimos, antes de irnos le dije en seco que si aceptaría que estuviéramos juntos, que tenía ganas de estar con ella mas íntimamente. Ella sonrió levemente y me contestó -organiza y me dices mañana al salir de la escuela-
Al día siguiente yo ya tenía mi plan, a la salida le dije a Alejandra, -dile a tu mamá que si puede entrar porque necesito que me haga favor de sacar unos documentos del grupo- Ella salió y unos minutos después Juanita entró, le dije, -qué te parece si nos vemos mañana, aviso que no vengo a trabajar, el grupo se queda aquí y te da la mañana libre- ella aceptó, le dije que nos viéramos en un hotel no tan lejano, ella salió y al poco rato salí yo.
Como siempre las encontré afuera de la escuela, cuando salí y las ví, Juanita tenía cara de incomodidad, pero Juana se veía claramente molesta. Juanita me hizo seña con la cara de que Juana no estaba feliz. Yo me acerqué y les pregunté si había algún problema con sus hijas. Juana le dio dinero a las hijas y les dijo que compraran dulces o algo. Cuando quedamos solos Juana nos encaró y me soltó -¿Por qué no me invitaron ayer, qué mala onda, que no sabes que todo lo hacemos juntas? Yo me quedé como dicen “de a seis”. Sin saber bien que decir comenté como de broma, -bueno, si hay una próxima vez le avisamos, sale? Ella asintió y se empezó a calmar. Yo las dejé y me fui a mi casa.
Al día siguiente casi a la hora de entrada llamé a la escuela y avisé que tenía un problema y que no podría asistir. Me dijeron que no había conflicto y ya me preparé para ir a ver a Juanita. La había citado a las 9 de la mañana en la entrada de atrás del hotel, en una calle muy poco transitada para evitar cualquier problema. Llegué y esperé, a los pocos minutos veo que van dando la vuelta en la calle Juanita y Juana, las dos juntas, iban super arregladas, Juanita una falda corta, medias negras, una blusa semi transparente y un saco corto. Juana llevaba un vestido hasta la rodilla, amplio, medias claras, unas sandalias que dejaban ver sus pies y una chamarra de piel negra, ambas maquilladas como para ir de fiesta.
Yo pensé -esto ya valió madres- y me preparé a implementar algún otro plan o a enfrentar lo que fuera.
Llegaron junto a mí y Juanita me dice -tuve que decirle, en verdad hacemos todo juntas, no te importa que estemos los tres- Yo pensé primero, Dios que he hecho de bueno para que me mandes esto y enseguida Dios, dame fuerza y poder para no quedarles mal a estas- En ese entonces yo tenía 26 años y buena condición física pero dos al mismo tiempo tampoco era un juego. Yo les dije, de ningún modo espero estemos bien, ellas se miraron, Juanita le dijo a Juana, -ves te dije que si iba a querer- se me acercaron y cada una me besó.
Entramos al hotel, yo pedí habitación con cama grande y pagué, pedí también algunos refrescos y botanas por si se ofrecía, no sabía que la botana era yo.
Nada más entrar al cuarto, Juana me agarró por la espalda y me empezó a sacar la chamarra de mezclilla que llevaba, desabotonando también mi camisa, por su parte Juanita por el frente, desabrochó mi pantalón y empezó a acariciar mi verga, que empezó a reaccionar más rápido de lo que yo pensé. Yo tomé a Juanita, la besé, la abracé y comencé a quitarle le ropa, de igual modo me dí la vuelta, besé a Juana en la boca, le metí la lengua, se la mordí, besé su cuello, empecé a bajar a su pecho y con mis manos levanté su vestido, solo para sentir el borde de sus medias, lo que me excito aún más, subí mi mano y empecé a sobar su vagina suavemente primero y luego con mayor fuerza, Juanita me tenía abrazado, haciéndome una chaqueta a dos manos, mientras su boca besaba y mordía mi espalda, luego de un rato, solté a Juana y les dije, -ahora ya están parejas- entonces todo bien y a lo que venimos, para entonces ellas estaban solo en medias, a Juana le dije que se dejara sus sandalias porque resaltaban sus pies con las medias y la verdad eso me excita mucho, yo desnudo, para mi fortuna mi compañero de aventuras, estaba en su punto máximo sin amedrentarse. Nos subimos a la cama, yo recosté a Juana, empecé a besar sus senos, mordiendo sus pezones oscuros que de inmediato saltaron al combate, ella tomaba mi cabeza y se la acomodaba, mientras a Juanita con mis manos le sobaba los senos y empecé a bajar a su vagina, misma que ya estaba bastante mojada. Bajé por el vientre de Juana y comencé a darle lengua a su vagina, mientras Juanita se metió entre ambos y comenzó a devorar mi verga, que daba gracias a todos los dioses del amor por tanta suerte. Así estuvimos un buen rato, yo utilizaba todo lo que podía, mis manos se movían con soltura por senos, vaginas, nalgas, culos, mi boca se comía lo que se le ponía enfrente y recibía lo que ellas me daban.
Como Juanita tenía derecho de antigüedad, a ella le dediqué el primer asalto, la recosté, besé sus labios vaginales, mordí su clítoris y se la metí, despacio pero con firmeza, ella arqueó la espalda, enroscó sus piernas en mi espalda y prácticamente se me colgó, columpiándose entre mi espalda y mi verga. Yo intenté concentrarme en la Física cuántica para no venirme ya, al mismo tiempo Juana se paró enfrenté de mi cara y me dio a comer su rajita, era en verdad deliciosa, suave, con un poco de vello, sus jugos eran suaves y su botoncito parecía tener vida, ella manejaba mi cabeza sobre ella y se contorsionaba de tal modo que parecía que me estaba haciendo un baile oriental en mi cara, al poco su cuerpo empezó a tensarse y para mi sorpresa el de Juanita también, yo aguanté, seguí dándole a Juana la mamada de su vida y a Juanita su consiguiente cogida, ellas se vinieron al unísono, Juana casi me ahogaba pegando su vagina en mi cara y Juanita engullía mi verga, la que heroicamente soportó sin venirse, no se la saqué a Juanita, ahí seguí cogiéndola con mayor suavidad, levanté sus piernas, las coloqué en mis hombros y así se la seguí metiendo, en esta posición sus nalgas quedaban alzadas, entonces Juana se metió en el hueco que quedaba y empezó a comernos a ambos, lamía y mordía mis huevos y le chupaba el culo a Juanita, bebiendo sus jugos también. Yo ya no tenía control sobre nada, solo recibía lo que fuera y daba lo que podía y se me ocurría. Juana nos dejó un momento y se recostó a un lado de Juanita, entonces pensé, si todo hacen juntas, pues les daré por igual. Las acomodé abrí las piernas de ambas, me las subí a los hombros y empecé a entrar en una y otra vagina, unas embestidas para una y luego a la otra la misma dotación, así estuvimos otro rato, yo empecé a sentir que ya no iba a aguantar mucho más, estas dos me estaban dejando para el arrastre, en ese momento pensé -no estaría nada mal comerme sus culitos ahora- dicho y hecho, los jugos de ellas bajaban por sus rajas, mojando ambos culitos y mezclados en mi verga me daban lubricación suficiente, en una de esos mete y saca, me bajé levemente y me fui sobre el culo de Juana, para mi beneplácito y sorpresa, me recibió como si nada, su culito estaba vivo, al sentir mi cabezota, se fue abriendo y engullendo todo lo que se le presentaba, su culo me apretaba, parecía querer exprimirme, yo estuve dentro un rato, salí y le apliqué la misma dotación a Juanita. Mi hermosa verga (a la que habré de levantarle un monumento) aguantaba sin venirse. Las dos mujeres por su parte empezaron de nuevo a jadear y a contraer sus cuerpos, Juana me decía, -ya por favor échame tu leche, encúlame y rómpeme con esa verga- Por su parte Juanita, tenía los ojos cerrados -claro salvo el ojo que yo me estaba cogiendo- gemía suave pero rítmicamente y me decía dámela ya, no me dejes así por favor, déjame comerte esa verga y llevármela adentro. Yo feliz daba gracias al cielo, empecé a darles verga con más fuerza y más velocidad, les dije a ambas, donde quieren su lechita, como si pensaran igual, al mismo tiempo dijeron, -quiero comérmela-. Se las saqué y al instante ambas bocas atraparon mi verga y mis huevos, cada boca hacia milagros. Juana se fue hacia atrás y me empezó a besar el culo y a lamerlo, eso no estaba en mi guión pero sentía riquísimo, les dije ahora yo. -por favor ya sáquenme la leche o aquí me quedaré, ambas soltaron una carcajada y turnándose entre mi verga y mis huevos me sacaron la leche, misma que se comían entre las dos, cuando ya estaba yo más que seco, tuvieron el cuidado de dejármela limpiecita, luego subieron y nos besamos los tres, compartiendo saliva y leche.
Nos desplomamos en la enorme cama, todavía nos acariciamos un rato, reponiéndonos poco a poco, tomamos algo, pasamos al baño juntos y ahí entre los tres nos limpiamos, enjabonándonos mutuamente, yo limpié sus coños a conciencia, usando mis dedos como ayuda y ellas me lavaron hasta dejarme como nuevo.
Al final la experiencia fue mucho mejor de lo que yo pensaba, tuve premio doble y además tuvimos la oportunidad de repetir otras veces durante el año escolar.
Agradezco a Juanita y a Juana que sean en verdad tan unidas y ricas.



Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!