El último vagón del metro
Está aventura comenzó porque vi un video en “X” lo que antes era twitter, donde una persona que iba parada se sacaba una teta y se la ofrecía a un señor que iba sentado, entonces el señor le mamaba la teta y le manoseaba la otra,.
Eso me dejó muy excitada y pensando si me animaría a hacer algo así, pasaron unas semanas y no podía sacarme la idea de la cabeza, pensaba y pensaba en lo mismo, entonces decidí hacerlo, me puse tanga y unos jeans, en la parte de arriba me puse una blusa con un escote muy pronunciado y holgada para que fuera fácil sacarme las tetas y una gabardina para que me cubriera, fui a la estación del metro, estaba muy nerviosa no sabía si en realidad me atrevería a hacerlo o si me arrepentiría antes de llegar al último vagón, me subí al metro y llegué al último vagón, estuve apunto de arrepentirme, pero algo me empujó a continuar, iba algo lleno pero no demasiado, solo había hombres, avance buscando a quien podría ofrecerle mis tetas para que las mamara, mientras caminaba sentí como alguien me agarró una nalga, me detuve para ver si me seguían manoseando o si el sujeto me arrimaba la verga, pero no, así que continué caminando hasta que vi a un señor de unos 50 y tantos años, estaba sentado y se veía tranquilo, me paré a un lado de él, observé que estaba mensajeando en su celular después de un rato acerqué mis tetas a su cara, pero no volteó, me saqué una y le toque el hombro para que volteara, se sorprendió casi se le salen los ojos, le sonreí y se la acerque a la cara, él me veía sorprendido, asentí con la cabeza invitándolo a que la chupara, tardó un momento en reaccionar pero cuando lo hizo succionó mi teta, se sentía delicioso, parecía que quería metérsela toda en la boca, succionaba con desesperación, con la mano empezó a manosearme la otra teta y luego manosearme las nalgas, después de un rato me saco la otra y empezó a alternarlas, pasaron unos minutos, se incorporó y se bajó en la siguiente terminal, me estaba acomodando para sentarme en el lugar que se desocupó, pero el hombre de alado se recorrió, él tenía unos 30 años, me dijo “vi como ese wey se prendió como becerro de esas tetotas, me dejas probar o qué?” Le sonreí y me las volví a sacar, me las agarró y me las empezó a lamer y luego a chupar alternándolas en su boca y manoseandolas, le dije que me bajaba en la siguiente terminal, pero su respuesta fue “yo me bajo en la que sigue, te bajas allá” y me agarró de la cintura mientras me las seguía mamando, un poco antes de llegar a su terminal se incorporó yo me cubrí, nos bajamos y cada quien tomó por su lado. Me encantó la experiencia, tal vez lo repita pronto.
Si tienen algún comentario o pueden platicar pueden escribirme en telegram @x71937



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