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Sexo con Madur@s

LA FAMILIA MENDOZA #1

UN HISTORIA QUE ESTARA LLENA DE MORBO E IMAGINACION (nada de esto es real es pura fantasía).
El calor de la tarde caía sobre una elegante casa de tres niveles en la Ciudad del Salvador.

La familia Mendoza conformada por tan una hermosa madre viuda de tan solo 33 años que tenia dos hermosas hijas gemelas. Su marido murió muy joven con 45 años de un infarto del corazón. Pero la señora no quedaría desamparada económica mente ya que por el esfuerzo de su difunto esposo quien consiguió una buena fortuna de casi 20 años trabajando duro desde muy joven , con el tiempo logro tener en su poder varias empresas de construcción además de estar metido en el negocio de bienes y raíces..

Pero por cosas de salud murió a los muy joven 45 años dejando a sus dos bellas hijas Gemelas que estaban en plena adolescencia y a su bella esposa viuda.. La señora Elizabeth de Mendoza intentaba mantener fuertes a sus hijas ya que ellas son las que mas sufrieron la muerte de su padre. Pero sus bellas hijas tambien notaba en su bella madre lo brillosos de sus ojos por esa perdida tan grande en el velorio varios empresarios que conocía al señor fueron darle el ultimo adiós y darle el pésame a la viuda y las hijas.

Con el paso de los días en la casa había un vacío las jovencitas trataban de levantar el animo pero no lo conseguía su madre al verlas muy decaídas y ver que en el lujoso colegio privado donde ellas estaba les estaba iyendo de lo peor decidió poner en venta la tremenda casa que tenia en el centro de la ciudad he irse a una mansión a fueras de la ciudad que su mismo esposo construyo durante años y tratar de olvidar ese tremendo dolor que las tres bellas mujeres pasaba en esos días..

Mientras las casa se vendía tanto la señora Elizabeth como sus hijas empacaron ropa y cosas de gran valor para luego de estar listas con ayuda de unos empleados subieron todas las maletas a una suburban negra Chevrolet que su madre conduciría hacia aquella mansión muy lejos de la gran ciudad. Mientras la bella señora elizabeth les decía a sus hijas si recordaba esa mansión pues ellas casi no recordaban ya que sus padres las llevaron de muy pequeñas.. El difunto padre de las gemelas construyo durante años ese lugar teniendo de todo en esa casa jardín de lujo garaje para por lo menos 5 0 6 carros empleados de confianza que llevaban entre 9 o 10 años en la mansión la señora sin bien lo recuerda como 2 veces fueron a ese lugar cuando sus hijas estaban mas pequeñas pero ahora se iría a vivir definitivamente a la mansión para que sus hijas tenga otro cambio en su vida y puedan poco a poco olvidar lo de su padre y así las tres siguieron en marcha hacia aquella lujosa mansión a fueras de la ciudad..

Luego de 1 largo año ellas y la madre se acomodaron viviendo esa gran mansión las gemelas siguieron con sus estudios sacando buenas notas en el único instituto de gobierno que había en ese lugar viviendo una vida ya mas tranquila estaban ya apunto de salir de la secundaria luego entraría a la universidad como su madre y su padre había querido… pero esos planes de ir a la universidad se quedaría en veremos ya sin que las bellas gemelas lo pensaran su vida daría un giro repentino.

Una semana de largo estudio había pasado una vez mas para las dos bellas colegialas esa misma semana un sábado por la tarde la Hermosa Sofía de pelo liso negro y de un cuerpo hermoso nada que exagerar tenia unas tetas medianas y culo respingón bien paradito no muy grande pero si apetecible para cualquier macho sediento de una hembra y mas si es virgen, su esbelta cintura bien formada por algunos ejercicios que realizaba entre semana, una carita hermosa y dos hermosos lunares en las mejillas.

Sofía parada en una de las ventanas frente a la gran biblioteca miraba a su hermana Alejandra correr por el jardín ya que ella le gustaba mucho el ejercicio al igual que ella ambas tenia las mismas características en cuerpos en pelo y en varias cosas en lo que si eran distintas en carácter.

Alejandra era audaz y traviesa; Por otro lado Sofía era , tímida y reservada.

Los únicos hombres en la vida de las tres hermosas mujeres tanto para la madre y como para las gemelas eran dos personas que por años llevaban trabajando en la mansión gracias a su padre.

El primero era don Pedro, el mayordomo, y el segundo era Don Jacinto, el jardinero. Dos hombres mayores, de más de cincuenta años, que siempre las miraban con una intensidad muy morbosa cosa que a Sofía le incomodaba pero que podía hacer ella. Estos eran hombres de confianza tanto como lo eran para su difunto padre como para ahora en su madre Sofía tenia una como espinita que algo les pasaría con estos dos viejos desde que llegaron a la mansión pero no sabia como descubrirlo pero siempre estaría atenta a cualquier cosa que ellos intenten hacer…

Al principio Sofía penso que era solo su imaginación la sentir esas miradas que el viejo jardinero le hacia a ella pero poco después tambien miraba como ese mayordomo que lucia elegante miraba a su hermana de una forma nada agradable así que siempre estaría atenta eso se decía ella.. Sofía salió de la biblioteca hacia la sala en eso vio a su hermana venir hacia adentro ya que terminaba de hacer su ejercicios. Por otro lado esos viejos tanto el jardinero como el mayordomo se encontraba en las afueras de la casa cuando vieron pasar a la bella Alejandra vestida sexi mente y por supuesto que sudada con sus ropa deportiva muy pegadita a su cuerpo por el sudor que desprendía su hermoso cuerpo..

Ella solo dijo… Buenas tardes señores..

Y el mayordomo el mas educado fue quien respondió.. “buenas tardes señorita”

Alejandra entro a la sala vio a su hermana ahi parada y dijo..

Hola tu y no estabas leyendo un libro en la biblioteca”

“sii pero me aburrí” Alejandra ¿No te da cosa cómo nos miran? —susurró Sofía esa tarde mientras su hermana se acercaba mas a ella..

“de que hablas Sofía no entiendo” y se tomo un sorbo de agua que se había servido en la sala siempre había algo que tomar ya sea jugo de naranja, agua pura hasta alcohol que la bella madre de las gemelas tomaba debes en cuando luego de beberse ese vaso de agua volvió hablar..

“Bueno si yo se que nos ven mucho pero de que forma crees tu Sofía.”

“Hay este no se hermana como una forma este este”

“no no lo digas mira que don pedro se mira elegante el jamas nos miraría de esa forma que pensabas decirme ahora el jardinero pues pueda que si pero no lo creo tampoco Sofía pero no creo que no estén viendo de la forma que tu estas pensando no todo los hombres son así mira cuanto tiempo llevan trabajando aquí además papa que en paz descanse los conoció bien.”

“No se, Alejandra bueno talvez este paranoica — dijo Sofía con una risa burlona—.”

Luego de dejar de hablar con su hermana Sofía tambien se sirvió un vaso de agua y se lo bebió pero en su mente decía…

“Que no quería creer lo que su hermana decía, Pero las pruebas estaban ahí pensaba Sofía miraba como el mayordomo don Pedro se detenía demasiado cerca cuando les servía la cena a las dos, sus manos rozaba mucho las manos de su hermana Alejandra y por otro lado don Jacinto no solo hacia jardinería si no que alguna que otra cosa que se desarreglaba en la mansión por eso el por su parte, siempre hallaba excusas para venir a «arreglar» algo adentro de la mansión y así poder ver el caminar sexi de las dos gemelas pero mas sus ojos rojos se perdía al pasar la bella Sofía..

Al día siguiente llego el día domingo un día muy soleado y las bellas gemelas y su madre estaban en la piscina ya que hacia un día muy exquisito para estar dentro de esa piscina que estaba refrescante las tres vestía con sus sexis trajes de baño mientras tanto el vejete mayordomo acompañaba a las tres chicas un lado de ese lugar por si se les ofrecía algo tanto a las señoritas como al bella señora de ese casa…. Pero en el estudio de la madre estaba el otro viejo rabo verde don Jacinto quien disimulaba limpiar unas de las ventanas de ese estudio donde se veia de ahi la piscina y entre ratos se les quedaba viendo a las gemelas viéndoles ese rico cuerpo bien formado que ambas tenían.

Pero en esos instantes Sofía salió de la piscina y vio al viejo Jacinto parado junto a la ventana del estudio de su madre mirándola de una forma que a ella no le gustaba, el viejo noto la mirada de Sofía hacia el solo y le sonrió pero Sofía desde la distancia solo lo ignoro y llamo a su hermana Alejandra quien estaba dentro de la piscina..

Alejandra salió y se acerco a su hermana y dijo.

Si dime Sofía”

“mira hermana Jacinto esta allá en el estudio de mama y no deja de vernos de una forma que no me gusta”

Alejandra se giró y vio al viejo Jacinto sonreírle tambien, y en lugar de incomodarse.. solo dijo

“Si tanto le gusta mirar, que mire. No creo que se atreva hacernos algo dijo con una sonrisa picara”

“Ayy Alejandra no digas eso”

“esta bien Sofía pero yo me iré a meter de nuevo ala piscina hay mucho calor para estar fuera de ella..”

“No te vallas Alejandra espera dijo Sofía”

Pero su hermana ya se había zambullido en la piscina de nueva cuenta y no la escuchaba…Mientras tanto Sofía no podía ser tan así como su hermana. Cada vez que alguno de ellos estaba cerca, sentía un escalofrío recorriéndole la espalda. Sabía que las intenciones de estos señores desde hace un año que llegaron no eran buenas. Y por más que intentara ignorarlo, algo le decía que no pasarían mucho tiempo solo mirando algo iban hacer pero no sabia como descubrirlo. Por su parte Sofía pensaba que su Mamá no se daba cuenta. O quizá no quería verlo. Estaba demasiado ocupada con los negocios de su padre ya que siempre estaba hablando por celular. Así que Sofía se preguntaba… ¿cuánto tiempo pasaría antes de que esos dos hombres intentaran traspasar el límite de nuestra inocencia? Y lo más perturbador de todo… era que, en algún rincón oculto de su mente, una parte de ella sentía curiosidad por saber qué pasaría con ellas después de que ellos intentaran su propósito..

Una nueva semana comenzó para las bellas gemelas ya era día miércoles con el pasar de esos días Sofía noto que aquellas miradas insistentes de Pedro y Jacinto hacia ella y a su hermana había desapercibido ella sintió que talvez ellos no las miraba de esa manera perversa que Sofía pensaba quizás solo había sido su imaginación o quizás solo estaba siendo ella paranoica así que decidió dejar eso por atrás y olvidarlo y seguir su vida como lo hacia su hermana ahora las dos se dedicaban a seguir con su rutina: la escuela, las tareas, los sueños de entrar a la universidad algún día. Todo parecía volver a la normalidad o eso creían las dos.

Ese día las gemelas no fueron a estudiar ya que su mayordomo se había tomado el día libre ya que así lo ordeno su madre así que ellas llamaron a la escuela y pidieron que les enviaran las tareas cosa que la directora no lo dudo ya que sabia que la madre de las gemelas siempre aportaba un dinero mes a mes para que esa escuela se mantuviera en buen estado ya que al gobierno como siempre le importaba cinco..

La cosa que ese día la señora madre de las gemelas le dio el día libre no solo a don pedro si no que tambien a don Jacinto. Ambos vivían dentro de los terrenos de la mansión, en casitas que el papá de las gemelas les había construido como parte de sus beneficios laborales.

Las gemelas y la madre pensaban que ellos se quedarían descansando, pero no fue así.. Don Pedro quien era el que mas conducía los carros de la familia Mendoza decidió tomar las llaves de uno de los carros e irse con su viejo amigo don Jacinto a un bar de mala muerte, en una zona lejos de nuestro elegante vecindario aprovechando que la madre no estaba tomaron el carro y se fueron.

Ese lugar donde las luces eran tenues, el olor a cerveza rancia flotaba en el aire y los murmullos de hombres borrachos llenaban el lugar de ese pueblo y como ellos tenían años de vivir en ese pueblo conocía cada rincón de ese lugar..

Al llegar estos entraron al lugar Pedro pidió unos tarros y pidieron dos litros de cervezas luego se sirvieron y el viejo mayordomo tomó un trago largo de su cerveza antes de soltar una carcajada baja y codiciosa.

“Oye, Jacinto… pero qué lindas y sabrosas se pusieron las hijas del patrón, hace unos años era apenas unas chiquillas chillonas y mira las ahora en este año que llevan viviendo en este pueblo ya le han crecido mas sus ricos cuerpos están como uno quiere es para de nenitas..

Jacinto, con los ojos brillantes de lujuria asintió con la cabeza mientras jugueteaba con su vaso luego hablo.

Así es, Pedro… están rebuenas las condenadas. ¿Será que todavía son vírgenes?

Pedro el viejo mayordomo soltó una risotada, bajando un poco la voz y dijo

“Eso no lo dudes, viejo amigo… Ni novio les hemos visto en este año que han estado viviendo aquí en la mansión”

Luego el viejo Jacinto viendo a su amigo se lamió los labios, como si ya estuviera imaginándose algo sucio con una de las gemelas… luego su viejo amigo volvió a hablar.

“Pero hay que hablar con la verdad. La Alejandrita está mejor que la Sofía. Esa niña tiene cara de pervertida… como si fuera una cachonda escondida pero no le a salido pero créeme que me encargare de eso yo mismo de sacarle lo puta y lo caliente que es de eso me encargo yo.”

El viejo Jacinto al escuchar a su amigote se acomodó en su asiento, los ojos brillando de deseo y se tomo otro largo sorbo de cerveza bien fría.. y dijo.

“Puede ser compadre… pero a mí me gusta más la Sofía. Esa morenita tímida, reservada… tiene algo que me enciende. Me masturbo pensando en ella casi cada dos o tres días jjaaja me gusta mucho la condenada..

El viejo mayordomo casi escupe su cerveza de la risa, al escuchar a su viejo amigo pero vio que no estaba bromeando entonces dijo el..

No manches, pinche Jacinto… ¿en serio? A mí me pasa lo mismo. Tenemos que hacerlas nuestras, a como de lugar ensuciarlas, volverlas adictas a nuestras vergas…

Jacinto asintió lentamente, con complicidad.

“Jaajaja, tienes razón, así va a ser. Ya verás… todo a su tiempo.” Dijo el viejo jardinero..

Las horas pasaron y la tarde comenzaba a caer poco a poco las gemelas en la biblioteca terminaban de de hacer sus tareas del colegio asignadas por la directora… mientras tanto en aquel sucio bar donde estos viejos tomaban ya comenzaron a pegarle los tragos bueno mas bien ya estaban ebrios y como pudieron se subieron a la camioneta de lujo de los Mendoza y se fueron para la mansión y sin querer la noche comenzó a caer y desde la biblioteca, las gemelas Alejandra y Sofía escuchaban el rumor lejano de un motor que se apagaba en el garaje. Pensaron que era su madre y Sofía hablo…

¿Oíste eso? Alejandra —pregunto estirando los brazos hacia el techo con un bostezo.

Alejandra giró su silla, con una sexi ropa que tenia puesta. Pero sus ojos oscuros brillaban de cansancio por hacer tantas tareas y tambien dijo..

Sí, seguramente son Pedro y Jacinto. Nana dijo que habían salido hace rato

murmuró, cerrando su libro de matemáticas con un golpecito. Luego ella se rio, apoyando los codos en la mesa que estaba cerca de una de las ventanas.. luego Sofía dijo

¿Y qué apostamos a que vuelven borrachos? No es la primera vez que lo hacen desde que vivimos aquí..”

Alejandra sacudió la cabeza, pero no pudo evitar una sonrisa.

“No seas mala, Sofía déjalos es su día de descanso tiene derecho hacer lo que ellos quieran…

Mientras ellas hablaban y veían a ese par de viejos llegar ebrios. Pedro y Jacinto bajaban del pickup de mamá dando tumbos. Se les notaba la respiración cargada de alcohol. Jacinto casi se cae al pisar mal un escalón del garaje.

¡Cuidado, viejo! —se rio Pedro, sosteniéndose del carro—. No vaya a romperse un hueso antes de que cumplan nuestro plan.

Jacinto lo miró con ojos entrecerrados y dijo.

“Tranquilo, compadre. A estas alturas, si no las hemos conquistado, no es por falta de ideas jajajajaja..”

Pedro se acercó, el olor a cerveza impregnando el aire entre ellos.

“Oye, Jacinto… ¿y si nos tomamos una más en tu casa? Seguro tienes algo frío en tu nevera ya que la mía se arruino hace unos meses y no podido comprar otra a un..”

Jacinto se pasó la lengua por los labios y asintió con entusiasmo.

“Claro que sí! Vamos, una más no hace daño.”

Mientras los dos viejos cruzaban el jardín hacia la pequeña casa del jardinero, Alejandra y Sofía decidieron dar un paseo por los pasillos para despejar su mente de muchas tareas. Los zapatos repicaban contra el piso de mármol mientras se acercaba a las ventanas que daban al jardín trasero.

“¿Por qué ellos caminan así? —preguntó Alejandra, señalando hacia los dos hombres que se movían en zigzag.”

“Obvio: Alejandra están borrachos Mamá los va a despedir si se entera de que usaron su camioneta otra vez.”

Alejandra suspiró y cruzó los brazos viendo a su hermana y dijo…

Ya Sofía no digas esas cosas se que te caen mal pero no tienes que ser así.. si no le dijiste nada a mama de las otras veces le vas a decir a hora no seas mala gente…

Esta bien Alejandra no diré nada que disfrute su día o mas bien la noche que les queda los señores. Dijo con un gesto nada agradable..

Mientras tanto, dentro de la casa de viejo Jacinto, el mayordomo esperaba ahi parado cerca de unos sillones desgastados que estaban en una como mini sala. Luego camino hacia mas adentro y Su mirada se fijo por una como habitación cubierta con una sábana sucia se adentro ahí unos minutos explorando la casa de su viejo amigo y se sorprendió al ver algo en la cama de su viejo amigo medio quito esa sabana que cubría esa cosa y dijo en voz bajita..

Qué chingados es eso… —murmuró una muñeca inflable con curvas exageradas, vestido con un uniforme escolar idéntico al de las bellas colegialas Pedro soltó una carcajada burlona….

Jacinto, hijo de puta! —dijo entre risas—. ¿Te imaginas que Sofía fuera así de buena? ¡Estás más pervertido de lo que pensaba! Pinche viejo jajajaja…

Rápidamente, volvió a cubrir la muñeca al escuchar pasos acercarse.. Salió de la habitacion luego vio que su amigo Jacinto venia con dos botellas de cerveza en la mano y una sonrisa ebria.

¿Qué hacías dijo el viejo Jacinto al ver a su amigo parado frente a su habitacion? —preguntó como sospechando algo

Pedro se encogió de hombros, fingiendo inocencia.

Nada, compadre. Solo pensando en nuestras… futuras conquistas camine un poco para acá ya que me aburrí esperándote en los sillones ahi sentado ya que no venias ..

Jacinto lo vio y dijo…

Disculpa compadre es que me fui a mear jajajaja pero ya estoy aquí con las cervezas vamos para los sillones y la llegar este se dejó caer en el sillón y alzó su botella con un brillo peligroso en los ojos y se zambullo el primer trago..

Salud compadre Pronto, muy… pronto las tendremos a las dos en nuestras camas para emputecerlas…siguieron bebiendo y no solo se tomaron una si no que varias…. Volviendo a la mansión Sofía había terminado lo ultimo de su tarea al igual que Alejandra así que fue Ale quien le pregunto a Sofía

“Sofí que crees que pasaría con los señores de esta casa..”

“ayy Alejandra si hablas de eso borrachos mejor no quiero saber nada mejor me ir a tomar un vaso de agua done Nana me acompañas”

“Alejandra solo vio a Sofía como muy seria y dijo Este sii ya llego solo tomare un poco de aire”

Bueno esta bien te espero allá donde Nana..

Sofía se fue a la cocina mientras Alejandra se fue a dar un estirón de brazos en la parte de atrás del jardín… La noche era fresca, Alejandra estiró los brazos hacia el cielo, sintiendo cómo sus músculos se relajaban después de una hora mas encorvada sobre sus libros después de que aquellos viejos llegaran ebrios en el carro de su madre pero el aire libre siempre la reconfortaba.

Fue entonces cuando vio. A lo lejos, entre los senderos de piedra que bordeaban los rosales, de ese jardín a don Pedro, el mayordomo caminaba —o más bien, tambaleaba de hacerlo como si el suelo se moviera bajo sus pies.

Alejandra no pudo evitar una risita al observar cómo ese hombre, normalmente tan formal luchaba por mantener el equilibrio.

«Vaya borrachera,» murmuró, sacudiendo la cabeza con una mezcla de diversión y pena.”

Pero su sonrisa se desvaneció cuando él tropezó y cayó de bruces sobre el pasto.

Alejandra esperó. Un segundo. Dos. Y don Pedro… no se movió.

Y dijo en voz bajita «¿Se desmayó?» El corazón le latió un poco más rápido. Sabía que no debía acercarse a un borracho, menos a un empleado de su familia que claramente estaba fuera de sí. Pero algo dentro de ella, más fuerte que la lógica, la obligó a dar un paso adelante y llegar hasta donde estaba el.

“Don Pedro! —llamó, acercándose con cautela—. ¿Está bien? ¡Dígame algo!

El viejo no respondía. Su respiración era pesada, ronca. Alejandra se agachó y lo sacudió con suavidad al principio, luego con más fuerza.

“¡Despierte don pedro! ¡Mi madre llegará pronto y si lo ve así… puede que lo despida o no lo sancione”

Finalmente, don Pedro entreabrió los ojos, vidriosos e inexpresivos..

“¿Qué pasa? ¿Qué pasa? Ya estoy en mi cama… —murmuró, confundido.”

¡No, no está en su cama! —exclamó Alejandra, impaciente—.

Esta aquí tirado en el jardín! ¡Levántese!

El viejo parpadeó lentamente, como si le costara reconocer esa voz y esa cara de esa nenita”

¿Quién eres tú? Dijo el viejo ya que di estaba muy ebrio ni reconocía a una de las gemelas..

“¡Soy Alejandra! ¡La gemela mayor!”

¡Por Dios, don Pedro, vamos! ¡No puede estar aquí! En ese estado siguió insistiendo Alejandra a ese viejo mayordomo..

Al fin, algo en sus palabras pareció calar. Don Pedro intentó incorporarse, pero su cuerpo pesado apenas respondía.

Ayúdame, nenita… —murmuró, extendiendo una mano temblorosa—. Dame tu manita…

Alejandra dudó pero extendió su manita y ayudo a levantarlo. El olor a cerveza era fuerte, y su ego le decía que no debía ensuciarse las manos con un borracho. Pero sus principios, más nobles, ganaron y lo ayudo…

Con un suspiro, envolvió su brazo alrededor de su bofa cintura de ese viejo, haciendo un esfuerzo casi sobrehumano para levantarlo.

Vamos, rápido don pedro…… —lo animó, la jovencita sintiendo cómo él se apoyaba demasiado en ella—. Camine don pedro…

Don Pedro, aunque tambaleante, logró mantener una línea más o menos recta gracias a su ayuda. Sin embargo, cuando estuvieron a mitad de camino, se detuvo y la miró con ojos llorosos.

Alejandrita… acompáñame hasta mi casa. No quiero caerme otra vez…

A la gemela no sabe por que pero le gusto que le digiera así a un que no quería ir hasta su casa tampoco pero tampoco deseaba dejarlo ahí ya que se podía caer de nueva cuenta.

Está bien don pedro. —vamos pero trate de caminar rápido ya resignada dijo eso y volvió a decir—. Pero debemos apresurarnos. Dijo de nueva cuenta…

Y así, bajo ese anochecer Alejandra, y don Pedro, bien ebrio, avanzaron lentamente hacia su destino, mientras el rumor de un motor se anunciaba, quizás demasiado pronto, el regreso de la madre de Alejandra…..

Estos apresuraron el paso y lograron entrar a la casa Alejandra ya llevaba las llaves en la mano abrió y se adentro para no ser vista por su madre ya que esta casa del viejo quedaba justo por el camino donde entraban y salía los carros de la mansión.. la nena aliviada llevo al viejo hasta un sillón de poco uso pero con algo de polvo y dejo caer el pesado cuerpo del vejete y este enseguida medio se acomodo y comenzó arroncar como cerdo.. Alejandra solo se rio y dijo…

Jajajaja que borrachera don pedro… ya lo veré mañana….Bueno ya estoy mas tranquila bueno ahora donde dejo estas llaves a ver a ver” decía Alejandra para salir rápido de esa casa….

Mientras tanto la bella madre Isabela de Mendoza estacionaba su suburban negra en uno de los garaje y bajo del carro y se adentro a la mansión en eso Sofía vio entrar a su madre y la saludo..

Hola mama como estas y como te fue..

Bien hija gracias por preguntar..

Mira no has visto a Alejandra en el jardín ahora que entraste en el carro mama..

No hija para nada por que…

Nada es que las dos salimos de la biblioteca después de hacer las tareas del colegio y ella fue a estirarse y yo me vine a tomar agua aquí ala cocina con nana…

Talvez ya debe estar en su cuarto dormida hija”

TU crees mama pero además tiene que cenar voy a despertarla..

No Sofía no hagas eso déjala que descanse talvez no quiere cenar mejor dile a nana que solo nos sirva a ti y a mi que yo si muero de hambre..

Sii mama esta bien ahora voy..

Y así Sofía se fue a la cocina y se olvido de disque despertar a su hermana pero Alejandra ni en su cuarto estaba en estos momentos aun estaba en la casa de el viejo mayordomo de la que se salvo gracias a su madre que no dejo que Sofía subiera y abriera su cuarto de golpe y no verla ahi acostada ese si hubiera sido un problema…

Bueno volviendo a la casucha del viejo mayordomo Alejandra buscaba donde dejar las llaves de ese viejo borracho Encontró como un gabetero donde el parecía que aguardaba cosas personales abrió esa gabeta y decidió meter las llaves ahí cuando dejo caer esas llaves sus ojos vieron un tipo cuadernillo que decía en la portada Mi diario y mis fantasías..

A la joven le entro curiosidad saber que decía ese diario ella no era de esas chicas que entraba a una casa a esculcar y ver que encontraba no la verdad era que estaba ahi en esa casa solo por ayudar al viejo mayordomo y eso que estaba viendo a ella se le presento de repente ante sus ojos pero ella siendo una joven con buenos principios decidió pasar por alto esa tentación y cerro esa gabeta y estaba a punto de salir de esa casa cuando su mente le jugo otra cosa le llamaba la atención de saber que eran esas fantasías que ese viejo mayordomo tenia asi que ahora si su curiosidad le gano y pues no le quedo otra que regresar y vio a don pedro roncando y dijo en voz baja…

“Perdome don pedro por ver su diario sii lo siento”

Y así Alejandra espero que unos segundos pasaran y seguía viendo al viejo roncar dejo de ver al vejete ahí roncando abrió esa gabeta de nueva cuenta tomo el diario y lo abrió y quedo mas sorprendida ella con las palabras que hallo en esa primera pagina luego medio giro la otra y decía mas cosas que no alcanzo a leer ya que el vejete entre esas dos paginas tenia una foto de ella misma en traje de baño “ que dijo la nena sorprendida por tal cosa vista volvió a la pagina principal y de nueva cuenta volvió a leer esas palabras escritas por el viejo mayordomo…

Alejandra dejó caer el diario como si le hubiera quemado las manos. Su corazón latía con fuerza, un cóctel de indignación y… ¿excitación?

“No, es imposible decía la nena y eso se repetía una y otra ves a sí misma mientras apretaba los puños.”

Don Pedro, el viejo mayordomo de su madre, aquel hombre que siempre parecía tan serio y respetable, cosa que ella lo miraba hasta como un padre había estado escribiendo fantasías perversas sobre ella. Y dijo… en voz bajita de nuevo..

¿Cuánto tiempo lleva mirándome así?»

pensó, sintiendo un escalofrío mientras miraba de reojo al hombre roncando en el sofá, baba escurriéndole por la comisura de los labios.

Con movimientos rápidos, guardó el diario en la gaveta, dejó las llaves dentro de esa misma gabeta y salió casi corriendo de esa casa llena de polvo y obsesiones sucias. El aire fresco de la noche la alivió un poco, pero las palabras de don Pedro seguían retumbando en su mente ya que las palabras encontradas en ese diario eran estas..

«Anhelo poder hacerte mía algún día y tener mucho sexo deliciosa Alejandra sueño con tenerte en mi cama desnuda solo para mi …» eran las plabras que retumban en la mente de la jovencita.

“¡ayy noooo don pedro nooo por que usted! —murmuró, frotándose los brazos

Pero, por alguna razón, no podía sacar de su cabeza esa mezcla de curiosidad. Y en su mente se hizo varias preguntas

¿Qué más habría escrito el en ese diario?

Sera que a fantaseado con tocarme? ¿Con besarme? Decía la nena en su mente…

Alejandra entró sigilosamente por la puerta trasera, rezando para que su madre no la viera. Pero apenas puso un pie en el vestíbulo, escuchó la voz de su hermana gemela.

¿Y esa cara? —preguntó Sofía, con una sonrisa burlona mientras cruzaba los brazos—.¿Te perseguía algún perro o qué?

Jajajaja ni perros hay aquí Sofía No, no, nada —Alejandra desvió la mirada—. Solo… estaba distraída.

Mmhm —Sofía levantó una ceja—. Mientes pésimo, pero bueno pero allá tu Alejandra y no te preocupes Mamá no se dio cuenta de que faltabas según ella piensas que estabas dormida en tu habitacion..

¿En serio? —Alejandra sintió un alivio momentáneo, pero luego a su pensamientos volvieron esas palabras morbosas recordó lo del diario y su rostro se puso en blanco.

Sofía le decía Alejandra por tres veces seguidas la llamo por su nombre hasta que ella la escucho..

Oye, ¿seguro que estás bien? —Sofía la miró con genuina preocupación.

Sí, sí… solo… —Alejandra tragó saliva—. Es solo que… bueno, vi a don Pedro borracho en el jardín.

—¿Otra vez?

Sofía rodó los ojos—. Ese viejo no aprende. Algún día mamá lo va a pillar y lo va a correr.

Alejandra vio a su hermana y dijo.

“ya Sofía ya párale por que le tienes tanto odio que te ha hecho el por que eres así de mala”

Ay perdón salió su defensora”

“no Sofía no es así no lo defiendo pero y aes suficiente no crees pero tu nunca cambiaras sabes mejor me voy a mi cuarto”

Y así Alejandra se fue hacia su cuarto ya en su habitacion uso un teléfono que había para la cocina y le pidió a nana que le subiera un vaso de jugo de naranja y un sándwich para beber y comer .. mientras tanto en su cuarto seguía recordando esas palabras..

Y dijo…..

«¿Y si no es la primera vez que me

espía?

¿Qué más habrá escrito?

¿Habrán mas fotos mías en su diario?

¿Habrá hablado de esto con alguien?»

Una parte de ella quería olvidarlo, pero otra… otra quería volver a leer ese diario. Porque, por primera vez, alguien la deseaba con una intensidad que jamás había imaginado pero jamas penso que seria esa persona que ella menos esperaba eso.. Y eso, aunque no quisiera admitirlo, la intrigaba.

34 Lecturas/19 enero, 2026/0 Comentarios/por Chuy
Etiquetas: colegio, hermana, madre, mama, mayor, mayores, papa, sexo
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