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Sexo con Madur@s

Me abusaron cuando era mas pequeña y me volvi adicta a los mecos

Este relato es real, todo lo que esta escrito aqui es mas que nada una confesion..
Empezaré hablando un poco sobre mí. Yo nací en Estados Unidos, ya que mi mamá es mexicana/sueca y mi papá americano, pero se divorciaron cuando tenía 6 años y mi hermana menor tenía un año de nacida.

Hasta la fecha no sé bien por qué se divorciaron, pero cuando le pregunto a mi mamá no me quiere contar. Después de divorciarse mis padres, nosotras (mi mamá, mi hermana y yo) nos vinimos a vivir a México, a la ciudad de Guadalajara. Vivo en una colonia que se llama Americana y pues vivimos muy bien, porque aparte de que a mi mamá le dieron la mitad del dinero de mi papá, también nos manda dinero cada mes. Aunque sí hablo español, se nota que soy… pues gringa XD. También a veces no entiendo el contexto de las cosas que me dicen y si me enojo mucho, en verdad se me olvida el español y se me dificulta expresarme.

Mi mamá nos consiente mucho, nos lleva a lugares como Plaza Galerías de compras, Costco o nos trae pan de repostería; sí nos consiente todo lo que le pedimos.

Me describo físicamente: yo soy de ojos verdes, cabello rizado y castaño claro, de piel blanca y pues sí, soy muy bonita. Me piden mucho ser novia tanto de niños como de niñas XD. No diré mi edad, solo lo dejaré en que me encuentro estudiando. Y me vi en la necesidad de pasar mi relato/confesión por una IA para arreglar todos mis errores ortográficos XD, porque aparte escribo muy feo y uso la K en vez de la C. En especial los acentos los odio, casi no los entiendo.

Bueno, todo esto sucedió cuando yo tenía 8 años y mi hermana menor tenía 3 años. La casa donde vivimos pues es grande, con cochera, de dos pisos, con jardín trasero grande y con alberca. Y mi mamá contrató a un señor que limpiaba la alberca, de nombre Don Roberto, un señor medio güero de unos 50-56 años; nunca supe bien su edad, pero era bigotón, con mucho cabello canoso y medio panzón, ni guapo ni feo. Don Roberto limpiaba la alberca dos veces por semana; me acuerdo que eran los martes y los sábados, y en esos tiempos mi mamá salía al gym y pues nos dejaba solas un ratito, solo un par de horas.

Y pues todo bien, pero un día en la mañana yo estaba jugando en la sala, viendo con mis Barbies y veía a Don Roberto limpiando la alberca y mirando mucho hacia mí; no se me hizo raro, así que seguí jugando y viendo tele. Mi hermana estaba dormida. Después de un ratito el señor se acerca y toca la puerta corrediza de cristal, me habla y pues yo abrí y me dice: «Ven». Se me hizo raro, pero cuando abrí me tomó de la mano y me llevó a un cuartito de herramientas que está a un costado de la alberca, me mete y cierra la puerta detrás de él. Yo me acuerdo bien que llevaba puesto un vestidito blanco con flores; me miró y me empezó a dar besos en la cara. Yo sentía como pena, pero pues no hice nada al respecto. Luego así de la nada solo me levantó mi vestido y miró mis chones por unos tres o cuatro segundos, y sin decir nada solo me los bajó, puso mis manos sujetando mi vestidito… Yo sí sentía pena, pero pues no sabía cómo reaccionar o qué hacer. Me miró mi chocho un ratito, luego me separó las piernas solo un poco (esto estando parada) y después me abrió el chocho y me metió la lengua; no sé cuánto tiempo lo hizo, pero fueron varios minutos.

Yo lo único que sentía era calor en la cara y sí, un cosquilleo ahí abajo. Después de un rato de probarme todo, me acostó en el suelo en un cesto que estaba ahí, se sacó el pene (medio grande, unos 17 cm pero gruesota; la cabeza de su pene era grande y muy clara), luego me lo pegó y empezó a frotarlo contra mi clítoris y ahí sí fue cuando empecé a sentir rico. Sí trató de meterlo, pero pues como que no pudo, así que solo frotaba rápidamente y no pasaron ni dos minutos y lo escuché jadear. Después sentí caliente en toda mi parte. Después él se paró, se salió y me dejó ahí. Yo no sabía qué hacer, solo me levanté un poco y vi por qué sentía caliente y fue cuando lo vi: se vino en mi chocho. Yo nunca había visto eso, ni sabía qué era. Así que lo toqué y se me pegó a la mano, luego lo olí un poco, lo embarré en mi vestido para limpiarme la mano y como pude me subí mis bragas así con eso blanco aún en mi parte íntima.

Corrí a mi cuarto, vi a mi hermana dormida (porque dormimos en el mismo cuarto) y me jalé mi braga para mirarme y estaba toda embarrada de esa cosa blanca pegajosa, y sí me asusté. Así que solo me acosté pensando qué pasó y qué era eso que tenía ahí abajo. No sé en qué momento me dormí, ni cuánto tiempo quedé dormida, pero me desperté porque escuché ruido en la cocina; era mi mamá que estaba haciendo de comer. Me acordé y esta vez solo sentí medio húmedo y frío en mis bragas, así que miré de nuevo y ya solo se veía como si fuera agua o pipí, pero sí tenía un olor fuerte, así que bajé y me puse a jugar con mis Barbies como si nada pasó. Luego mi mamá subió por mi hermana, la despertó y comimos.

Pasaron varios días y otra vez me quedé sola con mi hermana en la mañana, y vi de nuevo a Don Roberto lavando la alberca y otra vez me miraba mientras estaba adentro viendo tele. Y de nuevo, después de un rato se acercó a la puerta, tocó y me hizo la seña de «ven». Yo sabía lo que quería, tenía miedo pero de todos modos salí y me volvió a tomar de la mano y me llevó al cuartito de herramientas.

Sentía mi corazón latiendo rapidísimo y esta vez me quitó mi short y mis bragas, me acostó y me miró un ratito, me exploró mi parte y me volvió a meter la lengua. Sí sentí rico la verdad, porque se centraba en mi clítoris, y no sé por qué pero quería que se sacara su pene… solo quería verlo y otra vez lo hizo y me lo juntó a mi clítoris a frote y frote. Sentí muy rico, caliente y cosquilleo en el ombligo cuando me frotaba; me abrió lo más que pudo y no duró mucho, se vino en mi parte íntima bien abierta. Esta vez solo me dijo: «eso que traes ahí son mis bebés» y fue justo el momento en que entendí y sentí algo fuerte en mi pecho, como un calor. Me acuerdo que pensaba: ¿cómo…? ¿Cómo son sus bebés? ¿Eso? Y me pregunta: «¿Te gustan mis bebés?». Yo solo me miré y estaba como en shock, no podía creer… ¡eso eran sus bebés! Y ni sé por qué le respondí, pero le dije: «Sí, me gustan».

Luego me dijo: «Si no quieres que se mueran, vas a tener que meterlos aquí adentro», me señaló la entrada de mi vagina. Y sentí… como… algo, no sé, como un calor en mi pecho que recorría hasta mi cabeza. Y le dije: «No quiero que se mueran» y me responde: «Pues te los vas a tener que meter ahí, si no mis bebés van a morir» y no sé qué pasó por mi mente, yo no quería que se murieran porque me encantan los bebés; yo y mi hermana tenemos muchos muñecos de bebés. Ay, no sé, solo toqué su semen bien espesotote con mis dedos y como pude empecé a meterlos adentro de mi vagina. Sí me dolió, así que solo metía hasta donde podía. Él solo miraba, me sonreía, luego me dijo: «Cuídame bien a mis bebés y van a crecer dentro de ti» y fue cuando entendí que sería madre o eso pensaba, porque estaba toda pendeja XD. Y pues me los metí, todos los que pude y me dio un beso en la boca. Luego me dijo: «Te amo, mi amor» y yo le respondí: «Yo también».

Y me volvió a decir, a reiterar: «Me los cuidas bien y que no se te salgan, no saltes o abras las piernas porque si se salen se van a morir». Ya medio entendía el concepto de estar embarazada y los bebés porque nos habían enseñado un poco en la primaria, pero no sabía que ESO blanco pegajoso que le salía a los hombres era lo que hacía los bebés. Nos salimos, él siguió con la alberca y yo me fui al baño a checar. Ay, pues ahí me tienes toda pendeja pensando en sus bebés, me miré un poco y se me veía un poco embarrada mi parte. Luego me fui a acostar y me quedé dormida. Recuerdo que entre sueños me veía la panzota y que estaba embarazada y sentía pues bonito, pero a la vez como sucia y muy excitada. Me desperté después de un rato y solo sentí que debía tocarme; no sé cómo ni por qué, solo sé que debía tocar ese punto donde él frotaba su pene. Me imaginaba su cosa pegajosa adentro y fuera de mí y me excitaba muchísimo. Fue la primera vez que me toqué y aunque no llegué a venirme, sí se me hizo hábito tocarme al menos una vez al día. Se sentía bien.

Y así pasó el tiempo y cuando nos quedábamos solas, yo solo quería que Don Roberto viniera y me tocara la puerta para que me metiera a ese cuartito. Pero nadaaa, solo me miraba pero no tocaba la puerta. Así pasaron como dos semanas; yo ya tenía mi hábito de tocarme, pero nunca llegué al orgasmo, solo sentía bien y me tocaba hasta que se me cansaba la mano.

¡Hasta que llegó el día! Nos quedamos solas y estábamos viendo la tele, yo lo veía afuera lavando la alberca y cada que lo miraba se me alocaba el corazón y de reojo lo vi venir hacia la puerta, y no lo dejé tocar, solo salí y le dije a mi hermana: «No te vayas a salir, sigue mirando la tele». Él se acercó, me miró y me dijo: «¿Quieres que sigamos haciéndote el bebé?» y yo le respondí bien pendeja: «¡Sí, sí!» y cerré la puerta detrás mío y me fijé que mi hermana no estaba poniendo atención y nos metimos al cuartito. Pero esta vez yo solita me quité una pijama y mi braga, me acosté donde mismo y esta vez no me chupó ni lamió, se lo sacó y me lo pegó en la entrada de mi vagina y empezó a frotarlo en toda mi parte.

Yo sí sentía riquísimo y pensaba en el bebé: ¿cómo sería? ¿Niño o niña? ¿Cómo se llamaría? Yo concentrándome en eso y otra vez sentí caliente, respiró unas veces y me dijo: «Eso se llama semen y tiene espermas, son como gusanitos chiquitos que nadan dentro de ti y buscan su casita; si la encuentran entonces el bebé se forma». Y me voló la cabeza con eso que me dijo, me los empecé a meter yo solita otra vez en la entrada de la vagina; me dolía sí, pero ni loca iba a dejar que se murieran, ¡eran MÍOS! ¡Eran MIS bebés! Y me explicaba cómo se formaban y cuándo duraban viviendo dentro de mí; me dijo que vivían casi una semana nadando dentro de mí y fue ahí donde me sentí super excitada, demasiado, así que me abría con una mano y con la otra me los untaba lo más adentro de mi vagina, luego empecé a frotar mi clítoris todo embarrado de semen y sentí por primera vez un calambre fuerte que me pedía continuar pero que a la vez era demasiado. Quería seguir pero era mucho el calambre, así que me tocaba y sentía que algo estaba a punto de explotar y me detenía, porque era una sensación fuerte que subía desde mi parte hasta mi ombligo y mis pechos. Así lo hice como 3 veces: cuando sentía calambre me detenía y cuando se calmaba seguía, hasta que de la nada la sensación más deliciosa; era mi primer orgasmo y él me vio detonarme solita con su leche y me dijo: «¡Te vaciaste!». Yo no entendía, pero me explicó que era la felicidad, que él también sentía felicidad cuando me echaba su semen con espermas y que si se juntaba su semen dentro de mí con mi felicidad, el bebé sería más feliz y se formaría más rápido dentro de mí. Qué pendeja estaba XD.

Y así pasaron los meses; me hacía todo eso una vez a la semana, a veces una cada dos semanas y las gloriosas veces que me lo llegó a hacer dos veces por semana. Me hacía chuparle el pene, se venía en mi boca, en mi vagina abierta, en mis nalgas… Me decía muchas cosas sucias como que ya quería verme preñada con mi panzota, que me dejaría bien llena de leche y que llegando a su casa también le llenaría la vagina a su esposa y que las dos tendríamos su bebé. Yo bien pendeja: «¡Sí, sí!». Le pedía cada que podía que me los echara preferentemente en la entrada de la vagina, aunque también me gustaba olerlos; el sabor al principio no, pero poco a poco también me fue gustando. Me enamoró el muy cabrón, me decía que me amaba y que me llevaría a vivir con su esposa y me haría muchos bebés; yo sí llegué a amarlo en esos tiempos. Así pasó como un año, luego dos y yo me empecé a preguntar: ¿y mi bebé para cuándo? Ni me crece la panza ni nada. Y le pregunté una vez, pero me dijo: «Es que tengo que darte más leche, ya lo traes ahí pero se necesita juntar más esperma dentro de ti» y pues que teníamos que seguir detonando XD. Ay, bien pendeja que estaba.

Empecé a tener una obsesión con el semen y los espermas; para esas fechas ya me estaban enseñando en la escuela y me acuerdo que dibujaba espermas en un cuadernito, muchos muchos; me encantaba dibujarlos, me los imaginaba dentro de mí buscándome el óvulo y me sentía bien sucia, mala pero caliente. Me encantan, los adoro: los mecos, espermas, leche, como quieran decirle, pero me excitan muchísimo. A veces en clases escuchaba a los otros niños decirse «estás bien meco» y yo me calentaba nada más de escucharlos decir eso; me prende muchísimo.

No me pudo meter su pene hasta que casi cumplí los 10 años; sí me hacía lo que quería durante casi dos años y yo encantada con mis mecos, hasta que por fin me pudo meter la cabecita completa y se empezó a venir dentro de mí. ¡Dios, qué deliciaaaa! Me encantaba que se viniera dentro de mí. La última vez que me cogió me dijo que haríamos algo nuevo, me lo quiso meter por atrás; al principio me dejé pero la verdad me dolió y le dije que parara, pero no hacía casein e intentó meterlo más duro, así que grité, se detuvo un poco, pero siguió y le solté una patada en los huevos, me bofeteó y sentí muchísimo coraje. ¡Tanto que le dije que le diría a mi mamá todo lo que hacía! Él rápido se vistió, tomó sus cosas y nunca regresó. Mi mamá bien extrañada de Don Roberto porque era muy buen trabajador; si supiera que me cogió por casi dos años.

Bueno, al final me di cuenta: el cabrón de Don Roberto no me amaba, solo me usaba y pues bueno, me volvió adicta a los mecos y me llenó el chocho de espermas durante un buen rato. Me dejó otras obsesiones como que me gustan los señores mayores, de 30 para arriba hasta de 60. Yo sí me animaría a coger con uno XD. De momento pues me la paso jugando Roblox y ay, como salen viejos verdes ahí; lástima que los que me ha tocado conocer están feos XD.

Luego les contaré otras travesuritas que he hecho, mayormente con leche XD, como que probé la leche de dos niños de tercero cuando estaba en segundo de secundaria o que me detoné la leche de mi tío; ojo, no cogí con ninguno de ellos pero sí hice cositas ricas y turbias con la leche de todos ellos XD. También he tenido experiencias con dos chicas de mi salón cuando estaba en segundo y tercero de secundaria. A mí me gustan más las niñas, no sé, así como para andar y hacer tijerita o comerles el chocho. De los niños, pues me gustan pero el pene no me atrae tanto, pero tienen su lechita que es lo que más amo en el mundo. No sé qué tan buena esté mi confesión, pero es 100% real, no es fantasía ni nada XD. Bueno, ¡bay! Y hasta la próxima confesión.

1740 Lecturas/20 noviembre, 2025/1 Comentario/por lolipop15
Etiquetas: baño, hermana, madre, mayores, orgasmo, secundaria, semen, vagina
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1 comentario
  1. cachondon.7183 Dice:
    23 noviembre, 2025 en 3:15 pm

    Hola que rica confesion a mi me gustan los relatos wue son de niñas wue don iniciadas por adultos
    0536ae535a69cc3f4c03ee6601ca0f6e5789eab6d7230e44f0e930b3f2bf4c0433

    Este es mi session

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