Susana necesitaba sexo
es la historia de una mujer de carácter bastante agrio en apariencia pero que tras una buena cogida se volció mucho más dulce..
Susana necesitaba sexo
Cuando llegué a la nueva escuela me dieron un grupo de 4° grado, todo bien, no tuve problemas ni con los estudiantes, padres o compañeros. <sin embargo empecé a escuchar rumores sobre el mal genio de la conserje de la escuela, la cual se llama Susana, que era muy malmodienta, que se enojaba de todo, que regañaba los estudiantes, etc, algunos maestros decían que si necesitaban algo de ella mejor iban a la dirección para que se los tramitaran. Yo lo dejé pasar hasta que necesité algo. Una mañana un estudiante se sintió mal y vomitó a medio salón, lo calmé, le di agua, lo senté y entonces le pedí a otro compañero que fuera con la conserje para que viniera a limpiar el piso por favor, me dijo que no, que lo iban a regañar y que de plano no quería, lo dejé y fui yo mismo, la encontré sentada en una banca tomando algo, le dije -Buenos días señora, me podría hacer favor de ir a limpiar el piso del salón porque un estudiante se sintió mal y vomitó- ella me miró como con ira y me dijo, -en cuanto pueda iré-. Yo no podía dejar el salón así por mucho tiempo, así que tomé una cubeta, un trapeador y un jalador y fui a limpiar yo mismo sin decirle ya nada. Ella como que se sacó de onda pero no hizo nada. Llené la cubeta de agua y me fui al aula a limpiar, al poco rato ella llegó, me pidió los instrumentos y empezó a limpiar casi con furia, yo la ignoré y seguí trabajando.
A partir de entonces cuando nos cruzábamos me miraba con algo parecido entre la molestia y la curiosidad.
Cierto día en que llegué muy temprano, firme mi entrada y subí a mi salón, que era el último de la planta alta, tranquilo llego y veo que ella todavía estaba limpiando, cabe decir que la escuela es muy vieja y en los salones hay una plataforma para el maestro y abajo los estudiantes, mi mesa en la plataforma es grande y pesada, Susana estaba intentando mover la mesa para limpiar pero ésta se atoró en una grieta del piso, cuando entré vi eso y le dije -Hola, le ayudo Susi?- me fulminó con la mirada y contestó -me llamo Susana- a lo que yo repliqué -Bueno, te ayudo Susi- no me contestó, pero no podía mover la chingada mesa, me subí a la plataforma y tomé un extremo, la levante un poco y se liberó del piso y la movimos, la solté y volví a bajar de la plataforma, ella acabó sin decir palabra y cuando iba a bajar de la plataforma, volteó a verme como para decir algo y saz, que pierde piso y se viene hacia abajo, exactamente donde yo estaba, reaccioné acomodando mi cuerpo para recibirla y la recibí en mis brazos de forma que quedamos abrazados, su cara muy cerca de la mía, entonces sentí su cuerpo, lleno pero firme, su pecho grande y sólido y además su cabello olía delicioso, ella volteo su cara hacia la mía y con llamas en la mirada empezó a decir algo, yo antes de eso le dije, -No te lastimaste Susi, estás bien?- ya no dijo nada, su boca y la mía casi se besaron, su aliento era cálido y fresco. La apreté suavemente contra mi y la solté, ella tímidamente me dijo solo -gracias- tomó sus cosas y salió.
Susana tiene un hijo que va también en cuarto año pero en otro grupo y un día a la salida cuando ya no había niños llegó a mi salón y me dijo. -Te quiero pedir un favor, mi hijo está un poco atrasado, podrías ayudarle con las divisiones cuando salgan los estudiantes? La miré y casi con dulzura le contesté, -por supuesto, tráelo con un cuaderno- Al día siguiente vino su hijo con ella acompañándolo, yo trabajé con él y a poco avanzó en sus problemas.
Yo observé a Susana, ya no traía ropa de trabajo, en cambio venía con vestidos y faldas, blusas discretas pero lindas y sobre todo con un perfume muy suave que se me metía no solo por la nariz.
Un día a la salida de plano la enfrenté diciéndole -Susana, me pones muy nervioso con ese perfume, diario me lo llevo conmigo- ella sonrió, dio media vuelta sobre sus pasos me dijo, -entonces ya no me lo pongo? Yo me quedé callado.
Debo mencionar que Susana estaba casada con un hombre que era Guía de Turistas y constantemente estaba ausente. Cierto día su hijo no asistió a la asesoría. A la salida me quedé esperando y cuando no llegó guardé mis cosas y fui a su casa, toqué, ella me abrió con una batita transparente, le dije -oye Susí tu hijo no vino, está bien- me miró, tomó mi playera y me jaló al interior, era toda una visión, debajo de la bata no había nada mas que su cuerpo, unas medias negras de lycra y unas zapatillas de tacón mediano y tiras que dejaban ver unos pies pequeños y lindos. Me dijo -su papá se lo llevó a ver a su abuelita, ¿Pasas? No le contesté con palabras, tomé sus manos y la atraje hacia mí, la abracé y me hundí en la nube de su perfume y en su cuerpo, la besé casi con hambre, devoré su boca, su lengua, me fui a su cuello, sus orejas y su nuca, ella era otra, se revolvía contra mí acariciando mi espalda y poco a poco fue hacia mi verga, era un sueño, su mano entró en mi pantalón abriéndose camino, tomó mi verga ya a punto de estallar, sobó mis huevos y los apretó, yo me fui a sus nalgas, eran increíbles, redondas, grandes, firmes, las sobé, pellizqué y molí, le di la vuelta a su cuerpo , bajé mi pantalón con todo y le acomodé la verga entre sus nalgas, ella me acogió como si estuviéramos hechos uno para el otro, le abrí las nalgas y la incliné un poco hacia adelante, ella se detuvo en la orilla de una mesa, yo bajé a sus nalgas y como la diosa que era adoré su culito, sus nalgas y su raja, ella murmuraba que necesitaba que se la metiera por todos sus orificios. Después de un rato de comerme su culo me incorporé, enfilé mi enhiesta verga y poco a poco se la fui metiendo en su estrecha vagina, por dios, era estrecha y apretada, ella gemía y se movía dándome ritmo, yo apretaba, empujaba y con las manos sobaba sus senos, su cuello, todo lo que podía, el tiempo pareció detenerse hasta que mi verga no pudo más, mi cuerpo y el de ella se tensaron, la apreté como para fundirla conmigo y me vacié en ella, que casi lloraba de gozo. Me quedé totalmente seco, no podía creer lo que había hecho. Ella volteo, rasguñó mi pecho, se hincó y empezó a hacerme una faena en la verga que en minutos la levantó, entonces dijo -ahora me toca a mí hacer lo pesado- me recostó en su cama, se subió en mi verga y se la metió hasta el fondo, sus ojos saltaron al sentirla en su interior, puso una cara de gozo y furia y arremetió, con fuerza, ritmo y velocidad, se tragó mi verga y casi mis huevos durante minutos, haciendo que ambos nos viniéramos a chorros.
Nos quedamos así un buen rato, después ella se bajó, me besó y me dijo -en las vacaciones se llevarán al niño y la escuela está sola, te gustaría pasar a verme- Yo le mordí un pezón y le dije -serán las mejores vacaciones de mi vida- en efecto lo fueron, quienes pensaban que Susana era un monstruo estaban en lo cierto, era un monstruo para coger. Entonces entendí la razón del mal humor de Susana, ella necesitaba ser cogida.
Gracias por leer este relato, basado en una experiencia real con algunos agregados.
Será un gusto leer sus comentarios, responderlos y mantener comunicación.


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