UNA FANTASIA HECHA REALIDAD
Relato publicado originalmente en SexoSinTabues.com por Anonimo.
UNA FANTASIA HECHA REALIDAD
La noche que José venía a casa llegue temprano y me prepare.
Primero me maquille, dando un toque de smokey eyes para mis ojos en tono dorado, un poco de blush color rojo para las mejillas y pinto mis labios de color rojo suave.
Para esta ocasión había comprado Una tarde mientras conversaba con José sobre cuál es su mayor fantasía, me conto que a menudo fantaseaba con tirarse a una asistente de Santa Clauss, me decía que solo de pensar en verla con su vestidito corto de color rojo, sus largas piernas y sus botas de color negro, lo ponían a mil y que ha menudo terminaba masturbándose pensando que la poseía.
Ese relato y mirar sus ojos de lujuria mientras me contaba, hizo que me excitara la idea y fue así como se me ocurrió hacer que se le pase el antojo.
Una noche (en estos días previos a la navidad) lo invité a cenar en casa, la idea era que al llegar me viera vestida de ayudante de Santa y ver que sucedía después.
un vestido rojo de látex, este vestido es muy apretado en la parte del pecho hasta la cadera y luego termina como una falda con pliegues abierta en la parte de abajo, al ser apretado resalta mis pequeños senos y mis pezones se notan deliciosamente duros.
Me excito al mirarme en el espejo, se siente todo bien apretado, complemento mi vestuario con unas medias nylon de liguero color tan (color piel), para el interior uso una tanga roja que hace juego con el liguero, y unas botas de color negro tacón 10cm de látex que llegan justo hasta debajo de la rodilla, me coloco una peluca castaño obscuro y un cinturón de cuero negro y el gorro de santa.
Estoy lista para recibir a José.
Mientras caminaba por la casa me miraba en el espejo y realmente se me veía tentadoramente excitante, el vestido llegaba hasta la mitad de mis muslos y al agacharme se veía la tanga y las tiras del liguero, eso seguro haría que José reventara del gusto y la excitación.
Cuando José llego a casa ya se pueden imaginar la expresión de su rostro al mirar que su fantasía se hacía realidad, sus ojos brillaban de emoción y excitación, por un momento pensé que le iba a dar un infarto al verme, picaronamente le tome de la mano y lo lleve hasta la sala, en ese trayecto deje caer mi gorro de santa y me agache para recogerlo, José en ese momento tuvo una vista de lo que le esperaba como premio si se portaba bien.
Lo invite a sentarse y fui a traer un poco de vino, me senté frente a él y cruce mis piernas de tal manera que las tiras del liguero se podían ver, José no dejaba de mirarme y en segundos lo tuve sentado junto a mi, hasta el momento no pronunciaba palabra, empezó acariciando mis piernas, luego subió sus manos hasta mis vestido y acarició mis senos y mis pezones que estaban duritos y parados.
Me pidió que me pusiera de pie y que caminara por la sala para verme, lo hice con gusto y mis movimientos eras sensuales para provocar mayor excitación en José, me acerque a él y empezó acariciando mis piernas, sus manos fueron subiendo por debajo de la falda y empezó a manosear mis nalgas, se puso de pie y se paro detrás de mí, sentí sus manos acariciar mi cintura y sus labios besar mi cuello eso mi puso a mil, me enloquece cuando besan mi cuello.
Yo me retiré hacia atrás y pude sentir una enorme erección que tenía bajo su pantalón, eso me excito mucho, me di la vuelta, abrí su camisa para acariciar su pecho, poco a poco fui bajando mi mano hasta llegar a su cinturón y lo solté, abrí su pantalón y metí mi mano para acariciar su verga que estaba tremendamente dura y gruesa, se sentía como un fierro de lo dura que estaba.
Me arrodille y empecé a darle una mamada, su verga es tan gruesa que me duele la boca de tenerla abierta para recibirla, cuando la sentí dentro de mi boca con mi lengua acaricié su cabecita, luego me la trague por completo y la volví a sacar, así pasamos unos minutos hasta que sentí que estaba por venirse y pare, no quería que terminara aún.
José me tomo de la cintura y me llevo hacia el, me pidió que fuésemos al dormitorio porque quería darme una buena chuleada.
Al llegar al dormitorio me hizo ponerme en cuatro sobre la cama, levantó la falda de mi vestido y empezó acariciando y besando mis nalgas, hizo a un lado la tanga que llevaba, me pidió que me pusiera en el filo de la cama y que abriera mis piernas, yo con gusto le complací y sin decir nada sentí una brutal embestida que me hizo gritar del gusto, me mando toda su verga de un solo golpe, me tomo de las caderas y empezó a bombear con fuerza, con cada embestida sentía que me partía en dos, mientras me embestía de decía lo rica que estaba, lo cerradito que tenía mi culo y lo mucho que le excitaba verme vestida así, me bombeo por unos minutos y luego me pidió que cambiara mi posición, quería darme patas al hombro, yo con gusto lo hice, alce mi piernas y deje expuesto mi culo para él, me hizo colocar mi piernas en torno de su cuello y luego me penetró, esta vez su verga entro más fácilmente, mi culo ya estaba dilatado, mientras me volvía penetrar el acariciaba mis piernas y lamia mis botas, estaba completamente excitado, yo por mi parte estaba perdida, solo sentía como me estaban tirando, me estaban dando una chuleada deliciosa, estaba tan excitada que solo quería seguir y seguir, no quería que esto terminara.
Luego de unos minutos José termino, sentí que mi culo se llenaba de leche tibia y espesa, saco su verga que aún estaba dura y me dijo que si quería darle una lamida, lo que yo con gusto lo hice, me encante tener esa verga dura y gruesa dentro de mi, ya sea en mi culo o en mi boca.
Luego de eso me levante para lavarme, José me pidió que no me cambiara de ropa, que solo me arreglara y que me quedara vestida así para él.
Pasamos la noche juntos y lo que sucedió después les contare en otro relato.
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