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Voyeur / Exhibicionismo

Mi primera vez haciendo exhibicionismo.

Con un niño de diez años..
Hola.

Cuando hice mi primera exhibición tenía 36 años, de eso hace ya dos años. Soy madre soltera y tengo un hijo de doce años.

Todo empezó cuando mi hijo, que entonces tenía 10 años, hizo amistad con Pedrito de su misma edad. Pasaban las tardes jugando a la consola en casa mientras yo estaba a mis cosas y solo me ocupaba de ellos a la hora de la merienda. Nunca noté nada hasta que un día vi en un espejo como Pedrito me miraba furtivamente el culo. Eso me incomodó bastante y me hizo estar permanentemente en alerta y con el paso de los días pude comprobar con certeza que efectivamente el niño me satireaba siempre que me tenía a la vista. Eso me enojaba mucho, pero, ¿qué podía hacer? Era solo un niño que empezaba a sentir su sexualidad, así que decidí no darle mayor importancia y empecé a tolerar sus miradas lascivas sin alterarme. Poco a poco dejé de sentirme incómoda e incluso empecé a sentir un extraño morbo, el cual no quería reconocerme a mí misma.

Pedrito venía a casa sobre las cinco de la tarde cuando mi hijo ya había vuelto de su clase de kárate y como siempre jugaban sus partidas en la consola. Yo, aunque no quería reconocerlo abiertamente, disfrutaba siendo observada con deseo por aquél niño inocente. Hasta el punto de que una noche acostada en mi cama fantaseé con mostrarle al niño alguna parte íntima de mi cuerpo y me entraron ganas de masturbarme imaginando aquella situación, pero me sentí mal pensando en una cosa así y reprimí mi deseo y me sentí mal conmigo misma. No quería pensar en esas cosas, pero constantemente venían a mi mente sin querer y poco a poco empecé a aceptarlo, tanto que una noche llegué a masturbarme pensando en que me quedaba totalmente desnuda ante los ojos de Pedrito. Después de disfrutar de un intenso orgasmo tuve que reconocer abiertamente que deseaba exhibirme delante del niño y ya sin remordimientos ni falsas excusas. Si, ese niño había pervertido mi mente y ahora era yo la que quería hacerlo con él. Quería hacerlo, pero no se me ocurría como llevarlo a cabo. Por mucho que pensaba no era viable porque mi hijo siempre estaría presente y eso me frustraba mucho.

Una tarde Pedrito vino a casa a las cuatro y media, creo que a sabiendas de que mi hijo no habría llegado todavía de su clase. Yo solo llevaba puesta una camiseta larga hasta medio muslo y las bragas, estaba vestida cómodamente ante la ausencia de los niños. Cuando llamaron al timbre me asomé por la mirilla de la puerta y al ver que era Pedrito me dio un vuelco el corazón y mi tan deseada oportunidad por fin llegó y llevaba tanto tiempo deseando hacerlo que no podía flaquear, tenía que hacerlo si o si. Me apreté los pezones y se me pusieron bien erectos y le abrí la puerta a Pedrito que se quedó boquiabierto al ver mis puntiagudos pezones bien marcados en mi camiseta. Me incliné para darle dos besos maternales como siempre y el niño pudo ver parte de mis tetas medianas y se sonrojó bastante. Lo hice pasar al salón para que esperara a que llegara mi hijo y le ofrecí un zumo de piña y lo aceptó y le puse en la televisión una serie de dibujos animados para que se entretuviese. De camino hacia la cocina vi en el espejo del vestíbulo como el niño me miraba el culo y ya en la cocina y muy excitada me subí la camiseta por detrás hasta medio culo y haciendo un pequeño pliegue lo sujeté por dentro de mis bragas. Llegué al salón y puse el vaso en la mesa bajita de delante del sofá donde estaba sentado Pedrito y me incliné mucho para servirle el zumo dejando que se me vieran por el escote mis tetas, vientre y bragas. Llené el vaso lentamente sin mirar al niño para que no se cortara y me mirase tranquilamente sin saberse descubierto. Una vez servido el zumo me enderecé y fui a la cocina a dejar el brick de zumo observando en el espejo como el niño me miraba el culo y las bragas. Después fui a mi habitación a ponerme el sujetador y una ropa más discreta, una camiseta menos escotada y una minifalda y me fui al salón para acompañar a Pedrito hasta que llegase mi hijo. Me senté en un sillón al lado del sofá con el que hacía unos 90 grados de ángulo, lo cual me permitía sentarme  de forma que el niño me viese casi de frente. Para entonces el nivel de mi excitación era máximo y notaba como me palpitaba el clítoris profusamente. Dejé de mirar la televisión para fijarme en el espejo y abrí las piernas y vi como el niño me miraba las bragas blancas semitransparentes que permitían ver la negrura de mi vello púbico. Estuve así un rato y cerré las piernas y volví a mirar la tele y de reojo vi la erección que tenía Pedrito, algo más grande de lo normal para un niño de esa edad. Al rato llegó mi hijo y antes de levantarme para ir a abrir la puerta volví a separar mis piernas para mostrarle al niño mis bragas una vez más. Dejé a los niños jugando a la consola y me fui a mi habitación. Eché el pestillo por dentro y mientras me desnudaba completamente me sentí feliz por haberme exhibido ante Pedrito. Me tumbé en mi cama y me masturbé a toda velocidad, pues necesitaba tener un orgasmo rápidamente y vaya si lo tuve, rápido y muy intenso y pasados unos dos minutos volví a masturbarme con mucha urgencia. Por la noche me masturbé otras dos veces deseando una nueva oportunidad de exhibirme para Pedrito y sin olvidarme de la erección del niño.

A la tarde siguiente Pedrito se presentó en casa sobre las cuatro y cuarto y le abrí la puerta y volví a inclinarme para darle dos besos y mostrarle parte de mis tetas. No me esperaba otra oportunidad tan pronto y repetí la jugada del día anterior sirviéndole el zumo y después de exhibirme pensé que me había sabido a poco, quería más… Desde el sofá del salón se ve reflejado en el espejo parte del vestíbulo y la puerta del baño, así que fui a mi habitación para desnudarme completamente y encendí la luz del vestíbulo para que se viese bien y para llamar la atención del niño y fui al baño mirando de reojo para comprobar si Pedrito me estaba mirando y, sí, me estaba mirando y viéndome totalmente desnuda. Entré al baño y al poco rato salí para ir a mi habitación y para que me viera el culo. Estuve unos diez minutos yendo y viniendo de mi habitación al baño y viceversa. Finalmente me envolví en una toalla y fui al salón para decirle a Pedrito que me iba a duchar y que si quería más zumo fuese él mismo a la cocina a cogerlo y como no, para fijarme si tenía una erección. Me dirigí al baño y dejé caer la toalla como por accidente y me incliné sin doblar las piernas para mostrarle el ojete y el coño mientras recogía la toalla del suelo. Me di una ducha rápida y, aunque me moría por masturbarme no lo hice porque faltaba poco para que viniese mi hijo de su clase y quería deambular un poco más desnuda por el vestíbulo. Finalmente me vestí de nuevo con una minifalda, pero esta vez con unas bragas totalmente transparentes y me fui al salón con Pedrito a esperar a mi hijo y me puse a ver la tele con él. Abrí las piernas sin necesidad de comprobar si el niño me estaba mirando porque sabía con certeza que sí y me quedé así hasta que mi hijo llegó. Esa noche me masturbé tres veces seguidas para apagar el incendio que tenía en mi coño y, después mientras me quedaba dormida pensé en que realmente el niño no me había visto el coño porque tenía mucho y muy espeso vello púbico que me lo tapaba y decidí que me lo depilaría dejándome solo un poquito y bien recortado en el monte de Venus.

Al día siguiente después de llegar del trabajo y almorzar me metí en el baño para depilarme el coño como había pensado. Cuando terminé me gustó mucho vérmelo, no me lo veía desde que me lo depilaron para el parto de mi hijo. Estaba tan excitada pensando en exhibirme otra vez para Pedrito que tuve que masturbarme. Después me puse un tanga muy transparente y una camiseta de tirantes y muy escotada y bastante corta que apenas me tapaba un poco por debajo del culo y me senté en el salón con la esperanza de que Pedrito volviese a venir temprano. Mientras esperaba nerviosamente se me ocurrió decirle a mi hijo que invitara a Pedrito al día siguiente que era sábado a dormir para pasar juntos el fin de semana. Mientras pensaba en como haría para exhibirme si Pedrito se quedaba el fin de semana, ya que sería muy difícil al estar mi hijo, sobre las cuatro y diez sonó el timbre y me dio una gran alegría al ver por la mirilla de la puerta que era Pedrito. Le abrí la puerta y me incliné para darle dos besos y mostrarle las tetas como había tomado por costumbre. Lo hice pasar al salón y fui a la cocina a por un vaso y el zumo y se lo serví inclinándome mucho y mostrándole las tetas, el vientre y el tanga. En esa posición al mismo tiempo la camiseta se me subió por detrás dejándome más de medio culo al aire y el niño me lo vio reflejado en el espejo del vestíbulo. Me senté en el sillón para ver la tele con él y abrí las piernas mostrándole el coño recién depilado con bastante nitidez a través del tanga casi transparente. Estuve así unos quince minutos y por el rabillo del ojo veía como el niño no dejaba de mirarme ni un segundo. Luego giré la cabeza y mirando su erección sin disimular le dije que me iba a duchar. Encendí la luz del vestíbulo y fui a mi habitación para desnudarme completamente y así en pelota fui al baño sabiendo que el niño me estaba viendo por el espejo y antes de entrar al baño me di la vuelta para ir de nuevo a mi habitación a por la toalla que me había “olvidado” coger y le mostré el culo. De vuelta al baño hice que mis tetas rebotaran dos o tres veces para provocar más todavía al niño. Me di una ducha rápida y estuve un rato deambulando de mi habitación al baño totalmente desnuda aprovechando al máximo el tiempo que quedaba para que mi hijo volviese. Finalmente me vestí con minifalda y bragas transparentes y me senté en el sillón con las piernas abiertas mostrándole bien el coño al niño mientras esperábamos a mi hijo. De vez en cuando miraba la erección de Pedrito y él dejaba de mirarme el coño disimulando. Ya llegó mi hijo y se pusieron a jugar a la consola como siempre. Les puse la merienda y le dije a Pedrito que si quería podría quedarse el sábado a dormir y pasar el fin de semana con mi hijo y él aceptó la invitación. Por la noche me masturbé varias veces seguidas y después me quedé dormida pensando en cómo lo haría con Pedrito.

El sábado llegó Pedrito a las cinco de la tarde y se pusieron a jugar a la consola de inmediato. Les puse la merienda y más tarde cenamos y nos pusimos a ver una película en la tele. Al terminar la película, sobre las once de la noche los niños estaban que se caían de sueño y los mandé a dormir, a mi hijo a su habitación y a Pedrito a la habitación de invitados. Esperé una hora para que estuvieran bien dormidos y me dispuse a ejecutar mi plan. Me desnudé completamente y fui a la habitación de Pedrito con el móvil. Encendí una luz más tenue del vestíbulo y entré a la habitación del niño que estaba en penumbra con la luz que entraba del vestíbulo. Me hice unos selfis con la luz del flash con el niño acostado por detrás de mí y tras cerrar la puerta de la habitación le levante el pijama para ver su pequeña polla con cuidado de no despertarlo, aunque estaba profundamente dormido y le hice algunas fotos con el flash. Después de eso encendí la luz de la habitación y lo desperté y cuando abrió los ojos se quedó perplejo al verme desnuda. Le pregunté que si le gustaba verme en pelota y me dijo que si y entonces le dije que me gustaría verlo desnudo y él accedió y se desnudó completamente dejando su pequeña gran polla ante mi vista. En una ocasión posterior se la medí y tenía 13 cm de largo y 3 de ancho, más grande y gruesa de lo normal para un niño de su edad. Le pregunté que si me dejaba hacerme fotos con él y me dijo que si, así que hice algunos selfis con él. Le pregunté que si ya se hacía pajas y me dijo que sí. Me senté en la cama y puse al niño de pie frente a mí y dejé el móvil en la mesita de noche grabando un vídeo. Le agarré la polla y empecé a meneársela y en poco rato y ante su inminente eyaculación aceleré al máximo la paja y se corrió con mucha fuerza lanzando chorros de semen sobre mi cara y mis tetas. Paré la grabación y me limpié el semen que había caído sobre mí y empecé a grabar otro vídeo. Tal y  como estaba sentada al borde de la cama senté a Pedrito a mi lado y me eché hacia atrás apoyando mi espalda en el colchón y tomé su mano y la guié sobre mi coño para enseñarlo a masturbarme y ya lo dejé a él solo y no tardé mucho en tener una gran orgasmo. Paré la grabación y tras recuperarme un poco quise hacer algo que no me habían hecho nunca. Nunca había dejado que me la metieran por el culo por temor a que me doliese, pero sí que me metía uno o dos dedos por el ojete mientras me masturbaba. Pensé que el tamaño de la polla de Pedrito era el ideal para follarme el culo sin hacerme daño, así que puse a grabar un nuevo vídeo y, después de darle unos chupetones en su polla erecta para ponérsela al máximo le dije que me la metiera por el ojete poco a poco. Así lo hizo y una vez que la tuve entera dentro de mí le indiqué como tenía que moverse para follarme el culo. Después de un minuto follándome el culo sabía que no aguantaría mucho más y le dije que me la sacara y le hice una mamada completa, dejando que se corriera en mi boca y tragándome todo su semen. Paré el vídeo y antes de dejarlo dormir le pregunté que si quería que repitiéramos más veces y me dijo que sí y esa fue la primera de las muchas veces que follé con mi pequeño amante.

Continuará…

[email protected]

3 Lecturas/27 marzo, 2026/0 Comentarios/por akanechapi
Etiquetas: baño, culo, exhibicionismo, hijo, madre, mayor, orgasmo, semen
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