3 pastores alemanes y yo
Mis 2 perras y mi perro se divirtieron conmigo .
Era un sábado por la tarde de esos en los que el calor te pega fuerte aquí en Guadalajara. Estaba solo en casa, con las ventanas abiertas dejando entrar la brisa que me encanta. Mis tres pastores alemanes llevaban días inquietos: Kira y Nova, las dos hembras hermanas, negras y fuego, con las tetas hinchadas y las vulvas rojas y brillantes porque las dos entraron en celo al mismo tiempo. Y Rex, el macho, que no las dejaba en paz, lamiéndoles la concha y con la verga roja asomando todo el rato, goteando en el suelo.
El olor en la casa era intenso: ese aroma dulce, pesado, animal que te llena la nariz y te baja directo al estómago. Me tenía mareado desde la mañana. Intentaba disimular, pero cada vez que Kira o Nova pasaban cerca me rozaban la pierna y dejaban un hilo viscoso y caliente en la piel. Rex gruñía bajito cada vez que lo hacian.
Me senté en la sala en bóxer, con una cerveza fría en la mano. La verga ya me apretaba contra la tela. Kira fue la primera en acercarse: me metió el hocico entre las piernas, olió profundo y me dio un lametón largo por encima del bóxer que me hizo soltar un gemido sin querer.Nova se unió al instante, lamiéndome los huevos desde un lado mientras Rex se quedó atrás, jadeando, meneando la cola como loco.
No aguanté más. Me bajé el bóxer de un tirón. La verga salió dura, palpitando, ya chorreando. Las tres narices se lanzaron al mismo tiempo. Lenguas calientes, ásperas, húmedas. Kira y Nova se turnaban: una succionaba el capullo tragándose el precum, la otra lamía el tronco desde la base en círculos rápidos que me hacían temblar. Rex se acercó por detrás y me lamió el culo entero, metiendo la lengua puntiaguda dentro, abriéndome mientras babeaba sobre mis nalgas. Cada pasada era como papel de lija mojado y caliente.
Me puse boca arriba en la alfombra de la sala. El suelo estaba fresco, pero el calor de los tres perros era abrasador. Kira saltó primero. Levantó la cola alta, la giró completamente a un lado y la pegó al lomo. Su vulva estaba hinchadísima: labios gordos, rojos oscuros, abiertos como una flor carnosa, el clítoris sobresaliendo brillante, flujo chorreando en hilos espesos que le caían por las patas. Por fin me animé y que le clavó mi verga de una sola estocada. El calor me envolvió como un horno húmedo. El coño apretaba en contracciones constantes, jugos salpicándome los muslos con cada “plap-plap-plap”.
Nova se puso delante de mi cara, cola desviada también, coño palpitante a centímetros de mi boca. El olor era tan fuerte que me obligó a abrirla. Le lamí todo: sabor salado, viscoso, caliente. Metí la lengua dentro mientras ella empujaba hacia mi cara.
Empecé a bombear a Kira cada vez más rápido, hasta que me vino una sensación de explosión y me vine dentro de ella. Ella jadeaba como loca, cuando de la nada empecé a sentir algo que picaba mi culito.Era Rex aprovecho el momento para montarse encima eso me prendió muchísimo más, pero quería que Rex también disfrutara así que no lo detuve, todo lo contrario lo ayude poniéndome en 4 para que pudiera alcanzar mi entrada.
En eso empieza a embestir hasta que consigue dar en el blanco, eso me dolió pero se sentía muy bien así que deje que continuará pero cuando sentí su enorme nudo crecer dentro del mi sentí una enorme presión el se puso culo con culo y duramos así cerca de 20 minutos . Prepárense para la segunda parte escríbanme si gustan charlar o practicar o intercambiar perros


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