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Zoofilia Hombre

viajes a monte

Después de estrenarme con esa hembra me esperaban algunas más en casa de la familia.
Bueno como conté antes, después de un tiempo estando en la granja de mi tía, fui invitado a pasar el resto de mis vacaciones a la finca de otros tíos, bastante lejos y en casi en el paramo.

Al inicio no tenia muchas ganas de ir, todavía seguía intentando con las gallinas y la perra, pero ya no estaba solo, por lo que decidí aceptar e ir a pasar un tiempo antes de volver a la ciudad. El viaje fue largo en carro y mientras más nos acercábamos, más hembras iban apareciendo en el camino. No negaré que pensé que si habían fincas con hembras cerca de donde me quedaría no dudaría en escaparme de noche, solo aspiraba que no hubiera rejas o candados que no me dejaran ir a disfrutar.

Pero cuando llegamos grande fue mi sorpresa que ellos tenían un gallinero con ponedoras bastante mansas que se dejaban manipular con mucha facilidad y para colmo tenían tres vacas: una en celo y dos preñadas. Mi mente maquinó de mil maneras esa noche y no veía momento para escapar.

El día siguiente ya descansado acompañé a mis tíos a ordeñar, fue difícil por que las vacas eran bastante temerosas y no se dejaban manejar por extraños, pero cuando le pregunté cómo podría acercarme a una, me dijeron que la clave era la sal, y como por arte de magia comenzaron a tomar menos distancia cuando las alimentaba.

Fueron días largos, no podía hacer algo por que unos familiares más se quedaron con nosotros en la casa, pero igual que antes poco tiempo después mi suerte mejoró.

En la mañana cuando me levanté descubrí que solo se encontraba en casa la esposa de mi tío que me comentó que ya todos habían vuelto a sus casas y mi tío estaba trabajando hasta tarde por lo que almorzaríamos los dos nada más. Sin pensarlo dos veces le dije que saldría a mirar los alrededores, y le pregunté si podría llevar sal para acercarme a las vacas. Como era de esperar no me negó nada y sin pensarlo fui a ver a las hembras mas grandes.

Tenia toda la intención de probar algo nuevo, pero estaba muy despejado y aunque se acercaron a comer, cuando trataba de acercarme a sus vulvas se volteaban y se alejaban. Frustrado después de varios intentos decidí ir por lo que ya conocía.

Las gallinas como era de esperarse no pusieron ningún problema, una a una las fui ensartado a todas las que pude antes de venir, el calor de cada una me acercaba más al orgasmo pero antes de poder rebosar una de leche me llamaron a almorzar. Con el corazón a mil y la verga muy dura tuve que dejar todo a medias y salir del galpón.

El resto de la tarde no pude hacer algo ya que mi tía se desocupó y después llegó mi tío. Y así se mantuvo por tres días más hasta que una noche vinieron a visitar a mis tíos y los invitaron a una reunión por la zona, de igual manera me invitaron y de igual manera la rechacé.

En el momento en que vi que las luces se alejaban completamente decidí que de esa noche no pasaría. Con el lazo y la sal me fui a buscar a las vacas que se encontraban echadas y al momento de acercarme se asustaron y a ciegas fue difícil acercarles la sal para que se calmaran.

El truco lo vi entendí después cuando mis tíos las ordeñaban. Iban directo a las patas traseras y las amarraban para seguir el ordeño. Hice lo mismo y como si fuera magia se dejaron completamente.

Aunque al inicio la que amarré se comenzó a mover y me asustó bastante se dejó manosear hasta que no se movía. El morbo que me cargaba meter la mano y moverla dentro de esa enorme concha me tenía a mil, el olor era muy fuerte pero la excitación me podía más.

Como era de esperar no alcanzaba la altura de la panocha por lo que tuve que volver a la casa a traer una caja  para poder subirme. Tenia el corazón a mil, la respiración entrecortada y me sudaban las manos, pero por anda iba a dejar pasar esa oportunidad, despacio le abrí los labios y le fui metiendo, la sensación me ganó, una vez se lo tuve adentro no dure nada y me vine, pero fue tanta la excitación que seguí sin pensarlo.

Era una sensación tan diferente, Podía metérsela bien adentro y sentir como se le iba abriendo de a poco. Estuve como en trance por bastante tiempo, ya la luna estaba alta y yo seguía sudando hasta que la vaca me orinó. No voy a negar que la sensación fue impresionante, el calor subió y me dio ganas de orinar también, pero caí en cuenta tarde que llevaba el pantalón puesto y cuando ya me alejé era tarde estaba todo mojado.

no sabía que hacer, por un lado quería seguir porque no sabía que otra oportunidad tendría para volver a coger con esas bestias pero si me pillaban con el pantalón mojado y oliendo a vaca no sería difícil saber que había estado haciendo.

Se me ocurrió lavar el pantalón y si llegaban decir que me había caído y con otro pantalón limpio me fui desnudo del torso para abajo mojado por haberle lavado un poco el olor, pero cuando volví quería probar con la más grande, la que estaba preñada. Ya sin miedo desaté a la otra y me fui por la grande.

Igual que la anterior no hubo problema pero cuando la comencé a manosear se empezó a mover mucho y no se dejaba hasta que en un momento comenzó a orinar y ya mojado aproveché y se lo deje ir mientras soltaba todo.

La sensación fue la misma pero el morbo de dejarme orinar todo fue para soltar lo mío también. estuve un rato dándole, el calor era más y se sentía diferente, como si se moviera. No sé cuanto tiempo estuve pero acabé rápido y decidí dejarlo ahí porque el miedo ya volvió a mi y me recordó que podrían llegar en cualquier momento.

Volví a la casa, me bañe y me cambie la ropa, al día siguiente que preguntaron por el pantalón no dudaron en reírse un poco, hacer algunas bromas y dejarlo pasar. No tuve más oportunidades de hacer algo en esa finca, pero en la casa de mis tíos al volver me esperaba la ultima sorpresa.

 

13 Lecturas/24 enero, 2026/0 Comentarios/por Z00Boy141
Etiquetas: desnudo, esposa, familia, leche, orgasmo, vacaciones, verga, viaje
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