LA FOTO ME CAUTIVÓ
Mis inquietudes de adolescente acerca del sexo y una foto que me cautivó para consumar un encuentro sexual con un perrito en mi época universitaria.
LA FOTO ME CAUTIVÓ
Terminando el colegio decidí ir a Huancayo para estudiar una carrera superior, era una adolescente muy tímida, me daba muchos temor y nervios entablar una conversación con un chico, literalmente me temblaba mis mejillas, pero entre chicas las superaba.
Como toda adolescente, tenemos siempre una pequeña inquietud acerca del sexo, del cual también sentía curiosidad… En la universidad pude percibir muchos chicos atractivos, que literalmente me enamoraba y soñaba estar íntimamente, pero como siempre, me limitaba mi timidez.
Asimismo, llegue a establecerme en una quinta entre las calles Lima y Tacna en centro de la ciudad de Huancayo, al fondo quedaba la casita atractiva, mi dormitorio en el tercer piso y azotea de la casa. Para llegar de la calle a la casita, tenía que pasar todo el pasadizo de la quinta… al comienzo con dificultades debido a que había muchos perritos, el más grande un rottweiler, medianos y pequeños como los conocidos “chusquitos” que, al comienzo me atacaron y me pegue un gran susto en especial por el rottweiler de gran tamaño y de apariencia intimidante que, curiosamente su nombre era “bala” según pasaron los días fui calmándolos con galletitas cada vez que pasaba el largo pasadizo.
Por otra parte, ya corría casi un año de mis estudios superiores y como muchos, tenía mi grupo de amigas de clase, mujeres que había entablado mayor confianza para distintos tipos de trabajo de estudio, de las cuales “Jane” era mi mayor confidente, una chica de apariencia muy linda que, charlábamos de todo… cosas muy íntimas de chicos y chicas y de una cosa rara en ese momento para mí, el tema de “zoofilia” que juraba que era toda una mentira y no existía hasta que Jane me demostró días más tarde una foto de zoofilia que, al primer momento de verla me llamó la atención de una manera incomprensible… Simplemente, LA FOTO ME CAUTIVO grandemente.
Naturalmente como toda chica de esa edad (17 a 18 años) quería tener una pareja, ser deseada, enamorada, penetrada y llenarme de amor intimo… solo, tenía pensamientos sexuales con uno u otro chico de la facultad, lindos por supuesto, pero yo aún me ahogaba en mi timidez a pesar que tenía pretendientes no podía superar tal situación y moría de nerviosa.
A pesar de los días, la imagen de la foto no podía salir de mi cabeza, logré sustraerle a Jane, la contemplaba diariamente y muchas veces, me miraba en esa foto y quería sentirla, además que no lograba nada con un chico por mi extrema timidez… Era oportuno, hacer lo de la foto, se me vinieron un montón de dudas como, contagiarme de algo, embarazarme a pesar que podía evadir mis días fértiles o que me descubriera alguien de la quinta ¡sería una gran vergüenza…! esos y otras más fueron mis dudas… pero mi deseo de probar que alguien me penetre fue más grande. Bala, era el quien más me seguía por las galletitas, algunas veces logró entrar a mi dormitorio, no sabía cómo hacer para que bala se anime a hacerlo. Estando en la U, discretamente pregunté a Jane… Ella, como si se diera cuenta me preguntó, por qué quería saber eso, y nuevamente empezaba la chacota con mi grupo de amigas… que, me decían “rara”, “lesbiana”, etc. Obviamente porque no me veían con un chico. Estando solas con Jane, me explicó (Aunque nunca me confirmó, pienso que Jane también la hizo) Era tan fácil de solo hacerle oler la parte intima al perrito, de allí todo se desenlaza.
Alisté todo para un sábado en la noche, primeramente, bañé al enorme rottweiler (bala) en la mañana como a los demás perritos y mi mente corría por mil sabiendo que esa noche bala estaría conmigo… que nervios todo era de una sensación extraña que corría mi cuerpo, alisté más galletas, me di tiempo para comprar una trusa sexy, incluso conseguí preservativos (los cuales no se pudieron utilizar) y finalmente me bañé.
Llegó el momento, a golpe de las 9 pm. Logré llevar a Bala a mi dormitorio… ni se imaginan la nerviosa que estaba… a pesar que hacía frio estaba sudando, me desnudé quedé solo con mi calzoncito sexy como me explicó Jane, me expuse a Bala e inexplicablemente empezó a lamerme con intensidad… inmediatamente sentí sensaciones muy extrañas y agradables, así como remordimiento de mi conciencia, tan disonantes como seguir o parar… pero el deseo me impulsaba por dentro y me decía: “lo que venga” que se dé… Me lamía por detrás con su enorme lengua y fuerza que sentía tan nítidamente, luego con miedito le agarré su pene y le sacudí como me dijo Jane, de repente se movía curiosamente y vi que le salió una cosa roja, entendí que era su pene y quería que esa misma me metiera… me sentía sudando de nervios, primera vez vi un pene me pareció muy curioso, por ratos se escondía al sacudirla volvía a aparecer, me sentía distinta con esa experiencia, me humedecí muchísimo que me chorreaba mis fluidos. Nuevamente me puse de 4 y volvió a lamerme toda mi parte íntima de atrás, ahora sí me propuse a dejarme meter… noté que intento cogerme y no lograba acertarme a mi entrada vaginal, sentí por momentos unos punzones fuertes al costado de mi vulva que dolió, no entendí que fue eso tan duro… Otro intento, montó nuevamente y al no acertar lo direccioné con mi mano, empezó a moverse abrazándome por la espalda de forma muy rápida… lo metió muy velozmente que sentí morirme, traté de no hacer bulla de gritos, pero no soporte que grité de forma entrecortada, quise botarlo de mi encima, no podía me tenía muy abrazado con enorme fuerza… esperaba que parara, pero no… siguió introduciéndome más y más, intenté sacarme, pero no podía, que dolor… que gran dolor, recuerdo que le decía -¡balita… noooo, balita… noooo…!, basta balita allí nomás, el enorme rottweiler, no parecía entender, me seguía destrozando con enormes movimientos, me decía rápidamente si eso era normal o algo está fallando, no sabía que, tenía que meterme con fuerza y rapidez… al cabo de unos minutos dejó de moverse, le dije: – ¡Gracias balita allí nomás! Escuché hacia la espalda de mi cabeza el pronunciado jadeo que el rottweiler soltaba de cansancio al igual que yo… sudaba mucho quietos por un rato y el dolor se disipaba como adormeciéndose mis adentros.
Quise sacarlo y no logré, no sabía que ya me había hecho su amante, su pareja, su mujer, su novia su perrita, su perra, PERO QUE VERGÜENZA sentí ese rato. No tomé en cuenta ni pensé que eso pasaría, pensé como se escucha siempre que lo metería y luego lo sacaría de inmediato, pero estaba allí impotente sin poder hacer nada totalmente abotonada soportando dolores muy fuertes, consolándome solamente con el pensar que “Así será”.
Seguidamente, se vino mi primer orgasmo de mi vida, una sensación increíble la cual no puedo olvidar y no se volvió a repetir, entre los dolores gemí por primera vez sentí el ansiado placer, el deseo cumplirse de tener a un chico dentro de mí, en esta primera vez un grande un enorme un campeón un rottweiler… mi amante.
Volviendo al relato, Bala se bajó a mi costado ese simple movimiento me hizo doler duro nuevamente volví al grito asolapado, pidiéndole… Balitaaaaa, no te muebaaaaas, mi macho, mi hombre, mi perro… NOOOO, Bala siguió moviéndose hasta pasar a mi atrás, ese paso fue terriblemente adolorido, en ese momento no entendía qué ocurría hasta darme cuenta que me hizo su perra completa, es decir: estábamos pegados uno de tras del otro como perros callejeros… no me soltaba, su botón enorme dentro de mi ojal vaginal estaba completamente insertada… Ni Bala ni yo podíamos hacer nada, por ratos me jalaba solo causándome dolor, yo trataba de sacarme era imposible, por el desconocimiento de lo que ocurría sentía miedo, pensaba quedarme pegada y cómo hacer para que todo ese drama termine. Ya me sentía incómoda por la misma posición mucho tiempo.
Finalmente, solté mi grito más fuerte quizá de toda mi vida… Bala, el rottweiler fornido, se le ocurrió jalar con fuerza, a pesar que retrocedí gritando una distancia, Bala fue más rápido y logró sacarlo, fue una escena terrible, no la niego me hizo llorar con un grito de dolor terrible, al recostarme en el piso con el dolor que me consumía… vi a unos dos metros de distancia a Bala con un enorme pene que le colgaba casi hasta el piso, fue tan grande mi sorpresa… Toda esa monstruosidad estaba metido en mi adentro muy incrustado que logré sentir una presión en mi interior que sus latidos y pulsaciones de Bala se sentían claramente cuando estábamos quietos y pegados uno tras de otro… Me preguntaba ¿Cómo pude soportar tan enorme cosa? Al mismo tiempo, me descendía mucho semen… diría demasiado semen, también me lastimó desgarrándome la entrada vaginal con un sangrado. Me dejo por algunos días muy adolorida, sin poder caminar bien y algo de cojera, ni que decir al sentarme era imposible, que tuve que faltar a clases casi una semana. Lo admito mi evidente desfloración y mi primera vez fue con un perro, con Bala el enorme Rottweiler, a quien lo recuerdo con un disonante recuerdo de cariño y vergüenza propia por tal atrevimiento. Una experiencia tan solo por un deseo de adolescente y una foto que me cautivó. A pesar de lo doloroso, fue lindo, recuerdo a Bala con mucho cariño, amor, ternura… Me hizo su mujer, me cumplió lo que buscaba en mi timidez, fue mi amante. Bala donde estés te quiero mucho, mi hermoso Rottweiler. Seguiré narrando otras experiencias próximamente.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!