Cuando desperté mi padre seguía dormido. Lo primero que vi fue su pecho ya que sobresalía de las sábanas. Sus pezones estaban grandes y duros. Los toqué con suavidad y cuidado para que no despertara. Algo en mi me decía que los acariciara con mi lengua, como por instinto. .Leer más
A mis 10 años, fui a la capital durante las vacaciones de verano a trabajar en el taller de mi tio, no me costó nada acostumbrarme al cambio, mi tio me tenía paciencia y también su ayudante, Javier un muchacho de 24 años. .Leer más