susurre al oído a Adrian “bajate el pantalon”, esta vez sin decir una palabra pero con lágrimas en sus ojos comenzó a desabrocharse lo, lentamente comencé a sacar mi miembro del pantalón y sin previo aviso metí de golpe los primeros centímetros de mi.Leer más
De esas familias que se llevan tan bien en el vecindario que hasta los hijos se confían. Así fue cuando Itzel, mi vecinita de 8 años pasaba varias horas de la tarde en mi casa mientras sus papás trabajaban: horas de estudio, juego… y placer..Leer más