— ¿Viste que sí eres putica? —me preguntaba el moreno. —Déjalo quieto vale, que me lo vas a espantar —decía el flaco mientras pasaba su brazo por encima de mi cuello, abrazándome. — ¿Y…? —pregunté..Leer más
empezó a gemir fuerte y en esta ocasión abrió los ojos lo más que pudo y me sostuvo la mirada al momento de su orgasmo, no dejaba de mirarme al mismo tiempo que casi gritaba.Leer más
Esta historia sucedió a los dos meses de haberme escapado de la obra cuando llego de improviso mi vecino con el dueño, sin saber que alguien mas me había sido testigo de mi fuga. .Leer más