Guillermo me instaba a abrir mi boca y beberme ese esperma, pero era demasiado para mí, mi cuerpo estaba temblando, me estremecía de placer, quedé aturdida bajo el caballo, quise levantarme pero no pude, el hombre me dio una mano y me ayudó a levanta.Leer más
Meneaba su frondosa cola y me hacía unas divertidas y juguetonas reverencias: —¿Quieres jugar? … ¿Quieres hacerlo con mami? … ¿Eres mi salvador? … ¡Ven, dame tu lengua! … ¡Te lo mereces! … ¡Ven y cógeme, perrito! … ¡Soy tú perrita! … ¡Ven! ….Leer más
decidí también pellizcar los pezones de mi conejito y al principio gritó -aaaay duele, para por favor- pero apenas me detuve exigió más -señor lobo aaah mmmh hagalo de nuevo, éso con mis chichitas, aaaaay duele, pero no sé detenga apriete un poco más.Leer más