Hice mi mujer a mi hija de 8 años. 2da. Parte. problemas actuales.
aparte que dormimos en la misma cama cada noche, y nos satisfacemos mutuamente, todo es bastante normal .
2da. Parte. problemas actuales.
Esta relación empezó hace 3 años, cuando mi hija tenía 8 años, muchas personas me escribieron después que publique el relato, preguntando como había seguido esas relaciones, y la verdad que todo ha sido bastante normal, me refiero a que soy un papa y actúo como tal, la llevo al colegio, la ayudo con las tareas, estoy pendiente de sus estudios, la llevo y recojo de sus reuniones con amigas, salimos de paseo, también hemos viajado juntos, es decir que aparte que dormimos en la misma cama cada noche, y nos satisfacemos mutuamente, todo es bastante normal y quizás aburrido de contar.
Pero recientemente sucedió algo que rompió nuestra rutina y que si vale la pena contarlo.
Llevaba a mi hija a una serie de reuniones con sus amigas, en especial unas cinco, que eran con las que más amistad tenia, ella también las invitaba a la casa, y yo tenía que atenderlas a todas, preparando refrescos, hamburguesas, y cosas asi.
Como estamos con un clima loco, con bastante calor, y tenemos una piscina en la casa, mi hija invito a sus amigas a pasar el día en la piscina.
Todas las niñas estaban con bikinis, bastante provocativos para la edad que tenían, por mi parte yo uso una ropa de baño tipo Speedo, corta y delgada.
Estaba echado en una poltrona en un extremo de la piscina, leyendo un libro de Gabriel García Marquez, Amor en tiempo de colera, muy buena, la recomiendo.
En eso veo que una de las amigas, viene caminando hacia donde estoy, era Roxana, una niña morena, de pelo muy rizado, que lo traía suelto, y que se elevaba sobre su cabeza, su cara finita, ojos muy grandes y redondos , de un negro profundo, sus labios gruesos, eran una invitación al beso y a morderlos, y esa sonrisa, picara, como un mohín, y mirándome directamente, hasta descarada diría, su cuerpecito era esbelto, pero proporcionado, tenía todos los atributos de su raza, se ven tan bien, con esos cuerpos que brillan al sol, cuando están mojados, marcando la perfección de sus músculos, como ella lo estaba ahora, tenía una cinturita estrecha, pero remataba en unas caderas anchas, y cuando paso por mi lado, pude ver su culito carnoso, paradito, con la cintura cimbrada y quebradita, un culo realmente precioso, sus piernas tenían muslos gruesos, y en la forma que estaba caminando, movía el culito en una forma que se me hacía agua la boca, y provoco un movimiento en mi entrepierna, la niña llego al extremo de la piscina, y se inclinó, para zambullirse, mostrándome una hermosa vista de su culito.
Regrese a mi lectura tratando de calmarme para que se bajara mi erección en ciernes, pero no pasaron más que unos minutos, y Roxana salió de la piscina, y nuevamente vino caminando con su contoneo, entonces pude apreciar que su pecho, también era más abultado que el del resto de sus amigas, tenía las tetitas ya desarrollándose, cuando estaba cerca de mí , miro directamente a mi entrepierna, y vio sin duda el enorme bulto, que hacía presión sobre la delgada tela, estas trusas no servían para ocultar una verga al palo, luego de mirarme el bulto, me miro directamente a los ojos, y nuevamente esa sonrisa, tan especial, coqueta, de complicidad.
Cuando me dio la espalda me di cuenta de que se había jalado la trusa del bikini, para que se le meta en la raya del culo, dejando descubiertas su generosas y preciosas nalgas, llego al extremo de la piscina, y nuevamente la inclinación para zambullirse, y mostrarme su culito, lo que hizo que tuviera que acomodarme la pinga con la mano, para ponerla de costado y pueda estirarse.
La niña nado hasta el otro extremo de la piscina, y volvió a salir repitiendo su recorrido, como yo estaba con la pinga al palo, me levanté y me metí al baño que tenemos cerca de la piscina, a solo unos metros de donde yo estaba, entre al baño y me bajé la trusa casi hasta las rodillas, y empecé a masajearla.
De pronto sentí que la puerta del baño se abrió y entro Roxana, y me vio agarrándome la verga, me di cuenta de inmediato que me había seguido para encontrarme asi, con las manos en la masa, por lo que no trate de taparme, era natural de encontrarme asi, si entra en el baño de improviso, solo empecé a mover mi verga de arriba abajo, como si la estuviera sacudiendo, y la quede mirando, nuevamente ella mirando la pinga al palo, y esa sonrisa, que no lograba definir.
Quiero hacer piss, me dijo, le conteste que pasara al inodoro, sin moverme, por lo que ella avanzo pasando a escasos centímetros de mi verga sin dejar de mirarla, cuando estuvo más cerca, baje suavemente y muy despacio el prepucio, para mostrar la cabeza roja y brillante de mi pinga, a la que ella no le quito el ojo, ella se bajó la trusa del Bikini mostrándome una deliciosa conchita, abultada, que sobresalía de sus muslos, y pensé lo delicioso que sería ,meter mi lengua en ella, hurgando en su interior, para beber sus jugos, hubiera intentado algo más, pero escuche el ruido de pasos de pies desnudos corriendo hacia el baño, Roxana también, y recién se sentó en el inodoro, por lo que me subí la trusa, acomodando la pinga de costado para que no se saliera por arriba.
Se abrió la puerta violentamente, yo ya estaba frente al lavabo dándole la espalda a Roxana, entro mi hija, y me quedo mirando fijamente, luego miro el inocultable bulto de mi entrepierna, tratando de serenarme, le dije, Roxana quería orinar, ella la miro, y le pregunto, ¿ya terminaste?, ¿vienes a jugar?, si ya voy dijo ella.
No sentí el ruido de la orina cayendo en el inodoro, cuando salieron las niñas me acerqué, Roxana no había orinado, salí del baño tratando de disimular, con las manos, el bulto que todavía no bajaba del todo.
Echado en la poltrona, no conseguía concentrarme en la lectura, como si fuera un imán mis ojos eran jalados hacia esa niña morenita, de sonrisa enigmática.
Para evitar volver a tener una erección, decidí entrar en la casa, tome una ducha, para bajar la arrechura, me vestí, y baje a la sala, donde me serví una buena copa de vino, pero seguía pensando en esa conchita, tan abultadita y carnosa, había visto a esa niña antes, varias veces, en reuniones de cumpleaños, y otras celebraciones de las niñas, no solo era compañera del colegio de mi hija, sino que vivía en nuestra misma calle, pero nunca la había tomado en cuenta, como ahora.
Mi hija entro, y me dijo que era hora de llevar a las niñas a sus casas, saque el auto y fuimos dejando a cada una en sus respectivas casas, a Roxana primero, pues era la que más cerca vivía.
Cuando regresamos a la casa, nos acostamos mi hija y yo, muy juntitos a ver TV, la acariciaba lentamente, pasando la yemas de mis dedos por sus hombros, cuello y espalda, ella se estremecía con mis caricias, tocaba y pellizcaba suavemente sus pezones, a pesar de la excitación que había tenido durante la tarde, ahora mi verga estaba flácida descansando sobre mi muslo derecho, la piel cubría toda la cabeza y se enrollaba un poco alrededor de la punta, por lo que mi hija la sujeto de allí, y empezó a tirar de la piel hacia arriba , moviéndola asi sostenida.
Mientras jugaba con mi verga, me pregunto, tú quieres cogerte a Roxana ¿verdad?, me sorprendió la pregunta, y solo le conteste, ¿porque dices eso?, papa, ya te la has comido con los ojos toda la tarde, ¿y crees que no te vi, como estabas de armado en el baño?
Pensé, la sonrisa de Roxana, si eso es, dime la verdad, tú le has contado a Roxana lo que hacemos ¿no es cierto?, bajo la cabeza y se quedó mirando hacia abajo, no puede ser, habíamos quedado que no le comentaríamos a nadie de lo que hacemos, ya te expliqué el peligro que hay en ello.
Es que, como ella es un año mayor que yo, decía que era adulta, porque cogía con sus hermanos mayores, y contaba todo lo que le hacían, yo le dije que seguro mentía, y ella me reto a ir a su casa para que lo viera.
La semana pasada me llevo a su casa, y cuando entramos vimos a su papa en la sala viendo TV, que ni siquiera nos vio cuando pasamos, subimos al segundo piso donde están los dormitorios, pasamos por un dormitorio donde estaba uno de sus hermanos, concentrado en su teléfono, me hizo pasar a una habitación, no muy grande, que era de ella, y me dijo que me escondiera en el closet al costado de la cama, tenía unas persianas por las que podía ver toda la habitación, luego ella salió y llamo, Arturo, espero unos minutos, y lo volvió a llamar, tuvo que hacerlo por tercera vez, para que apareciera su hermano.
Era flaco, más alto que ella, piel morena, pelo negro y muy rizado, yo recién lo conocía, vestía un short deportivo, y una sudadera, ¿qué quieres?, le pregunto de mala manera.
Ella se bajó el short, junto con el calzón, y le mostro el culo desnudo, ¿tú no quieres nada?, mientras movía el trasero.
El entro y cerró la puerta con seguro, se acercó a Roxana, y bajándose el short, le dijo, chúpamela.
Una cosa que me llamo la atención es que, si bien él era moreno, la piel de su verga era negra, bien oscura, y cuando Roxana le bajo la piel, me pareció que la cabeza, que parecía un hongo, era como purpura.
Ella se la metió a la boca, y empezó a mamar, hasta que se le paro, entonces él le dijo que se pusiera boca abajo sobre la cama, se quitó el short por completo, y se puso detrás de ella, se escupió la cabeza de la verga, y se la sobaba por el culo, hasta que se la metió, Roxana dio un gritito, y le dijo, hey suave, él solo se rio y empezó a moverse para adelante y para atrás, culeándosela.
Yo veía como Roxana estiraba los dedos de sus pies, con los embates, abriéndolos unas veces, cerrándolos otras, o moviéndolos para abajo como garras, o para arriba, creo que sus dedos manifestaban la tensión que estaba sintiendo.
Unos pocos minutos después, él acelero el ritmo y gimió, mientras tiraba la espalda para atrás, saco la verga y se vació en el culo de mi amiga, disparando tres o cuatro chorros.
Se puso su short otra vez, y salió de la habitación, Roxana se había quedado en la cama, toda embarrada, y me pregunto, ¿me crees ahora?
Entonces fue allí, que le confesé que yo también era adulta, porque lo hacía contigo, ella se rio de mí, y me dijo que ahora la que, si mentía, era yo.
Le empecé a dar detalles de todo lo que me hacías y lo que yo te hacia a ti, y que siempre lo disfrutábamos mucho, le describí con detalles tu pinga, como la cubría la piel suavecita, y como al retirarla aparecía la cabeza rosada y brillante, le conté todo.
Yo también quiero verlo, asi como tú me has visto a mí, eso no es posible, le dije, porque no podía esconderla en ningún sitio, para que nos viera.
¿Sabes lo que me contesto?, me dijo que podía acostarse con nosotros, yo le dije que no, que tu no ibas a querer, y me dijo que porque no te lo preguntaba.
Hoy quería quedarse a dormir, pero le dije que yo no había hablado contigo, y creo que, por eso, ella empezó ese show, de salir de la piscina para zambullirse donde tu estabas.
Con todo el relato que me había hecho, estaba un poco excitado, y con lo que me dijo que Roxana quería, termino parándome la pinga, la chiquilla quería que me la culee.
Esto explicaba las sonrisitas, y la entrada en el baño, para mirarme la verga.
¿Qué dices?, su pregunta me saco de mis cavilaciones, ¿qué?, ¿a qué te refieres?
A que si deseas que se acueste con nosotros.
No sé, ¿tú que piensas?
Que, si te gusta, ya no me vas a querer a mí.
No, mi amor, tú eres todo para mí, a ti te amo, con toda mi alma, nada ni nadie cambiaria eso, esto en todo caso sería solo una experiencia, un entretenimiento, pero para los dos, solo si tú lo quieres.
¿Acaso tú vas a permitir que yo lo haga con otro hombre?, como te sentirías.
Mi amor yo sé que también vas a estar con otro hombre, y no voy a poder evitarlo, porque es natural que asi sea.
¿No te sentirás mal?, si posiblemente si y mucho, pero también sé que es la ley de la vida, tu formaras una familia, tendrás hijos, eso es lo que tiene que pasar.
Está bien, entonces voy a invitar a Roxana, a una pijamada, sin pijama.
Me reí con su ocurrencia, y el resto de la semana me la pase imaginando como iba a ser eso, tenerlas a las dos en la cama, completamente desnudas, deseando que les haga todo lo que se me ocurriera, pero teniendo en cuenta de no incrementar los celos de mi hija, no podía dejar de prestarle atención.
Loverandmaster, ¿desean saber como fue la pijamada?, escríbanme sus comentarios a [email protected]

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