Noches con él
Tras esquivar la muerte, Juliana dejó de escribir sobre lo que imaginaba y empezó a escribir sobre lo que dolía. El trayecto desde Venezuela había sido largo, lleno de pausas forzadas, vigilias sin luz, y una noche espesa en la que creyó que no llegaría más lejos. Pero llegó. A un edificio frío de B.
