Mi Chico Luis: Capítulo 2
Esa noche me costó dormir. El silencio de la granja no era silencio en realidad: los grillos, los pasos lejanos de algún animal, y, sobre todo, mis propios pensamientos, hacían imposible descansar..
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Esa noche me costó dormir. El silencio de la granja no era silencio en realidad: los grillos, los pasos lejanos de algún animal, y, sobre todo, mis propios pensamientos, hacían imposible descansar..
Claire se tensó al escuchar las voces acercarse. Su respiración aún era agitada, pero una parte de su mente se encendió de inmediato: alerta y calculadora. No era la primera vez que el mundo externo amenazaba su intimidad. .
Gustavo aprendió temprano que el trabajo podía ser un refugio. No porque huyera de la vida, sino porque allí encontraba orden frente a su ruido interior. Creció cargando sacos, arreglando cercas, levantándose antes del amanecer con una disciplina excesiva. .
El agua de la piscina reflejaba las luces cálidas de la cabaña. Estaban solos, lejos de todo, y se suponía que esa velada romántica era para arreglar lo que entre ellos llevaba meses roto. Él sonreía, hablaba de tonterías, intentaba que todo se sintiera normal. .
Marta llegó sin saludar. Apoyó el casco sobre la mesa con un golpe seco. Julián tardó en levantar la vista. Estaba contando la plata de la billetera, armando montoncitos, como si no tuviera apuro..
Parte 1.
Emilia reconoció a su hermano antes de verle el rostro. Se detuvo a unos metros. El sol obligaba a entrecerrar los ojos, pero no necesitó más. Lo habría reconocido en cualquier lugar: más delgado ahora, la piel curtida, el cabello completamente blanco. Vestía ropa común..
Daniel había encontrado trabajo como profesor en la única escuela pública del pueblo donde se había criado, al que había retornado luego de haber renunciado a su trabajo en la gran ciudad. Tenía treinta y tantos y la costumbre de evitar cualquier vínculo que cruzara ciertos límites. .
Lucía caminaba por los pasillos del colegio, sintiendo cada vez más pesada su panza de seis meses. Los susurros y las miradas de sus compañeros la seguían a dondequiera que fuera. .
