El Silencio
Era una tarde de verano..
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Era una tarde de verano..
La mañana comenzó en el momento en que, antes de abrir los ojos, sentí el frío tenue del aire que se colaba por la ventana mal cerrada, una corriente casi imperceptible que recorría la habitación. Desperté lentamente, con el corazón latiendo despacio..
Para Lucía, todo comenzó aquella noche. La hacienda de su abuelo siempre le había parecido demasiado grande. Campos interminables, árboles oscuros alineados en el horizonte, y el viento arrastrándose entre los pastizales cuando caía la tarde. .
El expediente dice que mi testimonio es inconsistente. La palabra exacta que utilizó el perito fue: “contaminado”. Contaminado por estrés, por trauma, por sugestión, por reconstrucciones posteriores. Contaminado, incluso, por lo que él llamó “interiorización narrativa de terceros”. No le respondí. .
En las entrañas de un pequeño pueblo, tres hermanos, Tomás, Elías y Ana, vivían bajo la sombra de un secreto. Tomás, el mayor, era un joven serio y silencioso. Elías, el del medio, era un espíritu inquieto y curioso, mientras que su hermana menor, Ana, era distinta a ambos: observadora y sensible..
Kael no encajaba en ese barrio. No era solo una cuestión estética, aunque lo parecía. Las fachadas impecables, la pintura sin una sola grieta, los jardines recortados con precisión..
Kimberly se despertó con una sensación de que algo no encajaba, como si su cuerpo estuviera advirtiéndole de un peligro inminente. No fue un sobresalto ni un mal sueño. Fue más sutil: una incomodidad difícil de nombrar. .
Marta llegó sin saludar. Apoyó el casco sobre la mesa con un golpe seco. Julián tardó en levantar la vista. Estaba contando la plata de la billetera, armando montoncitos, como si no tuviera apuro..
Jugaban parqués para matar el aburrimiento. La mesa era pequeña y cojeaba un poco. La cocina no era nueva, pero era suya; tenía marcas de uso reciente, una alacena mal ajustada y una lámpara que zumbaba cuando quedaba encendida mucho tiempo. .
En 1979, Helena y José, estudiantes de Cine, decidieron concebir un proyecto que no pudiera ser archivado como un simple ejercicio académico. No buscaban escandalizar por capricho, sino tensionar una discusión que, a su juicio, se había vuelto cómoda: la representación del cuerpo femenino en el cine.
