Mi hijo, mi único alivio parte 3
Yo estaba en el paraíso penetrando aquel apretado culito sin reparar en los llantos de mi hijo. Seguí penetrando mientras mi mano que aprisionaba a Dani se llenaba de sus lágrimas y saliva, pero solo unos minutos más bastaron para que esos gritos se transformarán en gemidos de mi pequeño. .