Soldados con buen armamento II.
Saludé a mi amigo Michael de 11 años mientras montaba la verga del segundo oficial Martines, este sonrió complacido besando el cuello del chico..
Este autor aún no ha escrito su biografía.
But we are proud to say that Remaster64 contributed 80 entries already.
Saludé a mi amigo Michael de 11 años mientras montaba la verga del segundo oficial Martines, este sonrió complacido besando el cuello del chico..
Mi padre quedó desnudo apoyando su cuerpo en el escritorio, su fisionomía dominante captó mi atención sin dejar de masturbarme, el me observaba con gula esperando que terminara mi trabajo. «¿Cuánto tiempo fingiras que no quieres mi pedazo de carne? ¡Ven aquí inmediatamente cadete!»ordenó.
Aquella hombría maciza se restregaba entre la línea de mis glúteos en un vaivén lento, los músculos abdominales de mi padre se contraían en cada movimiento, su pecho fornido con aquella curvatura en sus hombros me hicieron enamorarme de lo masculino que era mi progenitor..
Sudor perlaba sus cuerpos, los músculos se les hinchaban en cada arremetida, la respiración se volvió erratica y la vista se les nublo, apenas pudieron contener un grito de júbilo cuando se deslecharon al mismo tiempo, cada uno hundiendo su hombria hasta el fondo..
Acariciando su glande rojo en aquella rosada entrada el cuerpo de Ricardo vibró en deseo, escupió saliva para lubricar y forzó su verga en el ano del pequeño, gritos de dolor se escucharon antes de ser ahogados por un miembro grueso..
Satisfechos con el sabor de su padre en sus paladares agarraron la cabeza de su progenitor y lo forzaron a arrodillarse, el adulto asintió orgulloso tomando las vergas de sus hijos, las masturbo un momento admirando los 15 cm que tenian..
«Así hijo, deja que tu padre te recuerde quien manda «murmuró el adulto acercando su verga, jugó con su glande en la entrada del niño antes de meter la cabeza de su miembro, ambos cuerpos se tensaron y cada uno lucho para dominar al otro. Sin esfuerzo Brandon sometió al menor con su hombría..
Los hermanos estaban uno al lado del otro con los niños al aire recibiendo sus vergas, estos se miraron con lujuria sin dejar de embestir a sus retoños. .
Mis labios lamieron el glande dejando rosado la punta, chupe el tronco lo mas suave que pude evitando hacer ruido, mi progenitora pensaba que ya me había ido a clases, pero la realidad es que desde la vez que se la mame a mi padre no pude parar..
«¡No sabes cuanto tiempo llevó esperando esto!» exclamó empujándome con suavidad en la cama, se subió encima mío cubriéndome con su cuerpo, rozó su nariz con la mia aspirando mi aroma. «¡Tan pequeño! ¡Hermoso para mi!» comentó para si mismo observando mi expresión.
