Ana María VIII Ofreciéndome en la calle.
Ahora termine prostituyéndome en la calle, a pesar de ser desagradable creo que comencé en esto con el pie derecho..
Ana María VIII Ofreciéndome en la calle.
Un tiempo me aleje de Ale, de mis clientes, de René y de Arturo, incluso de David mi padrastro, tenía una depresión que tal vez duraría 2 meses, deje de responder los mensajes, ya no le abría la puerta a nadie e incluso con David no sabía como subir mi ánimo, algunas veces teníamos sexo cuando estábamos solos, pero no había calor en mi cuerpo, comencé a inyectarme anticonceptivos por lo que mi cuerpo se mantuvo rellenito, mi vientre era grande y un poco flácido. Además de lo emocional por la pérdida de mi bebé ahora me sentía con un cuerpo de señora, aun cuando faltaban unas semanas para cumplir los 14 años. David de plano me buscaba ya muy poco tal vez una vez a la semana se metía a mi cuarto, pero nada fuera de la posición de misionero y algunas veces me tomaba por detrás, deje de ir a la casa que teníamos y tal vez algunas veces salía sola a comprar algún antojo, tampoco tenía dinero como para irme a comprar ropa o cosas así bonitas, compraba golosinas y cigarros, había empezado a fumar. La relación en mi casa era mala, David tenía problemas con mi mama y se desaparecía por días, el muy cabrón se andaba cogiendo a mi amiga Alejandra, no me disgusto saberlo, después de todo mi depresión y los problemas con mi mamá lo llevaron a alejarse.
En una de mis salidas en la noche como a las 10 pm voy caminando y se me acerca una silueta que no reconocía, como que al reconocerme caminó hacia mí y me dijo:
P: Hola, ¿eres Anita?
A: Si, ¿cómo lo sabes?
P: Me acordé de ti, soy Paola la que vivía con Alfredo y su hermano René.
A: A si ya me acorde de ti.
Al parecer ya estaba al tanto de mi vida, sabia lo de mi bebé y que estaba desaparecida de la casa de mis amigos, incluso la calle ya se veía sola, por esos tiempos también la inseguridad había subido en todo el país, ya no se veía grupitos en la calle, era peligroso. Paola dijo que ya no vivía con Arturo, que poco tiempo después que me conoció se fue con un hombre que trabajaba con los hermanos, pero la trato muy mal, Alfredo ya no quiso saber de ella y prácticamente vivía donde podía, algunas veces en las calles, otra en hoteles muy feos que había por la zona del mercado y pues se dedicaba a juntar lo más que pudiera pero prefería trabajar en lo que pudiera o vendiendo su cuerpo, la verdad se veía muy delgada y algo sucia, me dijo que prefería ganar poco pero ya no vivir con ningún hombre, la verdad sentí pena por ella, dijo que acababa de salir de un hotel cercano y que andaba buscando un camión para llegar al centro, le ayude llevándola a donde podría encontrar transporte y algo rápidamente en mi cerebro se encendió, porque yo no podría trabajar por mi cuenta como ella y no necesitar de un macho que me dijera con quien si o con quien no, después de todo si me iba a algún lugar a trabajar seria explotada y si Paola que se veía descuidada y pues no tan llamativa podía vivir de eso pues yo podría tener un poco de más suerte.
A: Pao, ¿Tú crees que podamos trabajar juntas?
P: Pues sí, si quieres puedo ayudarte, tengo varias amigas en esto, unas más grandes pero son buena gente.
A: ¿Y tú crees que les guste a los hombres, así como estoy gorda?
P: Si, eso no importa. Tengo amigas que no son tan bonitas como tú y son más gorditas, trabajan en la calle y pues solo hay que pagar a los policías, unos ya son mis amigos y con que les dé una mamada o los deje cogerme me cuidan y nadie puede hacerme nada.
A: Jejeje, igual y te casas con uno.
P: No, como crees, son muy feos y están casados.
A: Oye donde te puedo ver si quiero trabajar.
P: Pues como a las 7 así ya cuando es de noche me voy al “parque verde” (obvio no voy a decir el nombre). A cualquiera de las chavas les preguntas por mi o me buscas. Tu tranquila.
A: ¿Oye y cuanto cobras o que?
P: Pues unos solo quieren que se los chupes, esos $200, coger con ropa $300, desnuda $500, si quieren por atrás pues unos $600 ya depende que quieran, unos te pagan por estar toda la noche o 4 horas tú ves cuando les cobras. No es mucho o bueno si se ve que tienen dinero les cobras más.
A: Pues no sé yo creo que voy a intentarlo.
P: Cuando quieras me buscas.
Terminé pensando mucho que haría, al final decidí que podría trabajar por ratos y hacerme de dinero, la verdad creía que sería algo más fácil, coges un ratito y ganas dinero, no podría hacerlo tampoco siempre, si bien en mi casa sabían que era una vaga y que me gustaba andar en la calle tampoco podría engañarlos siempre, después de una pelea con mi madre tome una bolsa con algo de ropa y me salí caminando de mi casa, fui a buscar a Pao y le dije que lo había decidido, quería trabajar con ella. Lo primero que me dijo que me pusiera algo más sexy, que podíamos ir a su cuarto y ya veríamos, también hablaría con un amigo suyo que era quien la cuidaba. Me vestí con una mini de mezclilla y una ombliguera que dejaba mi vientre gordito al descubierto, no tenía ropa interior sexy así que con mi bra y mi calzón normal y mis tenis nos salimos, para esto Pao andaba normal, solo con su pantalón de mezclilla y una camiseta rosada, nada llamativo, nos fuimos al parque y ahí hablo con un chico un poco mayor, él le dijo que no había problema pero que eran $200 por noche, ese día me la perdonaba pero que guardara para mañana. Yo solo estaba ahí parada junto a Pao y no dije una palabra, nuevamente al preguntarme mi nombre dije que me llamaba Luz, Paola se hacía llamar Marcela o Mar, comenzamos a caminar y ella me presentaba con otras chicas unas de más o menos mi edad, otras mayores, Mar era de las más jóvenes ya tenía 12 años, pero pareciera que tenía mucho tiempo ahí. Algunos hombres pasaban y preguntaban la mayoría solo nos veía y se retiraban, de pronto una luz nos alumbro y un sonido de patrulla nos interrumpió.
Poli1: Haber ustedes dos chamacas vengan para acá.
Mar: Hola mi amor.
Poli1: Pinche Marcelita, ¿ya tan temprano?
Mar: Si papi, soy trabajadora.
Poli1: Jajaja, también bien putita corazón. ¿Oye no nos vas a presentar a tu amiga la gordita?
Mar: Ven Luz, ellos son mis amigos. No te asustes wey.
Poli1: Hola Luz, apoco también eres putita como Marcelita.
Mar: No la asustes wey, es mi amiga.
Poli1: Esta bien, oye mi amor, pero ya sabes.
Mar: Si wey, ¿vas a venir solo?
Poli1: No, le voy a decir a mi jefe, a él le gustan así güeritas. A mí me gustas tu.
Mar: Bueno, pero no se tarden y nos esperan si no estamos.
Se fue el policía, el otro que no dijo nada ni atención nos puso, Pao me dijo que ese era homosexual, que era homosexual, el buscaba a los chavitos que también andaban por ahí.
A los 15 minutos un auto nos tocó el claxon, eran un par de señores que se veían como que venían de trabajar en alguna oficina, saludaron a Mar y le preguntaron que cuanto cobraría por un rato con él, ella le dijo que $300 y que por $500 íbamos las dos para que yo trabajara con su amigo, aceptaron y nos subimos a su auto, el otro señor dejo el asiento delantero para Mar y yo me fui con él en el trasero, entramos a un hotel muy viejo que estaba a unas calles, tampoco diré el nombre si no ya sabrán de donde escribo, entramos y cada una se fue con su cliente a una habitación.
Mar: solo 15 minutos, 20 máximo, te espero.
No hablamos mucho, el señor se llamaba Vicente, me dijo que me encuerara pero le dije que eran $200 más, me los pago y después de ponerse su preservativo me cogió tal vez por unos 10 minutos, no lo deje besarme la boca pero si me lamia mi cuello y las orejas, la verdad no me calentó gran cosa el tipo, solamente sentí el calor se su semen en el condón y sus gemidos, no me vine pero fingí que me había gustado, fuimos al baño y me pidió limpiarme mi vagina, me pregunto cuántos años tenía y fue lo más que platicamos, al final me vestí y él se quedó un rato más en el cuarto, Mar ya estaba afuera esperándome y salimos caminando de ahí. Mar me dio la mitad y nos fuimos de nuevo a nuestro lugar a seguir buscando clientela, mi amiga consiguió un cliente más y fueron al mismo hotel, algunos hombres se paraban a preguntar y se retiraban, fue a las 10 de la noche cuando llego un auto que había dado varias vueltas y finalmente nos abordaron.
Poli1: Hola cositas hermosas, no las encontrábamos, mi jefe ya estaba nervioso.
Mar: Pinche Pablo, ya sabes que no me voy antes sin avisarte, hola jefe.
Jefe: Hola Marcelita, ¿ya te cerro tu colita?
Mar: Pinche cabrón, me dejaste el culo todo aguado.
Jefe: Es que lo tienes bien rico corazoncito, ¿para cuando le sacamos otra vez punta al lápiz?
Mar: Estas pendejo, méteselo a tu hija.
Jefe: Ni aguantas nada pinche chamaca, pero hoy quiero conocer a tu amiga.
Poli1: Ya vez jefe, sabía que te iba a gustar.
Jefe: Hasta me la llevo a mi casa, está bien linda.
Poli1: Súbanse amor, pero vamos al Diamante, hace mucho que no vamos Marcelita.
Mar: Bueno vamos.
Nos subimos al auto viejo ese, y nos fuimos al Diamante, un motel algo feo, pero donde rápidamente les dieron acceso por que al parecer los conocían, nos fuimos cada una con uno de los policías y a dos cuartos separados. El Poli1, era un moreno de unos 35 años, bastante alto y delgado, lo único que no vestía era la camisa de policía, no lo pude distinguir mucho ya que agarro a Mar y cargando la metió al cuarto de les correspondía, a mí me toco el Jefe, él era un viejo de 58 años, media tal vez el 1.90 m. Muy alto y con una panzota bastante grande, el tipo después me dijo que pesaba 125 kg. Era moreno, y con un bigote canoso y enorme, unas manotas que solo de sentirlas me entro miedo, en la puerta del cuarto, me dijo que no acostumbraba a besar a las putas pero que yo era hermosa.
Jefe: ¿Cuantas vergas ya te metieron hoy mi amorcito?
Luz: Una.
Jefe: Tan poquitas, no mi amor, así no vas a aprender. ¿Se la mamaste?
Luz: No.
Jefe: A bueno entonces si te beso, ven para acá.
Realmente el viejo era un hombre asqueroso, no olía mal, tal vez a perfume barato de hombre y a cigarro, pero no a sudor ni a mugre, me sentó sobre sus piernas y no dejaba de besarme con su bocota metiendo su lengua hasta mi garganta, sin decirme nada ya me estaba apretando las nalgas y dedeando mi agujero trasero.
Luz: No jefe, ese no.
Jefe: Ah cabrón si la puta eres tú, yo te la voy a meter por donde quiera y te puedo hacer lo que se me antoje.
Luz: Es que me duele mucho.
Jefe: Te lo voy a meter despacito mi amorcito, vas a cagarte de puro gusto.
Me tiró sobre la cama y me ordeno quitarme toda la ropa, comencé con mis tenis y mi blusa, después de eso ya todo lo demás, al principio me daba pena que viera mi vientre y mis estrías.
Jefe: Hay mamita, así que ya estuviste panzona. Igual y hoy de nuevo acabas preñada.
Luz: No jefe si quieres te pongo el condón.
Jefe: Que condón ni que nada, te voy a coger a pelo, quiero que hoy seas mi mujer.
Sabía que no tenía riesgo de embarazarme por lo que me quede callada y lo deje seguir sin decir nada, cuando quedo completamente desnudo era como un oso, muy peludo y moreno, pero lo más impresionante era su pene, no era muy largo, he visto mucho más largos pero era un champiñón, tenía una cabezota morada casi negra casi era un puño, los huevos más grandes que había visto en mi vida, no sé si sería alguna enfermedad pero de verdad los dos juntos casi eran del tamaño de mi mano, con una bola de pelos que los hacían verse si no asquerosos si muy impresionantes, nada que ver con lo que había visto antes.
Jefe: ¿Te gusta mi niña? Si vieras lo buena que me ha salido.
Luz: Lo tiene muy gordo.
Jefe: Mi alma si supieras cuantas nenas y putas ha destrozado. Pero a todas les termina gustando.
Luz: Eso no me va a caber.
Jefe: Ahora eres virgencita no. Si ya hasta panzona estuviste, ¿Cuántos años tienes zorra?
Luz: 13 casi 14.
Jefe: Bueno me gustan más chiquitas, me he cogido nenas hasta de 9 años, pero a los 12 ya la aguantan bien. Ven mámame la verga y el culo, me gusta eso.
Me dio asco solo de pensarlo, pero no tenía de otra, mi amiga me dijo que ellos eran los que nos dejaban trabajar y que había que hacer lo que quisieran, con un poco de asco limpie la punta de ese hongo que tenía un sabor fuerte a orina, sus testículos estaban pegados a su piel por el sudor y olía bastante fuerte, ni modo tenía que cumplir. Estuve jugando con mi lengua en el sexo y el culo asqueroso de ese viejo, el me pidió que hiciéramos el 69 y lo primero que hizo fue meterme la nariz para oler mi vagina y mi ano, no dejaba de chupar y decir que le gustaba como sabia, que olía a niña rica que ni siquiera sabía a puta. Ya estaba asqueada del olor de ese hombre, pero tenía que seguir, de repente sentí como un dedo entro en mi ano haciéndome gritar y llorar por el dolor.
Luz: No espérese, no así no por favor.
Jefe: Como de que no, si lo tienes bien bonito, ¿ya te cogieron por el culo chamaca?
Luz: Si, pero no me gusta.
Jefe: Jejejeje, pues hoy te va a gustar.
Mientras el asqueroso tipo me violaba por el ano no dejaba de lengüetear mi vulva y m clítoris, me estaba gustando después de todo lo que me hacia el puerco ese, después sentí un segundo dedo que casi me hace desmayarme del dolor.
Luz: Aaaay, ¡nooo!
Jefe: Te está gustando puta, si bien qué te gusta, de seguro ya te han enculado quien sabe cuántos y solo te haces la difícil. (Era cierto, ya mi orificio no era virgen)
Luz: No me lo hagas duro nada más.
Jefe: Ahora si güerita, vas a sentir a un macho de verdad.
Luz: No espérese, ¿qué va a hacer.?
De un golpe en mis nalgas me puso boca abajo den la cama, se colocó sobre mí con todo su peso, supongo así sometía a los delincuentes, pero yo era una niña de 13 años, prostituyéndome por primera vez en la calle, sentía el calor de su barriga gigante en mi espalda y como su deformidad quería abrir mis dos nalgas, incluso los odios se me taparon cuando con su mano tapo mi boca y me penetro de un solo golpe. Mi cara se debió de haber deformado del grito de dolor que di cuando esa cosa me llego al fondo, me quede sin aire mientras que el muy puerco se movía como si se estuviera masturbando con su propia mano
Jefe: Pinche Lucesita, no que no cabrona.
Luz: ¡Suéltame!
Jefe: ¿Querías ser puta no? Hay güey lo tienes bien apretadito.
Luz: Ya no, por lo que más quiera, sáquemela.
Jefe: No voy a aguantar mucho, tranquila mijita, que esta bien rico tu culito.
Fueron a lo mucho unos 5 minutos, a mí se me hizo eterno, casi me lo sacaba todo y después con fuerza lo metía hasta el fondo, empezó a latir muy fuerte, no miento cuando sentí que su nepe latía en mi intestino, tres, cuatro, cinco chorros de semen, pero era muchísimo, su semen caliente me quemaba por adentro mi panza, mi espalda, no me la había sacado y todavía sentía como palpitaba adentro de mi cuerpo, grite de nuevo cuando de un solo golpe me la saco, me ardió muchísimo y sentí el aire que entraba en mí, yo creo que cuando menos me quedo totalmente abierto un par de minutos, que el Jefe me observo obscenamente y mientras limpiaba los restos de su pene con la sabana, el lamia y olisqueaba adentro de mi enorme agujero.
Luz: ¿Puedo limpiarme?
Jefe: No mi amor ya cuando te acabe de coger te limpias lo que quieras. Ya se me esta parando de nuevo.
Luz: No espérame ya me duele mucho.
Jefe: Tranquila mi niña, ya no te voy a culiar.
Luz: Déjame ir al baño.
Jefe: Ah como chingas, ya te dije que no.
El policía me empezó a morder mis pechos y mi panza, eran mordidas fuertes, nada de cariño, solo se veía como se excitaba de nuevo, sin decirme nada se puso entre mis piernas y me penetro nuevamente, seguramente el hijo de puta tomaba viagra porque estaba su erección al máximo, me penetro vaginalmente casi una hora y no se cansaba, me ponía sobre el, me tomaba en posición de perrito mientras me chupaba todo el cuerpo, se detuvo mucho rato oliendo mis axilas y cuando al final sintió que se venia me lo saco y se vino en mi estómago y mis bubis.
Jefe: Ahhh que rico, te los voy a echar.
Luz: Si, échamelos.
Jefe: Dime échamelos afuera papito.
Luz: Échamelos afuera papito.
Jefe: Que rica mi putita, ¡Ahhhhh! Que rica estas mi nena. Me vas a dejar sin leche.
Nuevamente salió muchísimo semen, el me lo embarraba y me apretaba mi cuerpo, con sus dedos me dio a probar y tuve que probarlo con mi lengua, al final todo sudoroso me abraso y me beso nuevamente en la boca. Me quede rendida a su lado, ya no sentía ganas de ir al baño solo me quede dormida abrazada a ese viejo infame violador.
No sentí cuando se levantó y comenzó a vestirse, yo estaba todavía desnuda acostada en la cama cuando me despertó y tomando 4 billetes enrollados me los ponía dentro de mi vagina.
Jefe: Te los ganaste amor, normalmente no le pago a las putas, pero te lo ganaste, espero la próxima no llores tanto. Me voy, ahorita viene tu amiga, cómprate algo bonito.
Luz: Si jefe.
Después de un ratito entro Pao al cuarto.
Pao/Mar: No manches me asustaste, estabas gritando como loca.
Ana: Wey, no sé qué me hizo en el culo, no me puedo ni mover.
Pao/Mar: Límpiate la cola y vámonos.
Ana: Si, pero ayúdame a pararme, me arde el cuerpo
Pao/Mar: No mames estas toda madreada.
La cama tenía semen, suciedad y sangre, casi me mata ese maldito policía, jamás me había tocado íntimamente una mujer, pero Pao me ayudo a limpiarme y a ponerme mi ropa nuevamente, salí caminando lentamente de ese motel de putas y nos fuimos al hotel donde estaba hospedada Pao, dormí hasta el otro día, desperté toda adolorida y lista para en la noche salir nuevamente a seguir buscando hombres para seguir buscando dinero y por qué no también un poco de cariño que tanta falta me hacía.
Sobra decir que el jefe y todos sus policías después de esa vez se volvieron mis amigos, claro a cambio de una que otra mamadita o a veces cogiendo en algún rincón oscuro pero eso lo contare después.

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