Ayudando a mi pequeña vecina III
Es hora de dar el siguente paso, el mas importante.
Después de esa sesión que tuvimos, sabía que no debía perder el tiempo y prepararse para lo inevitable. Ese día me ausente por completo de mis labores, aunque en la noche tuve que trabajar para reponerme, y me fui a la calle.
Previamente habia investigado una tienda de productos para el sexo y acudi a ella, de manera discreta y debo admitir que muy temeroso. Cuando llegué al lugar, entré buscando que nadie lo notara aunque eso era imposible, sin embargo disimulé tanto como pude.
Dentro de la sex shop, pude observar toda clase de objetos y productos relacionados, jamás había acudido a un lugar así, y fue impresionante. Una chica, muy linda, se acercó con mucha seguridad y amabilidad:
- Buenas tardes, dígame caballero ¿Buscaba algo especial?
- Este, amm, no se
- ¿Como que no sabe? No sea tímido. Aquí no tenemos prejuicios. Puedo notar que es la primera vez que viene aquí, dígame, ¿Tiene alguna situación especial en mente?
Mi mente dio vueltas y comencé a rebuscar en mis ideas, no podía decirle que iba a debutar a una niña de nueve, entonces cree una historia:
- Pues verá, es que mi novia y yo tenemos ya unos años de relación y creemos que es momento de tener nuestro primer encuentro, pero ay, me da un poco de pena
- No se preocupe, no juzgamos y entendemos que le interesa que su primer encuentro sea algo especial
- Es que más que eso, mi novia y yo somos virgenes, y pues muchas cosas pasan por la mente, en mi caso, pues que no pueda, no se como decirlo
- Entiendo su preocupación, muchos hombres les preocupa que no puedan tener erección por el nerviosismo o que tengan una eyaculacion precoz
- Si, creo que esa es mi situacion, pero tambien ella le preocupa que a la hora de comenzar, pueda sentir miedo o que le duela
- Claro, para una chica es dificil su primera vez
- Si
- Bueno, lo que le puedo recomendar es un par de cosas. Primero, preservativos antes que nada
No había pensado en los preservativos, pero hasta ese momento no se me había ocurrido pensar en siquiera si existía la posibilidad de embarazar a Rosita. La vendedora continuo:
- Luego, tenemos geles lubricantes, su funcion, ademas de facilitar la penetracion, sirven como retardante y analgesico, es decir, no se siente doloroso, aunque si hace bien la cosa, los mismos lubricantes naturales del cuerpo ayudan
- Ah, ok, no habia pensado eso, pero por si las dudas lo tomaré también
- Si, es una buena eleccion, hay lubricantes de distintos aromas, y aunque se suelen usar para penetracion anal, puede usarlo tambien de manera vaginal
- Claro
- Y pues puedo recomendarle también estos chocolates, tienen ingredientes que funcionan como afrodisiaco y están un poco envinados
- ¿Y eso para que?
- Podrían ayudarle a eliminar los nervios y llevarlo, aunque sea un poco al deseo sexual a usted y su novio
- Wow, eso suena estupendo. Muchas gracias por la recomendación, se nota que conoce
- Si, jeje tenemos experiencia
Ella me guiñó el ojo y yo sonreí, y aunque se me hizo muy linda, decidí no hacer caso por el momento.
Finalmente hice la compra y antes de irme me dio una tarjeta y me invitó a volver, comentando que podría recomendarme algunos accesorios o juguetes, con una sonrisa coqueta.
Tras salir de ahí, llegué a casa con una sensación de tranquilidad y satisfacción. La chica que me atendió no solo fue amable, me había encendido algo también, era una joven delgada, de 1.50 metros y con un busto bien formado.
Tenía listo lo que creía que me ayudaría para que al día siguiente pudiera tener el más increíble de mis encuentros sexuales con la más hermosa de las niñas que había conocido. Los nervios y la excitación no me dejaban dormir, pensaba en que en la cama donde dormía haria mujer a Rosita.
A la mañana siguiente, desperté emocionado y con energía a pesar de solo dormir pocas horas, aproveche el tiempo para limpiar la casa, principalmente mi cuarto y mi baño, me arreglé lo mejor que pude y esperé impaciente a Rosita quien puntual llegó a mi puerta. La hice pasar y al cerrar, le di un inocente beso en su boca. Ella sonrió:
- Hola mi amor, ¿Cómo estás?
- Bien
- ¿Qué tal dormiste?
- Dormí bien, estuve soñando contigo
- Ah, ¿En serio? ¿Y qué soñaste?
- Que jugamos como ayer
- Yo también, no deje de pensar en ti y en lo mucho que te amo
- ¿Si? yo tambien te amo
- Jeje, bueno, creo que es una ocasión especial y pues hoy, en lugar de estudiar, podemos jugar como ayer ¿que opinas?
- Si, eso suena bien
- Perfecto, y mira, como es una cita, te tengo un presente
- ¿Si? que es
Saque los chocolates y se los di en la mano:
- Wow, que romantico, gracias
- No tienes que agradecer princesa, además, estos chocolates son especiales, ayudan a que sientas mas rico que ayer
- ¿En serio?
- Si, porque no comes unos dos o tres y los guardamos, lo malo es que no podrás llevarlos a tu casa
- ¿Por qué no?
- Porque tu mama puede reconocerlos y sospechar que somos novios
- Ah, si, entiendo, esta bien, pero promete que no te los comerás
- No te preocupes, son tuyos mi amor
Nos sentamos en mi sofá y ella comió lentamente unos tres:
- Saben rico pero un poco raros
- Es porque son chocolates de grandes
- Ah, entonces ¿Ya soy una niña grande?
- Para mi, si, ya eres una mujercita hermosa
- Ay, que lindo eres
Tras comer el cuarto chocolate, se acercó a mí y nos abrazamos y nos dimos varios besos. Ambos respiraban agitados pero disfrutamos. No podía creer que fuera preso de una niña de nueve, y lo disfrutaba. Después de unos besos ella me miró:
- Hoy nos vamos a encuerar también
- ¿Tu quieres?
- Si
- Bien, pero tengo una mejor idea, nos metemos a bañar juntos
- Si
Ella saltó emocionada y los dos nos dirigimos al baño donde ambos nos quitamos la ropa y nos metimos. Por lapsos nos tallamos nuestros cuerpos mutuamente y jugábamos con el agua. Después de la sesión nos secamos bien y apenas terminamos de sacarnos la cargue como si fuera mi prometida y la lleve a mi cuarto, donde había puesto algunas decoraciones con corazones:
- Wow, que bonito
- ¿Tu crees?
- Si, es como romántico
- Que bueno que lo veas así, porque eres especial para mi y quiero hacer algo muy especial hoy
- ¿A si?¿Qué cosa?
- Ya lo veras, pero dime, ¿cómo te sientes?
- me siento feliz
- Que bueno, ¿Pero no sientes algo diferente? ¿No te sientes relajada? ¿No sientes nada en tu cosita?
- De hecho si, siento cosquillitas ¿Me vas a chupar mi conchita?
- Si mi amor
Ambos nos besamos y nos acostamos en la cama, pero antes, encendí una tablet que tenía, quería grabar todo y conservar este recuerdo, y tras notar que todo marchaba bien, comenzamos a besarnos y fajar. Ella tocaba con urgencia mi pene mientras yo tocaba sus pequeños pechos, su vaginita y sus glúteos. Ella mostraba signos de excitación y yo igual soltaba líquido pre seminal.
Tras varios minutos, la acomode encima de mí, dejando su rajita a la altura de mi boca, como formando un 69. Comencé a lamer y ella gemía con más intensidad que el día anterior, por su parte, Rosita comenzó a jugar con mi pene e incluso comenzó a lamer. Era una escena increíblemente erótica, nunca imaginé que un hombre de 24 y una niña de nueve se pudieran disfrutar mutuamente.
Con el paso de los minutos y mi lengua lamiendo y chupando esos pequeños labios, finalmente ella volvió a soltar su líquido en un espasmo que la hizo temblar y jadear de placer.
Por unos momentos quedamos inmóviles, mi pene estaba en su punto más alto y ella estaba tendida encima de mí, después giró la cabeza y me miró:
- Andy, No te salió lechita, ¿Porque?
- Bueno, es que lo estoy guardando para algo especial
- Pero qué es eso especial
- Que curiosa eres, pero te voy a explicar
Me senté y acomode a Rosita en la cama, con sus piernas abiertas y su cabello aun húmedo por la ducha, comencé a pasear mi dedo por sus piernas, iba y venía de su entradita a su rodilla y la miraba:
- Bueno nena, te diré ¿Sabes porque yo tengo un pene y tú una conchita, la cual llamamos vagina?
- No
- Es para que podamos unirnos
- ¿Cómo unirnos?
- Si, el pene de un hombre es para entrar en una vagina de una mujer
- Ah, si, creo que tiene sentido
- Y bueno, quiero que esta ocasión sea especial porque quiero que nos unamos
- ¿Quieres decir que quieres meter tu cosa en mi conchita?
- Si
Ella mostró la seña de que un escalofríos la recorría:
- Pero Andy ¿Cómo crees? Tu cosa es muy grande y mi hoyito pequeño
- Si, pero es lo más normal, de hecho es así porque tu hoyito tiene que apretar
- Ay, no se, suena doloroso
- Pues la primera vez si, pero con el tiempo, tu cosita se adapta y en lugar de doler se siente mas rico
- ¿En serio?
- Si, y pues eres mi novia y quiero que nos unamos
- No se, me da miedo
- No te preocupes, sera algo rapido y tendre cuidado, ademas, compre algo que ayudara
- ¿Qué?
Me levante y saque un gel de mi cajón y se lo mostré:
- Huele rico, como a fresas
- Si, es un gel, ayuda a que entre mejor y te duela menos
- ¿En verdad?
- Si, pense en eso, y quiero que hagamos esto juntos
- ¿Ya has hecho esto antes?
- No, tu eres la primera, la única, por eso es especial
Mentí descaradamente y ella no replicó:
- Bueno, está bien, eres mi novio y los novios hacen eso ¿No?
- Asi es mi amor, es la muestra máxima de amor
- Bien, pero prometeme que será bonito
- Así será mi amor. Oye, solo tengo una pregunta
- Si
- ¿Alguna vez te ha salido sangre de tu conchita?
- No ¿Porque?
- Nadamas, bien ahora relájate
Oír su respuesta no me relajo del todo, sabía que a su edad sería raro que pudiera quedar preñada, pero eran más mis ganas de llenarla con mi semen que en ese momento no me importó el riesgo. Comencé a untar el gel en tu pequeña y ya húmeda conchita, estaba temblando de la emoción mientras ella se volvía a retorcer por la sensación que le producía mis caricias de mis dedos. Coloque bastante y después, coloque una de mis almohadas bajo su cadera con el propósito de acomodarnos mejor. Me unte gel en mi pene y me acomode en la mejor posición para el acto.
No me apresure, comencé con rozar mi glande entre sus labios dándome una visión que me generaba extrema excitación, mi punta sobresalía en tamaño, pensé en detenerme por las dimensiones, pero el deseo ya gobernaba mi mente, entonces finalmente no me detuve:
- Bien bebe, aqui voy
- Si
Me dijo suspirando. Comencé a empujar mi pene para abrirse paso en su cavidad, simplemente eso ya era la mejor sensación de mi vida, se sentia san suave, apretado, caliente, y mientras avanzaba, la veía recostada con su cabeza de lado cerrando los ojos y apretando las cobijas con sus manos. Era una imagen hermosa, su piel suave, su figura fina, sus pequeños pechos en crecimiento, no podía creer que me estaba follando una cosa así.
Comencé despacio y al principio no existieron quejas, pero al toparme con el límite, sabia que debia ser mas presion y con ello, causar dolor y ella comenzaba a manifestarlo:
- Perdona mi amor, se que te duele, pero se pasará
- Ay, Andy, si, me esta doliendo
- Resiste
Fui sutil, pero entiendo que tendría que aplicar presión por lo que tome una decisión, tape la boca de Rosita quien inmediatamente intentó quitarla:
- Mi amor, perdoname, dare un ultimo y fuerte empujón, te prometo que el dolor pasara y sentirás diferente
Ella quiso decir algo pero no la deje, tome aire y concentre mi fuerza en un solo movimiento que no resultó a la primera ni a la segunda, fue al tercer intento, uno largo donde presione que logre atravesar la barrera que me conteina, ese movimiento me dio escalofríos porque sentí como rompi algo. En cambio, Rosita se retorció y gimoteo con la boca aun tapada y cuando por fin logre entrar, las lágrimas salieron de sus ojos:
- Lo siento mi amor, ya paso
Rosita permaneció inmovil, yo observe que tanto introduje de mi en ella y quedé sorprendido al notar que mi pene aun tenía una porción afuera. Podía sentir el tope de la profundidad de ella, y aun así, mi pene estaba parcialmente fuera. Debo decir que mi miembro no es tan grande, unos 14 centímetros en erección, pero destaca que si tengo grosor, o eso alguna vez me dijo una de mis ex novias.
Estuvimos en silencio y quietos por unos minutos, respirando agitados y en particular yo me sentía preocupado, y más aún al ver cómo salía sangre de su vagina. Aunque esperaba algo así, no dejo de asustarme, nunca había estrenado, y ahora, tratándose de una niña de nueve años, mis alarmas estaban encendidas.
Por la posición, me sentía cansado y libere su boca, ella sollozó un poco:
- Me duele, me duele mucho
- Perdon mi amor
- Ya no te quiero, sentí que se rompió algo
- No te preocupes mi niña, el dolor va a pasar pronto, se que te acostumbraras y te gustara. Además, es algo natural que pasa
- No es cierto
- Temo que si, todas las mujeres sienten eso
- Ya sacalo
- No puedo, te va a doler más
- No, ya no quiero que me duela
- Mira, lo intentare de poquito en poquito
- Si
Comencé a moverme sutilmente, pero solo para deslizar un poco hacia afuera, apenas unos milímetros, luego los volvía a meter. Fui aumentando la dimensión poco a poco y ella iba transformando los quejidos en gemidos:
- Ya está pasando el dolor ¿Verdad?
- Si, un poco
- Te dije que pasaría
- Si, pero me dolió mucho
- Por eso es una prueba de amor, y hoy me demostraste que me amas, y por eso también te amo
- ¿En serio?
- Si
- Bueno, entonces creo, creo que esta bien, ademas, estoy empezando a sentir rico
- Eso es bueno
No me acelere, seguí mi ritmo poco a poco, hasta que sus gemidos fueran más constantes y eso pasó en poco tiempo:
- Ah, siento rico, si
- ¿Te gusta?
- Si, ah, me gusta, siento cosquillas como cuando me chupas
- Que bueno mi amor, te dije que te gustaria
- ah, ah, sigue
- Si mi reina
En poco tiempo me volvi un caballo desbocado, ambos gemiamos y yo me sentia en el paraiso follando a una niña virgen, era el mejor sexo de mi vida y ella parecia haberse entregado a mi finalmente:
- Te amo Rosita
- Te amo, ay ah, si ah
- Eres tan hermosa, es increible que tengamos sexo
- ah, ah, asi se llama esto
- Si, se llama asi, aunque tambien se dice coger o follar
- Ah, ah uff, ah
- Mi niña, dime que te gusta que te coja
- Ah, ay ah, si si, me gusta que me cojas
- Ah, eso, me gusta, ya casi, ya casi
- ¿Ya casi que?, ah
- Ya casi me vengo, aaaaaaa
- ¿queeeee? ahaaaaa
Ambos explotamos de placer cuando disparé mi semen dentro de ella. Ese orgasmo fue el mejor que había tenido jamás en la vida, apreté sus nalgas inconscientemente mientras miraba al techo soltando un gruñido, ella encorvó la espalda quedando inmovil y tiesa. Fue algo de otro mundo, eyacule salvajemente, sentí como inundaba su interior.
Estuvimos inmóviles varios segundos, yo miraba su carita sonrojada mientras ella recuperaba la conciencia, me incliné un poco y besé sus labios, después, salí de ella y dejé caer a su lado. De su conchita brotaba mucho de mi semen, aun con rastros de sangre.
La fatiga nos hizo dormir por un periodo corto, después reaccionamos:
- ¿Cómo te sientes mi pequeño tesoro?
- Bien
- Eso fue especial ¿No?
- Si, senti muy rico
- Yo también
- Andy ¿Echaste tu lechita dentro de mi cosita?
- Si
- Se siente calientito y creo que fue mucho, siento como sale
Me incliné a mirar mi obra y en efecto, una gran cantidad de semen aun seguía brotando, la mire y sonreí:
- Si, me sacaste bastante
- Pude sentirlo, sentí rico, tambien senti como sus bolas chocaban contra mi colita
- Es verdad, rebotaban en tu lindo culito
- ¿Culito?
- Si
- Bueno, ¿qué hacemos ahora?
- Pues podemos seguir así, aún faltan horas para que te vayas
Me recosté a su lado, la abracé de nuevo y la besé.
Después de un rato, volví a cargar energía, me puse intenso recorriendo con mis manos todo su cuerpo, era maravilloso sentir su delicada figura. La mire mientras mi mano derecha pellizcaba su pecho:
- Mi amor, ya quiero hacerlo otra vez ¿Qué opinas?
- Si
Ella instintivamente separó sus piernas:
- Buena niña
Me acomode de nuevo en sus piernas y comencé a penetrarla por segunda vez. Ahora fue menos complicado, ayudó que mi pene no estaba tan erecto como la primera vez, ayudó que aún quedaban fluidos y ayudó que ya estaba estrenada.
Con suavidad metí mi pene dentro de su pequeña y rojiza rajita, los gemidos aparecieron de nuevo y comencé a bombear lentamente.
El cuarto se llenó de sus gemidos, y yo le ordenaba que me dijera lo mucho que le gustaba que la cojiera:
- Dime que te gusta que te coja
- Me gusta que me cojas ahaa
- Dime que eres mía
- Soy tuya Andy
- Dime que tu conchita es mia para que te folle y que eres mi zorrita
- Soy tu zorrita, mi conchita es tuya ay, ah
La segunda cogida fue más fluida y ambos disfrutamos, no podía creer lo rápido que se familiariza una niña de nueve. Cuando estaba por venirme le hable de nuevo:
- Ya me voy a venir, dime que quieres mi lechita en tu conchita
- Si, andy, si, quiero tu lechita, hechame tu lechita ah
Con un gruñido tuve mi segunda eyaculación dentro de ella, fue una sensación tan placentera como la primera, sentí mi semen dispararse dentro de ella, como mi pene palpitaba y mis piernas perdían fuerza.
De nuevo habías hecho el amor, y fue maravilloso.
Una vez más nos quedamos acostados y abrazados pero ahora no dormimos, solo comenzamos a platicar y mientras lo hacíamos, seguía acariciando su piel:
- Te amo
- Yo tambien te amo
Asi finalizo nuestro primer dia de sexo.

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