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Dominación Hombres, Heterosexual

Ayudando a mi pequeña vecina IV

Un giro inesperado en esta aventura.
Los días siguientes, cuando iba a estudiar, dedicamos un tiempo al estudio, luego, le mostraba porno a Rosita para probar distintas posiciones. Recuerdo como al tercer dia, la puse de perrito, ver su culito vulnerable disponible para mi me hizo querer follarle el ano, pero decidí aguantar:

 

  • ¿Está bien así?
  • Si, me gusta como se ve tu colita. Tienes un bonito trasero mi amor
  • Jeje gracias

 

Cuando la tomé por la cintura, mis manos podían cubrir la circunferencia casi por completo. Ella se me entregaba a mi muy fácilmente, incluso hubo días en los que ya era ella quien me pedía que la follara, y lo hacía. No todo el tiempo me venía dentro de ella, en ocasiones me venía en su carita o en su boca. Al principio le parecía un poco desagradable, pero con el tiempo aprendió a ser sumisa. También probamos cosas, como amarrarse o disfraces. 

 

Lamentablemente las vacaciones terminaron y con eso, también los encuentros se hicieron más difíciles pero también más excitantes, pues cuando nos veiamos por alguna celebración, nos escondimos para coger, o un par de veces fui por ella a la escuela y nos refugiamos en un parque para hacerlo.

 

No había sospechas, pero siempre venía un comentario, “¿porque no tienes novia andy?” Esos comentarios solían venir de familia o conocidos. Por otro lado, su madre no sospechaba nada, incluso me agradecia por lo cercano que era con ella, y entonces, surgió la idea: 

 

  • Si, por mi no hay problema, puede ir a mi casa en la tarde para estudiar cuando necesite

 

La idea nació porque la mamá de Rosita decía que sus tareas eran cada vez más difíciles y se le dificulta poder ayudarle, el hecho de que le ayudará, no solo servía para el aprovechamiento académico de ella, sino que su mamá tenía un pendiente menos al volver a casa.

 

Así pasamos un par de años, mientras veía como el busto de Rosita tomaba forma, y su vagina, la cual ya tenía labios más hinchados y expuestos, se adornaban con el vello que aparece con la edad, aunque al final me encargaba de depilar.

 

Una tarde, Rosita llego preocupada y menciono que no tenia ganas de sexo, ya entonces tenia 11 años:

 

  • ¿Qué pasa mi amor?
  • Es que no me siento comida
  • ¿Por qué?
  • Es que, ya tengo mi periodo, llego hoy en la mañana, durante la escuela
  • Ay caray, ¿Que paso?
  • Pues me comencé a sentir mal, me dolía la barriga y fui al baño, cuando me senté en el inodoro, note unas gotitas de sangre
  • Entiendo, pero no te preocupes, si no tienes ganas entonces no
  • Es que si quiero, pero que tal si no te gusta, además, me da miedo, porque entonces podré quedar embarazada
  • No, nada de eso bebe, no te quedaras embarazada, si lo hacemos en ciertos días
  • Si, en la escuela nos explicaron eso, son solo unos días los fértiles
  • Exacto
  • Pero si tenemos ganas uno de esos días
  • Pues nos aguantamos, o, podemos hacer otra cosa
  • ¿Qué cosa?
  • Recuerda que no solo tu vaginita es tu unico orificio
  • ¿Hablas de mi culito?
  • Si, ese mero
  • ay, no se
  • Andale amor

 

Abrace a Rosita y le besa una mejilla:

 

  • Verás que te va a gustar, además, no sabes como lo deseo
  • ¿Por qué?
  • No lo se, pero desde nuestra primera vez, siempre quise penetrar tu culito, podemos intentarlo
  • Pero ¿Se siente bien?
  • Si, pero se debe hacer con mucho tacto
  • Bueno

 

Entonces la besé y comencé a desnudarla, luego vinieron las caricias, podía sentir su excitación pero también sus nervios, la lleve a mi cama y comencé a besar su cuerpo y luego comence a penetrar su vaginita, notando que efectivamente, ya habia rastros de menstruación. Tuve suerte de que pasó una semana sin que nos viéramos, pues pude haber preñado.

 

Cuando alcanzó su segundo orgasmo, le di la vuelta y la puse de perrito, luego tome un poco del gel lubricante que tenía:

  • ¿Vas a meterlo en mi culito?
  • Si mi amor
  • uff, bueno
  • Tu relajate corazón

 

Comencé a untar el gel y con una mano acariciaba su conchita, ya tenía ubicado su clítoris perfectamente y ella comenzó a gemir y arquear la espalda, yo mientras, comencé a inspeccionar su esfínter apretado. Era un agujerito muy pequeño y hermoso, y las nalguitas de Rosita, hacían que fuera una chulada de culo:

 

  • Tienes una colita hermosa, no tienes idea de cómo he deseado esto
  • Ah ¿si?
  • Si, y te aseguro que te va a gustar. Ahorita iré poco a poco, dilatando con mi dedo mi amor

 

Comencé a meter mi dedo meñique, pude sentir la resistencia de su esfínter, pero poco a poco fue cediendo:

 

  • ¿Cómo te sientes?
  • Duele, poquito, pero es incomodo tambien
  • Si, pero veras que pasa pronto

 

Tarde un poco, pero logré introducir mi dedo meñique, luego lo cambié al índice y finalmente al mayor. Los quejidos de Rosita se transformaron en gemidos, ella arqueaba la espalda y empujaba su culito hacia mi mano:

 

  • ¿Vez? Ya estás sintiendo mejor
  • Si, se siente rico mi culito
  • Que bueno, ahora, va lo mejor

 

Me acomode detrás de ella y dirigí mi pene hacia su ano. Comencé a forzar la entrada. Costo tiempo y esfuerzo pero pude avanzar hacia dentro. Lo apretado de su ano era extraordinario, y la mejor parte fue poder ver como hundida casi por completo mi pene mientras ella gemía y abrazaba la almohada:

 

  • Ah, que rico me aprieta tu culito
  • Si, se siente apretado
  • Uff, me encanta mi amor
  • A mi tambien, ah, ah

 

Comencé a bombear con normalidad y el sonido que hacía el vacío que llenaba con mi pene era espectacular, además, de su vagina comenzaba a salir sonidos como si se desinfla. El momento fue mágico, ya quería venirme, pero resistí hasta hacerle gemir de placer varias veces a Rosita. El sexo anal era un exito y ella se me entregaba como una perrita:

 

  • Si, cogeme Andy, me encanta
  • Claro que si mia amor, tu culito es lo maximo
  • Es tuyo mi culito, ah ah, siento tus huevos rebotar en mi conchita

 

El clímax llegó y con eso, una potente carga de semen vino, pero ahora su ano era quien se adueñaba de ello. Cuando me termine de vaciar, le di unas nalgadas en su trasero y salí de ahí lentamente. Ese mismo movimiento la hizo gemir y caer rendida, yo la acompañe y quede a su lado.

 

Esa tarde volvimos a repetir, y recuerdo que la mandé a casa con mi semen dentro.

 

Al dia siguiente desperte y pense que ese dia seria algo normal, sin embargo, por la tarde, al llegar rosita, me miró con unos ojos tristes, parecía haber llorado esa noche:

 

  • ¿Que paso amor?
  • Sniff, sniff
  • ¿Todo bien?
  • No, paso algo malo
  • A ver dime, pasa y cuéntame

 

Rosita se acomodo en el sofá dejando su mochila a lado:

 

  • Me estás asustando, ¿Qué pasa?
  • Mi mama, mi mama ya sabe lo que hacemos
  • ¿Qué? no entiendo
  • Mi mama sabe que hacemos el amor

 

Cuando dijo eso, me desplome en mi silla, pensé que era el fin, quería desaparecer de este mundo, el miedo me consumía:

 

  • Pero ¿cómo? ¿que paso?
  • Pues, anoche
  • ¿Qué pasó anoche?
  • Durante la noche, tuve un accidente, no tuve la precaución de usar una toallita sanitaria
  • Ah caray, ¿Y luego?
  • Me levanté para ir al baño a limpiarme, pero mi mamá estaba despierta y me noto salir de mi habitación. Cuando me vio y vio la sangre fue a abrazarme, me dijo “no te preocupes, no pasa nada” yo me disculpe por ensuciar todo. Ella no me regaño, tomo las cobijas y las cambio, pero despues, me llevo al baño a asearme
  • ¿Y?
  • Ella entró conmigo, entonces dice que sintió un olor raro y me dijo que me iba a examinar
  • Oh mierda
  • Entonces me dijo “Rosa, ¿qué es esto?” tocó con su dedo mi entrepierna y raspo un poco, “esto es semen, ¿Que chingados?” y miro mi vagina y culo, “no mames Rosa, ya andas de puta tan pronto” yo lo negué pero ella dijo “no me engañas pendeja, esto es semen, y luego mira tu ano, está dilatado, tu cola está manchada, y además, ¿Porque mierdas tienes la vagina depilada?”
  • No puede ser
  • Después me hizo sentarme en la tapa de la taza y abrió mis piernas y comenzó a tocar mi vagina. “no bueno, pero si tu puchita ya está bien marcada, mira nadamas, parece que cojes a cada rato.”
  • Carajo, ¿Y qué más dijo?
  • Pues miro y se puso a llorar, luego me miró a los ojos “¿Desde cuándo pendeja? ¿Con quien?” No le respondí aunque me amenazó y me dio una cachetada. Entonces me miró y dijo “Fue Andy ¿Verdad?”
  • Puta madre
  • Yo lo negué rápidamente pero me dio otra cachetada “no digas mamadas, ¿quién más puede ser? ya solita te delataste. Dime la verdad, ¿Desde cuando? ¿Él te obliga? ¿Te amenazó?”
  • Mierda, ¿qué le dijiste?
  • No le dije nada, pero ella dijo “bueno, de cualquier modo, veo que le agarraste el gusto y hasta el culo le das. Pero va a ver el cabrón, mañana se las verá”

 

Al oír eso, sentí como el aire me faltaba, sentía que todo se había perdido. Solo pude calmarme un poco para abrazar a Rosita, pues en el fondo, estaba enamorado y quería que estuviera bien. Ella lloró y yo traté de consolarla y hacerme el fuerte, aunque solo miraba la puerta esperando a que las autoridades llegaran:

 

  • Tranquila, no pasa nada, yo hablaré con ella
  • Pero esta muy enojada
  • Si, pero no pienses en eso, yo me haré responsable

 

En el fondo, me cagaba de miedo, pero algo me dejo pensando:

 

  • Oye, pero dime ¿qué haces aquí?
  • ¿Como que hago aqui?
  • Si, ¿Tu mamá no te dijo que no vinieras?
  • No
  • Eso es raro
  • ¿Por qué?
  • Porque te hubiera dicho que no querría que vinieras
  • No lo se, no entiendo

Ella no entendía, pero yo sí. Si su madre iba a tomar cartas en el asunto, no hubiera ido a trabajar siquiera, ella en la madrugada hubiera ido con la autoridad a mi casa. Aun así sentí miedo.

 

Finalmente, pensando en lo peor, mire a Rosita y la trate de calmar, la bese de nuevo y la lleve a mi cuarto para hacer el amor con ella por última vez.

 

Después de esa tarde, nos bañamos y la lleve a su casa, su mamá no estaba, eso me dio mala espina. Camino a casa, pensaba en mis opciones, el pánico era dueño de mi.

 

Cuando llegue a mi hogar, en la puerta ya me estaba esperando la mama de Rosita, se encontraba sola y por supuesto venía con cara de pocos amigos:

 

  • Buenas noches señora Blanca
  • ¿Qué tienen de buenas Andrés?

 

Su respuesta seria me hizo saber que tenia que tomar en serio las cosas:

 

  • Si, de acuerdo. Supongo que ha venido a tratar conmigo algo
  • Si, así es. Supones bien
  • De acuerdo, no tiene caso darle vueltas. Por favor pase

 

Abrí mi puerta y la hice pasar. Ella entró seria y tomó asiento en mi sala, la tensión se sentía en el aire, aun así, fui cortés y le ofrecí algo de tomar:

 

  • ¿Te gusta tomar algo?
  • No, gracias

 

Tome asiento también yo y la mire:

 

  • De acuerdo, dígame
  • Sabes bien porque estoy aquí
  • Si, creo que si, y si es por Rosita, no pienso negar nada
  • Vaya, al menos no te escondes o inventas cosas
  • ¿Con qué propósito? Dígame ahora, ¿Qué quiere hablar?

 

Blanca frunció el ceño, se veía agotada, pero no tenía expresión de agresividad, sin embargo  su seriedad era tremenda, parecía mayor a lo que su edad dictaba, aún llevaba parte del uniforme de su trabajo puesto. Después sus suspiro y me miró:

 

  • Sin rodeos, quiero saber ¿Desde cuando?
  • Más de un año
  • ¿La obligaste, la violaste?
  • No
  • No te creo
  • Mire, quizás no quiera oír los detalles, pero seré honesto y profundo, no la obligue, tampoco ella lo provocó. Me deje llevar, pero incluso así, busque hacerlo de la manera menos violenta o agresiva posible. Simplemente, poco a poco trabaje

 

Ella me miró detenidamente, mientras yo no paraba de hablar:

 

  • Comenzamos con juegos o roces accidentales, un par de comentarios. Ella no sabía, no puedo decir que no quería, pero tampoco es que ella lo deseara, simplemente la lleve hasta esa posición, poco a poco
  • Menos mal, al menos tienes los pantalones para aceptar que fue tu culpa
  • Si, es cien por ciento mi culpa. ¿Ahora que?
  • No estoy segura, aún, no puede ser que no la hayas lastimado

 

Solté un suspiro y despues la mire:

 

  • Sabe bien que la primera vez no siempre es fácil para una mujer, más para una niña como Rosita cuya vagina aun es pequeña y no desarrolla
  • Lo sé, y vaya que desarrollaste a mi hija. No podía creerlo cuando la vi. Aun así, no estoy convencida del todo
  • Bueno, esta bien

 

Me levante, fui a mi cuarto y volví con mi tablet, tenia la galería abierta y busque el video de nuestro primer encuentro:

 

  • Se que no será de su agrado, pero podra ver como fue
  • Eres un enfermo, ¿Como pudiste grabar algo así?
  • Si, lo acepto, no estoy bien de mi cabeza, pero compruebe cómo fue la cosa o creame

 

Ella me miró seria y después tomó la tablet. Mientras ella miraba, podía oír como se repetía aquel momento, aunque fue mágico para mi, ahora se sentía crudo. Miré a Blanca y una lágrima salió de sus ojos, después pausó el video y con una calma que no esperaba dejó la tablet a un lado. Ahora, había un silencio incomodo, despues se seco sus lagrimas:

 

  • Lo siento, de verdad lo siento, se que no está bien, y solo puedo decirle que en verdad amo a su hija. Se que estoy mal, pero créame que lo que menos quiero es que Rosita sufra

 

Ella suspiro y me miró, con un rostro más calmado y sereno:

 

  • Entiendo, al menos ahora sé que por lo menos no sufrió violencia, aunque sí fue manipulada, sin embargo, ay santo cielo, no se que pensar
  • Señora, dígame, ¿Porque aun sigo libre?¿Porque aún no hay autoridades detrás de mí? Incluso, dejó hoy sola a Rosita y le permitió volver. No lo entiendo

 

Ella se tapó la cara y después se recompuso, más vulnerable:

 

  • No estoy segura, en la madrugada quería llamar a la autoridad, sentí mucha rabia, pero algunos pensamientos me detuvieron
  • ¿Como cuales?
  • Mmm, primero, no quiero un escándalo, sería algo terrible que esto se volviera un chisme, despues pense que tambien podria perder a mi hija por negligencia
  • ¿Eso contuvo su ira?
  • No
  • ¿Entonces?
  • Creo que fue algo más personal
  • Entiendo, no tiene que decirme nada

 

Ella suspiro y me miró:

 

  • Desde que Rosita viene contigo, ella ha estado más alegre en casa, incluso me ayuda con los deberes del hogar, sus calificaciones han mejorado y más aún, ella parece más madura
  • ¿Piensa que tengo que ver?

 

Ella asintió muy leve:

 

  • Creo que toda niña llega a ese momento alguna vez, en el que tiene novio, pero no todas tienen suerte. En el caso de mi hija, al menos no fue forzado, creo que lo comenzo a disfrutar como deberia ser, y no solo eso, al menos no eres un idiota mantenido, con adicciones o en malos pasos. Independientemente de tus marranadas, creo que eres buen chico

 

Yo aparté la mirada, despues volvi a mirarla con los ojos un poco rojos por las lágrimas que sentía que salían:

 

  • Trato de ser funcional. Y le confieso que nunca había tenido ideas de tener que ver con alguien tan joven. Yo mismo acepto que esta mal, y no se que me paso, pero había algo en Rosita que cambió mi mente. Ella no hizo nada repito, solo fue ella, siendo como es
  • Tienes conciencia, creo que eso es bueno también
  • Pues no mucho, porque siento culpa pero como dije, amo a su hija, y si debo pagar por eso, lo hare, solo por favor, cuidala mucho

 

Ella soltó una risa melancólica:

 

  • No te preocupes, no pienso tomar acciones legales

 

Su respuesta me dejó boquiabierto:

 

  • ¿Como dice? ¿Por qué no?
  • ¿Quieres que de verdad las tome?
  • No, pero si tengo que aceptar mi responsabilidad, cueste lo que cueste, lo haré. Claro que siento miedo, pero no me voy a esconder como un cobarde
  • En serio que no eres mal chico. Te dire que mi Rosita es afortunada después de todo
  • ¿Por qué?

 

Ella soltó un suspiro:

 

  • Nunca he hablado de esto antes, pero creo que puedo confiar en ti. Yo comencé en la sexualidad más pequeña que mi hija, a los siete, pero no fue especial, fue más crudo, cruel. Mi padre abusó de mí desde esa edad

 

Yo contuve un suspiro al oír esa confesión mientras ella seguía:

 

  • Fue una experiencia fuerte, simplemente una noche entro a mi habitación y sin más lo hizo. No hubo consideración, no hubo palabras bonitas, simplemente me usó como una muñeca. Eso no es todo, fue así durante años, y mi mamá lo sabía, pero en vez de cuidarme, me regañaba por quejarse, decía que si mi papá me quería coger, me dejara y ya. Mi papá usaba mi boca, mi vagina, mi ano, en donde fuera, y no solo eso, me compartía con mis tíos o sus amigos. Una vez tuve que soportar a nueve de ellos. Quede tan mal que no pude moverme en dos días a pesar de los azotes de mi madre
  • Lamento profundamente su historia, es terrible, de verdad eso es horrible
  • Si, por eso al menos agradezco que mi hija tuvo una suerte menos intensa. Cuando cumplí catorce, quedé embarazada de mi propio padre, fue ahí cuando concebí a Rosita. Apenas cumplio cuatro, decidi irme de ese lugar para siempre, queria que mi Rosita se salvara de ese infierno
  • Comprendo, y yo la he cagado
  • No esto segura, al menos tenia mas edad que yo y no vivio las porquerias que me hicieron a mi

 

De nuevo hubo un silencio, ambos nos quedamos callados, después, solo atine a comentar algo:

 

  • Entonces, usted apenas tiene 25 ¿Verdad?
  • Si
  • Somos de la edad, aunque mi vida ha sido más privilegiada. Pero bueno ¿Ahora que pasara? ¿Podré seguir viendo a Rosita? ¿Seguirá todo igual? ¿La alejara de mi?
  • No sé, de verdad no se que hacer. No me parece bien permitir esto, pero tampoco quiero un escándalo y tampoco quiero que mi hija se vea afectada

 

En ese punto, Blanca se veía abrumada y vulnerable, su furia fue reemplazada por confusión, por primera vez noté muchas cosas que no vi en un inicio. Blanca era más joven de lo que creía, estaba cercana a mi edad según mis cuentas, luego su aspecto, era muy parecida a su hija, solo que ella ya era más madura, la lucha de ser madre soltera la hacía lucir mayor a su edad, aun así, me pareció linda.

 

Ya me sentía mas tranquilo, mas lucido y de alguna manera, sentía que la situación estaba bajo control. Me levanté de mi lugar y fui a la cocina para volver con una taza de té y un sándwich que tenía preparado para solo meter al microondas:

 

  • Tome, seguro que no ha comido por todo esto
  • Jeje, eres muy amable, gracias
  • No tiene que agradecer

 

Me retire de nuevo a la cocina y volví con una taza de café y unas galletas para acompañar a Blanca:

 

  • Espero le guste, no soy bueno preparando alimentos
  • eres muy amable, y no te preocupes, esta bueno el sandwich, me hacía falta comer algo
  • Entiendo, debió ser difícil para usted en el trabajo

 

Ambos comíamos en silencio, pero unos minutos después Blanca me esbozó una sonrisa:

 

  • Puedes llamarme Blanca, no seas tan modesto, me haces sentir vieja
  • Es solo por respeto
  • Pero somos de la misma edad, creo que podemos tener confianza
  • ¿Usted cree? Después de todo este embrollo
  • Y de nuevo con tu formalidad. ¿Sabes? viendolo bien, eres un buen chico, ¿Porque no habíamos conversado antes?
  • No lo sé, la verdad

 

Se hizo un poco el pelo de lado y se acomodó más en el sofá. Parecía que hablar de otra cosa que no fuera Rosita ayudaba un poco:

 

  • Bueno, quizá no te llamó la atención hablar conmigo, después de todo, la forma en la que me arreglo, y siendo mamá soltera, que podría tener de llamativo
  • No digas eso, Blanca, simplemente digamos que no soy una persona lanzada, pero es eso
  • Si, entiendo, aun asi, quiza pudimos conversar antes

 

Sorbimos nuestras bebidas y seguimos la charla:

 

  • De hecho, espero no ser indiscreto, pero dime ¿No intento salir con alguien? ¿Alguna vez le propusieron salir?
  • Jaja, si, un par de veces, pero tenía miedo, no me sentia comoda, ademas, con mi aspecto, no llamo la atencion de algun “buen partido”
  • Pero usted es linda, solo un par de toques y podría conseguir a cualquier hombre, después de todo, de un lado Rosita saco la belleza
  • Jaja, ¿Tu crees?
  • Si
  • ¿Sabes? Esto se siente raro, conversamos como dos adultos, pero en teoría ya eres mi yerno
  • Si, creo que es algo extraño
  • Así lo creo, pero insisto, mi hija encontró un buen chico, mejor ella me gano

 

Yo negué con la cabeza:

 

  • Creo que si te interesa, podrias conseguir a alguien, aun esta en buen tiempo
  • No lo se, no hay muchos “Andys” en el mundo

 

Ambos nos miramos fijamente, comencé a sentir ahora otro tipo de tensión, una que jamás hubiese esperado, entonces vi su taza vacía y decidí tomarla, entonces ella también, fue algo que no coordinado hubiera sido posible, eso provocó que nuestras manos quedaran juntas. Nos miramos a los ojos una vez más y ambos pegamos nuestros rostros y unimos nuestros labios.

 

Los besos se fueron intensificando, mis manos, recorrían su espalda mientras ella agarraba mi nuca, después bajé al cuello donde besaba mientras mi mano comenzaba a desabrochar los botones de su blusa la cual comprimía sus pechos. La forma de su escote era erotica, su busto era generoso y estaba cubierto con una lenceria de color azul cielo. Continuaba besando y desabrochando mientras ella gemía:

 

  • Ah, Andy, nunca me habian besado asi, sigue, sigue, asi como besas a mi niña

 

En mi cabeza se formó una excitación retorcida alimentada por la idea de que ahora la madre de mi caramelito se me entregaba. Libere a Blanca de su blusa y después de su sostén. Ella tenía unos pechos redondos bien formados, con unos pezones que ya estaban erectos, era la clase de busto que me gustaba. Ella sacó mi playera y yo me liberé de mis pantalones rápidamente junto a mi bóxer, liberando mi pene erecto. Ella comenzo a besar mi pecho y bajo rapidamente hacia mi pene el cual comenzó a lamer y luego chupar:

 

  • Mmm, que rica la tienes, ¿Como hiciste para que entrara en mi hija?
  • Solo paciencia

 

Los ruidos que hacía eran eroticos, me hacía sentir un placer intenso, luego la mire y le pregunté:

 

  • Blanca, ¿desde cuando no ha estado con un hombre? lo haces increible
  • glup, glup, desde poco antes de salirme con Rosita de mi casa, mi padre fue el último con el que estuve
  • Ah, ya veo

 

Después de la felación, la recosté en el sofá y comencé a sacar su falda y después su panti, el cual combinaba con su brasier, la vista era maravillosa, aunque no me agrado tanto que tuviera vello, igual su sexualidad era embriagante. Me coloque encima de ella y acomode mi punta en su entrada:

 

  • Si Andy, ahora follame a mi, si quieres dime Rosita, no me importa, solo cojeme
  • ¿Veo que ya le urgía? la atendere con mucho gusto

 

Entre en su vagina sin mayor dificultad, se sentía apretadita y húmeda, podía sentir como me presionaba y succionaba con tremenda urgencia. Cuando comencé a mover mi cadera, el sonido de aplausos se comenzó a oír y con ellos los gemidos:

 

  • Ah, ah, ah, si, que rico, si, si, ojala mis padres o mis tios cogieran como tu

 

Blanca era una mujer hermosa y sexy, delgada, vientre plano, con pocas señas de maternidad, sus pechos se alzaban por su tamaño a pesar de estar recostada. Ella clavaba las uñas en mi espalda mientras yo seguía.

 

Pasaron varios minutos, de su interior escurren sus líquidos de manera abundante, el corazón me latía a mil y sin embargo no podía terminar, entonces ella tomó la iniciativa y se dio la vuelta poniéndose en cuatro. Ver como ahora la madre de Rosita se me entregaba me generó una sensación placentera. Entre por detrás y comencé a follar con todas mis energías mientras apretaba sus nalgas paraditas y redonditas. Solté unas nalgadas y ella solo soltaba más gemidos.

 

Finalmente, ambos alcanzamos el clímax, me vacié dentro haciendo que arqueara la espalda y soltara un gruñido mudo. Sali pero ella permaneció en cuatro:

 

  • Mira Andy, como salen tus mecos de mi puchita
  • Uff, es una vista increible
  • Dime ¿Asi miras a mi niña cuando la cojes?¿Te gusta ver como sale tu semen de tu pequeña conchita?
  • Si
  • ¿Y también de su anito?
  • Así es

 

Ella se giró y me dio un beso apasionado, después los dos caímos tendidos.

 

No duramos así mucho, pues tenía que volver a casa. Nos vestimos y la acompañé hasta su casa.

 

Esa noche pude dormir tranquilo, aunque no vi a Rosita. Me preguntaba que pasaría de ahora en adelante.

 

Al día siguiente, como cualquier día, Rosita apareció en la puerta de nuevo, con una actitud más calmada. Me contó que habló con su madre, que ella se disculpó por los insultos y por las cachetadas que le dio. Le comento que tenía permiso de ella para seguir haciendo lo que haciamos, pero que tuvieramos cuidado pues ella es aun joven para quedar embarazada.

 

Esa tarde, celebramos como se debe, con sexo.

3 Lecturas/19 septiembre, 2026/0 Comentarios/por Hades_019
Etiquetas: amigos, anal, madre, madura, mama, mayor, sexo, vacaciones
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