Cómo me enseñó mi papá a limpiarle el culo con mi lengua
Mi papá me enseñó a limpiar su culo sudado con mi boquita desde muy chiquito .
Cómo he platicado en otros relatos, los hombres de mi familia siempre hemos sido muy cachondos. Por ejemplo, todos teníamos juegos sexuales con nuestra perrita mascota de la familia, y nos encanta ver porno y grabarnos teniendo sexo. Pero está historia, es sobre como mi papá me enseñó a limpiarle el ano con mi boquita cuando era un niñito. Resulta que como es costumbre en algunas familias, desde que era muy chiquito me bañaba junto con mi papá o mi mamá, pero el cuerpo se mi papá me causaba una fascinación cabrona. Ver su verga gorda, prieta y peluda me encantaba, cada que podía la agarraba con «inocencia» y amaba jugar con sus pelos diciéndole «mi mamá también tiene pelos, pero no tiene esa cosa tan grande como tú». En ese momento no lo entendía pero eso ponía caliente a mi papá, porque siempre me decía que lo más importante era lavarnos el culito mientras él con sus manos tallaba mi agujerito y mis nalguitas. Eso me daba muchas cosquillas y amaba que lo hiciera. Pero un día, me dijo «te voy a enseñar otra manera de limpiar la colita, pero es algo que solo se puede hacer entre hombres, así que no le digas a tu mamá». Y abriendo mis nalguitas metió su lengua en mi ano bajo el agua d la regadera. No sé cómo explicarlo, pero sin que él me lo dijera yo sabía que era algo más allá de limpiar mi cuerpo, y además me volvía loco sentirlo. Luego de que él estuvo un rato lamiendome, yo mismo le pedí hacerle lo mismo, así que volteandose se abrió su par de hermosas nalgas y me enseñó su hoyito igual de peludo que su pito y yo clavé mi lengua entre su raya del culo. Cómo habíamos abierto la regadera no tenía mucho sabor pero disfruté hacerlo. Así lo hicimos por mucho tiempo hasta que un día me dijo «esto de limpiarnos el culo luego de abrir la regadera no tiene mucho sentido. El caso es limpiarlo con la lengua cuando esté en verdad sucio. En cuanto nos quitemos los calzones. Y tú vas a empezar conmigo». Recuerdo que se quitó su trusa y abrió la regadera pero no entró en ella. Subió una pierna a la taza del baño y me dijo «ahora sí, limpialo». Recordar ese delicioso aroma a culo de hombre sudado me pone súper cachondo ahora mismo. Yo sentí un olor fuerte, rico. Solíamos bañarnos en las mañanas y supongo que ese era el sabor y olor de todos sus pedos nocturnos y el sudor del día anterior. No me molestó, al contrario. Me gustó mucho el olor, el sabor y los residuos que estaban en sus pelitos del ano. Él normalmente dejaba su calzon manchado y ahora eso estaba quedando en toda mi carita y yo lo amaba. Todos los días esperaba el momento de limpiar la colita de mi papá y entré más sudada y olorosa estaba, más lamía entre sus nalgotas. Así lo hicimos por varios años hasta que por mi edad ya no era normal bañarme con él. Pero de vez en cuando encontraba un momento de privacidad para poner su culo en mi cara y yo limpiarlo hasta dejarlo reluciente. Luego de ese tiempo, él dejó de pedírmelo y nunca supe por qué. Pero cada día extraño ese aroma y ese sabor, y ahora solo me conformo con oler sus calzones con rajita de canela y apestosos a miados y sudor. Me he hecho las mejores chaquetas recordando esos años y siempre espero que en algún momento vuelva a poner sus nalgas en mi cara para poder saborearlas como cuando era un niño de 6 años.



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