Conexión 2
La cita pactada.
Capítulo 2
La semana siguiente fue un torbellino de emociones encontradas para Marco. Durante el día, era el mismo padre devoto, pero ahora cada mirada a su hijo estaba teñ el secreto que guardaba. Veía a Rafita correr por el parque y no podía evitar imaginar cómo reaccionaría mattewbaby2 al ver esa energía pura. La emoción secreta se había convertido en una droga, y necesitaba otra dosis.
Esa noche, después de bañar a Rafita y acostarlo, Marco se sentó frente al monitor con una determinación que le helaba la sangre. Sabía que estaba cruzando un umbral del que no podría regresar. Con las manos temblando, abrió la carpeta de fotos de su teléfono, aquella que guardaba los momentos más íntimos y cotidianos. Encontró una que había tomado esa misma tarde: Rafita, recién salido del baño, con una toalla pequeña enrollada alrededor de su cintura y el pelo húmedo y despeinado. La toalla se había deslizado un poco, revelando la curva de su cadera y el comienzo de su pequeño trasero, cubierto solo por el borde de un calzoncito azul con pequeños dinosaurios. La imagen era inocente, pero en la mente de Marco, cargada de una nueva y oscura intención.
La subió al chat.
mattewbaby2: ¿PadreLobo? Estaba esperando tu mensaje.
Marco no escribió nada. Simplemente envió la foto.
Hubo un silencio que pareció una eternidad. Marco se mordió el labio, el corazón martilleando contra sus costillas. ¿Y si lo rechazaba? ¿Y si lo llamaba monstruo?
mattewbaby2: …
mattewbaby2: Oh… Dios mío.
mattewbaby2: PadreLobo… es… es perfecta. Más de lo que imaginé. La curva de su cadera, la piel… es una obra de arte. Gracias. Gracias por confiar en mí.
Una oleada de alivio y euforia recorrió a Marco. Se sentía validado, visto. No era un monstruo; era un apreciador, y mattewbaby2 era su cómplice, su igual.
PadreLobo (Marco): Me alegra que te guste. Es mi favorita de esta semana.
mattewbaby2: ¿Guste? PadreLobo, es… inspiradora. Me hace pensar. Hablemos de nuestro encuentro. Ya no es un «quizás». Tenemos que hacerlo.
PadreLobo (Marco): ¿De verdad? ¿Cómo?
mattewbaby2: Piensa. ¿Cuándo tendríamos la oportunidad? ¿Cuándo Rafita estaría contigo, pero sin la interferencia de otros? El fin de semana es la opción obvia. ¿Qué haces normalmente los sábados por la tarde?
Marco pensó rápido. Los sábados por la tarde solían ser su tiempo de calidad. Iban al cine, al parque, o simplemente se quedaban en casa viendo películas y comiendo palomitas.
PadreLobo (Marco): Solemos quedarnos en casa. Vemos películas en el sofá. Es nuestro día.
mattewbaby2: Perfecto. Es el escenario ideal. ¿Vives en un edificio? ¿Hay vecinos curiosos?
PadreLobo (Marco): Es un edificio pequeño, de pocos apartamentos. La gente se mantiene en lo suyo. Nadie se mete con nadie.
mattewbaby2: Mejor imposible. Escucha, aquí está el plan. El próximo sábado, tú y Rafita hacen lo de siempre. Compran palomitas, eligen una película. Pero a una hora concreta, digamos, las cinco de la tarde, yo estaré cerca. Tú me dejas entrar. Nadie me verá.
Marco sintió un escalofrío. La conversación había saltado de la fantasía a la logística. Era real.
PadreLobo (Marco): ¿Y… y Rafita? ¿Cómo reaccionará? No te conoce.
mattewbaby2: Ese es tu papel, PadreLobo. Eres el puente. Me presentarás como un amigo tuyo, un colega de trabajo que venía a devolverte un libro o una película. Para él, solo seré un hombre amigable que se queda un rato. Los niños confían en el juicio de sus padres. Si tú estás tranquilo, él lo estará.
La lógica era retorcida, pero en su estado de embriagación emocional, Marco la encontró impecable.
PadreLobo (Marco): ¿Y… qué hacemos después? ¿Con él dormido?
mattewbaby2: No. Eso es para más adelante. El primer encuentro debe ser sobre construir confianza. Nos sentaremos en el sofá, los tres. Veremos la película. Yo me sentaré cerca de él, no demasiado. Quizás le ofrezca un poco de palomitas. Nuestros dedos podrían rozarse. Tú y yo intercambiaremos miradas, sabiendo lo que estamos compartiendo. Es el primer paso, PadreLobo. Saborear la proximidad, la energía. Sentir su calor a solo centímetros de nosotros.
Marco cerró los ojos, visualizándolo. No veía peligro. Veía una ceremonia íntima, un ritual secreto.
PadreLobo (Marco): Y si… si le gusta. Si no le asusta mi presencia.
mattewbaby2: No le asustará. Porque tú estarás allí para guiarlo. Y yo estaré allí para adorarlo. Es una simbiosis perfecta. El próximo sábado, a las cinco. Prepáralo todo. Y prepárate tú, PadreLobo. Prepárate para ver a tu hijo a través de nuevos ojos. Prepárate para compartir el tesoro más preciado del mundo.
Marco apoyó la espalda en el sillón, sintiendo el peso de la decisión. Ya no había vuelta atrás. Había un plan, una fecha, una hora. El fin de semana ya no era un momento de padre e hijo; se había convertido en el escenario de su fantasía compartida. Y por primera vez, el miedo fue completamente reemplazado por una anticipación febril y electrizante.
Espero les esta historia igual sea de su agrado, trato de hacerlas para que disfruten.

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