Curioso con mi sobrino
Estamos durmiendo en la misma cama y no pude evitar calentarme al sentirlo cerca y lo toque sin importarme que mi madre y mi sobrina mayor estén en el mismo cuarto.
Holaa, es la primera vez que escribo un relato aqui y creo que comenzaré a publicar más. Leer tantos relatos acá me puso de morboso.
(El resto es 100% real)
Bueno, me presento a mí y a mi sobrino. Yo soy un chico de 18 años, alto, delgado y ligeramente morenito, casi bronceado diría. Mi vrga no es la gran cosa, mide 14 centímetros, pero es gruesa, creo como que 4 o 3 de ancho, y tengo vello (odio depilarme). Mi sobrino es ligeramente gordito, blanco y muy lindo, y tiene un culito bien esponjoso.
Y bueno, por temas personales tuve que mudarme con mi hermano mayor junto a mi madre, el ya tiene una familia; dos hijos y una mujer, y a mi sobrino de 4 (mi favorito) le podremos Eric.
Nunca lo vi de manera tan morbosa como hoy. Llegué del colegio y me sorprendí al saber que hoy dormiría con él cuando entre al cuarto que comparto con mi madre, aunque no me molesta, de hecho, me gusta, y todo transcurrió con tranquilidad, los dos nos abrazabamos, Eric jugaba con mis manos mientras yo lo acariciaba. Él estaba inquieto, no quería dormir aún, me hizo contarle un cuento, pero no me presto atención, a lo que yo finji dormir, lo abrazase mejor y lo apreté contra mi cuerpo. Pocos minutos después se durmió y ahí fue cuando comenzó todo.
Me agarro una curiosidad enorme por tocarlo, ya lo había visto varias veces sin pantalones, pues, tuve que limpiarlo varias veces después de hacer popo o verlo orinar sin querer, y en ese tiempo no lo veía con otro ojos. Esa curiosidad se formó cuando comencé a acariciarlo antes de que se duerma, su piel es tan tibia y suave que me daban ganas de comerlo a besos, llenarlo de mis caricias, también me excito de una manera la gran diferencia del tamaño de nuestras manos. El tocarlo y ver lo grande que soy a su lado me gustaba, me hacía querer tocarlo más y más, explorar todo su cuerpo. Y sin hablar de la manera que él buscaba mi cercanía, pegando su culito inconscientemente contra mí cuerpo, eso fue lo que más me encanto.
Y cuando quedó dormido comencé con mi exploración. Mi madre y mi sobrina duermen en una cama y yo y Eric en un colchón en el suelo, yo aún lo abrazaba de cucharita y con cuidado comencé a tantear su entrepierna, pero no sentía nada, era tan pequeña su vergutia que no la sentía, así que, decidí que era momento de subir de nivel. La poción en la que estaba me aseguraba de que los movimientos de mi mano no se vieran bajo las mantas.
Metí mi mano dentro de su pantalón y ahí si pude sentir mi gran mano tocando su verguita, comencé a tocarla solo con mi dedo índice, ya que al llevar puesto un pantalón y calzoncillos ajustados me impedía tocarlo mejor. Pero me di maña para hacerlo, mientras lo tocaba comencé a frotar mi verga contra su culito, aveces lo agarra de la cadera para presionar más su pequeño culito contra mi verga, que cada vez se ponía más dura mientras me frotaba contra él y le tocaba su verguita.
Ya sumido en el placer decidí jugar un poco con su culito, comencé a tocarlo por encima del pantalón, apretando sus nalguitas y pude sentir lo esponjosas que son. Intenté meter mi mano dentro del pantalón para poder tocarlo mejor y sentir esa piel tan suave que tanto me gustaba, pero no encontraba una pose cómoda para mí mano para tocarlo, así que decidí subir de nivel y hacer algo arriesgado. Le baje los pantalones junto a con los calzoncillos, siendo lo suficientemente cuidadoso de no hacer ruido al bajar la tela por si se despertaba mi madre o mi sobrina y al hacerlo yo me baje los pantalones también, sacando mi verga dura y frotarla contra el culito pelado de mi príncipe, de mi consentido.
Por momentos solo lo acariciaba el culito con mi mano, sintiendo la suave piel de su culito, e intentando tocar su ano. Y no saben la excitación que me dio tocarlo con la punta de mi dedo del medio, fue algo maravilloso y ya a este punto me estaba aguantado las ganas de correrme, así que decidí frotar un poco más mi verga en su culito. No tarde en abrirle las nalguitas con mi verga y comenzar frotarme contra él. Y luego de unos pocos minutos me corrí, pero me cubrí con mi mano por miedo a mancharlo y que me descubran, así que me corrí en mi mano. Luego, me comí mi propio semen, como siempre, me subí los pantalones a mi y a mi bebé y lo dejé dormí en paz.
Tal vez suba más relatos de mi pasado que tuve con mi hermano y mi primo. Y algún que otro encuentro que tuve con algún hombre mayor.

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