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Dominación Hombres, Gays, Travestis / Transexuales

De ladrón fue convertido en maricón

Por entrar a una casa a robar, el dueño de la casa me ha secuestrado, desnudado, y abusado de mi como le dio gusto y gana..
Tan recientemente como hace unos meses, mientras me dedicaba a mi ex hobby preferido, pasé por una larga y muy dura experiencia, y no es porque me haga falta, pero por pasar el rato, me dedicó a meterme en las casas de mis vecinos, y llevarme uno que otro recuerdo, por no decir que me robaba o apropiaba indebidamente de alguna de sus pertenencias.
Como de costumbre, primero por unos días me dedico a observar la casa, cuando ya tenía más o menos el horario de sus ocupantes, me ceñía a dicho horario para entrar a la casa, tal y como hice en esa ocasión, ya que, según mis cálculos, tenía por lo menos unas seis horas para hacer todo lo que se me antojase, por lo que cuando me percaté que uno de los autos del vecino no se encontraba en el estacionamiento, decidí entrar pensando que no había nadie por todo eso.
Luego de forzar la entrada, me encontraba de lo más confiado caminando por dentro de aquella casa, cuando de momento a mi espalda escuché el inconfundible sonido de una escopeta siendo recargada, y de inmediato también escuché la gruesa voz de un hombre que me dijo. “Levanta las manos, y ve dando la vuelta lentamente.”
Tal como me lo ordenó aquella voz, así lo hice, levanté mis manos, y lentamente me fui dando la vuelta, hasta quedar frente a frente a el dueño de la casa, el mismo que pensé que no regresaría en por lo menos en seis horas, pero apenas comencé a decirle que entré equivocadamente en su casa debido a un error de mi parte, por lo visto ni atención le puso a lo que yo dije, ya que de inmediato me ordenó que terminara de la vuelta y me comenzara a quitar toda la ropa.
En el momento que terminé de darme la vuelta, cuando quedé frente a él, el vecino me reconoció, en ese momento hasta pensé estúpidamente que si me movía lo suficientemente rápido podía arrebatarle el arma, pero cuando insistí en repetirle lo mismo, mientras que todavía mantenía mis manos en alto, el muy hijo de la gran puta me ha dado un fuerte golpe con la culata de la escopeta, justo en la boca de mi estómago, lo que hizo que me doblara por el dolor, y callera al piso de la sala donde nos encontrábamos, de inmediato volvió a apuntarme al mismo tiempo que con gruesa voz, me dijo. “O te quitas toda la ropa, por las buenas, o te la quito a patadas.”
Aun bastante adolorido, y de rodillas sobre el piso comencé a quitarme la camisa, luego los zapatos, y seguidamente los pantalones, hasta que me quedé en medias e interiores, pero casi de inmediato el tipo ese, me golpeó nuevamente, pero por mi cabeza, con la punta del cañón de su escopeta, por lo que yo por miedo a seguir siendo golpeado, sentado en el piso me quité tanto las medias como el interior, quedando completamente desnudo frente a él.
En esos momentos, mientras me ponía de pie, traté de hablarle, con la idea de convencerlo de que me dejara ir, pero apenas comencé a decirle. “Mire” él me ha soltado una fuerte cachetada, haciendo que nuevamente fuera a parar al piso de la sala donde nos encontrábamos, eso me hizo entender que no debía hablarle, a menos que él así me lo ordenara.
Sin dejar de apuntarme con la escopeta, me ordenó que caminara frente a él, atravesamos una sala, el comedor, y entramos a la cocina, y de la cocina pasamos a lo que me imagino era un cuarto de servicio, con un pequeño baño, en el que sin más ni más me ordenó que me diera una ducha, lo que comencé hacer bajo la completa supervisión de él, insistiendo mucho en que me lavase muy bien mi culo y las nalgas, en ese momento fue que comprendí cuales eran sus intenciones.
Nuevamente traté de decirle algo, y zas que me da otro golpe con el cañón de la escopeta por mi cabeza, y de inmediato me volvió a decir que me lavase muy bien, y que usara bastante jabón, mientras que yo casi llorando por la impotencia de no poder hacer nada para defenderme, seguí enjabonándome las nalgas, hasta que de momento él me ordenó que me saliera de la ducha tal y como me encontraba, o sea con todo mi culo enjabonado.
Sin dejar de apuntarme me ordenó que me acostase bocabajo en una pequeña cama de metal, con un delgado colchón de goma, me ordenó colocar las manos sobre las patas de la cama y de inmediato no sé de dónde sacó varias esposas y me esposó a la cama, luego me ordenó que abriese las piernas, y colocándome otras esposas, me esposó al marco de la cama, cuando él terminó de esposarme a la pequeña cama, yo me quedé acostado bocabajo, y con mis piernas separadas.
El temor a que el tipo ese me fuera a disparar con su escopeta, estaba presente en todo momento, pero el temor a que me fuera a sodomizar, para mí era toda una realidad, después de que se aseguró que las esposas se encontraban bien puestas, y de que yo no me podría soltar, fue cuando colocó frente a mí, al otro lado de la habitación aquella enorme escopeta, y acto seguido sin vergüenza alguna, comenzó a desnudarse.
Yo me encontraba completamente aterrado, y para colmo de males una vez que se bajó el interior me sorprendió de sobremanera, lo grueso y largo de su miembro, y aunque no fue mi intención de inmediato mentalmente lo comparé con el mío, lo que a su vez me produjo una especie de complejo de inferioridad, al ver aquella enorme cosa casi el doble de largo y de grueso que mi propio miembro, de solo pensar lo que me esperaba me puse a llorar, mientras que él agarrando su enorme miembro se me fue acercando, y una vez que estuvo a mi lado, con calma comenzó a agarrarme las nalgas, mientras que me fue diciendo. “Después de que te coma el culo, y te pongas a mamar mi verga, las veces que a mí me dé la gana, lo vas a pensar antes de volverte a meterte a una casa a robar, pendejo.”
En ese momento me encontraba como político antes de las elecciones, prometiendo y prometiendo, en mi caso que nunca más volvería a robar, pero eso de nada valió, ya que él muy desgraciado continuó poco a poco acariciando mis nalgas, hasta que en cierto momento me enterró al principio uno de sus dedos, dentro de mi enjabonado y apretado culo, a medida que él siguió hablando me siguió enterrando dos y así sucesivamente me enterró casi toda su mano.
Yo a todas estas seguía llora que llora, no tanto por el dolor precisamente, sino más bien por la indignación y la vergüenza que sentía por todo lo que me estaba haciendo él en esos momentos, pero a medida que más me seguía enterrando toda su mano dentro de mi culo, yo no sé ni cómo, ni por qué, comencé a mover mis nalgas, mientras que mi secuestrador continuaba empujándome toda su mano, diciéndome un montón de vulgaridades.
A medida que esa persona continuaba introduciendo y sacando su mano por completo dentro de mi culo, mentalmente yo lo maldecía, y me juraba a mi mismo que me iba a vengar por todo lo que el muy desgraciado me estaba haciendo.
Quizás pasaron unos cuantos minutos, lo que para mí fue un largo rato, cuando él sacó por completo todos sus dedos de mi aun enjabonado culo, luego se fue colocando a mis espaldas, mientras que yo gritando le pedía que se detuviera, en ese momento él estaba agarrando con una de sus manos su propia verga la que dirigió al centro de mis nalgas, como mis piernas se encontraban separadas, él se colocó entre ellas, y poco a poco se fue inclinando sobre mi desnudo cuerpo, cuando comencé a sentir aquella cosa caliente y bien dura contra el hueco de mi culo.
Al parecer mis gritos, lejos de hacer que se retirase, como que lo excitaron muchísimo más, por lo que comencé a sentir como aquella gran verga comenzó a penetrarme, al tiempo que por mis mejillas corrían mis lagrimas por el fuerte dolor y la indignación de estar siendo penetrado por aquel hombre que me estaba sodomizado.
Yo no dejé de gritar y de pedirle que sacara su verga de mi culo, mientras que él disfrutaba todo lo que estaba haciendo, continuó enterrándome y sacando todo aquel gran pedazo de carne, una y otra vez, al tiempo que me decía. “Esto te pasa por entrar a robar, y todo esto es para que aprendas a respetar, así que por ahora disfrútalo.”
En ese momento yo me encontraba más que consciente de que lo que me estaba pasando se debía única y exclusivamente a mí, honradamente no me hacía falta meterme en las casas de mis vecinos a robarles, pero aun y así lo he estado haciendo desde hace buen tiempo, y jamás hasta ese día ni siquiera me habían llegado a ver robando, así que a medida que el dueño de la casa continuaba clavándome toda su verga, yo mentalmente me regañaba a mi mismo por querer robarle algunas tonterías a mis vecinos, ya que en ese momento lo estaba pagando bien caro, y jamás llegué a pensar que algo así me fuera a suceder a mí.
A medida que su inmensa verga seguía entrando y saliendo de mi culo, yo no paraba de quejarme, llorando, y maldiciendo la hora en que se me ocurrió robar en esa casa, pero de momento me di cuenta de que comencé a sentir algo raro, y era que a pesar de lo grande y gruesa de aquella enorme verga, y de la manera tan fuerte que su dueño me la seguía enterrando una y otra vez, de momento me di cuenta de que en gran parte, a medida que una y otra vez aquel hijo de la gran puta, me seguía enterrando toda su verga un y otra vez, yo estaba disfrutando todo lo que él me hacía, y en consecuencia y sin darme cuenta comencé a mover mis nalgas.
De forma o manera inconsciente en esos momentos me encontraba restregando mi culo contra su cuerpo como buscando sentir más y más adentro de mí toda aquella enorme verga, además había dejado de llorar, y gemía de placer más y más fuerte, pidiéndole a gritos que me diera más y más duro por el culo, de golpe me di cuenta de todo lo que yo estaba haciendo y pidiendo que él me siguiera haciendo, a pesar de sentir aquella enorme cosa entrando y saliendo de mi cuerpo una y otra vez, en ese momento también me di cuenta de que yo quien sabe porque razón también me había venido copiosamente, fue cuando mentalmente me dije a mi mismo que no era maricón, ya que hasta esos momentos jamás ni nunca algo así me había sucedido en toda mi vida.
De momento el tipo ese me apretó contra su cuerpo con todas sus fuerzas, tan fuerte fue eso que pensé que me iba a romper todas mis costillas, y les puedo jurar que también sentí en ese mismo instante como él se vino por completo dentro de mí, dejándome completamente agotado y molido, sentía mi culo adolorido, y no tenía fuerzas ni para levantar la cabeza, por un rato mi agresor permaneció acostado sobre mi desnudo cuerpo, diciéndome lo sabroso que era mi apretado culito.
De momento él se levantó y al extraer su verga de mi culo sentí o mejor dicho sonó como cuando alguien descorcha una botella de vino espumoso, yo seguí recostado sobre aquel pequeño camastro de metal, con mi culo bien abierto, rezumando gran parte de la leche que había dejado dentro de mí, no sé si fue que perdí el sentido o que me quedé completamente dormido, por lo agotado que me encontraba, la cosa es que él muy hijo de la gran puta me ha despertado sonándome una ardiente nalgada, al tiempo que me ordenó que me parase y me fuese a lavar el culo en el baño.
Ya me encontraba sentado en el inodoro, expulsando toda la leche del que me había dejado dentro de mi culo, cuando me di cuenta, de que no me di cuenta de en que momento me quitó las esposas, de estar sentado en la taza, pasé a la ducha y a medida que me estaba duchando nuevamente, fui palpando el hueco de mi adolorido culo, lo volví a enjabonar, y me seguí duchando por un buen rato hasta que él me ordenó salir de la ducha, en esos momentos me sentía sumamente avergonzado, no tan solo porque él me había dado salvajemente por el culo, sino más bien por la manera en que yo me estuve comportando, y las cosas que dije, a medida que él me penetraba.
Cuando regresé a la cama, no hizo falta que me apuntase con la escopeta, él tomó asiento en la pequeña cama, y separando sus piernas dirigiéndose a mí me ordenó que le mamase la verga, yo en esos momentos me sentía, además de sumamente avergonzado, también me sentía sin voluntad alguna, por lo que de inmediato me arrodillé frente a él, agarré su enorme verga y sin pensarlo mucho me la llevé frente a mis labios, lentamente fui sacando mi lengua y sin más ni más me dediqué a lamer su colorado glande, pero a medida que su verga se fue parando yo instintivamente me la llevé dentro de mi boca y me dediqué a mamársela.
Por los siguientes dos días yo seguí actuando sin fuerza de voluntad, él me penetraba como le daba gusto y gana, me ponía a mamar su verga y en más de una ocasión hizo que me tragase todo su semen, él me mantuvo desnudo por gran parte de ese tiempo, ocasionalmente me traía algo de comer, pero en la mañana del tercer día, me ordenó acostarme boca abajo, y sin decirme nada comenzó a untarme una crema con aroma a cítricos por todo mi cuerpo, y al poco rato comenzó a quitármela con algo parecido a una espátula pero de plástico, la crema era algo que algunas personas usan para depilarse el cuerpo, por lo que al final excepto mi abundante melena, todo el resto de mi cuerpo quedó completamente depilado.
Ya cerca del mediodía, encontré sobre la cama a mi lado una ropa de mujer, desde pantis hasta un ajustado vestidito de lycra, no hizo falta que me dijera que me lo pusiera, ya que al encontrar esa ropa a mi lado supe que debía ponérmela, y actuar como toda una chica.
Al tercer día yo andaba por toda su casa vestidito de chica, y actuando como si realmente fuera una, esa noche nuevamente hizo conmigo todo lo que le dio la gana, me dio por el culo un sin numero de veces, además de que también me puso a mamar su enorme verga otras tantas veces, cuando yo ya pensaba que no iba a pasar nada más, me ordenó que me volviera a duchar y que nuevamente me vistiera con ese lindo vestidito de Lycra, y penas terminé de hacerlo, me ordenó que lo siguiera, nos montamos en uno de sus autos, y salimos llevándome a un bar de mala muerte, en el que nos pusimos a beber, y cuando yo me encontraba de lo más borracho, les dijo a los que se encontraban en el bar que yo era un chico, y que me gustaba enormemente que me dieran por el culo.
Esa noche alrededor de unos siete u ocho hombres me sodomizaron, y me obligaron a que no tan solo les mamase sus vergas sino que también me obligaron a que me tragase toda su leche, cuando recuperé el sentido me encontraba en un hospital, y aunque sabía de sobra lo que había pasado, en todo momento dije que no recordaba nada, que lo ultimo que recordaba era un hombre apuntándome con un arma, pero más nada, en el informe de la policía decía que había sido encontrado en un callejón desnudo, y con evidencia de haber sido sodomizado.
Como al mes de haber pasado todo eso, adivinen en donde se me ocurrió volver a entrar a robar.

7 Lecturas/5 mayo, 2026/0 Comentarios/por Martehijodejupiter
Etiquetas: baño, culito, culo, hijo, leche, puta, semen, vecino
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