Dejándome dar por el culo y mamando las vergas de mis diferentes supervisores, así es como he logrado ir subiendo de puesto dentro de la empresa
Un joven recién graduado, narra cómo tras un pequeño esfuerzo dejando que los diferentes supervisores que ha tenido le den por el culo, y lo ponga a mamar sus vergas, el chico ha logrado subir de puesto dentro de la empresa..
No les voy a venir con el cuento de que soy el mejor empleado de la empresa, la realidad es que soy más bien algo dejado, pero siempre obtengo muy buenas evaluaciones por parte de mis diferentes supervisores, y la razón es porque sé que es lo que les gusta a todos ellos, así que pongo en práctica mis conocimientos, y hasta ahora nunca me han fallado, aunque en ocasiones he tenido que llegar hacer ciertos sacrificios, de los que no es que me arrepienta, ya que los he disfrutado.
Pero son los que menos me gusta comentar, ya que cuando eso pasa, y es muy a menudo, debo dejar que me den por el culo, como cuando comencé en la empresa, el encargado del almacén, al terminar de revisar la lista de responsabilidades diarias, de las cuales par de ellas no hice, me llamó y me dijo. “Te veo al salir, a la hora del café, en mi oficina.” imaginándome de que se trataba por la manera en que se me quedó viendo las nalgas, lo primero que hice antes de que terminase el turno fue irme a lavar, cuando él vio que regresé, me dijo. “Pensé que se había marchado.” A lo que yo sonriendo coquetamente le respondí. “No jefe, solo fui a lavarme.” Y mientras yo decía eso, él cerró la puerta con llave, ya con la puerta cerrada, sin miramientos, ni pérdida de tiempo me dijo. “Desnúdate, que tengo ganas de ti.” Sumisamente lo obedecí, y una vez que me quedé del todo desnudo.
En ese momento me tomó como si fuera un muñequito de papel, y colocándome sobre su propio escritorio me comenzó a besar, y luego se dedicó a darme lo que llaman el beso negro, introduciendo su lengua dentro de mi esfínter, después de eso me puso a mamar su parada verga, para luego, clavármela, yo moví mis caderas, y le dije lo mucho que me gustaba sentirlo dentro de mí, al tiempo que su verga entraba y salía una y otra vez de mi cuerpo, yo movía mis caderas, y gemía de placer, haciendo que él se sintiera bien, una vez que él acabó dentro de mí, supuse que todo había terminado, cuando él agarrándome la verga, y tras llevársela a su boca y darme una buena mamada me dijo. “Ahora quiero que seas tú quien me dé a mí por el culo.”
Y como dice el refrán, donde manda capitán no manda marinero, o lo que es lo mismo, lo que te pida tu jefe, tú lo haces, así que al poco rato yo estaba clavándome por el culo a mi jefe, y él moviendo sus caderas, con mucho más gusto que yo, de más está decirles que obtuve una de mis primeras y más altas evaluaciones dentro de mi trabajo, por lo que gracias a eso fui ascendido al área administrativa, donde la supervisora es una mujer cincuentona, con más pinta de hombre que de mujer.
Al principio no sabía como entrarle, ya que siempre se mantenía bien distanciada de mí, hasta que un día en que cometí un pequeño error, que realmente no era para tanto, yo haciéndome el que estaba que me moría del miedo por haber fallado, estando a solas con ella en su oficina, me arrodillé a sus pies y como si estuviera llorando le perdí que me perdonase que yo haría todo lo que ella quisiera, al escucharme decirle eso sus ojos brillaron, esa misma tarde en su propia oficina, tras bajarse los pantalones y sentarse en su silla ejecutiva, me ordenó que le mamase el coño, cosa que hice para satisfacción de ella en muchas ocasiones, así como dejarla que me penetrase, por el culo con una verga de goma que ella usa, claro que mis evaluaciones con ellas fueron de las mejores.
Gracias a sus buenas y excelentes evaluaciones me ascendieron al área de recursos humanos, en la que el actual director, al retirarse el personal, le encanta verme vestidito de secretaria, y darme por el culo o que le mame su verga, y desde el que llegue salgo elegido todos los meses como empleado del mes, ahora estoy esperando que en cualquier momento me trasladen a las oficinas del presidente de la empresa, el cual ya me di cuenta, a pesar del pantalón, de la manera en que se queda viendo mis nalgas, cuando entró a su despacho.

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