Depósito de leche: para lo que nací
Esta es la historia de un gran amigo..
Me dicen Mosca.
En este espacio contaré, para su ratoneo, todas mis historias. No esperen relatos apresurados.
La perversión es un arte y como tal, se merece un buen tratamiento. Si les gusta el primer, de muchos relatos, pueden contactarme a [email protected] y con gusto, les haré trabajos personalizados y a pedido. Sin más, deseo profundamente, que tengan un buen orgasmo.
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Esta es la historia de mi gran amigo Fernando.
Una noche de excesos, donde ambos estábamos drogados y morbosos, le mostré a Fernando los relatos que publiqué en esta página. No lo podía creer, se calentó tanto que se animó a contarme su historia y me pidió que la escriba…. yo le pedí a cambio su ortito. Aquí está lo que el putito de Fernando me contó. Disfruten, se que con lo degenerados que son, van a gozar mucho.
Fernando nació en el barrio de Liniers (Capital Federal, Buenos Aires, Argentina). Tanto su papá como su mamá eran faloperos, siendo hijo único de este matrimonio desde muy chico fue tratado mal. Tenía un hermanastro por parte del padre, que se llamaba Ariel, igual de drogadicto, que cada tanto venía a cuidarlo. (Fernando me aclara que los primeros recuerdos que tiene en cuanto a sus inicios sexuales comienzan cuando tenía 6 años. (Luego, de más grande, se entera que desde bebé era usado, así que saltemos a su primera experiencia, ya que el contexto está aclarado. Citaré textual a mi amigo.
FERNANDO: La primera vez que Ariel me rompió el culo, fue en mi casa. Mis viejos se habían ido el fin de semana, y como siempre que desaparecían un tiempo me dejaban con Ariel – Creo que era viernes por la tarde, hacía mucho calor, era verano – Yo juagaba en mi pieza con unos autitos, estaba en bolas, ya que Ariel me obligaba a estar desnudo mientras esté a su cuidado. Decía que le daba gracia ver mi pitito – Yo le tenía una mezcla de admiración y miedo, así que le hacía caso en todo- Rara vez jugaba conmigo, ya que se quedaba en el living drogándose y viendo porno, o jugando a la PlayStation. Yo tenía prohibido molestarlo así que mantenía la puerta de mi pieza cerrada – Esa semana Ariel se había separado de su novia, así que estaba más hijo de puta que de costumbre – De un golpe abre la puerta y me asusta. Estaba en cuero, con un short de fútbol sucio que le marcaba su pija. Tenía los ojos bien abiertos y la nariz manchada por la cocaína. Me agarra de la cintura y me pone de pie junto a él, mi cara llegaba justo a su verga, tenía un olor horrible, a queso y transpiración. Mi miró y me agarró del pelo con fuerza, me puso la cara en su pija y me la refregó un rato. Yo lloraba, pero no podía hacer nada, en eso siento que se le estaba poniendo dura. Se bajó el short y me apoyó la pija en el cachete – todavía me acuerdo del olor, seguro tenía ricota – luego de pegarme en la cara con la cabeza de la chota, me abrió la boca y me la metió de prepo. – Ariel tiene la pija muy grande, aún me duele cada vez que me coje y eso que tengo el culo a la miseria – El sabor era amargo, me hacía vomitar, apenas si me entraba, como yo peleaba para soltarme él se ponía más violento. Empujaba sin parar su pija hasta que me llegó a la campanita y vomité. Ariel me sacó la pija de la boca y como vió que le manché el short, me pegó un cachetazo que me tiró al suelo, el golpe me mareo y no podía levantarme. Mientras me puteaba siento que se me tira encima, yo hacía fuerza pero ni en pedo zafaba. En eso siento algo que me toca el culito – Imagínate mi culito a los 6 años – siento una presión horrible y de pronto algo que me entra con fuerza, grito, pero Ariel me tapa la boca. Mi hermanastro había metido su pija en mi culito, si bien sentía un dolor tremendo, algo en mí lo disfrutaba, no sé porqué pero me quede quietito. Sintiendo como eso entraba y salía, ya sin lastimarme. Ya no hacía fuerza, mi culo estaba re abierto y roto. Después de un rato de que me bombeara, siento que Ariel se ponía más frenético y tembloroso. Me aprieta más contra el suelo con su cuerpo y me dice al oído – No me olvido más – «A partir de ahora sos una nena, sos mi novia y te voy a romper el orto siempre que quiera, papá me dijo que vos habías nacido putito, ahora te voy a llenar el culito de bebé que tenes de leche».
Siento algo caliente que me llena y los gemidos de mi hermanastro, un hilo de baba me cae en los cachetes y el «plop» de la pija de Ariel saliendo de mi culo. Me quedé en el piso sin poder moverme y antes de que pueda reaccionar, Ariel se había tirado encima mío de nuevo y estaba cogiéndome otra vez….
La historia de Fernando sigue, si quieren que la cuente, comenten!
Saludos.-

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