El Aprendiz de Merlin 5: Una Antigua Aprendiz aparece
En esta 5ta parte Merlin se reencuentra con su antiguo aprendiz y se desata una batalla por poder! .
Quinta parte
Merlín seguía enterrado hasta las bolas dentro de Jhonathan, follando con golpes lentos y profundos mientras el culo del aprendiz chorreaba semen y aceite encantado. El joven gemía como un animal herido, cuerpo temblando, polla morada y goteando sin parar sobre las sábanas ya empapadas.
—…y cuando Vortigern me llenaba como te estoy llenando a ti —gruñó Merlín, mordiendo la nuca del chico—, yo aprendí que el poder se toma con la polla, no con varitas…
De pronto, el aire de la torre se volvió negro y helado. Un portal de humo oscuro y relámpagos verdes se abrió en el centro de la habitación con un estruendo. De él salió ella.
Morgana.
Alta, imponente, una mujer trans de cuerpo escultural: pechos grandes y pesados que se movían con cada paso, cintura estrecha, caderas anchas y un culo redondo y firme apenas cubierto por una túnica negra translúcida que no ocultaba nada. Entre sus muslos gruesos colgaba una polla gruesa, venosa y semierecta, más grande que la de Jhonathan, con el glande brillante y ya mojado de presemen. Su cabello negro caía en cascada hasta la cintura, ojos verdes brillando con odio y lujuria, labios rojos curvados en una sonrisa cruel.
—Qué tierno —ronroneó Morgana con voz grave y seductora—. Sigues follándote a tus aprendices como si nada hubiera cambiado, viejo cabrón. Yo también estuve ahí una vez… arrodillada, con el culo abierto y tu leche corriéndome por los muslos.
Merlín no se detuvo. Siguió embistiendo el culo de Jhonathan con fuerza, haciendo que el joven gritara, mientras miraba a su antigua aprendiz con una mezcla de desprecio y deseo salvaje.
—Morgana… —gruñó, sin sacar la polla—. La que se desvió. La que tomó mi magia oscura, se cortó la polla con hechizos prohibidos y se convirtió en esta puta ambiciosa. ¿Vienes a robarme el poder?
Morgana se acercó lentamente, su propia verga balanceándose pesada entre sus piernas, ya completamente dura.
—Exacto, maestro —dijo con sarcasmo—. Fui tu primer aprendiz. Me follaste durante meses, me rompiste el culo, me llenaste hasta que no podía caminar… y luego me enseñaste los secretos. Pero yo los usé mejor. Me transformé. Ahora tengo este cuerpo que me vuelve loca de placer y una polla que sigue funcionando para follar a quien quiero. Y vengo por lo último que te queda: tus poderes. Los absorberé mientras te corres dentro de tu nuevo juguete.
Con un movimiento de mano, Morgana intentó lanzar un hechizo de drenaje. Pero Merlín fue más rápido. Chasqueó los dedos y cadenas de plata encantada surgieron del suelo, envolviendo las muñecas y tobillos de Morgana, obligándola a arrodillarse al lado de la cama, justo frente a la cara de Jhonathan. Su polla gruesa quedó atrapada contra su propio vientre, goteando.
—Error —dijo Merlín, acelerando las embestidas dentro de Jhonathan hasta que el sonido de carne mojada llenaba todo—. Nadie me roba. Ni siquiera tú, zorra traidora.
Agarró a Morgana por el cabello con una mano y le metió dos dedos de la otra en la boca, follándole la garganta mientras seguía destrozando el culo de Jhonathan.
—Chupa. Recuerda cómo te enseñé.
Morgana gimió alrededor de los dedos, ojos llenos de rabia y excitación. Su polla palpitaba, soltando hilos de presemen que caían al suelo.
Merlín sacó la mano de su boca y la reemplazó con su propia polla, todavía mojada del culo de Jhonathan.
—Esto es lo que querías, ¿no? Mi poder. Pues tómalo por la garganta.
Empujó hasta el fondo. Morgana se atragantó, saliva chorreando por su barbilla y sobre sus tetas grandes, pero no se resistió. Mientras Merlín le follaba la boca con brutalidad, siguió embistiendo el culo de Jhonathan sin piedad.
—Mirad las dos —gruñó—. Dos aprendices. Uno entregado… y la otra que intentó traicionarme. Hoy os voy a recordar a las dos quién manda aquí.
Sacó la polla de la boca de Morgana con un sonido húmedo y la metió de nuevo en el culo de Jhonathan con un golpe salvaje. Luego, sin avisar, tiró de las cadenas y obligó a Morgana a subir a la cama. La puso boca arriba al lado de Jhonathan, piernas abiertas, su polla trans dura apuntando al techo.
—Vamos a ver si todavía sabes tomar polla como antes —dijo Merlín.
Se retiró del culo de Jhonathan con un plop obsceno y alineó su verga contra el ano de Morgana. Empujó de un solo golpe brutal, abriéndola hasta el fondo. Morgana gritó de placer y dolor, espalda arqueándose, sus tetas rebotando mientras Merlín la follaba con la misma violencia que a Jhonathan.
—Joder… todavía estás apretada… —gruñó Merlín.
Con la mano libre agarró la polla de Morgana y empezó a masturbarla con fuerza, mientras con la otra mano hacía lo mismo con la de Jhonathan. Los dos gemían y se retorcían, uno al lado del otro, mientras Merlín los usaba como quería.
—Esto es lo que pasa cuando intentas robarme el poder, Morgana —jadeó, follándola más rápido—. Terminas con mi polla dentro, suplicando como la puta que siempre fuiste.
Morgana convulsionó primero. Su polla explotó en la mano de Merlín, chorros espesos y calientes salpicando sus propios pechos y la cara de Jhonathan. Al mismo tiempo, Merlín se hundió hasta el fondo y se corrió dentro de ella, llenándola con chorros potentes y abundantes de semen.
Jhonathan, al ver y oír todo, se corrió también sin tocarse, disparando sobre su propio pecho mientras gritaba.
Merlín se quedó dentro de Morgana unos segundos más, respirando pesado, y luego se retiró lentamente, viendo cómo su semen blanco salía a borbotones del ano de su antigua aprendiz.
Se inclinó sobre los dos cuerpos exhaustos y susurró:
—Quinta lección… y primera para ti, Morgana: nadie me roba. Solo se arrodilla y recibe.
Morgana, con los ojos vidriosos y el cuerpo temblando, solo pudo gemir una palabra entre jadeos:
—…Más…

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