El Aprendiz de Merlin 7
Bienvenido al verdadero poder, aprendiz. Ahora entiendes cómo se construye un imperio… una polla tras otra..
Merlín se retiró lentamente del culo destrozado de Morgana, viendo cómo su semen espeso salía a borbotones del ano rojo e hinchado. La trans seguía temblando, tetas grandes aplastadas contra las sábanas, polla dura goteando. Jhonathan, a su lado, tenía los ojos vidriosos y la verga palpitando de pura necesidad.
—Ahora viene la verdadera lección, cachorros —gruñó Merlín, voz ronca de lujuria y poder—. El poder no se roba solo. Se transmite… en cadena.
Chasqueó los dedos. Las cadenas encantadas se movieron solas. Morgana fue puesta a cuatro patas en el centro de la cama, culo en alto, piernas abiertas, su polla gruesa colgando pesada y goteando presemen. Jhonathan fue colocado detrás de ella, rodillas entre sus muslos. Merlín se arrodilló detrás de Jhonathan, cerrando el trencito perfecto.
—Fóllala —ordenó Merlín al aprendiz, agarrándole la polla dura y guiándola hasta el ano aún abierto y lleno de su propia leche—. Métela hasta el fondo. Y tú, Morgana, abre bien ese culo traidor.
Jhonathan empujó. Su verga joven y venosa entró de un solo golpe en el interior resbaladizo de Morgana, mezclándose con el semen de Merlín. Morgana soltó un gemido gutural, espalda arqueándose, tetas balanceándose mientras sentía cómo el aprendiz la abría otra vez.
Al mismo tiempo, Merlín escupió sobre el ano de Jhonathan y embistió con fuerza brutal. Su polla gruesa y mágicamente hinchada entró hasta las bolas, empalando al joven contra Morgana. El trencito se cerró: Merlín follando a Jhonathan, Jhonathan follando a Morgana. Cada embestida del mago empujaba al aprendiz más profundo dentro de su antigua alumna.
—Joder… —jadeó Jhonathan, ojos desorbitados. Sentía algo más que carne. Un calor eléctrico, un flujo de poder puro que corría desde el cuerpo de Merlín, pasaba por su polla como un río ardiente y se vertía dentro de Morgana—. ¡Maestro…! ¡Siento… siento el poder… fluyendo…!
Merlín rio oscuramente y aceleró el ritmo. Cada golpe de sus caderas hacía que Jhonathan follara más fuerte a Morgana. El sonido era obsceno: carne mojada chocando, semen chapoteando, gemidos de los tres mezclándose.
—Exacto, aprendiz —gruñó Merlín, embistiendo salvajemente, bolas golpeando contra el culo de Jhonathan—. Esta es la séptima lección: el poder se transmite en cadena. Yo te follo a ti… tú la follas a ella… y mi magia fluye a través de tu polla. Siente cómo te atraviesa. Siente cómo te llena. Cada vez que empujas dentro de su culo, robas un poco de lo que ella intentó robarme a mí.
Jhonathan gemía como loco. El flujo de poder era tangible: un hormigueo ardiente que subía por su verga, hacía que sus bolas se tensaran y se vertía en chorros invisibles de energía dentro de Morgana. Sentía cómo su propia fuerza mágica crecía, cómo absorbía el poder oscuro que Morgana había acumulado durante años.
Morgana, aplastada entre los dos, gritaba de placer y rabia:
—¡No…! ¡Ese poder es mío…! ¡Ahhh… más profundo, maldito…!
Merlín agarró las caderas de Jhonathan con fuerza y empezó a follarlo como un animal, empujándolo contra Morgana en un ritmo brutal y sincronizado. El trencito se movía como una máquina de sexo y magia: embestida de Merlín → embestida de Jhonathan → gemido de Morgana.
—Esto es cómo se domina de verdad —jadeó Merlín, mordiendo el hombro de Jhonathan hasta hacerlo sangrar—. No con hechizos solitarios. Con cadenas de carne y semen. Tú eres el conducto ahora, Jhonathan. Mi poder te está llenando el culo… y tú se lo estás metiendo a ella por la polla. Roba lo que intentó robarme. Fóllala más fuerte. Haz que sienta que ya no es nada.
Jhonathan obedeció, enloquecido por el placer y la magia. Embistió con furia, su polla entrando y saliendo del culo de Morgana con sonidos húmedos y sucios, mientras Merlín lo destrozaba por detrás. El flujo de poder se volvió casi insoportable: Jhonathan sentía cómo crecía dentro de él, cómo su propio cuerpo empezaba a brillar con runas mágicas azules.
—¡Maestro… me estoy… me estoy llenando…! —gritó.
Merlín aceleró hasta el límite, follando al aprendiz con golpes brutales que hacían temblar toda la cama.
—Córrete dentro de ella —ordenó—. Y cuando lo hagas, el poder será tuyo. Mi regalo.
Jhonathan explotó con un aullido. Su polla saltó dentro del culo de Morgana, disparando chorros calientes y espesos de semen joven, mezclados con pura energía mágica. Al mismo tiempo, Merlín se hundió hasta el fondo y se corrió dentro de Jhonathan, llenándolo con su leche espesa y poderosa. El flujo se completó: poder de Merlín → Jhonathan → Morgana, pero ahora controlado por el aprendiz.
Morgana convulsionó, su propia polla trans eyaculando sin tocarse, chorros blancos salpicando las sábanas mientras sentía cómo le robaban su magia robada.
Cuando terminaron, los tres cayeron en un montón sudoroso y sucio. Merlín, todavía dentro de Jhonathan, le susurró al oído:
—Bienvenido al verdadero poder, aprendiz. Ahora entiendes cómo se construye un imperio… una polla tras otra.
Jhonathan, temblando, con el culo lleno y el cuerpo brillando de magia recién absorbida, solo pudo gemir:
—…Otra vez, maestro… por favor…
Morgana, derrotada y llena, solo sonrió con odio y deseo:
—…Yo también…

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