El dueño del gimnasio
Un nuevo relato con el sexy dueño del gimnasio .
El dueño del gym:
Seguimos con las historias de sexo y placer, encabezados por mi. Para esta historia tomaré como inspiración al dueño del gimnasio al que asistió.
Se los describiré con más detalle, agregando detalles físicos como ya saben que le gustan los hombres ( barbudos y con músculo).
El señor se llama julio es alto, blanco, con una Barba muy poblada, y un cuerpo muy sexy, ya que al ser dueño del gym no es de extrañar que tenga ese cuerpo trabajado.
Todo comenzó cuando me inscribí en este nuevo gimnasio, ya que había escuchado Muy buenas recomendaciones sobre el, y ya me imagino el porque, ya que solo con llegar Julio llamó mi atención, estaba ayudando a una chica a hacer un ejercicio correctamente, cuándo se acercó a mi pude verlo con más atención, un hombre alto, con un porte imponentes, y muy simpático, Pasarón los días y yo no paraba de mirarlo cada vez que podía, no me podía resistir a verlo, cuando flexionaba sus brazos me imaginaba que me ahorcaba con ellos, cuando se quitaba su playera podía observar su exquisito cuerpo super rico, sudado y bombeado ( ya sabrán que cosas me imaginaba y creo que él sabía que yo gustaba de el)
Paso el tiempo y nos volvimos más cercanos, conversábamos y me ayudaba con los ejercicios, en los que aprovechaba para inclinarme y hacer que mi culo tocará su verga, de una manera discreta porque había gente alrededor, a veces él me tocaba el culo o podía ver cómo se rozaba su propia verga mientras me veía.
Después de mucho, el me pidió que lo ayudara a cerrar el gimnasio, ya era tarde y no quedaba más gente, así que acepte con la esperanza de por fin tener algo de acción. Mientras cerramos comenzamos a hablar, fue entonces que lo dije directo, me acerqué a él y le susurré.
– Quiero chupar tu verga.
Mientras se la sobaba encima de su short.
El se quedó quieto un momento y tomo mi mano y la metió adentro de su short, pude sentir como su tamaño incrementaba.
J: Si eso quieres sacala y no pierdas el tiempo.
Me arrodille y empecé a masturbar su verga para verla totalmente erecta, era tán hermosa , una verga morena, unos 23cm, sin bello, con olor a macho sudado.
J: Empieza a mamar, que está noche no sales de aquí sin mi leche, en tu cara o en tu culo tu decides.
Entonces comencé a chupar, lento después rápido como si fuera la última verga que probaría, mientras lo hacía metí mi mano adentro de su playera, dónde pellizque su tetilla, lo que lo hizo soltar un gemido.
J: Muy bien, que rico, ya sabía que eras de los que la maman rico y mas con ese culo ufff me saque la lotería, te voy hacer gritar mi nombré. ( cosa que si cumplió)
Segui haciendole un oral, no podía despegarme de su verga, sabía super rica, su sabor era adictivo.
– Follame, por favor rompeme el orto.
Le suplique, ya quería tenerla dentro, quería saber si follaba también como en mis fantasías. Por favor Julio, penetrame con tu verga, ya quiero sentirla.
J: ya va puta, sigue mamando que verga no te va a faltar, a ver si aguantas tanto como pides, te voy a meter encima del banco para más comodidad.
Ya si lo hizo me coloco encima del banco, donde me puso con los pies arriba, mientras me bajaba mi Pans, y olía mi culo y lo masajeaba.
J: Vamos a ver cómo lo tienes puta, espero que aguantes, pero primero quiero chuparlo.
Julio metia su lengua en mi culo, chupando y escupiendo para aflojarlo, podía sentir su lengua abriendo mi culo, una sensación de placer me hacía soltar gemidos que intentaba callar con mi mano, pero Julio seguía chupando, lo que hacía gemir más y más fuerte, que con lo vacío del gimnasio se escuchaban más fuerte.
– Juliooooo ahhhhhhh meteme tu vergaaaaa
Gemía, super excitado, Julio me cambió de posición de perrito y mientras metía poco a poco su verga en mi culo, me sujetaba del pelo haciéndome doblar mi cuerpo, mientras el me besaba, su bica y la mía se unieron, su lengua que había jugando con mi culo hace unos momentos ahora estaba jugando con mi lengua, sus embestidas eran fuertes, rápidas, pero con una sensación de superioridad.
-Siiii julio, tu si sabes cómo se folla a una puta, hazme tuyo, follame hasta que amanezca, deja todo su semen en mi interior, olvídate de todo y follame hasta el cansancio.
J: No lo dudes Chico, ése culo pide verga y verga es lo que le voy a dar, y te lo voy a cumplir, no sales hasta que amanezca y todo mi semen este escurriendo dentro tuyo, duro, duro te voy a follar que no olvides quien te rompió, quién te penetró.
Cambiamos de posición cara a cara ahora yo lo montaba, podía sentir sus brazos mientras me follaba, veía sus ojos fijamente, su sudor en su frente y sus labios, esos labios tan carnosos, que no me pude resistir a besarlo, nos besamos como dos amantes sin importar nada.
-Siiii, más, quiero más Julio, quiero sentir la fuerza de un hombre de verdad.
Y sin esperar sentí su líquido en mi interior, mis piernas no me respondían y solo nos quedamos en el piso abrazados como dos enamorados, su pecho estaba rojo por mis rasguños, y mi culo ardia por las fuertes embestidas.
Nos alistamos para abrir el gimnasio, sin dejar rastro de lo que hicimos, salí por la puerta de atrás y al día siguiente, Julio y yo hablamos de lo ocurrido, tanto el como yo queríamos repetirlo, pero sabíamos que era peligroso, el tenía una familia y yo apenas tenía 19 años, pero no nos importo, queríamos seguir follando y nada ni nadie nos los impediría, ni mi edad y ni su esposa.

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